W@H ESP
Sacando el Mayor Provecho de

Cada Día

¡Cómo empezar!

 

En el principio creó Dios . . . —Gen. 1:1

Siempre que hablo con una mujer joven, quien obviamente está abrumada con la tarea de ser ama de casa, yo rápidamente encuentro ciertas áreas distintivas de descuido. La primera área de descuido muy frecuentemente está en crear una rutina diaria para ella y para sus hijos, de lo cual hablamos brevemente en el capítulo anterior.

Con eso dicho, permítame aclarar mi punto. Yo no dije que establezca una rutina para usted, su esposo, y sus hijos—no, no. ¡¡No piense, sugiera o insinúe que su esposo necesita ajustarse a su rutina, o a la de sus hijos!! Por el contrario, usted y sus hijos deben ajustarse a la rutina de su esposo.

“En ella [su esposa] confía el corazón de su marido, y no carecerá de ganancias.” (Prov. 31:11). ¿Puede su esposo confiar en que él no carecerá de ganancias?

“Y el Señor Dios dijo: No es bueno que el hombre esté solo; le haré una ayuda idónea” (Gen. 2:18). Si ser una ayuda para su esposo es un nuevo concepto para usted, o si usted aún está batallando con esta forma de pensar, por favor lea (o relea) la Lección 9, “Ayuda Idónea,” en el libro Una Mujer Sabia, el cual está disponible a través de la página en línea de nuestro ministerio. Diríjase a Ayudamatrimonial.com para mayor información.

Ahora usted tal vez querrá decirme que la vida de su esposo no tiene rima o razón, pero allí es donde usted está equivocada. Todos los seres humanos son criaturas de hábito. Si usted cree que su esposo no tiene un rutina de mañana, ¡le diré que usted no ha estado observando! Recuerde, “Mujer hacendosa, ¿quién la hallará? Su valor supera en mucho al de las joyas.” (Prov. 31:10). Era muy difícil encontrar una mujer virtuosa en los tiempos en los que se escribió el libro de Proverbios—¡ahora es casi imposible!

¿Así que qué ocasionó que sea más difícil encontrar una mujer virtuosa en el mundo de hoy? Las nuevas ideas feministas han retorcido nuestras mentes, y ahora nuestra forma de pensar se ha vuelto distorsionada. Este versículo de la Biblia debería enderezarnos. “Porque el hombre no procede de la mujer, sino la mujer del hombre; pues en verdad el hombre no fue creado a causa de la mujer, sino la mujer a causa del hombre.” (1 Cor. 11:8-9). Este principio constituye el fundamento principal de nuestros hogares. Sin un fundamento piadoso, ¡nuestras casas serán derrumbadas mientras las destruimos con nuestras propias manos sin saberlo! “La mujer sabia edifica su casa, pero la necia con sus manos la derriba” (Prov. 14:1).

Una vez más, el primer paso que usted debe tomar es establecer una RUTINA para usted y sus hijos que se adapte al horario de su esposo. Usted puede pensar que los conceptos de “horario” y “rutina” son intercambiables, pero no lo son. Un horario denota “tiempo,” mientras que una rutina comprende un patrón para llevar a cabo ciertas actividades. Ahora, ciertamente el tiempo será un factor en su rutina; sin embargo, me he dado cuenta que cuando utilizo el tiempo para establecer mi rutina, ¡rápidamente me siento estresada, ansiosa y eventualmente frenética!

Una vez más, una rutina es simplemente una manera en la cual llevar a cabo sus actividades en un orden particular, cada día. Su rutina actual puede ser levantarse, hacer café, gritarle a sus hijos que “¡paren …!” luego sentarse frente al televisor a ver algún programa matutino hasta que llegue la hora de almuerzo.

O su rutina puede ser levantarse tarde, correr hacia las habitaciones de sus hijos, gritarles “¡levántense  porque se nos ha hecho tarde!”, servir cereal en un tazón, colocar algo en sus loncheras, y pasar diez minutos en pánico mientras desesperadamente busca las tareas, un zapato o algo más que usted no puede encontrar. Todos tienen una rutina. Lo que yo propongo es que usted establezca su rutina. No deje que esta la establezca a usted.

Cuando a usted le surja una idea para su rutina, no la haga muy ambiciosa e inalcanzable. ¿Cuántas veces ha decidido tomar el control de su día y luego se da por vencida antes del almuerzo? Usted no es un fracaso si esto le ha ocurrido. Simplemente usted no tenía la mentalidad adecuada cuando usted comenzó.

Despiértese 

Lo primero que usted hará en la mañana es despertarse, así que comencemos por allí. ¿Programa una alarma o usted se levanta cuando escucha a sus hijos pelear? ¿O, abre usted un ojo cuando su esposo la besa despidiéndose? ¿Se escabulle él esperando no tener que enfrentarse con su cara cansada, su pelo enmarañado y su mal aliento?

¿Cómo querría usted comenzar su día? Sean cuidadosas acá chicas y no se vuelvan muy ambiciosas. Establezca una hora que fácilmente pueda (o al menos que le sea posible) cumplir. Puede ser bueno considerar levantarse antes que, o al menos al mismo tiempo que su esposo se levante. ¿No estaría de acuerdo? Déjeme sugerirle que vaya y se rocíe un poco de agua tibia o fría en su rostro, incluso tal vez cepille sus dientes. ¿Le gusta a usted el café, el té caliente o quizás jugo por la mañana? Incluso un buen vaso de agua fría le ayudará a ponerse en marcha. ¿Por qué no averiguar lo que le gusta tomar a su esposo y llevárselo junto con un beso de buenos días?

Si también es hora de que sus hijos se levanten, despiértelos con un beso o con una caricia en la espalda si ya son niños grandes. Mi hija más pequeña ama el café (terrible, pero es verdad). Cuando me siento en su cama sosteniendo la taza de café, le ofrezco un sorbo, lo cual la hace sonreír, darse una buena estirada y luego se sienta.

Si sus hijos aún no “tienen” que levantarse, déjelos dormir un poco más para que usted pueda cumplir con esta maravillosa sugerencia de proverbios: “También se levanta cuando aún es de noche, y da alimento a los de su casa, y tarea a sus doncellas.” (Prov. 31:15). La primera vez que leí esto pensé, “¡Bueno, una vez que consiga algunas empleadas domésticas (solo una estaría bien), entonces me levantaré cuando aún esté oscuro!” ¡Años atrás, la forma en la que racionalizaba este versículo era diciéndome a mí misma que aunque no estuviera oscuro afuera, yo sentía como que lo estuviera!

Yo conozco muchas mujeres que hacen este tipo de cosa (levantarse cuando aún está oscuro). Recientemente yo adquirí un libro de una mujer que programaba su día completo (cada minuto de cada día) e individualmente programaba cada minuto del tiempo de sus ocho hijos. ¡Cuando se sentó a escribir todo lo que necesitaba hacer cada día, ella se dio cuenta de que no podía lograrlo todo en 24 horas!  (me siento identificada) ¡Así que ella concluyó que ella lo podía lograr si dormía menos! Tan rápido como leí eso, sin considerarlo por un momento, me dije “¡De ninguna manera!”

Ahora, yo admitiré que no siempre tengo mis buenas ocho horas de descanso, porque suceden cosas. Las visitas pueden alargarse, de forma muy frecuente estamos afuera en una cita por la noche, podemos (y usualmente lo hacemos) estar de visita con mis hijos mayores, o hay ocasiones en las que uno de mis hijos está enfermo—¡pero por el amor de Dios, no voy a planear dormir menos a propósito!

Prefiero declarar esta Palabra para que me guíe en esta decisión sumamente importante: “Es en vano que os levantéis de madrugada, que os acostéis tarde, que comáis el pan de afanosa labor, pues El da a su amado aun mientras duerme” (Salmos 127:2) ¿Se percató de que el versículo dice que no debemos acostarnos tarde? Yo preveo mi hora designada para dormir media hora antes para poder acostarme a una hora decente cada noche siempre que sea posible.  

Sin embargo, ya que ya no soy tan joven y luego de haber vivido en una granja, se ha vuelto más difícil dormir hasta tarde. Usualmente estoy despierta a las cuatro o a las cinco de la mañana. ¡Me hace reír leer los párrafos anteriores, con un poco de anhelo por como solían ser las cosas! Sin embargo, yo nunca supe que me estaba perdiendo los más hermosos amaneceres o la preciosa soledad de las horas de la mañana en compañía del Señor, hasta que nos mudamos a nuestra granja. Y aunque ya no vivimos en una granja ¡Dios me despierta fielmente antes del amanecer para compartir tiempo y un café con Él!

No Puede Levantarse

Si usted tiene problemas (o tiene problemas con sus hijos) para levantarse, yo tengo la solución. El problema es que la mayoría de personas lo hacen al revés. Ellos tratan de irse a dormir más temprano para poder levantarse por la mañana. Esto nunca funcionará. En su lugar, levántese (o levante a sus hijos) solo una mañana a la hora que usted dijo que lo haría—sin importar a qué hora se acostó a dormir. Luego, no tome una siesta (haga que la siesta normal de sus hijos sea corta u olvídela si aún la toman) y entonces todos comenzarán a irse a dormir a tiempo. Cada vez que usted comience a dormirse tarde, lo cual la hace levantarse tarde, use este método para retomar su patrón de sueño de nuevo.

¿Es usted una persona que lucha con la culpa porque siente que debería levantarse más temprano? ¿Es usted el tipo de persona que piensa que debería tener al menos una hora con el Señor—incluso si eso significa que su “tiempo a solas” comenzaría a las 3:30 a.m.? Permítame darle el versículo que el Señor me dio cuando yo estaba al borde de un colapso nervioso (bueno, quizás mi colapso estaba en todo su esplendor cuando Él me lo dio): “Venid a Mí, todos los que estáis cansados y cargados, y yo os haré descansar. Tomad Mi yugo sobre vosotros y aprended de Mí, que soy manso y humilde de corazón, y hallareis descanso para vuestras almas.  Porque Mi yugo es fácil y Mi carga ligera.” (Mateo 11:28-30).

Durante casi seis años, yo casi no dormí. Todo comenzó cuando mi esposo se había ido y yo estaba buscando al Señor para la restauración de mi matrimonio. Yo simplemente no podía dormir porque él no estaba a mi lado en la cama. Durante muchas noches, yo pensé que lo había escuchado en el balcón de nuestra casa. (¡yo siempre he pensado de forma positiva!) Yo estaba segura de que en cualquier momento él iba a entrar en razón e iba a llegar saltándose la cerca, hacia el balcón y que iba a tocar suavemente mi puerta de vidrio corrediza. ¡Y por supuesto, yo no quería perderme su regreso a casa! (Lea Cantar de Cantares 5:6 si no entendió la idea).

Luego de que él regreso a casa (lo que, por cierto, ocurrió a través de una llamada telefónica, NO a través de él trepándose por el balcón de nuestra casa), yo casi me obsesioné con ser la esposa perfecta. Yo tuve un bebé tras otro. Estos tres dulces bebés inevitablemente se despertaban para que yo les diera de mamar y luego yo era incapaz de volverme a dormir. Me iba a mi computadora y escribía hasta el amanecer. Esto continúo por cuatro años. ¡El libro completo de una Mujer Sabia fue escrito en un horario entre las tres y las siete de la mañana y con una mano, mientras con la otra le daba de mamar a mi bebé!

¿Sabía usted que existe algo llamado “privación del sueño? Bueno, pues yo lo tenía. ¡Uno se vuelve loco! En realidad, comienza con volverse “ansiosa.” Usted no puede dormir; no puede descansar. Entonces usted se vuelve loca, y se dirige a sufrir un colapso. Me ha tomado un largo tiempo reponerme; ¿o me he repuesto?

Ahora estoy convencida de que nosotras las mujeres hemos sido engañadas para creer que debemos ser súper-humanas. Hemos creído la canción “Yo soy mujer, soy fuerte . . .” Pero, eso es una mentira (¡puedo dar fe de ello!), La Biblia dice (y Su Palabra es la verdad), “Y vosotros, maridos, igualmente, convivid de manera comprensiva con vuestras mujeres, como con un vaso más frágil, puesto que es mujer . . .” (1 Pedro 3:7).

Ser más débil no es algo de lo cual avergonzarse; es la forma en la que fuimos creadas. No fue un error; no es un defecto. Dios nos hizo de esta manera por un propósito—Su propósito. Y créame cuando le digo, cada vez que usted trata de cambiar Su propósito para su vida, hay problemas.

Así que relájese, acuéstese temprano si puede, y levántese a una hora razonable. Ahora, hemos utilizado más de tres hojas en el tema de levantarse. Veamos si podemos ir al grano.

¡Ahora que está despierta!

Cree su rutina basada en lo que usted quiere hacer o lo que usted necesita hacer después. Usted entrará en una de dos categorías: la categoría del “necesito hacer” o la categoría del “quiero hacer”. Si su esposo aún no se ha ido al trabajo, es un “necesito hacer.” Usted necesita hacer ciertas cosas como esposa.

Si sus hijos tienen una hora a la cual deben marcharse para la escuela, también es una decisión de “necesito hacer.” Usted necesita hacer ciertas cosas como madre.

Yo estoy en la categoría de “quiero hacer” (alabado sea el Señor). Ni mi esposo ni yo íbamos a trabajar y nuestros hijos no iban a la escuela.

(Si a usted le interesa LIBERARSE de mandar a sus hijos a la escuela, usted puede averiguar acerca de la MEJOR decisión que mi esposo y yo hemos tomado en la última lección de Una Mujer Sabia, e información más específica en Entre por la Puerta Estrecha: ¡Educando en Casa con Convicción!)

Hay tanta libertad en vivir en la categoría de “quiero hacer.” Si usted está en esta categoría porque aún tiene hijos pequeños, y tiene la bendición de estar en casa—¡usted tiene libertad! Así que permanezca en ella manteniendo a sus hijos en casa y educándolos por su cuenta.

Ahora, la libertad es ser libre para hacer “no solo lo que usted quiere” sino “lo que usted debe.” “Porque el deseo de la carne es contra el Espíritu, y el del Espíritu es contra la carne, pues éstos se oponen el uno al otro, de manera que no podéis hacer lo que deseáis.” (Gal. 5:17).

“Por lo demás, hermanos, os rogamos, pues, y os exhortamos en el Señor Jesús, que como habéis recibido de nosotros instrucciones acerca de la manera en que debéis andar y agradar a Dios (como de hecho ya andáis), así abundéis en ello más y más” (1 Tesal. 4:1).

La libertad sin gobierno o fuera de control no es otra cosa que esclavitud. Su carne empezará a dominar su vida. Incluso usted podrá quedarse sentada en un estupor letárgico, tal y como se describe en la Palabra.

¿Hasta cuándo, perezoso, estarás acostado? ¿Cuándo te levantarás de tu sueño? (Prov. 6:9)

“Como la puerta gira sobre sus goznes, así da vueltas el perezoso en su cama.” (Prov. 26:14).

“El deseo del perezoso lo mata, porque sus manos rehúsan trabajar. . .” (Prov. 21:25).

O usted está muy ocupada llegando a ninguna parte:

“Es alborotadora y rebelde, sus pies no permanecen en casa; está ya en las calles, ya en las plazas, y acecha por todas las esquinas” (Prov. 7:11-12).

“No considera la senda de la vida; sus senderos son inestables, y no lo sabe” (Prov. 5:6).

¿Corre usted de un lugar a otro, de un proyecto a otro proyecto, de casa en casa, de tienda en tienda, y no logra hacer nada en su hogar?

El segundo de los versículos describe a la mujer adúltera. ¿Le ha sido usted infiel a su esposo porque ha descuidado su responsabilidad como ama de casa, esposa y madre? Esta es una de las razones por las cuales muchos hombres dejan a sus esposas, y por la cual muchos hombres jóvenes están optando por no casarse. ¿Por qué deberían hacerlo? Incluso la iglesia está llena de prostitutas con las cuales pueden acostarse. ¿Si él decidiera casarse, estaría ella en casa cuidando del hogar y de sus hijos?

¿Estaría ella afuera trabajando, mientras sus hijos son criados en una guardería? ¿Vería ella sus responsabilidades en el hogar y con sus hijos como su carrera y trabajaría de acuerdo a ello? ¿O simplemente se quedaría en casa descuidando sus obligaciones?

Nuestros hijos mayores están llegando a la edad para contraer matrimonio y encontrar una esposa “virtuosa” parece casi imposible. ¡Una mujer joven que no esté interesada en tener una carrera es como buscar una aguja en un pajar! Incluso aquellas que argumentan querer ser amas de casa están yendo a la universidad, buscando tener un título para tener algo a lo cual “recurrir.” Desafortunadamente, cuando usted se prepara para un “Plan B,” por lo general este sucede. (Para mayor información acerca de cómo capacitar a mujeres jóvenes versus hombres jóvenes, y mayor información acerca de los peligros de ser una mujer trabajadora, lea Una Mujer Sabia.). 

¿Por cuánto tiempo podría su esposo conservar su empleo si se sentara en la cafetería a leer una revista? ¿Por cuánto tiempo podría conservar su empleo si saliera a hacer unos mandados para su jefe y permaneciera afuera hasta el anochecer? ¿Por cuánto tiempo podría conservar su empleo si él no hiciera su trabajo? 

Chicas, no vengan llorando a mí pretendiendo que no sabían. Esta es la razón por la cual los hombres abandonan a sus esposas. ¿Qué hombre quiere llegar a casa a una mujer con una mala actitud, que descuida sus obligaciones, y que aun así tiene el valor de enfrentarlo?

No muchos años atrás, los hombres solían estar frenéticos por encontrar una esposa y casarse. Una mujer era bien considerada cuando su deseo era tener hijos para su esposo, formar hijos bien educados, mantener un hogar limpio, cocinar comidas deliciosas y ser su amante por las noches. Si esto le resulta repulsivo, entonces su mente está fijada en los males de este mundo y usted es ignorante de la Palabra de Dios. Si yo estoy equivocada, ¿entonces cómo llegaron Proverbios 31 y Tito 2 a formar parte de la Biblia?

Nuevamente pregunto, ¿ha sido una esposa infiel a su esposo? Si usted lo ha sido, arrepiéntase delante del Señor y pídale a Él que la cambie. Ahora que usted está motivada, regresemos al tema que nos interesa. 

¿Qué sigue?

Luego de que usted se despierta, el siguiente paso sería vestirse, desayunar o tender las camas. Para tomar esta decisión, pregúntese a sí misma “¿Qué debería hacer?” si está en la categoría de “necesito hacer”. Si usted es una “quiero hacer”, pregúntese a sí misma, “¿Qué me haría sentir motivada? ¿Qué me mantendría en movimiento para llevar a cabo la siguiente tarea? ¿Qué me hará superar el próximo obstáculo?”

Algunas mujeres se sienten cien veces mejor con tan solo librarse de sus batas de baño. Otras mujeres tan solo necesitan tener algo en sus estómagos, o darles de comer a sus hijos. Algunas deben hacer sus camas antes de salir de su habitación para sentirse mejor. ¡Si usted se siente tentada a volver a meterse a la cama, le sugiero que tienda su cama de primero! Y a algunas mujeres les gusta caminar o ejercitarse.

Si usted es una fanática del ejercicio, déjeme hacerle una pregunta de primero. ¿Una vez que se ha ejercitado se siente tan cansada que ya no puede hacer nada? ¿O se siente vigorosa y lista para derribar al mundo? Todas nos conocemos a nosotras mismas. Tómese un poco de tiempo para reflexionar esta pregunta. Selah. (Cuando vea esto en su Biblia, significa que reflexione el pensamiento en su mente por un rato.)

El ejercicio es maravilloso si le ayuda a mantenerse tranquila y si la pone de buen humor sin agotarla. Sin embargo, ¡un buen ejercicio puede lograrse al hacer una limpieza profunda de su casa! Hacer flexiones al recoger las cosas del piso, aspirar vigorosamente para mantener su corazón latiendo, fortalecer sus brazos al limpiar los inodoros o las bañeras, o incluso hacer un buen pan hogareño amasándolo mucho son buenas maneras de ejercitarse. Las mujeres actualmente descuidan sus hogares y se van al gimnasio o a trotar alrededor del vecindario. Está bien mantenerse en forma, siempre y cuando su hogar no refleje negligencia.   

Para ayudarla a establecer una rutina, puede ser de ayuda que yo le cuente lo que yo hago cuando me levanto y quizás, algunas cosas que hacía antes de manera diferente. Esto puede ayudarle a decidir cómo establecer una rutina para usted. 

Otra Rutina

Cuando mis hijos estaban pequeños y aún no tenían la edad para ir a la escuela esta era mi rutina. Yo usualmente me despertaba a la misma hora, a las siete de la mañana, cuando escuchaba a mi esposo en la ducha. Yo me levantaba, tendía nuestra cama, y ordenaba la habitación. Yo colocaba la ropa de mi esposo en su perchero (ese estante en el que se coloca la ropa de los hombres). En ese entonces, yo planchaba todo al no más salir de la lavadora y lo colocaba en el closet. Pero cuando nuestros closets se volvieron más pequeños y amontonados, yo no podía apartar esa cantidad de tiempo para planchar. En su lugar, yo comencé a tomar su ropa y a plancharla antes o durante su baño. 

Déjeme asegurarle que todos mis hijos y mis hijas pueden planchar su propia ropa (los más jóvenes son muy pequeños aún, pero ellos aprenderán). Mis hijas saben que algún día ellas plancharán la ropa de sus esposos; por lo tanto, de forma frecuente bendicen a sus hermanos al plancharles su ropa.

Luego de colocar su ropa, yo bajaba a hacer café, algunas veces leyendo mi Biblia, y esperando hasta que escuchara a los pequeños haciendo ruido en el segundo nivel. (Cuando los niños tienen una rutina establecida para comer y para dormir, ellos se levantarán alrededor de la misma hora cada mañana.) Luego, yo subía, los besaba dándoles los buenos días, y los ayudaba a vestirse. Para la hora en la que salíamos de su habitación, las camas ya estaban tendidas y la habitación ordenada. Y a menos que tuviera que limpiar los baños ese día, nadie subía al segundo nivel hasta la hora de la siesta. 

Después, todos nos reuníamos en el primer nivel para el desayuno con papá y lo acompañábamos al carro, diciéndole adiós mientras él se marchaba. Una vez adentro, nos dirigíamos al closet de juguetes “cerrado con llave” y escogíamos los juguetes designados para el día. (Mayor información en cuanto a cómo organizar los juguetes de los niños en el Capítulo 9 “Juguetes”) Luego, yo comenzaba a lavar una carga de ropa y revisaba mis tarjetas de tareas (¡más acerca de las tarjetas de tareas en el excitante capítulo a continuación!) para ver lo que necesitaba hacer para el resto del día. 

Un Ejemplo Final de Rutina

Cuando tenía cuatro niños y el mayor comenzó a asistir al jardín infantil (yo no comencé a educarlos en casa hasta que el mayor de ellos estaba comenzando el segundo grado), mi rutina era como esta.

Mi despertador sonaba a las 6:30 a.m. Yo me levantaba y despertaba a Dallas (¡Eeeeek, el infame bus escolar!) Yo iba y le preparaba el desayuno, y él me seguía a la cocina después de haberse vestido para la escuela. Yo le daba su lonchera y su mochila. Cuando Dallas regresaba a casa de la escuela, yo limpiaba su lonchera, preparaba su refacción para el día siguiente y la colocaba en la refrigeradora. Él fue enseñado a hacer sus tareas inmediatamente al llegar a casa, luego yo las revisaba; él arreglaba su mochila, y la colocaba frente a la puerta principal. 

Todos los demás aún estaban durmiendo, así que yo acompañaba a Dallas a la parada del bus y esperaba a que él abordara el mismo. Después, caminaba de regreso a casa, usualmente para encontrar a alguien despierto. Entonces preparaba el desayuno para el resto de la familia, alimentaba al bebé, y encaminaba a mi esposo a la puerta o al carro con los niños a cuestas. 

Una vez adentro, otra vez sacaba los juguetes del día para que los niños jugaran con ellos. Después de que ellos comenzaban a jugar, yo me dirigía a cada una de las habitaciones a tender las camas, recoger la ropa sucia, vaciar los basureros, aspirar y sacudir. Después, iba a la siguiente habitación y hacía lo mismo. Señoras, se siente tan bien tener una casa limpia.

Otro consejo maravilloso: yo nunca permití que mis hijos jugarán en sus habitaciones. Las habitaciones son para dormir, vestirse y leer. Algunas veces, yo he tenido áreas de juego; usualmente ha sido en la sala. Y antes de que les permitiera salir a jugar, almorzar o acostarse a tomar una siesta, todos los juguetes debían ser recogidos. No es difícil si solo hay una cubeta de juguetes afuera en cada ocasión. (De nuevo, hablaremos de forma más específica acerca de los juguetes en un próximo capítulo.)  

Una vez más debo abrir mi corazón acerca de la educación en casa. Si alguna VEZ ha considerado educar a sus hijos en casa, déjeme decirle que mi esposo y yo pensamos que fue la MEJOR decisión que alguna vez tomamos, y esto ha producido los buenos frutos en las vidas de nuestros hijos, de los cuales muchas personas comentan al respecto.

Yo hice una serie de videos y una serie de audios titulada Educando en Casa para Él!! (Me refiero a educando en casa para el Señor y no a cómo hacer que su esposo eduque a sus hijos en casa), eso la motivará y le dará la confianza para hacerlo. Yo he simplificado la educación en casa, he puesto a Dios en el centro, y he compartido este método con muchas mujeres que conozco o que he conocido, y también en conferencias acerca de educar en casa. Me han dicho que ahora encuentran que educar a sus hijos en casa es muy fácil y satisfactorio. Tómese un momento para ir a la tienda de nuestra página web para mayores detalles—usted  nos encontrará en RestoreMinistries.net.

Conclusión

Espero que usted pueda establecer una rutina para su familia de algunas de las que le he compartido. Cuando usted establece una rutina, usted necesita llevarla a cabo rutinariamente todas las mañanas de cada día.

Este es el lugar para comenzar a recuperar el orden en su vida y en su hogar. La variedad se dice que es el “condimento de la vida”. ¡Pero mucha variedad (o condimento) hace que las cosas sean salvajes y muy picantes para ser manejadas! Si usted no tiene una rutina, y usted debe decidir cada día qué hacer a continuación (sin mencionar hacer que sus hijos hagan algo nuevo cada día), ¡usted nunca querrá salir de su cama!

Dios es un Dios de orden y de rutina. Cada mañana, el sol sale en el este a la misma hora. Nuestras estaciones ya están establecidas. La gestación de un bebé, la labor de parto y el nacimiento: todo sucede en tiempos específicos y de acuerdo a una rutina establecida. Esta es la manera de Dios, una manera de orden y de predictibilidad. Vuélvase más piadosa al seguir Su ejemplo y al establecer una rutina viable para la vida de su familia. Esto le traerá la “¡paz que sobrepasa todo entendimiento!”

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