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Capítulo 9 "Creada Mujer"

Y Dios creó al ser humano a su imagen;
lo creó a imagen de Dios.
Hombre y mujer los creó.
Génesis 2:18

Si se parece en algo a como yo era, haber sido creada mujer parecía más una maldición que una bendición.  Cuando era joven me llamaban “marimacho” – no era nada femenina, aunque jugaba con muñecas.  Aunque era aceptable en aquel tiempo, ahora se ha elevado a un nivel nuevo que niega que Dios creó a las mujeres “a Su imagen” con características que son únicas y que debemos cultivar en nosotras y en nuestras jovencitas.  Nuestra sociedad ahora promueve y aplaude a los padres que llevan a sus hijas a practicar deportes que en el pasado eran generalmente practicados por varones.  Esto le añade a estas jovencitas confusión y tristeza que luego deben batallar cuando se convierten en mujeres.

Las mujeres que sólo miran el bien en ser hombre o masculino luchan con la idea del matrimonio.  Vemos que ahora muchas optan por convivir con un hombre o escogen estar con otra mujer, y si una mujer escoge el matrimonio, como esposa competirá por el papel de líder, que también le robará ser femenina y la bendición de ser la mujer que Dios la creó que fuera.

¿Realmente hay bendiciones en ser una mujer sin tener que tomar el papel del hombre o características masculinas?  No hace mucho le hubiera dicho que no, pero desde entonces he descubierto la belleza de ser una mujer.  Es mi deseo y mi oración que este capítulo la emocione a usted, sus hijas, y todas las otras mujeres en su vida que han aceptado esta creencia también, mientras buscamos la verdad de la bendición que es el ser mujer.

Hombre y Mujer

Creados hombre y mujer.  “Y Dios creó al ser humano a su imagen;  lo creó a imagen de Dios. Hombre y mujer los creó,” (Gen. 1:27).  “Los creó hombre y mujer, y los bendijo. El día que fueron creados los llamó seres humanos” (Gen. 5:2).  “Pero al principio de la creación Dios "los hizo hombre y mujer" (Mc. 10:6).  “—¿No han leído —replicó Jesús— que en el principio el Creador "los hizo hombre y mujer" (Mt. 19:4) 

Lo primero que vemos en estos versículos es que Dios nos creó hombre y mujer – ambos fueron creados a Su imagen.  Como sabemos que los hombres y las mujeres tienen diferentes características, entonces concluimos que Dios tiene una combinación de características que tienen ambos hombre y mujer.  Como sociedad, y a veces hasta como iglesia, degradamos el papel y posición de una mujer (hasta el punto que las mujeres prefieren lucir y actuar como un hombre ya que una mujer es considerada el género inferior y de poco valor) por eso no nos debemos sorprender que las mujeres ahora traten de adoptar características de un hombre para sentir que tienen valor.  Que tan lejos está esto de la verdad.  Para comenzar, las mujeres son las novias en una relación matrimonial.  La novia es por quien Jesus regresa.  Entonces ¿cómo seremos nosotras, las mujeres, inferiores?  Al contrario, yo creo y he aprendido, que nuestro ser femenino es lo que nos hace únicas y lo que Dios desea en una novia.

La mujer tambien es el corazón de la relación matrimonial y de su hogar.  Todos conocemos que las mujeres basan sus acciones en sus emociones, o su corazón.  Muchas veces otros se burlan y ridiculizan a las mujeres por esto.  Estoy extremadamente agradecida ya que Dios dice que lo que importa es el corazón.  En cuanto a las mujeres, esto significa que nuestras acciones y respuestas están basadas en el amor – que nos dicen “nunca falla.”

Muchas mujeres creen que la Biblia es parcial hacia los hombres.  Esto no es así.  Puede ver en los versículos arriba que Dios llamó al hombre y a la mujer “seres humanos.”  Por lo tanto, cuando leemos una promesa que “aparenta” ser orientada hacia el hombre, no lo es.  Todas las promesas de Dios son para las mujeres – ¡todas!  Esto es evidente en los versículos arriba, y está más claro en el Nuevo Testamento donde está escrito, “Ya no hay judío ni griego, esclavo ni libre, hombre ni mujer, sino que todos ustedes son uno solo en Cristo Jesús” (Gal. 3:28).

Masculino.  Las mujeres no son el único genero atacado; la masculinidad de los hombres también es burlada con el fin de cambiarla.  Los hombres fueron creados para ser hombres, que significa masculinos, al igual que nosotras fuimos creadas para ser mujeres y femeninas.  Los hombres deben saber que somos felices de que ellos son masculinos, ya que el ser femenino no es la manera que Dios los creo.  Nosotras, como mujeres y esposas, necesitamos hacer lo que podamos para demostrarle a nuestros esposos y a nuestros hijos que los apoyamos en ser masculino.  Por el cambio que está ocurriendo en nuestra sociedad, sin darnos cuenta, hemos participado de este ataque del enemigo tratando de cambiar a nuestros hijos y esposos en que sean más femeninos. 

Sin embargo, yo creo que este pensamiento también puede ser causado por el deseo de las mujeres por un hombre menos agresivo (especialmente con las mujeres), que puede ser rectificado por la verdad donde hay una gran diferencia entre un hombre afeminado y un verdadero caballero.  Un caballero es un hombre apacible o humilde – el supremo (mejor, más perfecto, y alta calidad) Hombre era Jesus que se describía como apacible y humilde. 

 “Carguen con mi yugo y aprendan de mí, pues yo soy apacible y humilde de corazón, y encontrarán descanso para su alma” (Mt. 11:29).  No olvidemos quienes son bendecidos por Jesus:  “Dichosos los humildes, porque recibirán la tierra como herencia” (Mt. 5:5).  La mejor definición de humilde que jamás haya escuchado es tener “poder completo bajo control total.”  Jesus tenía la habilidad de destruir a cualquiera y cualquier cosa, condenar a cualquiera o cualquier cosa; no obstante, El escogía entregar Su vida y Su poder.  Esto es poder completo bajo control total.  Esta también es una característica de un caballero. 

La palabra “caballero” también la hemos arrancado de nuestro vocabulario para completar más aun las metas en las agendas de las feministas que han tenido la habilidad de causar confusión y robar el ser masculino a los hombres.  Un verdadero caballero ahora le llaman extremista cuando abre una puerta, ofrece pagar, o trata de proteger a una mujer.  Sin embargo, esta es la manera que yo he escogido criar a mis hijos para que traten a sus futuras esposas e hijas en la misma manera que me han tratado a mí y a sus hermanas.  En mi familia esperamos y aplaudimos gestos caballerosos ya que de esta manera mi Señor me trata a mí, como Su novia.  Quiero que ellos sean más como Jesús en cada área de su vida.   

Entonces, en vez de caballeros (ya que son burlados o rechazados por las mujeres y la televisión), nuestra sociedad tiene hombres más y más femeninos.  ¿Por qué es esto un problema?  “¿O no saben que los injustos no heredarán el reino de Dios? No se dejen engañar: ni los inmorales, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados… heredarán el reino de Dios” (1 Cor. 6:9).  El primer paso para ser parte de la solución y no parte del problema es de evitar querer cambiar a nuestros esposos (u otros hombres) a actuar y responder como lo hacemos nosotras, para que nuestros hijos varones tengan un ejemplo en los hombres de su vida.  Recuerde, fuerza es una buena cualidad para un hombre, y como verdadero caballero, los hombres en su vida deben mantener la calma con su fuerza siendo considerados y tiernos hacia las mujeres y niños, como lo fue Jesús. 

Lo que las mujeres visten

¿Hace la ropa a la persona?  Yo creo que sí.  Cuando nos vestimos femeninas y bonitas, nos sentimos y actuamos bonitas.  Cuando me pongo un delantal o ropa de ejercicio, me siento con deseos de cocinar o hacer ejercicios.  Cuando era joven mi familia me decía que yo no era bonita.  Como resultado, escogía ropa y maquillaje que no eran atractivos.  Sin embargo, una vez me casé, cuando comencé a usar ropa bonita, me comencé a sentir más bonita. 

Aun así, realmente nunca creí que era bonita hasta que el Señor me dijo que yo lo era.  Yo fui escogida para ser modelo de comerciales, vallas publicitarias y decenas de folletos, aún así nunca creí que era bonita hasta que el Señor me lo dijo.  Si nunca te has sentido bonita o preciosa, pregúntale a El ahora mismo.  ¡Pregúntale si eres bonita y permite que El te diga como El se siente por ti!  Cambiará totalmente la manera en que te sientes de ti misma.  Para mí, si Jesús piensa que yo soy bonita, lo soy, y no me importa lo que nadie más piense de mí o no.  Preciada, libérate hoy.  Solamente pregúntale a El. 

La trampa de la ropa

 “Que la belleza de ustedes no sea la externa, que consiste en adornos tales como peinados ostentosos, joyas de oro y vestidos lujosos. Que su belleza sea más bien la incorruptible, la que procede de lo íntimo del corazón y consiste en un espíritu suave y apacible. Ésta sí que tiene mucho valor delante de Dios” (1 Pedro 3:3-4).  Estos versículos no dicen que no nos podemos poner cosas bonitas si no que nos dice que necesitamos estar más interesadas por lo que está dentro de nosotras.  “Engañoso es el encanto y pasajera la belleza; la mujer que teme al Senor es digna de alabanza” ( Prov. 31:30).  Este versículo en Proverbios confirma que lo que está dentro de la mujer es mucho más importante que la apariencia física.  Las mujeres que se concentran más  en su apariencia física corren peligro de ignorar la belleza interna (la condición de su Corazón), que es lo que Dios prueba verdaderamente.  “En el crisol se prueba la plata y en el horno se prueba el oro, pero al corazón lo prueba el Señor” (Prov. 17:3).

Dios no solo nos advierte sobre una mujer que usa la última moda, o aquellas que se visten de manera exagerada, extrema.  Jesús nos habló y advirtió lo peligroso que eran las apariencias externas – aquellos que escogían vestir ropa religiosa.  Jesús dijo, “¡Ay de ustedes, maestros de la ley y fariseos, hipócritas!, que son como sepulcros blanqueados. Por fuera lucen hermosos pero por dentro están llenos de huesos de muertos y de podredumbre” (Mt. 23:27).  La ropa religiosa de hoy, como los velos, pelo largo, vestidos religiosos, y hasta los crucifijos muchas veces los usan para probar que son más religiosas o devotas que las demás.

La ropa se ha convertido en una trampa religiosa en cuanto a algunas denominaciones han tomado diferenciar la ropa de hombre y mujer un poco más allá, enseñando que las mujeres deben cubrirse las cabezas, mantener su pelo largo, y/o sólo pueden usar vestidos.  Una vez más, lo que importa no es nuestro exterior, sino nuestro interior.

Si se parece algo en mí, cuando mire una mujer con su cabeza cubierta o ropa religiosa la miro como un ser más spiritual que una muchachita con un arete en la nariz o un tatuaje.  Sin embargo, me he dado cuenta lo ignorante que soy y cuantas veces he juzgado equivocadamente, “Pero el Señor le dijo a Samuel:  —No te dejes impresionar por su apariencia ni por su estatura, pues yo lo he rechazado. La gente se fija en las apariencias, pero yo me fijo en el corazón” (1 Sam. 16:7).  Muchas de las mujeres religiosas que estimamos por ser espirituales muchas veces no son más que los fariseos en el tiempo de Jesús; mientras que la que creemos que “necesita a Jesus” mas tiene un corazon que es puro y devoto a El.

Cuando vivíamos en nuestra finca, pasábamos por una comunidad Amish de camino al pueblo.  Estas personas “religiosas” viven sin electricidad, usan ropa que es excepcionalmente reservada que no llama la atención, y caminan a caballo y carruaje.  Al principio yo los consideraba como personas extremadamente espirituales hasta que mi pastor me contó que eran muy inmorales como grupo y muchos no conocían al Señor del todo.  Aquí se están sacrificando y viviendo tan humildemente, sin embargo están lejos de vivir una eternidad con Jesus.  Qué triste.

Una vez miré a una pareja en uno de los canales religiosos que tenía ese “gran pelaje” con todo el glamor que muchas de nosotras detestamos, y los juzgué como falsos cuando Dios me habló de repente diciéndome que ¡ambos corazones eran puros y devotos a El como cualquier otro fuera!  Ahí me encontraba yo, ¡nuevamente juzgando la apariencia externa en vez de escoger mirar al Corazón!  Ay.

En el área de ministerio siempre me asombra que muchas veces son las mujeres que tienen su cabeza cubierta o vestimenta espiritual las que me quieren hablar sobre cosas extremadamentes inmorales.  Las cosas que les interesa hablarme, y muchas veces están obsesionadas con ellas, son cosas que jamás entran a mi mente.  Esto nuevamente me comprueba mi ignorancia y muestra como yo debo llegar al lugar donde no debo juzgar a alguien por su vestimenta: buena o mala; si no que debo mirar al Corazón del individuo.

A través de mi propia experiencia, preocupándome más sobre la apariencia externa, que incluyen asegurarme que uso un crucifijo, y lo que digo o hago, porque me preocupa lo que otros piensen (cuando me debo estar preocupando de mi relación con mi Señor), he encontrado el siguiente caso.  Cuando alguien está en pecado muchas veces trata de cubrirlo con una vestimenta religiosa, una actitud religiosa o devota, y hablando religiosamente (expresándose elaboradamente y complejamente que sólo ayuda en que suene exagerado).  En vez de trabajar con el interior, las mujeres religiosas usan una máscara para esconder su suciedad mientras juzgan a otros como menos espirituales que ellas.

Sin embargo, no estoy aquí para causar división sobre ningún tema, y definitivamente no quiero causar que una mujer que asiste a una iglesia en particular que promueven una vestimenta específica a que cuestionen a la autoridad sobre ellas.  “ Si Alguien ensña en otra forma, en vez de conformarse a estas reglas que son las de Cristo Jesús nuestro Señor, y respetar las enseñanzas auténticas de la fe, ese hombre seguramente es un ciego y no entiende nada: tiene la enfermedad de ocasionar discusiones y cuestiones inútiles.  De ahí provienen envidias, discordias, insultos, desconfianzas . . .” (1 Tim. 6:3–4).  Es mi esperanza que nos concentremos en nuestra apariencia interna (que sólo Dios puede ver), y que nos convertamos más a imagen de Cristo para que nuestro amor fraternal le muestre a otros que somos cristianos.  Debemos mirar más profundamente que aquello que se ve, al igual que al corazón de cada mujer.

También, como nuestro ministerio existe para unir familias y fortalecer matrimonios, entonces creo que es obvio decir que necesitamos respetar a nuestras autoridades.  Si vive en casa con sus padres y ellos creen que debe cubrir su cabeza o usar vestimenta religiosa, o si está casada y su esposo cree que debe cubrir su cabeza o usar un estilo de vestido que el quiere que usted use, entonces debe hacerlo sin cuestionar y sin desobediencia (como enseñarles lo que acaba de aprender).  Todas obtenemos unión espiritual con el Señor manteniendo nuestros corazones bien frente a Dios y siendo sujeta a nuestra autoridad.  Si está bajo autoridad y el Señor quiere que cambien su manera de vestir, entonces El abrirá los ojos de su autoridad sobre usted.  Mientras tanto, permita que sea la persona escondida de su corazón que se muestre casta y respetable con toda autoridad y estimando a los demás como mas valioso que usted.  Nadie la está deteniendo si no que es en medio de tal obediencia que encontraremos verdadera intimidad con el Señor.

Masculinidad en las Mujeres

Como ya hemos estudiado, lo ropa que vestimos no es tan importante como lo que somos por dentro: en nuestros corazones.  Sin embargo, vamos a mirar la apariencia externa para ver si lo que vestimos refleja lo que hay adentro.  “La mujer no debe usar ropa de hombre, ni el hombre debe usar ropa de mujer, porque al Señor le repugna todo aquel que hace estas cosas” (Deut. 22:5).  Señoras, ¿se han dado cuenta cómo las mujeres mayores obviamente se visten solamente por comodidad?  Muchas, con su pelo corto, pantalones y zapatos tenis, se miran exactamente como sus esposos y pudieran ser confundidas por hombres.

Recientemente, estuve hablando y apoyando a una mujer a que usara ropa más femenina.  Hasta nos fuimos de compras juntas para ayudarla a comprar cosas que la harían sentir más femenina y bonita.  Sin embargo, pronto me di cuenta de sus tendencias dominantes y agresivas las cuales ella me confesó que fueron la razón por la cual su esposo la abandonó.  Ella y muchas otras han compartido que sus esposos les habían pedido que usaran ropa más femenina (algunos esposos no “dicen” nada, si no que escogen abandonarlas por una mujer más femenina).  Una vez más, lo que está dentro es lo más importante.  Sin embargo, cuando las mujeres usan ropa de hombre, o tienen peinados o trabajos que son menos femeninos y más masculinos, las mujeres tienden a actuar más masculinamente o menos femenino.  Además de eso, las mujeres que se visten de manera masculina están negando el hecho de que Dios creó a la mujer especial y única – femenina.

Cada vez que el Señor me dirige hacia un cambio, me enseña algo nuevo.  Honestamente, nunca pensé vestirme sin usar mi crucifijo (ni siquiera para dormir), pero entonces el Señor me guió y me lo quitó.  Ahora, algunas de ustedes pensarán que soy menos espiritual y puedo tomar pasos para atrás (compartiendo esto con ustedes me estoy arriesgando a que me juzguen).  Sin embargo, la razón por la cual El me pidió que me lo quitara es porque de vez en cuando el Señor me ha dicho que El quiere comprobarme que le pertenezco a El no por lo que use sino como actúo y reacciono a las personas a quienes conozco.  ‘Uno podrá decir: “Tú tienes fe, y yo tengo hechos. Muéstrame tu fe sin hechos; yo, en cambio, te mostraré mi fe con mis hechos.” (Santiago 2:18).

La mayoría de las veces uso mi crucifijo ya que estaré compartiendo mi fe con otros siendo extremandamente compasiva o misericordiosa, muchas veces me doy cuenta que las personas bajan la vista y miran mi crucifijo.  Yo espero que eso les demuestre quien es que me da fortaleza de ser buena o compasiva – no hay absolutamente nada en mí.  Cuando El me guía a quitármelo, yo sé que tengo que permitir que Su luz brille en mí y resplandezca más fuertemente para guiar a alguien a Aquel quien nos ama.  “Del mismo modo, procuren ustedes que su luz brille delante de la gente, para que, viendo el bien que ustedes hacen, todos alaben a su Padre que está en el cielo” (Mt. 5:16).

Vergüenza en vez de belleza “En aquel día, el Señor arrancará todo adorno . . . Habrá pestilencia en vez de perfume,  soga en vez de cinturón, calvicie en vez de peinado elegante, ropa de luto en vez de trajes lujosos, vergüenza en vez de belleza” (Isa. 3:18-25).  Cuando escucho la palabra vergüenza pienso en tatuajes.    Me sorprende lo popular que son con los jóvenes, jóvenes adultos, y hasta mujeres mayores.  También vemos cómo los jóvenes se perforan “todo.”

Muchos de nosotros deseamos y oramos que nuestros hijos no caigan presos a los tatuajes y perforaciones pero cuando es una madre soltera, o tiene un esposo que todavía ama caminar en el mundo, parece imposible que su hijo se salve.

Después de que mi esposo me abandonó, aún despues del divorcio, mi hijo llegó a cenar a casa con un arete.  Al principio yo pensé que no era de verdad pero me aseguró que sí lo era.  Más tarde, cuando me retiré a mi habitación, lloré, algo que ni siquiera hice cuando mi esposo me abandonó o se divorció de mí.  Yo lo miré como rebelión y yo estaba descorazonada.  Sin embargo, en mi closet de oración el Señor me dijo que no debo mirar el arete, si no que su Corazón era bueno con El.  Me disculpé con mi hijo y decidí mirar su arete como una señal de su buen corazón hacia el Señor; sólo para enterarme que cuando se lo quitó para limpiarlo no pudo ponérselo de nuevo, y el escogió no tratar más.  Le dijo a sus amigos que se lo quitó porque su mamá había llorado.  ¡Qué maravilloso es Dios!!

Señoras, tengan marido o no, tienen un Novio que entiende y puede cambiar un corazón, aun el suyo.

Ayuda adecuada

Si está casada, o espera casarse algún día, es importante que usted entienda la función que tiene una mujer como esposa y una “ayuda adecuada” para su marido, no de la otra manera. 

Ayuda adecuada para el hombre.  “Así el hombre fue poniéndoles nombre a todos los animales domésticos, a todas las aves del cielo y a todos los animales del campo. Sin embargo, no se encontró entre ellos la ayuda adecuada para el hombre” (Gen. 2:20).

Creada para el hombre.  Debemos buscar conocimiento de la Palabra de Dios para entender cómo fuimos creados y para qué fuimos creados.  “De hecho, el hombre no procede de la mujer sino la mujer del hombre; ni tampoco fue creado el hombre a causa de la mujer, sino la mujer a causa del hombre” (1 Cor. 11:8–9).  Cuando comenzamos a movernos en el plan perfecto de Dios para nuestras vidas podemos vivir la vida en abundancia que Dios promete en Su Palabra.  Nuestras vidas reflejarán la Palabra de Dios en vez de negarla.  Otros serán atraidos a Cristo por nuestros testimonios de vida.

Como cristianos, obedecemos y creemos aún cuando no vemos.  Esta es la fe que profesamos.  Todos hemos experimentado como la manera del mundo nos ha cansado.  Estamos cansados porque hemos tratado de hacer para lo que no fuimos creadas y ser lo que no fuimos diseñadas para ser.

Hasta que no entendí lo especial que fui creada, única, muy frecuentemente trataba de robar el papel de mi esposo.  Estaba celosa de su papel, y hasta detestaba haber sido creada mujer.  Así que estudié cómo Dios en Su perfecto amor e increíble sabiduría nos diseñó y creó mujeres.

Debemos comenzar mirando lo que Dios pretendió hacer con el papel de una mujer y la de un hombre para que fueran especial y único.  Debemos preguntarle al Señor por dirección y discernimiento con cada trabajo que  comenzamos.  Ahora, miremos cómo y por qué fuimos creados en cuanto al matrimonio.

Una carne

Dejará el hombre a su padre y a su madre.  "POR ESO DEJARA EL HOMBRE A SU PADRE Y A SU MADRE, Y SE UNIRA A SU ESPOSA, Y LOS DOS LLEGARAN A SER UN SOLO CUERPO” (Mt. 19:5).  “Así que ya no son dos, sino uno solo. Por tanto, lo que Dios ha unido, que no lo separe el hombre” (Mt. 19:6).  Irse físicamente no es exactamente lo que estos versículos significan, ya que sabemos que durante el Antiguo Testamento las familias vivían todas juntas.  Estas Escrituras se refieren a dejar emocial y mentalmente, a transferir la lealtad de los padres del hombre a su esposa.

Se une a su mujer.  “Por eso el hombre deja a su padre y a su madre, y se une a su mujer, y los dos se funden en un solo ser” (Gen. 2:24).  “Por eso dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su esposa, y los dos llegarán a ser un solo cuerpo” (Mt. 19:5).  La definición de la palabra unirse es “desesperadamente sostenerse de.”  Hoy en día esto no está ocurriendo ya que muchos hombres abandonan a sus esposas. ¿Qué hace uno si nuestro esposo está tratando de agradar o encontrar aprobación con la familia que debió haber dejado?  Primero, asegúrese que se sacó la viga de su ojo.  La Biblia es clara que debemos honrar a nuestros padres, aún si somos adultos y nuestros padres son mayores.  Claramente la Escritura también dice que somos sujetas a nuestros esposos y que nuestros esposos deben honrarnos como sus esposas.  

“De igual manera, ustedes esposos, sean comprensivos en su vida conyugal, tratando cada uno a su esposa con respeto, ya que como mujer es más delicada, y ambos son herederos del grato don de la vida. Así nada estorbará las oraciones de ustedes” (1 Pedro 3:7).  Cuando un esposo está dividido entre lo que su esposa piensa o siente y lo que sus padres piensan o sienten, ¿qué debe hacer un hombre?  ¿A quién debe honrar?  Jesús nos dijo, citando el libro de Génesis, “Por eso dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su esposa, y los dos llegarán a ser un solo cuerpo” (Mt. 19:5).  También dijo, “Así que ya no son dos, sino uno solo. Por tanto, lo que Dios ha unido, que no lo separe el hombre” (Mt. 19:6).  

Al igual que todos los principios que estamos aprendiendo en Mujer Sabia, muchas veces seguirá principios que su esposo ignora.  Recuerde que en todo lo que hacemos nos estamos sometiendo al Señor y debemos estar interesadas en agradarle sólo a El.  A pesar de que nunca obtuve el respeto de mis suegros o la unión que buscaba de mi esposo, sé que he sembrado buenas semillas que recogeré con los esposos de mis hijos como suegra.  Esta es la manera en que Dios trabaja.  Dios es un Dios de justicia y El promote que cuando le honramos nunca nos vergonzaremos de haberlo hecho.  “En ti, Señor, me he refugiado; jamás me dejes quedar en vergüenza” (Sal. 71:1).  “Pero Israel será salvada por el Señor con salvación eterna; y nunca más volverá a ser avergonzada ni humillada” (Isa. 45:17).

El Guía Espiritual

Una pregunta que muchas mujeres hacen es, “¿Quién debe ser el guía espiritual ya que mi esposo no quiere ni desea guiarnos?”  O, muchas mujeres dicen, “¡Yo tengo que ser el guía espiritual ya que mi esposo ni siquiera es cristiano!”  ¿Por qué hay tantos hombres abandonando, o dándose por vencidos, su posición de la cabeza espiritual de la familia?

Su esposo es respetado.  Muchas mujeres cristianas, yo creo, desean que sus esposos sean la cabeza espiritual.  “Su esposo es respetado en la comunidad; ocupa un puesto entre las autoridades del lugar” (Prov. 31:23).  Sin embargo, subestiman a sus esposos con sus constantes condenaciones, empujándolos o simplemente yendo a la iglesia por su cuenta (y trayendo a sus hijos).  Cuando las mujeres entran a la iglesia a llenar sus propias necesidades espirituales dejan a los hombres perseguir otros intereses.  Cuando los hombres dejaron la iglesia, nosotras las esposas caímos en manos de pastores liberales.  “Así son los que van de casa en casa cautivando a mujeres débiles cargadas de pecados, que se dejan llevar de toda clase de pasiones.  Ellas siempre están aprendiendo, pero nunca logran conocer la verdad” (2 Tim. 3:6–7).  Demasiadas Iglesias son administradas por hombres débiles y mujeres de caracter fuerte.  ¡Esto está afectando la eficacia de la iglesia en conjunto porque los hombres de verdad, los humildes hombres cristianos, brillan por su ausencia!

“Ustedes son la sal de la tierra. Pero si la sal se vuelve insípida, ¿cómo recobrará su sabor? Ya no sirve para nada, sino para que la gente la deseche y la pisotee” (Mt. 5:13).  Estar y ser parte de una iglesia no es tan importante como es adquirir intimidad real con nuestro preciado Dios y Salvador, Jesús.  Esto también es real con los hijos.  Muchas madres llevan a sus hijos a la iglesia forzadamente, hasta que ellos corren, en vez de simplemente darle la espalda al Señor.  La iglesia es un punto de reunión para los creyentes, y por supuesto, muchos jóvenes se salvan cuando asisten al servicio.  Yo creo que nosotras las madres podemos hacer mucho más que la “iglesia” cuando cultivamos la necesidad por el Señor en nuestro hogar, mientras guiamos en ejemplo y a través de nuestro amor hacia ellos y hacia los demás (con amor que es paciente).

Muchos nos enfocamos en el conocimiento de la Biblia que nos lleva a un sentimiento de superioridad sobre otros que son menos educados.  Sin embargo, es nuestra actitud (de humilad) y nuestro amor (que es paciente y comprensivo) que se gana a un(a) hijo(a), o un esposo al Señor.  Son los arrogantes y devotos fariseos los que se llenan la boca con la religión (corriendo a la iglesia y otros grupos y reuniones religiosas), pero descuidan sus responsabilidades como esposa y/o madre, que encuentran que toda su familia está repudiando a Jesús.

La iglesia haría bien si enfocara sus estudios bíblicos en lo que una mujer, esposa, madre y ama de casa debe saber ya que más de la mitad de los hogares en América (y alrededor del mundo) se están destruyendo.  Nuestra obsesión por más conocimiento (incluyendo conocimiento bíblico) es lo que muchas veces destruye nuestras familias porque intimida a nuestros esposos y a otros hombres.  Desde el día que Eva comió la fruta “del conocimiento,” las mujeres han estado hambrientas por “conocimiento.”  Esta hambre puede ser tan destructiva como lo fue para Eva y las generaciones que le siguieron.  Señoras, es tiempo de hacer un éxodo masivo de la iglesia en lo que esperamos por nuestros hombres (esposos, hijos, y padres) a que encuentren el camino de regreso a Dios.

Señoras, esto no es fácil.  Tan pronto mi esposo regresó en el 1991, brincó de iglesia en iglesia en toda la ciudad y por cada denominación.  Finalmente, descorazonado, decidió hacer su “iglesia en el hogar”.  Perdí muchas de mis amistades durante este período de mi vida que me acusaban de regresar a mis viejos caminos ya que yo no iba a la iglesia.  A pesar de que era difícil tener iglesia en el hogar por muchos años, fue la manera en que Dios utilizó para que mi esposo regresara a la Palabra nuevamente.  Como resultado, finalmente fue salvado y dio su testimonio cuando fue bautizado.   Anteriormente, yo no creo que el era salvo, aunque proclamaba ser cristiano, oraba la “oración del pecador” y se levantaba cuando lo llamaban al altar.  Anterior a esto, a él no le gustaba la iglesia, o los cristianos, ni tenía el deseo de leer su Biblia.  Todo esto cambió en un instante, que es una señal de una verdadera salvación.  “Por lo tanto, si alguno está en Cristo, es una nueva creación. ¡Lo viejo ha pasado, ha llegado ya lo nuevo!” (2 Cor. 5:17).

Este milagro ocurrió sólo porque confié en Dios lo suficiente para esperar a que El moviera a mi esposo mientras yo me enfocaba en mi intimidad con El.  Tenía que ser honesta y preguntarme, ¿cuál era el sentido de que yo estuviera en la iglesia y mi esposo (el padre de mis hijos) estuviera todavía en casa mirando deportes o una película?  Muchas de las mujeres que se burlaron de mi sumisión radical continuaron asistiendo los servicios nocturnos solas sin sus esposos.  Querida hermana, Dios honrará su lealtad a Su Palabra cuando usted obedezca de corazón.  

Cristo es cabeza de todo hombre.  Cristo es la cabeza de todo hombre, no sólo de un hombre cristiano.  Si esta ha sido su excusa por tomar el liderazgo espiritual de su esposo, entonces lea I Corintios 11:3, “Ahora bien, quiero que entiendan que Cristo es cabeza de todo hombre, mientras que el hombre es cabeza de la mujer y Dios es cabeza de Cristo.”

Enseñe al hombre y ejerza autoridad sobre él.  Nosotras las mujeres somos imprudentes – nos exhalsamos como más espiritual y defamamos diciéndole a nuestros esposos cómo nosotras hacemos tiempo para leer nuestras Biblias.  Mostramos nuestros libros religiosos y revistas que leemos, que son acciones del arrogante.  “No permito que la mujer enseñe al hombre y ejerza autoridad sobre él; debe mantenerse ecuánime” (1 Tim. 2:12).  “¡Pobre pueblo mío, oprimido por niños y gobernado por mujeres! ¡Pobre pueblo mío, extraviado por tus guías, que tuercen el curso de tu senda!” (Isa. 3:12)

¿Quién es la cabeza espiritual de su hogar?  Cuando las mujeres son la autoridad en la casa no podemos esperar nada más que problemas.  Si su madre era la autoridad en su casa lo más seguro usted seguirá el mismo patrón.  Como mujer cristiana usted no debe permitir que eso continúe así.  Ahora, por favor, no vaya a su hogar y tíreselo a su esposo, insistiendo en que él tome control.  Comience concentrando todos sus pensamientos y todo su esfuerzo en lo que una esposa, madre y ama de casa debe hacer.

Ore continuamente al Espíritu Santo para que la guíe.  Pregúntele, mientras va de un trabajo a otro, -¿Qué quieres que haga ahora, Señor? Organice su casa, ponga a sus hijos en orden, ponga sus prioridades en orden y deje su esposo al Señor.  ¡Lo que él haga o deje de hacer no es su problema ni su responsabilidad!  Dios nos dio tantas cosas para hacer con nuestros hijos, nuestro hogar y nuestro ministerio (enseñarle a mujeres más jóvenes “lo que es bueno”).  Señoras, esto es fruto de nuestro jardín.  Sin embargo, todo lo que podemos pensar es en la fruta prohibida, enseñando al hombre y ejerciendo autoridad sobre nuestros esposos.

Para aquellas que se estén preguntando cual es el hecho ya que mi esposo se fue por última vez – yo le pregunté al Señor lo mismo.  Mi preciado Esposo nuevo me dijo, tan amable y cariñosamente, que todo el entrenamiento y morir a mí misma era para prepararme para convertirme en Su esposa – wow!  Ahora mis hijos tienen un major Padre, mejor de lo que hubiera esperado (ya que El es el Padre para los huérfanos como está escrito en el Salmo 68:5).  En cuanto mi ministerio (ya que mi ex-esposo fue el presidente por años), el Señor me dijo que necesitaba aprender a ser una mujer bajo autoridad antes de ser una mujer de autoridad.  Lo mismo es cierto para usted.

La relación entre marido y mujer

Las mujeres no se suponen que sean los líderes espirituales  de su hogar cuando se casan.  La Palabra de Dios se refiere al hombre como El se refiere a Sí Mismo.  Las mujeres deben tener el mismo tipo de relación con sus esposos como Cristo tiene con Su novia, La Iglesia.  Busquemos en Su Palabra para ver las muchas maneras en que la relación de esposos se asimila a nuestra relación con nuestro Novio. 

La cabeza.  “Porque el esposo es cabeza de la esposa, como Cristo es cabeza de la iglesia…” (Efesios 5:23).  “Pero quiero que entiendan que Cristo es cabeza de cada hombre, y que el esposo es cabeza de su esposa, así como Dios es cabeza de Cristo” (1 Cor. 11:3).  Aprendimos en “Esposas, sean sujetas,” la importancia de la autoridad en el hogar.  También aprendimos los beneficios de una esposa que se somete a su esposo, que es para protección suya y de sus hijos.  Las Escrituras comparan a Cristo como la cabeza de la iglesia como un esposo es la cabeza de su esposa.  Como cualquier compañía bien dirigida, o especialmente la milicia, debe haber una cabeza o líder apropiado – ¡una esposa debe permitir que su esposo la dirija!  No pase por alto este punto.  Si está casada debe permitir que su esposo la guíe.  Esto significa que debe permitir que su esposo solucione los problemas que surgen en su hogar.

El salvador.  “Porque el esposo es cabeza de la esposa, como Cristo es cabeza de la iglesia, la cual es su cuerpo; y él es también su Salvador” (Ef. 5:23).  El esposo debe ser el Salvador del cuerpo.  Nosotras las esposas pensamos que debemos ser las salvadoras, pero cuando hay una crisis financiera, o cualquier crisis, el esposo realmente debe ser el que “salve el día.”  Esto es para aquellas que, como yo, ahora son las esposas del Señor.  Debemos mirar a El para que salve el día.  Muchas esposas corren a buscar un trabajo, o hacen planes financieros.  Esto solo le roba a su esposo la bendición.  Cuando el esposo hace los planes, entonces la esposa debe someterse felizmente.  Sin embargo, cuando la esposa es quien hace los planes, entonces el hogar está fuera de orden en un instante.

Nosotras las mujeres somos las que debemos someternos a nuestros esposos (o Esposo).  El esposo solamente debe ser la cabeza del hogar y el salvador del cuerpo.  Por supuesto, nosotras las esposas preferimos decirle a nuestro esposo cómo debe cortar costos o la solución a sus problemas.  Damas, cuando mire un problema, ¡entrégueselo a su esposo!  ¡Pare el ciclo de su liderazgo y de salvar el día!  No sólo permitirá que su esposo lleve acabo su papel, si no que usted será libre de la carga, que resultará en paz y amor que cubrirá cualquier error.

Ahora hay algunos testimonios cortos de mujeres que han seguido el principio sin el conocimiento de sus esposos.

Testimonio 1:  Mi esposo no era el diciplinario en nuestra casa.  Era un hombre maravilloso; yo era la mamá mala y extraña.  Un día decidí por fin actuar en el principio de permitir que mi esposo nos guiara.  Me costó mucho controlar mi autoridad extrema hasta que comenzó el caos.  Yo siempre había mantenido a nuestros hijos bajo control.  Por lo tanto, mi esposo nunca se había dado cuenta de ningún problema en nuestro hogar.  Honestamente, estaba cansada de ser el único adulto en el hogar.  Seguí los pasos de mi esposo de no diciplinar, corregir, o entrenar por casi un año.  Observé cómo los niños perdieron el control. 

Yo había mantenido todo en calma todos estos años, por eso mi esposo nunca entendió cuando le pedía ayuda en diciplinar a los niños.  Cuando estaban fuera de control, ¡él estaba asombrado!  Por fin se movió.  ¡Por primera vez paró a los niños, les dio su palmada sin yo tener que pedírselo!  Más importante que todo fue el hecho de que se levantó la carga de ser la única que diciplinaba en casa, lo cual me dejó con más tiempo para disfrutar, jugar y amar a mis hijos de la manera en que mi esposo lo había hecho en el pasado.  Ahora somos “equipo” criando a nuestros hijos.  Por fin hay un balance que siempre había deseado. 

Testimonio 2:  Siempre suavizé la dureza del modo autoritario de mi esposo, en la manera en que trataba a nuestros hijos.  Sentía que necesitaba protegerlos de su padre, especialmente a uno de ellos, por lo cual yo sentía que mi esposo le estaba haciendo la vida imposible a uno de ellos.  Lo que no me daba cuenta era que no los estaba protegiendo de su dureza si no que estaba bloqueando el amor de mis hijos por su padre.  Cuando escuché este principio decidí seguir el liderazgo de mi esposo.  Mi prueba vino cuando mi esposo le dijo a nuestro hijo que cortara el césped.  Yo por lo general me pasaba recordándoselo hasta que la cortara, pero esta vez no dije nada.  Mi hijo se fue a acostar sin cortar el césped esa noche.  A las 11:30 de la noche, cuando mi esposo regresó de su reunión, y quiso saber por qué el césped no estaba corto, en vez de decir excusas y defenderlo sólo dije, -No lo sé.  Mi esposo lo levantó de la cama y le hizo que cortara el césped en la oscuridad de la noche.  Mi hijo lloró todo el tiempo, y yo también en secreto.  La cosas cambiaron; se desarrolló una cercanía entre mi hijo y su padre.  También mi hijo comenzó a madurar, eliminando unas de mis preocupaciones.

Testimonio 3:  Mi esposo nunca fue muy eficiente en proveer para la familia.  Yo siempre le ayudaba cuando perdía su trabajo o cuando nos faltaba dinero regresando al trabajo.  Un día, de puro cansancio, tomé la decisión que seguiría el liderazgo de mi esposo y me mantendría en silencio cuando las cosas empeoraran.  Las cosas empeoraron y él todavía no dirigía, pero yo estaba decidida a estar quieta.  Las cosas empeoraron y no quiso tomar las riendas, pero yo estaba decidida a estar quieta.  Las cosas empeoraron y él se molestó.  Yo lo rescataba cuando él se enojaba, pero esta vez recordé la Escritura “El que mucho se enoja, recibe su merecido; librarlo del castigo es empeorar las cosas” (Prov. 19:19).  El estaba tan acostumbrado a que yo tomaba el mando cuando había una crisis que él no supo cómo.  En vez de hacer algo, oré por él.  Oré las Escrituras que hablaban sobre cómo un esposo provee y sobre el fruto de la diligencia, mientras me mantuve en silencio y quieta.  Entonces, de momento, mi esposo brincó en acción.  ¡Fue maravilloso!

Ahora soy libre para concentrarme en nuestros hijos y nuestro hogar.  Me ha dado libertad para cuidar de mi esposo más que antes.  Había alimentado mi resentemiento hacia él.  Estaba tan ocupada con el trabajo, cuidando de nuestra familia, y manteniendo el hogar.  Lo que no me di cuenta fue de que eso era lo que me alejaba de mi esposo, no podíamos acercarnos.  Ahora puedo mostrar agradecimiento hacia él.  ¡Todo esto ha traído un hombre que nunca supe estuviera ahí!  A veces caigo y vuelvo a ser la cabeza y salvadora de nuestro hogar cuando mi esposo no se mueve rápidamente, pero estoy aprendiendo que estas situaciones no son mi problema.  Cuando él no se mueve o no toma las rienda rápidamente, eso es entre él y el Señor.  El Señor es su cabeza, no yo.

Creado para cargar yugos.  Su esposo fue creado para cargar el yugo de su familia; sólo mire sus hombros anchos y musculosos en comparción a los suyos.  ¡Nosotras las mujeres hemos tratado de imitar esos hombros usando hombreras! Los hombres fueron creados para trabajar mejor bajo presión.  A lo mejor usted piensa que su esposo no puede aguantar la presión porque usted siempre ha sido la red de seguridad de su esposo. 

Las mujeres, por lo contrario, fueron creadas para trabajar con muchas cosas a la vez.  Podemos mantener el hogar y los niños de varias edades, personalidades y necesitades, las comidas, la limpieza, recogiendo continuamente, y el horario caótico familiar.  Las mujeres, aparentan que pueden hacerlo todo, pero mientras está haciéndolo todo, ¿entonces qué de su esposo?  ¡Por lo general jugando - jugando deportes, trabajando en pasatiempos o jugando por ahí!!!!

Son uno.  “Por eso, el hombre dejará a su padre y a su madre para unirse a su esposa, y los dos serán como una sola persona” (Efesios 5:31).  “ De la misma manera deben los esposos amar a sus esposas como a su propio cuerpo. El que ama a su esposa, se ama a sí mismo” (Efesios 5:28).   “En todo caso, que cada uno de ustedes ame a su esposa como a sí mismo, y que la esposa respete al esposo” (Efesios 5:33).  Hemos escuchado de la terminología “una sola carne” tan a menudo sin realmente entender su significado.  Mirando la relación entre nuestro Señor y Su Padre, y nuestra relación con nuestros esposos, podemos ver que nos falta entendimiento en este importante ejemplo.

Santificar.  Señoras, sus esposos juegan un rol importante en la santificación de sus esposas como podemos ver en la próxima Escritura: “Esposos, amen a sus esposas como Cristo amó a la iglesia y dio su vida por ella para hacerla santa. Él la purificó, lavándola con agua mediante la palabra, para presentársela a sí mismo como una iglesia radiante, sin mancha ni arruga ni ninguna otra imperfección, sino santa e intachable.” (Ef. 5:25-27).  Esta es una Verdad bíblica muy poderosa que muy pocos jamás se darán cuenta: las esposas necesitan ser santificadas (purificadas) mientras nuestros esposos leen y comparten la Escritura con nosotras.  ¿Su esposo le lee la Palabra de Dios a diario a usted?  ¿Cómo mantiene la Iglesia el cuerpo limpio del pecado que entra en la iglesia? – leyendo la Palabra de Dios.  Es de la misma manera con las esposas.

Testimonio: Mi esposo siempre se sintió intimidado con su responsabilidad en esta área.  Descubrimos una solución maravillosa y bella para la necesidad de la familia de la Palabra diaria.  Nuestra familia se sienta junta, los nueve de nosotros cada mañana, con nuestros cuatro hijos mayores siguiendo la lectura y nuestros hijos pequeños (que no leen todavía) sentados calladitos, coloreando o haciendo un rompecabezas.  ¡Este método de escuchar un CD al día y siguiendo la lectura nos lleva a leer la Biblia en sólo 62 días!  La combinación de escuchar a Alexander Scourby leyendo la Biblia correctamente, y nosotros siguiendo la lectura, es tan poderoso que no lo puedo explicar.

Para ustedes que sus esposos no está llenando ese espacio en su vida, mire a su esposo Celestial.  Sigue siendo Su novia, y El promete que llenará todas sus necesidades – incluyendo sus necesidades espirituales.

Amen.Esposos, amen a sus esposas como Cristo amó a la iglesia…” (Ef. 5:28).  “De la misma manera deben los esposos amar a sus esposas... “Esposos, amen a sus esposas y no las traten con aspereza”  (Col. 3:19).  Desde que el movimiento feminista penetró la iglesia con sus mentiras, ha habido una “mezcla” de los roles y mandamientos que fueron dados a los hombres y las mujeres.  Seguimos escuchando a otros decir que Dios mandó a los hombres y a las mujeres a amar a su cónyugue.  Este mandamiento sólo se le dio al esposo.

En realidad, la única referencia que pide que una mujer ame a su esposos se nos da en Tito.  A la mujer anciana se le exhorta a que enseñe a la mujer joven a amar a su esposo y a sus hijos.  Deuteronomio 4:2 dice, “No añadan ni quiten palabra alguna a esto que yo les ordeno…”  ¿Acaso eso signinfica que la esposa no debe amar a su esposo?  ¡Definitivamente que no!  “…y lleven una vida de amor, así como Cristo nos amó y se entregó por nosotros…” (Ef. 5:2).  El rol principal de la esposa es de respetar y someterse a su esposo.  Amar, amor genuino, brotará.  Si no tiene amor incondicional por su esposo, comience respetando y sometiéndose a él y vea que hace Dios en su corazón.

Debe ser respetado.  “… que la esposa respete a su esposo” (Efesios 5:33).  “…al (esposo) observar su (esposa) conducta íntegra y respetuosa” (1 Pedro 3:2).  Respeto hacia el esposo (y padre) se necesita tanto en las familias cristianas.  Madres, nos preguntamos por qué nuestros hijos no nos hablan con respeto; sin embargo no pensamos nada de nuestra actitud hacia nuestros esposos.  En vez de respeto hay una actitud de tolerancia a la cabeza de la casa.  Los esposos y padres han sido arrastrados por el piso y retados cada día por sus esposas, ¡y es aceptable!  Nosotras debemos parar esto inmediatamente.

Esto también es para aquellas que están divorciadas.  No importa cómo es su exmarido, debe haber respeto por él y respeto hacia él como padre de sus hijos.  Esto no significa ser sumisa pero sí significa que nunca debe hablarle irrespetuosamente hacia él o sobre él.  Lo que le está enseñando a sus hijos es que sean irrespetuosos con usted, y resultará en falta de bendiciones para sus hijos quienes deben honrar a ambos, su madre y su padre.

Vamos a la raíz del problema.  Si usted trabaja, está rodeada de mujeres contenciosas quienes chismean, murmuran, y se quejan de sus esposos, y esto es contagioso.  Ore para que Dios la saque de ese medioambiente y la regrese a casa o que le ayude a encontrar mujeres que prefieren construir sus casa en vez de destruirlas.  Una buena solución puede ser que usted sea una mujer sabia y comience un estudio bíblico de Una Mujer Sabia.

Si sus hijos están en escuela pública es extremadamente difícil recibir respeto.  Aún los niños que estudian en escuela privada o escuelas cristianas son irrespetuosos con sus padres.  ¿Por qué no ora para educar a sus hijos en casa?  Aunque parezca imposible, no es muy difícil para Dios.  Entrégueselo a El y mire como El lo hace.  (Para más apoyo lea el capítulo con el título “Je t’aime Maman” en el libro The Abundant Life que está disponible gratuitamente en nuestra página web.)

Si su familia mira televisión o videos, más vale que piense que son videos de entrenamiento.  Asegúrese que usted desea el comportamiento y actitud en la pantalla ya que “actuarán” así en su casa.

Son sujetas.  “Así como la iglesia se somete a Cristo, también las esposas deben someterse a sus esposos en todo” (Efesios 5:24).  “Esposas, sométanse a sus esposos, como conviene en el Señor” (Col. 3:18).  “Esposas, sométanse a sus propios esposos como al Señor” (Ef. 5:22).  “…sensatas y puras, cuidadosas del hogar, bondadosas y sumisas a sus esposos, para que no se hable mal de la palabra de Dios” (Tito 2:5).  Los esposos deben reinar sobre todo.  Sin embargo, la mayoría de los esposos escogen “delegar” a sus esposas muchas de las áreas del hogar.

Tome nota:  Los problemas financieros son una de las razones de divorcio.  Señoras, entregue esta área tan importante de liderazgo.  Las parejas que han permitido que el esposo controle las finanzas en sus hogares han reportado sólo alabanzas.  Reportaron que elimanaron las peleas de finanzas por completo.  Ore al respecto y mire lo que Dios hará.  Puede que su esposo desee que usted tenga una chequera.  Ore para que le “quiten” este peso también.  Si usted piensa que su esposo es muy irresponsable recuerde que este es problema del Señor, ¡no suyo! ¡Nuestro caminar debe agradar al Señor!

Para las que no están casadas, ¡no piensen que deben tomar esta responsabilidad!  Entréguesela a su Esposo celestial.  Esto me ha aliviado de mucha presión y peso, y he observado que las finanzas de mi familia comenzaron a mejorar inmediatamente.  Dios la probará en esto, pero continúe devolviéndole la responsabilidad a El cada vez que se comience a preocupar o sentirse ahogada.  Puede confiar en El en esta área de su vida.  Recuerde, “Así que mi Dios les proveerá de todo lo que necesiten, conforme a las gloriosas riquezas que tiene en Cristo Jesús” (Filipenses 4:19)

Se entregó a sí mismo.  “Esposos, amen a sus esposas, así como Cristo amó a la iglesia y se entregó por ella…” (Ef. 5:25).  El feminismo casi que ha destruído el “príncipe azul.”  Sin embargo, aquí en la Escritura vemos al mismo galán que se entregará por su esposa y su familia.  ¿Honra y respeta usted el sacrificio que hace su esposo por la familia apreciándolo y se lo señala a sus hijos?  Le “roba la bendición a su esposo” cuando es usted la que siempre “salva el día?”  Señoras, ore constantemente para que su esposo reine en su hogar.  Anime a su esposo para que esté presente más frecuentemente, no como un huésped, sino como una figura que trabaja para reinar.

Continúe incluyendo a su esposo en las decisiones que hay que tomar y las mini-catástrofes que ocurren constantemente.  Deje que la responsabilidad caiga sobre su esposo.  Esto le permitirá a usted a ser gentil, femenina, y a callar.  Entonces descubrirá o volverá a descubrir a su esposo.  Debe hacer esto cuidadosamente, y luego sométase a la decisión que él haya tomado de buen humor y apóyelo.  Hágalo con una buena actitud la cual usted sabe que ha perdido al tomar control por tan largo tiempo.  Señoras, esta es la razón por la cual su esposo ha tenido tanto tiempo para “jugar.”  ¡Pare de tomar el control, deje de resentirlo, y haga algo al respecto!  Esto también es para aquellas que no están casadas.  Entrégueselo al Señor, El arreglará sus problemas si usted sólo se los entrega. 

Conclusión

Si es una esposa, madre, o hija – es una mujer que fue creada perfecta y única.  No hay necesidad de tartar de tomar el rol o las características de un hombre, ni sentirse avergonzada o apenada de la manera en que fue creada.  Dios creó al hombre y a la mujer en Su imagen, perfecto y maravilloso.

¡Te alabo porque soy una creación admirable!

¡Tus obras son maravillosa

y esto lo sé muy bien!

Mis huesos no te fueron desconocidos

      cuando en lo más recóndito era yo formado,

cuando en lo más profundo de la tierra

era yo entretejido.

Tus ojos vieron mi cuerpo en gestación:

todo estaba ya escrito en tu libro;

 todos mis días se estaban diseñando,

aunque no existía uno solo de ellos.

—Salmo 139:14–16

Compromiso personal de buscar al Señor y abrazar mi femininidad como mujer.  “Basado en lo que acabo de aprender de la Palabra de Dios entrego mi femininidad para el trabajo del Señor.  Mi deseo es de buscar al Señor mientras abrazo la manera en que fui creada.  Si estoy casada, entrego a mi esposo al Señor para que él sea el hombre que fue creado para ser y que él pueda tomar su papel como líder en nuestro hogar, incluyendo el liderazgo espiritual, mientras yo espero pacientemente a que Dios se mueva.”

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Como "Asímismo las ancianas ... enseñen lo que es bueno, para que INSTRUYAN a las jóvenes ..." (Tito 2: 3) Tendrá la oportunidad de hablar con las mujeres más jóvenes que todavía están solteras como parte de su ministerio ".