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Capítulo 7 "Casta y Respetuosa"

. . . al observar ellos su conducta casta y respetuosa.
1 Pedro 3:1-2

¿Alguna de ustedes realmente entiende el significado de ser casta?  Hoy en día realmente no se habla de esto, y ser respetuosas con cualquiera (además de nosotras mismas) se ha eliminado por completo de nuestra mente.  Comencemos buscando la Palabra de Dios para encontrar qué tan importante es ser “casta” y “respetuosa”.

Casta

¿Qué es ser casta? 

Strong’s Corcondance define la palabra casta como: inocente, modesta, perfecta, pura, limpia.  El Diccionario Webster define casta de dos maneras: 1. Inocente de relación sexual inmoral (fornicación); inocente en la manera de hablar (esto fue lo que aprendimos en “Bondad en su lengua”) 2. vestido, modesto, reservada, pura, sin adorno.

El Thesaurus Webster define casta como: genuina, inmaculada, pura, intachable, inocente, sincera, sin mancha, virgen, virtuosa, limpia. Hay tres referencias a castidad en las Escrituras.  Vamos a mirar a dos que son dirigidas específicamente a las mujeres:

Que sean prudentes, castas.  “Asimismo, las ancianas deben ser reverentes en su conducta ... que sean prudentes, puras (castas)...” (Tito 2: 3-5).

Conducta casta y respetuosa.  “Asimismo ustedes, mujeres, estén sujetas a sus maridos, de modo que si algunos de ellos son desobedientes a la palabra, puedan ser ganados sin palabra alguna por la conducta de sus mujeres al observar ellos su conducta casta y respetuosa.”  En la versión King James dice, “Mientras observan su conversación casta en temor” (1 Pedro 3:1-2.)

Ahora vamos a buscar, estudiar, y mirar más profundamente en las palabras intrépidas que se usan para definir castidad.  Primero, ¿qué nos dice la Escritura sobre ser inocente – libre de culpa o pecado?  Vamos a mirar a Daniel.

Daniel

Por su inocencia.  Daniel es un ejemplo de un hombre inocente.  Estamos concientes de las continuas pruebas en su vida, pero por su inocencia, Dios lo libró.  “Mi Dios envió a su ángel y les cerró la boca a los leones. No me han hecho ningún daño, porque Dios bien sabe que soy inocente. ¡Tampoco he cometido nada malo contra Su Majestad!” (Dan. 6:22).  ¿Qué nos dice la Escritura sobre ser inocente (que significa libre de culpa)?  Vamos a mirar a Job.

Job

Intachable, que honra a Dios y vive apartado del mal.  Job es un ejemplo de un hombre recto que agradaba a Dios.  —¿Te has puesto a pensar en mi siervo Job? —volvió a preguntarle el Señor—. No hay en la tierra nadie como él; es un hombre recto e intachable, que me honra y vive apartado del mal. (Job. 1:8).

¿Cuál era el secreto de la vida recta de Job?  Honraba (temía) al Señor.  Nosotras también debemos honrar al Señor sobre todas las cosas.  “… la mujer que teme al Señor es digna de alabanza” (Prov. 31:30) ¿Qué es lo que debemos temer?  Yo llegué a un punto cuando uno de mis mayores temores era temor a desagradar al Señor.  Creo que era mi tiempo de “adolescencia” en mi camino espiritual; estaba desarrollando mi relación con Dios, mi Padre. 

Ahora que sólo estoy revisando este libro años más tarde, encuentro que mi mayor temor es perder al Señor como mi Amado.  Estoy conciente de que nunca podré vivir a un nivel más bajo del que vivo ahora, y siento que no sobreviviría ni quisiera vivir así.  ¡El gozo es saber que nunca lo haré ya que El ha prometido que nadie podrá removerme del amor de Dios que es Jesucristo!  Una mujer “que teme al Señor es digna de alabanza” (Prov. 31:30).

Apartarse del mal.  Job también se apartó del mal.  “que se aparte del mal y haga el bien… (1 Pe. 3:11).  Cuando uno se aparta del mal, debe reemplazarlo haciendo algo bueno.  (Lea “Ganado sin una palabra,” porque “pues por falta de conocimiento mi pueblo ha sido destruido…” (Osea 4:6)) Por lo tanto, Dios bendijo a Job:  “Dichosos los que van por caminos perfectos” (Salmo 119:1). Nosotras también seremos dichosas si practicamos estas cuatros cosas:  vivir intachable, temer al Señor, apartarse del mal, y hacer el bien.

La mayoría de nosotras conocemos a Job y sus circunstancias difíciles, pero no olvidemos también que su esposa no era creyente.  Recuerde que ella le dijo a Job “¡maldice a Dios y muere!”  Si nuestros esposos o amigos (y hasta padres) no nos apoyan, o si la tientan a alejarse de su relación con el Señor, no permita que le afecte ni desanime en su caminar en fe.  Cuando digo que no permitamos que estas personas nos desanimen no me refiero a una religión o iglesia, ¡si no de nuestra relación con Dios!  Hay una gran diferencia.

A veces un esposo no quiere que usted asista a una iglesia, o un padre no quiere que asista una universidad cristiana.  Si se rebela, discute, y como quiera lo hace, entonces pagará las consequencias.  “La rebeldía es tan grave como la adivinación, y la arrogancia, como el pecado de la idolatría.  Y como tú has rechazado la palabra del Señor, él te ha rechazado como rey” (1 Sam. 15:23).  Es en medio de la adversidad que su relación con el Señor crecerá, así que nunca se desanime cuando alguien o algo parece estar en medio de su camino – ¡realmente es algo bueno! Ahora, ¿y qué sobre la vida intachable de Pablo?

Pablo

Como las Escrituras nos dicen que Pablo vivió una vida intachable, miremos cuidadosamente lo que él hizo y dijo.  “Esto es lo que (Pablo) pido en oración: que el amor de ustedes abunde cada vez más en conocimiento y en buen juicio, para que disciernan lo que es mejor, y sean puros e irreprochables para el día de Cristo

(Fil. 1:9-10).  Conocimiento real es conocimiento de lo que es bueno.  No son las trivialidades con la que nuestro mundo está tan preocupado.  No es el conocimiento del mal que los periódicos nos da tan vivamente.  No son las clases sobre drogas y educación sexual que le enseñan a los niños en la escuela.  Es conocimiento bíblico, conocimiento de lo que es bueno.  Pablo también dice que necesitamos “discernir” con ese conocimiento (estudiaremos discernimiento más adelante en este capítulo).

Nuestras Hijas

Ayudar a nuestras hijas permanecer puras, y animar a otras jóvenes a hacer lo mismo, es un objetivo importante de las mujeres cristianas hoy.

Pura (virginal) se define: sin mancha.  El amor que experimentó la mujer en Cantar de los Cantares en la Biblia fue un resultado de su compromiso a la pureza.  ¿Acaso no queremos ese tipo de amor para nuestras hijas y otras jóvenes en nuestra vida?  Cantares 6:9 dice – “pero mi palomita virginal es una sola…”  Esta mujer era especial y estaba reservada (santa).  Como resultado, fue tratada de manera especial y separada de las otras mujeres. 

Jesús – santo, inocente, puro.  Nuestro ejemplo como cristianos, “seguidores de Cristo,” es Jesús mismo quien se describe como “inocente (sin maldad) y puro (sin mancha).”  “Así pues, Jesús es precisamente el Sumo sacerdote que necesitábamos. Él es santo, sin maldad y sin mancha…”(Heb. 7:26)

Virgen.  Una mujer virgen es una que no ha sido tocada.  Los sacerdotes en el Viejo Testamento debían tomar una virgen para casarse por lo que la “impureza” podría causarle a los hijos.  “Por esposa deberá tomar una mujer virgen…para no rebajar a sus descendientes entre su gente” (Lev. 21:13-15).

En nuestros tiempos la virginidad es casi inexistente.  Nosotros los crisitanos hemos seguido al mundo y hemos bajado nuestras expectativas al indoctrinarnos en programas de televisión y películas inmorales hasta sentir que no es algo malo.  ¡Una mujer debe estar intacta para que sea tratada como alguien especial!  La virginidad no significa que una niña no ha ido “hasta el final” – significa “intacta”.  Esto es básicamente imposible si la niña está saliendo en citas. 

Señoras, salir en citas en una invensión del siglo 20.  Como madre vuelva a pensar en la idea de salir en citas.  Debemos llevarlo a la luz de las Escrituras.  Debemos mirar a la fruta podrida que resulta de esta práctica peligrosa.  Debemos apoyar la idea de salir en citas con nuestras hijas y mujeres jóvenes después del matrimonio.  Esto significa que si está casada, debe acoger la idea de una “noche de cita” con su esposo.  Si no está casada, puede planificar una noche de cita especial una vez por semana con sus hijos varones, su padre, o su hermano (no su cuñado).

Salir una noche a la semana con su hija, su hermana, su mama, y hasta una amiga cercana es muy especial.  Salir en citas es tan esperado y prevalece en la juventud que las mujeres jóvenes no tienen idea que pueden divertirse y tener una relación significativa fuera de una relación de novios, pero para que ellas lo crean alguien debe darles el ejemplo.

Sin embargo, les pido precaución cuando se trata de una relación con un hombre que no es pariente de sangre.  Le sorprendería saber cuantas mujeres cristianas terminan en una relación impía con hombres, que ellas mismas admiten, los encontraron repulsivos alguna vez.  

También muchas mujeres me piden opinión en cuanto al noviazgo o cortejo.  Yo no apoyo el cortejo ya que no se menciona en la Biblia.  Esta es la solución que los cristianos inventaron para contrarestar el salir en citas, pero también tiene sus desventajas y caídas.  Si usted quiere ir directo a la Biblia, tendría que escoger el cónyugue de su hijo(a) ya que esta práctica es realmente bíblica.

En lugar de esto, confíe que al apoyar la pureza, y abstenerse de salir en citas, que Dios traerá al hombre correcto a la vida de su hija – o a su vida, si todavía es soltera. 

Virtud significa ejemplar.  Virtud y ejemplar son palabras que se intercambian en las Escrituras.  Rut es un ejemplo de una mujer ejemplar y virtuosa en la Biblia.  “Ahora hija mía, no temas. Haré por ti todo lo que me pidas, pues todo mi pueblo en la ciudad sabe que eres una mujer virtuosa [ejemplar]” (Rut 3:11)

Incluso en tiempos de Salomón, una mujer ejemplar y virtuosa era difícil de encontrar – hoy en día es aún más difícil de encontrar.  A mis hijos varones les encantaría casarse, pero ellos (y sus amigos cercanos) desesperadamente quieren encontrar jóvenes virtuosas.  Para los jóvenes poder encontrar una esposa virtuosa y ejemplar (que no significa lo mismo que una esposa perfecta), nosotras las mujeres mayores debemos enseñar a las mujeres jóvenes.  “Mujer ejemplar, ¿dónde se hallará?”  En la version de King James dice, “¿Quién encontrará una mujer virtuosa?” (Prov. 31:10).

¿Por qué un hombre joven buscará una mujer virtuosa?  Es porque “La mujer ejemplar (o virtuosa) es corona de su esposo…” (Prov. 12:4) y una mujer insensata derrumbará su casa (y su esposo) con sus sarcarmos, rebelión, y conflictos sin saber que ha hecho nada malo.

Dios nos ha llamado a nosotras las mujeres de virtud y ejemplares.  Debemos ser mujeres santas, inocentes y puras.  Muchas arruinamos nuestra oportunidad, pero nunca es tarde para hacer de este nuestra meta y visión.  Jesús murió para borrar nuestros pecados y cubrir nuestra vergüenza y culpa.  Solamente tenemos que confiar en El con nuestra reputación, mientras nos enfocamos en ministrar a las mujeres jóvenes en nuestra vida.

¡La televisión y las películas continuamente tratan de convencer a las mujeres que somos exactamente iguales que los hombres cuando no lo somos!  Representan a todas las mujeres, aún las casadas, actuando como rameras.  Nos han convencido que al actuar así evitaremos que nuestros esposos caigan en adulterio; sin embargo, podemos ver que lo opuesto es cierto.  Hay más hombres en adulterio (casi el 80% de hombres cristianos admiten haber tenido por lo menos una relación de adulterio durante su matrimonio).  La mayoría de nosotras creímos esta mentira y actuábamos como rameras sólo para aumentar el apetito de adulterio y una adúltera.  Muy pronto decidieron que el adulterio era más importante que su matrimonio, sus hijos, y su hogar.

La Mujer Adúltera

¿Cuáles son los frutos al nosotras imitar a las rameras y su caminar?  ¿Acaso no hay más hombres en adulterio que nunca antes?  Aun en las iglesias, ¿no se encuentra adulterio desenfrenado?  Si compramos y usamos ropa que imitan a una prostituta o una chica de calendario, si posamos para fotos que nos hacen ver como que estuviéramos posando para una revista lasciva, ¿no nos van a tratar como tratan a las rameras?  Rameras son mujeres que están muy lastimadas – son usadas y abusadas y no amadas ni queridas por los hombres que las buscan.  Santiago 4:4 dice, “¡Gente infiel! ¿No saben que amar al mundo es lo mismo que odiar a Dios? El que quiera convertirse en amigo del mundo se convierte en enemigo de Dios.”

Usted, mi querida, merece amor verdadero, no abuso sexual.  Cuando algo o alguien es despilfarrado, está siendo abusado.  Cuando la intimidad se utiliza solamente para satisfacer a un hombre sexualmente, sin amor verdadero por la mujer, entonces se considera abuso, y el dolor es profundo en su alma.  Esto no ocurre solamente en el sexo fuera del matrimonio, pero muy frecuentemente en el matrimonio cuando el mayor interés del esposo es satisfacer sus fantasías, no la intimidad que se encuentra cuando una pareja se une por el bien del amor.

Este tipo de intimidad es lo que toda mujer anhela, pero nos han engañado en esforzarnos por el mismo abuso que la mujer infiel recibe como satisfacción sexual barata.

Si ha caído en esta trampa que el enemigo ha tendido, seguramente tendrá otras características de la mujer adúltera.  Hágase estas preguntas:

¿Sus palabras son dulce y sanadoras? Dice, “al final, ella [la adúltera] sólo te traerá amargura y dolor, será más cortante que una espada de dos filos” (Prov. 5:4).  (Para más información, lea “Bondad en su lengua,” porque “pues por falta de conocimiento mi pueblo ha sido destruido.  Puesto que rechazaste el conocimiento...” (Osea 4:6).)

¿Sus caminos son firmes y arraigados en la roca?  “No toma ella [la adúltera] en cuenta el camino de la vida; sus sendas son torcidas, y ella no lo reconoce” (Prov. 5:6).

¿Es su motivo “darle” o “recibir” de su esposo o novio?  “Con palabras persuasivas lo [la adúltera] convenció; con lisonjas de sus labios lo sedujo” (Prov. 7:21).

¿Es mansa, callada, y sumisa?  “Como es [la adúltera] escandalosa y descarada, nunca hallan sus pies reposo en su casa” (Prov. 7:11).  (Para entender por qué debemos buscar estar en casa en vez de una carrera, lea “La Marcha de Su Hogar” porque “pues por falta de conocimiento mi pueblo ha sido destruido” (Osea 4:6).)

¿Es humilde; puede admitir cuando está equivocada?  “Así procede la adúltera: come, se limpia la boca, y afirma: “Nada malo he cometido” (Prov. 30:20).

Si ha descubierto, al hacerse estas preguntas, que aparenta ser más como una ramera o una mujer adúltera y no una mujer ejemplar o virtuosa, ¡entonces es muy fácil cambiar su vida ahora mismo!

“Por eso, confiésense unos a otros sus pecados, y oren unos por otros, para que sean sanados. La oración del justo es poderosa y eficaz” (Santiago 5:16).

Sería sabio confesar a otra mujer que entenderá su remordimiento y su deseo de cambiar.  Si confiesa esto a su esposo o novio, la confusión la tomará a usted ya que, desafortunadamente, la mayoría de los hombres le dirán que le gusta tal y como usted es – seductiva, halagadora, atractiva o tentadora – porque “su pecado será como sogas que lo atrapan” (Prov. 5:22).  La mayoría de los hombres que estuvieron activos sexualmente antes del matrimonio creen que necesitan continuar este tipo de relación después de casarse.  Amor e intimidad en el matrimonio son muy diferentes que la sexualidad que se promueve y practica hoy día.  Intimidad matrimonial satisface en comparación a un “encuentro sexual,” el cual deja a la persona queriendo más y más.  Con el sexo uno nunca se satisface, es como una droga que requiere más para sentir la misma elevación.

Si es aquí donde se encuentra en su matrimonio (como su esposo o usted se siente), el mejor remedio y única cura es buscar al Señor con pasión.  ¡No puede estar íntimamente con Dios sin sanar completamente y cambiar en todas las áreas de su vida!  En cuanto a su esposo (o novio) se trata, déjeselo a Dios.  No lo discuta tontamente con su esposo o novio a menos que quiera luchar con la carne.  Es una batalla espiritual, pero nada demasiado difícil para que Dios lo conquiste. 

Virtud

Como una mujer de Dios, tenga cuidado con lo que diga, especialmente a su esposo u otros hombres a su alrededor.  Cuando mire una mujer vestida atractiva o indecentemente, no llame la atención tontamente diciendo – “¡Oh, mira a esa!”  También tenga cuidado de no hablar de cosas pervertidas o sensuales que leyó en el periódico, a mirado en televisión o el cine, o ha escuchado en el trabajo.  Sin darse cuenta aplastará el Espíritu Santo en usted y aquellos a quienes espera cambiar.  Que sus conversaciones sean castas y respetables, “Muchas mujeres han hecho el bien, pero tú las sobrepasas a todas” (Prov. 31:29).  Esta hija en Proverbios 31 hizo mejor que todas sus hermanas.  ¿Por qué?  “Engañoso es el encanto y pasajera la belleza; la mujer que teme al Señor es digna de alabanza” (Prov. 31:30).

Muchas de ustedes sufren y se atormentan por su pasado inmoral que ha resultado en vergüenza y un apetito por cosas inmorales.  Una vez caiga en tentación, vergüenza y dolor serán el resultado; así trabaja el enemigo.  Primero, déjeme asegurarle que usted es perdonada.  Si le ha pedido a Jesús que le perdone, El lo ha hecho.  Si siente que no, es simplemente mentira del enemigo.  Si la sangre de Jesús no puede cubrir su pecado, ¿el pecado de quién cubrirá su sangre?  ¿Quién sera perdonado?

El pecado sexual no es el peor pecado del mundo.  Sin embargo, sí es el único pecado contra el cuerpo y, aparentemente, es el que más vergüenza da, especialmente en las mujeres.  ¡Jesús quiere dejarla en libertad!! – Libre de vergüenza, dolor, tormento, culpa, y la atracción a cosas lujuriosas ahora.  Sólo entrégueselo todo a El.  Si cae o es tentada, entrégueselo una y otra vez.  Confíe en El.  ¡El es el único que nos puede cambiar!

Hay veces, muy a menudo en un matrimonio cristiano, es a la inversa.  Es el esposo quien inicia cosas pervertidas o lujuriosas que nos dejan sintiéndonos incómodas y sin valor.  Lleve esto también al Señor.  Sin embargo, en todas las cosas, aún en esas que son pecaminosas, debe ser sujeta a su esposo, a lo cual nos llama el Señor a hacer – no es mi idea sino la de El.  Me tomó dos episodios de sumisión a mi esposo, durante unas vacaciones que nos cambió la vida, que fue ambos, doloroso y aterrorizador, lo cual me libró. 

Todo ocurrió cuando llevábamos un año separados (la primera vez que me dejó).  Me dijo que me quería llevar a un viaje a Acapulco (el cual me enteré en el aeropuerto que era con la OM).  El viaje incluía espectáculos que eran más que obscenos.  La primera presentación, supernaturalmente me libré de ella, y en la segunda el Señor me dejó pasar por el fuego – ¡pero fue “pasando por el fuego” lo que me libró para siempre!!  Mi esposo estaba tan avergonzado de sí mismo, burlándose de mi sumisión, que me prometió que jamás me haría mirar nada inmoral.  El nunca lo volvió a hacer.  (Para el resto de mi testimonio, lea “Esposas sean sujetas.”)

Añada a su fe, virtud.  “Precisamente por eso, esfuércense por añadir a su fe, virtud; a su virtud, entendimiento” (2 Pedro 1:5).  Podemos ver que el fundamento de virtud es fe, nuestra fe en el Señor quien nos salvó por gracia y lavó nuestros pecados.  Después de obtener nuestra fe en nuestro Salvador (que El nos ha perdonado y lavado hasta quedar limpios) podremos añadir virtud. 

Después de virtud, añadimos entendimiento; entendimiento que nos ayudará a conocer quien Dios es, cuanto El nos ama y nos adora, y de que Escrituras agarrarnos durante los tiempos de prueba que vienen a diario a nuestra vida.  Una vida limpia es pura e inocente, que comienza con el entendimiento del perdón de Dios de nuestro pasado.  Dios dice que debemos esforzarnos por tener estas tres cosas limpias, puras:

  1. El temor de Dios.El temor del Señor es puro: permanece para siempre” (Salmo 19:9). “… la mujer que teme al Señor es digna de alabanza” (Prov. 31:30)..
  2. Manos limpias. “¿Quién puede estar en su lugar santo? Sólo el de manos limpias y corazón puro” (Salmo 24:3-4)
  3. Un corazón limpio. “Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio…” (Salmo 51:10). Cuando usted está frente al Señor entonces podrá recibir las bendiciones de Dios:  El siempre será bueno con usted.  “En verdad, ¡cuán bueno es Dios con Israel, con los puros de corazón!” (Salmo 73:1).

Déjeme también decir que nadie es digno de su bondad.  Ese es el punto.  Fue por eso que “aún siendo pecadores El murió por nosotros.”   ¿Por qué?  ¡Porque Dios tanto nos amó!!  Este punto debe ser la fundación de su fe.  ¡Usted no se puede ganar lo que El le ha dado y lo que le quiere dar!  Esta premisa de la magnitud de Su amor por usted fue diseñada para dejarla libre de las trampas y los planes del enemigo quien trata de convencerla que usted no es digna – ¡TODOS somos!!  ¡Ese es el punto!  Es una ilustración de Su bondad llevada a cabo, no sólo para acercarla en intimidad, ¡pero con este conocimiento otros, quienes no conocen al Señor, también serán libres para disfrutar Su salvación!!  Abrace esta verdad usted misma, ¡y le aseguro que usted la compartirá con tantas otras mujeres que también viven en vergüenza y dolor que mueren por ser libradas!!

Discreción

Discreción es una acción que se toma en precaución.  Miremos otras palabras con las cuales estamos más familiarizadas para poder tener un mejor entendimiento sobre discreción y ser discreto(a).  Discreto es definido en el diccionario de sinónimos como:  atento, cuidadoso, considerado, juicioso, prudente, sensato, pensativo, sabio, separado, distinto, prudente, cuidadoso, especialmente cuando habla.

El diccionario nos dice que al ser discreto(a) somos “cuidadosos para prevenir avergonzar u ofender a otros, cuidadosos de no hablar sobre algo que se debe quedar en secreto o confidencial.”  Que seamos “sutiles y reservados, asegurándonos de no atraer ninguna atención inecesaria, y que seamos modestos, y no ostentosos o llamativos.”  ¡Una orden muy alta en la manera que el mundo es hoy día!  Sin embargo, antes de que nos demos por vencidas, consideremos esta pregunta:

 “Yo soy el Señor, Dios de toda la humanidad. ¿Hay algo imposible para mí?” (Jer. 32:27).

Prudente y sabio.  Por la vida de pruebas y tribulaciones en su vida, José adquirió juicio al igual que sabiduría.  “Y Faraón dijo a José: Puesto que Dios te ha hecho saber todo esto, no hay nadie tan prudente ni tan sabio como tú.” (Gen. 41:39).  Recuerde que todas las pruebas y tribulaciones están presente para que aprendamos de ellas, no para undirnos.  Así que pare de permitir que la culpa reine en su vida, está aprendiendo aún cuando se cae.

Respondió sabiamente.  Jesús miró el corazón de este hombre por su respuesta sabia.  “Al verlo Jesús responder de manera tan sabia, le dijo: «No estás lejos del reino de Dios.» Y nadie se atrevía ya a preguntarle nada” (Mc 12:34).

Infundir discreción.  Nos dicen que aprendiendo Proverbios aprenderemos discreción.  “[Proverbios]… para infundir sagacidad en los inexpertos, conocimiento y discreción en los jóvenes (Prov. 1:4).  Lea Proverbios diariamente, un capítulo para cada día del mes (ej., en el día 12 del mes lea el capítulo 12 de Proverbios).  Esto no sólo le infundirá discreción y sabiduría, si no que la transformará de adentro a fuera.

La discreción la cuidará.  Si tiene discreción está protegida.  “La discreción te cuidará, la inteligencia te protegerá.  La sabiduría te librará del camino de los malvados, de los que prefieren palabras perversas…” (Prov. 2:11–12).  Muchas de nosotras compartimos cosas con otros que se dan la vuelta y nos hieren.  Es especialmente cierto en relaciones.  Creemos que necesitamos ser completamente honestos sobre nuestro pasado cuando entramos a una nueva relación, sólo para que lo utilicen en nuestra contra más tarde y nos haga daño. 

Si ha confesado y alejado de su pasado, usted no necesita compartirlo con nadie nunca más.  No permita que la culpa la empuje tampoco.  La culpa no es de Dios, la convicción sí.  Si usted ya confesó, ¡El no lo va a sacar a colación ya que El no lo recuerda!!  “Yo les perdonaré sus iniquidades, y nunca más me acordaré de sus pecados” (Heb. 8:12).  ¿Cómo le va a recordar algo que ya El olvidó?

¡Cuando único usted puede compartir su pasado es con otras mujeres que necesitan saber que usted también ha estado ahí!  Sin embargo, con sus relaciones (amigos, matrimonio, y compromiso), usted no necesita entrar en detalles sobre su pasado.  Esto es discreción y le ayudará a no cargar a aquellos que usted ama con su pasado, que es lo que ocurre cuando regresamos arrastrando nuestro pasado en nuestras vidas.  Sin embargo, si usted ha sido infiel con su esposo en su matrimonio, confiéselo, sólo deje los detalles fuera aunque él la presione para que los cuente.  Esta curiosidad es del enemigo quien quiere destruir a su esposo, especialmente si el enemigo ya no la puede atormentar por su confesión.

Aprender a ser discreta, aún cuando quiere compartir cosas buenas, cuidará su corazón.  Hay muchos que no estarán contentos por usted, y por eso Dios nos dice que no le tiremos perlas a los cerdos.  “No den lo sagrado a los perros, no sea que se vuelvan contra ustedes y los despedacen; ni echen sus perlas a los cerdos, no sea que las pisoteen” (Mt. 7:6).

Vida a su alma.  La discreción es la fuente de vida de su alma.  “Hijo mío, conserva el buen juicio; no pierdas de vista la discreción.  Te serán fuente de vida, te adornarán como un collar.  Podrás recorrer tranquilo tu camino, y tus pies no tropezarán.  Al acostarte, no tendrás temor alguno; te acostarás y dormirás tranquilo” (Prov. 3:21-24).  Usando la discreción de día a día, pronto se desechará del desvelo que causan las conversaciones que tomaron lugar ese día, y las conversaciones que nosotras planificamos en nuestras cabezas cuando deberíamos estar disfrutando de un sueño dulce y lleno de descanso.  Cuando algo así entra en mi cabeza se lo entrego al Señor y le pido que El se encargue.  Sencillo.

Preste atención a la sabiduría y el entendimiento.  El fundamento para la discreción es sabiduría y entendimiento.  Cuando haya obtenido estas dos características las cuales Dios se las ha dado, entonces podrá usar discreción.  “Hijo mío, pon atención a mi sabiduría y presta oído a mi buen juicio, para que al hablar mantengas la discreción y retengas el conocimiento” (Prov. 5:1-2).  *Nada bueno se puedo ganar, siempre Dios nos las da! Esto remueve todos nuestros esfuerzos y trabajos, ¡y abre el camino para la alabanza que el Señor se merece!

Que enseñe en público ni domine al hombre.  “y no permito que la mujer enseñe en público ni domine al hombre. Quiero que permanezca callada” (1 Tim. 2:12).  Tener discreción también entrenará sus labios de abstenerse de enseñar a los hombres en su vida, especialmente a su esposo.  Este es otro proyecto del enemigo – él nos enfoca en enseñarles y ejercer autoridad sobre los hombres para así cansarnos y también derrochar lo que tenemos que decirles a ellos (ya que ellos no nos escuchan de ningún modo, y no deben).

Nuestra influencia solamente se sentirá cuando ganemos a los hombres sin una palabra mientras observan nuestra actitud casta y respetuosa.  Todas nuestras palabras se deben usar donde cambiarán al mundo – enseñándole a otras mujeres y a nuestros hijos.  Sin embargo, el enemigo astutamente ha mantenido nuestro enfoque en los hombres que resulta en nuestro cansancio, pero peor aún, causa que un hombre nos abandone (hombres que no lo soportan para siempre) o se convierten efeminados espiritualmente y emocionalmente (aquellos que no quieren confrontaciones).

Una mujer hermosa sin discreción.  La siguiente escritura es una imagen increíble y vívida que nos enseña que cada una de nosotras debe considerar cuando nuestras palabras y acciones carecen de discreción.  “Una mujer hermosa sin discreción es como un anillo de oro en el hocico de un cerdo” (Prov. 11:22).  ¡Aaaahhh, eso ya no es para mí!

Respetuosa

Ahora que hemos aprendido lo que es ser casta también necesitamos entender el verdadero significado del respeto.  En el mundo de hoy se nos dice que el respeto es algo que nosotras debemos exigir de otros y que la única persona que nosotras debemos respetar es a nosotras mismas. 

Comencemos una vez más bucando palabras que son similares para poder llegar a un entendimiento de la palabra respeto.  La definición de respeto es: una estima especial o consideración, la que uno tiene por otra persona.  Interesante.  Hasta la definición desecha la noción de que debemos respetarnos a nosotras mismas solamente. 

La palabra respeto en el diccionario de sinónimos se define como: admiración, considerado con, estimar a, honrar, reverenciar, admirar, apreciar, notar, premiar, atesorar, levantar en alto, valorar.  Los antónimos (palabras que significan lo opuesto) son desprecio, culpa, censura.  Ahora, estudiaremos las palabras en negro en más profundidad.

Seamos considerados.  ¿Qué dice la Escritura sobre ser considerado(a)?  Ser considerada se define como amabilidad hacia otros.  Hebreos nos dice que debemos alentar a otros.  Con nuestras acciones podemos estimularlos a amar y buscar hacer el bien.  “Preocupémonos los unos por los otros, a fin de estimularnos al amor y a las buenas obras” (Hebreos 10:24).  Eso suena como mucho poder cuando simplemente podemos representar lo que es bueno.  Tan genial. 

Las obras de la naturaleza pecaminosa. Aquí hay una lista de los pecados enumerados en Gálatas.  “Las obras de la naturaleza pecaminosa se conocen bien: inmoralidad sexual, impureza y libertinaje; idolatría y brujería; odio [hostilidad], discordia [disputas], celos, arrebatos de ira, rivalidades, disensiones [opiniones diferentes], sectarismos [acciones falsas] y envidia; borracheras, orgías, y otras cosas parecidas. Les advierto ahora, como antes lo hice, que los que practican tales cosas no heredarán el reino de Dios” (Gal. 5:19-21).  Lea nuevamente y subraye los pecados que son cometidos usualmente por los hombres – los que nosotras en la iglesia llamamos pecados verdaderos.  Luego, circule los pecados que las mujeres (y la iglesia) aparentan ignorar – los que cometen primordialmente las mujeres.  Recordemos que todos los pecados son iguales a Dios. 

Restauren en espíritu de mansedumbre. Muchas mujeres sienten que es su responsabilidad castigar o maltratar a otros que pecan, especialmente a sus propios esposos. La Escritura nos dice diferente, y nos muestra las consecuencias de estas acciones orgullosas. No nos olvidemos de la viga en nuestro propio ojo. Recuerde que todos los pecados son lo mismo para Dios. No permitaque Satanás la engañe al pensar que los pecados de otras personas (especialmente aquellas más cerca de nosotras: un esposo, padre o madre, hijo(a), o aún un pastor) son peores que los suyos.  Por el contrario, la Palabra nos anima a hacer lo opuesto de condenar a una persona que está en pecado.  Miren, “Hermanos, aún si alguno es sorprendido en alguna falta, vosotros que sois espirituales, restauradlo en un espíritu de mansedumbre [KJV consideración], mirándote a ti mismo, no sea que tú también seas tentado. Llevad los unos las cargas de los otros, y cumplid así la ley de Cristo. Porque si alguno se cree que es algo, no siendo nada, se engaña a sí mismo” (Gal. 6:1-3).  Vamos a suponer, por un momento, que los cristianos realmente viviéramos de esta manera.  ¡Ah!

Una vez yo estaba lo madura suficiente fui capaz de aplicar este principio con mi antiguo marido cuando se arrepintió, en lágrimas, por casi una hora (mientras él me manejaba al aeropuerto) después del que divorcio se aprobó.  En vez de estar de acuerdo con él en lo estúpido y tonto que era, y qué indigno era del perdón de Dios, yo fui capaz de animarle ya que no hay nada que Dios no perdone.  Fui capaz de animarle a que Dios, el Padre, solamente estaba esperando por él y que lo amaba tanto como El me ama a mí y a nuestros hijos (mientras que usé su amor por sus propios hijos como un ejemplo).

Es solamente por la gracia de Dios que yo no estaba (ni estoy) en sus zapatos.  Mi antiguo esposo no es un pecador mayor que yo, así que ¿cómo podré yo juzgar a nadie??  Nada de lo que soy y nada de lo que he hecho es crédito ninguno para mí.  Es solamente por Su gracia y Su compasión que me he mantenido segura del pecado que está allá afuera para buscarnos a todos. 

Estimar a los otros como mejores que uno mismo. ¿Está usted sorprendida de que la Escritura dice que debemos estimar y tener una gran consideración por otros? Nuestro mundo ha tomado el mandamiento de Dios de “estimar a los otros como mejores que nosotros mismos”, y torcido para enseñarnos a levantarnos nosotros mismos, en lugar de otros. “Nada hagáis por egoísmo o vanagloria, sino que con actitud humilde cada uno de vosotros considere al otro como más importante que a sí mismo, no buscando cada uno sus propios intereses, sino más bien los intereses de los demás. Haya, pues, en vosotros esta actitud que hubo también en Cristo Jesús. El cual, aunque existía en forma de Dios, no consideró el ser igual a Dios como algo a qué aferrarse, sino que se despojó a sí mismo tomando forma de siervo, haciéndose semejante a los hombres” (Fil. 2:3-7).  Cuando finalmente llega al lugar de tomar a Jesús como su Esposo y Amado, ¡nunca tendrá la necesidad de concentrarse en sus necesidades ya que serán colmadas!!  ¡Ahí es cuando podemos dar el giro de mirarnos a nosotros mismos y mirar hacia los demás para amarlos y servirles!

Estímelos altamente. Nuestros esposos, padres, pastores, maestros, policías, personas con cargos políticos, y nuestros jefes, trabajan por nosotras y, aunque no nos guste, están a cargo de nosotras. ¿Hace usted su trabajo más fácil, o más difícil? “Hermanos, les pedimos que sean considerados con los que trabajan arduamente entre ustedes...  Ténganlos en alta estima, y ámenlos por el trabajo que hacen. Vivan en paz unos con otros” (1 Tes. 5:12-13).

Digno de todo honor. ¿Qué dice la Escritura acerca del honor? Honor es definido como “considerar a otros altamente.”  Debemos considerar a nuestras autoridades como “dignos de honor.”

“Todos los que están bajo yugo como esclavos, consideren a sus propios amos como dignos de todo honor, para que el nombre de Dios y nuestra doctrina no sean blasfemados” (1Tim. 6:1).  Cuando no honramos a los que están por encima de nosotros, tales como nuestros esposos, nuestro pastor, nuestros jefes o nuestros padres, entonces el nombre de Dios y la doctrina de nuestra fe serán blasfemados por otros — no es buen testimonio.

Siervo de Cristo Jesús. Cuando nosotros leemos acerca de ser siervas de otra persona, el “yo” dentro de nosotras se levanta – ¡junto con el cabello en la parte posterior de nuestros cuellos!  Damas, nosotras sencillamente somos siervas del Señor. “Pablo, siervo de Cristo Jesús...” (Rom. 1:1). El versículo dice: “Las mujeres estén sometidas a sus propios maridos como al Señor” (Ef. 5.22).  Esto significa que servimos al Señor cuando estamos sujetas a nuestros maridos. Sabemos que Dios mismo dijo que no debemos tener otros dioses ante Él. Él no hizo una excepción con nuestros esposos. Por el contrario, El dice que al ser sujeta como esposa a nuestro marido, ¡su corazón es sujeto al Señor! – ¡Lo hace mucho más fácil!!

Déjeme animarla más aún, para aquellas que viven en las situaciones más difíciles, con una autoridad que es todo menos merecedor de este tipo de respeto y ser servidos, esta es la mayor manera de, eventualmente, ser bendecida radicalmente, ¡ya que esto es lo que encuentra favor con Dios!!  “Criados, sométanse con todo respeto a sus amos, no sólo a los buenos y comprensivos sino también a los insoportables.  Porque es digno de elogio que, por sentido de responsabilidad delante de Dios, se soporten las penalidades, aun sufriendo injustamente.  Pero ¿cómo pueden ustedes atribuirse mérito alguno si soportan que los maltraten por hacer el mal? En cambio, si sufren por hacer el bien, eso merece elogio delante de Dios” (1 Pedro 2:18-20).

La mayoría de las veces sus bendiciones vienen después.  Sin embargo, lo que pasa (o puede pasar) instantáneamente es que usted se beneficiará de una intimidad profunda y duradera con el Señor, ¡que es realmente la única bendición que debe empeñarse en adquirir!!  Fue en medio de gran tristeza dentro de mi matrimonio que yo, finalmente, encontré el amante de mi alma, mi Querido, y mi Amigo más cercano, Jesús.  Esconda ese corazón suyo en el regazo de su Salvador y permita que descanse ahí si está sufriendo abuso o descuido.  El es más de lo que usted querrá y necesitará cuando gire sus ojos y su corazón a El. 

Sus obras lo niegan. Para aquellas que están casadas, recuerden que al mostrar honor a sus esposos, traen Gloria a Dios.  “… a ser… amables, sujetas a sus maridos, para que la Palabra de Dios no sea blasfemada” (Tito 2:5).  “Las mujeres estén sometidas a sus propios maridos como al Señor” (Ef. 5:22).  Lo opuesto también ocurre; la consecuencia de no mostrar este tipo de respeto es deshonrar a Dios y Su Palabra. “Profesan conocer a Dios, pero con sus hechos lo niegan, siendo abominables y desobedientes e inútiles para cualquier obra buena” (Tito 1:16).

Honor

Dándole honor. Nosotras, como mujeres, anhelamos que nuestros esposos nos traten como en el siguiente versículo: “Y vosotros, maridos, igualmente, convivid de manera comprensiva con vuestras mujeres, como con un vaso más frágil, puesto que es mujer, dándole honor como a coheredera de la gracia de la vida, para que vuestras oraciones no sean estorbadas” (1Pe. 3:7).  Al buscar ser calladas y gentiles, y dar honor a nuestros esposos en una manera casta y respetuosa, podremos (y al final) recibir la bendición de tener esposos que nos honren y entiendan. A pesar de que nunca lo recibí mientras estuve casada, ¡Dios siempre escribe el último capítulo!!  En los meses después de mi divorcio (y aún ahora) mi marido me honra y respeta como persona.  Los años de mi matrimonio los pasé “esperando contra toda esperanza” muchas veces pero lo que me mantuvo en pie fueron Sus promesas que escondí en lo profundo de mi corazón.  He aquí algunos versículos que encontré cuando buscaba recibir el honor que cada mujer anhela obtener:

Siendo agraciada. “La mujer agraciada recibe honores” (Prov. 11:16).

Honrando y sometiéndose de corazón. “Este pueblo de labios me honra; mas su corazón está lejos de Mí” (Mat. 15:8).

Siendo humilde. “Y delante de la honra está la humildad” (Prov. 15:33).

Siendo humilde. “A los honores los precede la humildad” (Prov. 18:12).

De nuevo, siendo humilde. “La soberbia del hombre le abate; pero al humilde de espíritu sustenta la honra” (Prov. 29:23).

La esposa debe reverenciar a su esposo. ¿Qué dice la Escritura acerca de la reverencia?  Reverenciar es tener un sentimiento de gran respeto, amor, admiración y estima; temer. Muchas de nosotras no respetamos o mostramos reverencia a nuestros esposos. Entonces, ¿cómo una esposa, como mujer cristiana, puede ignorar las Escrituras?  “Y la mujer reverencie a su marido” (Ef. 5:33) RVA. En la versión NVI se establece “y que la esposa respete a su esposo.”  Una vez más, déjeme recordarle que esto no tiene nada que ver con que un esposo merezca respeto.

Para aquellas que respetan, y sí, hasta veneran a un esposo indigno y cruel, usted está obteniendo una bendición mucho mayor del Señor.  Vale la pena mi amor.  No teman de respetar al irrespetuoso “Por ejemplo, Sara obedecía a su esposo, Abraham, y lo llamaba «señor». Ustedes son sus hijas cuando hacen lo correcto sin temor a lo que sus esposos pudieran hacer” (1 Pedro 3:6).  Recuerde, Sara obedició a Abraham al punto de haberla tomado dos veces como la esposa de otro hombre. Mmmmm. Nos hace pensar sobre el poder de esta verdad. 

¿Dónde está su tesoro? ¿Qué dice la Escritura acerca del aprecio? Aprecio es definido como tener reconocimiento favorable, querer, disfrutar, valorar, entender; atesorar (especialmente en los votos matrimoniales); tener cuidado amoroso de; conservar vivo (en emoción). Hablamos acerca de hacer las cosas de corazón. Si su esposo no es uno de sus tesoros, su corazón no está con él. “Porque donde esté vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón” (Mat. 6.21).

Es especialmente cierto con aquellos que son difíciles de amar; aquellos que nos sacan de las casillas. Sin embargo, Dios tiene una manera de remediar la condición del corazón.  Algunas veces cuando perdemos algo o alguien nos damos cuenta de lo importante que era para nosotros.  Me tomó perder mi matrimonio y mi hogar la primera vez para apreciar lo que una vez tuve.  Me tocó perder el respeto de mis hijos a través del divorcio (cuando dijeron mentiras sobre mí) que comencé a apreciar como Dios reconstruyé por completo mi reputación con ellos, y recibí el honor que había perdido.  Si usted ha perdido su reputación, no sea tonta tratando de defenderse o tratando de reconstruirla usted misma.  En vez de eso, confíe en el Señor y déjeselo a El (sea inocente o sea culpable).  Tome el tiempo que pasaría preocupándose o tratando de arreglarlo usted misma pasando más tiempo con el Señor y creciendo en intimidad con El.

Una lengua apacible. ¿Cómo puede usted cuidar de su familia, amistades, y queridos espiritualmente y conservarlo vivo emocionalmente? Hable dulce y gentilmente siempre con ellos. “La lengua apacible es árbol de vida, mas la perversidad de ella es quebrantamiento de espíritu” (Prov. 15:4). Esta bendición puede ser suya. “Todos los días del afligido son difíciles; mas el de corazón contento tiene un banquete continuo” (Prov. 15:15).   Recientemente una amiga le preguntó a mi tercer hijo si yo siempre le hablaba a él y a mis otros hijos tan dulcemente.  El respondió, “Sí, casi siempre.  Esta es la manera en que ella siempre habla.  No podría pedir por una mamá mejor y noble.”  Vaya.  Atribuyo este elogio a mi Querido Amigo, Jesús, por haber pasado tando tiempo a su lado.

He aquí una advertencia. Cuide lo que dice sobre aquellos a quien ama (su esposo, sus hijos, y hasta sus padres) y la forma en que lo corrige en compañía de otros (o hasta en privado). La vergüenza es un cáncer emocional. “La mujer ejemplar es corona de su esposo; la desvergonzada es carcoma en los huesos” (Prov. 12:4). Carcoma se define como descomposición por caries (cavidades); pudrirse como cuando los gusanos se lo comen. Esto es interesante ya que dice acerca de la adúltera. “Su fin es amargo como el ajenjo; agudo como espada de dos filos” (Prov. 5:4).

Ansiedad en el corazón. Cuando su esposo, su hijo(a) tiene preocupaciones o inquietudes, recuerde que una buena palabra lo alentará (Dios no lo quiera que su ansiedad sea por usted).  “La angustia abate el corazón del hombre, pero una palabra amable lo alegra.” (Prov. 12:25).  Recuerde, su ayuda viene del Señor.  Lleve sus problemas o preocupaciones al Señor.

La lengua del sabio. Su lengua puede tener dos efectos opuestos. ¿Cuál escogerá usted? “El charlatán hiere con la lengua como con una espada, pero la lengua del sabio brinda alivio” (Prov. 12:18). La sanación también viene de un corazón alegre. “El corazón alegre constituye un buen remedio; mas el espíritu triste seca los huesos” (Prov. 17:22).

Todas las cosas buenas.  En este último año que mi esposo me abandonó (y todo lo que eso conlleva), ¡encontré que tener gozo en mi corazón fue la mejor medicina para todo lo que afligía nuestra familia!!  Encontré mi gozo en el Señor y escogí mirar cada nuevo ataque, reto, y obstáculo como algo bueno – ¡tenía que ser para nuestro bien o Dios no lo hubiera permitido!!  “Ahora bien, sabemos que Dios dispone todas las cosas para el bien de quienes lo aman, los que han sido llamados de acuerdo con su propósito” (Rom. 8:28). Este versículo es verdad o no lo es.  Si lo es, entonces en todo hay una bendición en camino, ¡así que es fácil estar gozosa no importa qué!

Un corazón alegre. Que su rostro muestre la alegría que está en su corazón. “El corazón alegre hermosea el rostro; mas por el dolor del corazón el espíritu se abate” (Prov. 15:13).  (La palabra alegre es usada en la versión Reina Valera, y la palabra gozosa es usada en la Biblia de las Américas.)  Este año ha sido el más gozoso y feliz, y como resultado, se ha convertido en un imán para los jóvenes quienes encuentran nuestro hogar como un refugio.  ¡Interesante, y ha sido gracias a Dios y Su bondad y Su amor para con nosotros!

Alegre y Jubilosa

Aprendamos más acerca del tema, aprendamos más sobre estar alegre y jubilosa. Alegre se define como contento, jubiloso, regocijante. Jubiloso se define como (ser) una buena mujer, placentera, preciada, dulce, agradecida, complaciente.

Regocijaos siempre. Pero algunas veces en nuestras circunstancias abrumantes, una tristeza de presentimientos nos abruma. ¿Cómo podríamos estar alegres o jubilosas?  “Regocijaos en el Señor siempre. Otra vez digo; ¡regocijaos!” (Fil. 4:4).  ¿Cuándo debemos regocijarnos?  “Estad siempre gozosos” (1Tes.5:16). Pero, ¿por qué debemos estar agradecidos? “Dad gracias en todo, porque esta es la voluntad de Dios para con vosotros en Cristo Jesús” (1Tes. 5:18).  Una de las cosas mejores que hice este año (el año que el Señor me dijo sería el más difícil de mi vida) era comenzar y terminar cada día DANDOLE gracias a Dios por cada cosa que El hizo ese día.  Ya sea que me pare en mi ventana (Dios me bendijo con un paisaje espectacular por el cual siempre le doy gracias a El), o me acuesto en la cama dando gracias a El.  Una gran bendición sigue la otra, ¡y no puedo contener la gratitud y el gozo en mi corazón!

Póngase de acuerdo pronto. La siguiente Escritura nos dice que su familia, vecino, jefe, o esposo es su adversario; dice que usted debe ponerse de acuerdo con todos rápidamente, aún con su adversario. “Ponte de acuerdo con tu adversario pronto, entre tanto que estás con él en el camino” Mat. 5:25. ¡Recuerde, “Bienaventurados los pacificadores!” (Mat. 5:9).  Estar de acuerdo es estar libre.  ¡Es mejor que ser un ‘sabe lo todo’ y cascarrabias o contensiosa!  (Cascarrabias significa “se enoja fácilmente y es difícil de llevarse bien; difícil de trabajar con él.)

Sin murmurar. ¿Le encanta quejarse? ¿Gimotea y murmura por debajo de su aliento sobre todas las desgracias? La Biblia nos advierte, “Haced todo sin murmuraciones y contiendas” (Fil. 2:14).  No hay nada que derrumbe a una persona, una conversación, o una casa más rápido que alguien que hace todo con murmuraciones y contiendas sobre lo que sea.  Es un mal hábito que puede romperse dándole gracias a Dios por lo que El ha hecho y lo que El nos ha dado.  Si El no ha hecho nada desde que El murió en la cruz por nuestros pecados, El ha hecho más que suficiente para estar agracedidas – ¡aunque El nunca hiciera nada más por nosotras el resto de nuestras vidas!

Aprenda el secreto. Podemos pensar que en nuestras circunstancias, tenemos razón para quejarnos. Aprendamos acerca de estar contento.  “… pues he aprendido a estar satisfecho en cualquier situación en que me encuentre.  Sé lo que es vivir en la pobreza …  He aprendido a vivir en todas y cada una de las circunstancias, tanto a quedar saciado como a pasar hambre, a tener de sobra como a sufrir escasez” (Fil. 4:11-12).  Es realmente un secreto y uno que yo finalmente dominé este año.  ¡Toda mi vida estuve lejos de estar satisfecha cuando sufría alguna necesidad!  ¡Sin embargo, Dios ha ido más allá de mi deseo de aprender a contentarme y me ha dado gozo en cada circunstancia!!  Cuando El es todo lo que queremos y todo lo que necesitamos entonces nada que se nos quite ni nada que venga contra nosotras importa – ¡ese es el secreto!

Desprecio, Culpa, Censura

Antónimos de respetuoso son despreciar, culpar o censurar. ¿Desprecia usted a su esposo, sus hijos, o sus empleados?  ¿Culpa a otros por fracasos pasados y se lo recuerda? ¿O censura a donde va su esposo o sus hijos mayores o lo que dicen?  Tratar de controlar a otros es una gran manera de destruir una relación.  La Biblia dice en Juan 8:36 “Así que si el Hijo los libera, serán ustedes verdaderamente libres” (Juan 8:36).      Esta promesa no es sólo para usted sino para todos aquellos en su vida a quienes usted piensa que es su deber controlar.

Aun en niños es nuestro deber entrenar, no simplemente controlar, ¡o mirará como cuando crecen se irán por su propio camino, que será lejos de usted!  En cuanto a su esposo e hijos mayores, en algún momento vivirán por sus convicciones o vivirán amargados en contra suya.  Hable con el Señor sobre los temas que la preocupan; luego deje esa carga a El.  Yo usualmente le digo a mi Esposo, el Señor, “Querido, si está bien contigo, entonces está bien conmigo.  Si no, lo dejo en tus manos para que lo cambies.”  Esto me da la oportunidad de amar: pasar tiempo con mi amado Señor, mi familia, y otros.  Si me convierto en la “policía de carácter” de aquellos a mi alrededor, ¡mi actitud y semblante por lo general lo reflejan!

Amor y Respeto

Una Aplicación Práctica

Muchas mujeres, muchas veces sin saberlo, de hecho crean la “falta del hombre” o “falta del hijo” que desprecian o con quien están frustradas.  La Escritura nos dice que “La mujer sabia edifica su casa; mas la necia con sus manos la derriba” (Prov. 14.1).  He escuchado a mujeres hablar acerca de sus esposos e hijos a otros (aun extraños), y no tenían idea de que estaban “destrozando” sus propias familias, sus casas y destruyendo el amor que debe reinar en sus familias.  De alguna manera ellas piensan que, si “retan” a sus esposos o hijos, esto de alguna manera causará que ellos se esfuercen más.  ¡Qué ridículas y tontas somos las mujeres!  Se dice que el pueblo de Dios perece por falta de conocimiento.  Nosotras las mujeres ciertamente perecemos por falta de conocimiento en esta área de nuestra vida.

¿Qué nos hace pensar que si somos firmes, eso es una motivación para cambiar?  ¡Al contrario! La Escritura nos dice que la dulzura de labios y bondad de nuestras palabras aumentan la persuasión (Prov. 16:21).   Cuándo la criticó alguien, ¿la motivó a usted a ser mejor o ser más bondadosa?  Yo prefiero ser motivada con palabras bondadosas y alagos. 

La Biblia dice, “el amor cubrirá una multitud de pecados” (1Pe. 4:8). Y tenemos la promesa de que “ El amor jamás se extingue…!” (1 Cor. 13.8). ¡Así que pongamos el amor en acción!

Amor Verdadero

Amar es un verbo; es una acción. Es popular oír las frases “Te amo pero... no puedo vivir contigo... No quiero estar casado,” etc., etc. También “No estoy ‘enamorado’ de ti”, como si fuera alguna especie de “hechizo mágico” bajo el cual se está.  Miremos al Autor del amor y Su definición en 1Cor. 13:4-8. “El amor es paciente, es bondadoso. El amor no es envidioso ni jactancioso ni orgulloso.  No se comporta con rudeza, no es egoísta, no se enoja fácilmente, no guarda rencor.  El amor no se deleita en la maldad sino que se regocija con la verdad.  Todo lo disculpa, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soportaEl amor jamás se extingue…” Hágase a usted misma estas preguntas:

¿Es usted paciente con su esposo e hijos y la persona en el supermercado?

¿Es usted benigna en acción y en habla?  ¿Y su tono de voz?

¿Está usted celosa de la vida de su esposo ( o antiguo esposo), de lo que él tiene o de su posición, o como cabeza de la familia?  ¿Está celosa del tiempo y esfuerzo y dinero que sus hijos gastan en los demás pero no en usted?

¿Tiene usted que jactarse con otros o actuar arrogante acerca de las cosas con las que Dios la ha bendecido? Recuerde que el orgullo precede a la caída. Vuelva a leer “Una Mujer Contenciosa”.

¿Actúa usted indebidamente en frente de su familia o en su casa cuando las puertas y las ventanas están cerradas? En otras palabras, ¿en una manera en la que no actuaría enfrente de sus amigos o aquellos a quienes quiere impresionar?

¿Pelea usted para salirse con la suya?  Cederle a otros es poderoso, pero no deseado por los inmaduros en la fe.

¿Recuerda usted veces en el pasado cuando su esposo (o antiguo esposo) o hijos han hecho algo malo, y lo vuelve a recordar para ganar un argumento? ¿Qué dice la Escritura acerca de perdonar?

¿Se regocija usted en las cosas malas, o en las cosas correctas?  A algunas mujeres les encanta habla sobre alguna perversión que han escuchado.  Dios nos dice que “porque da vergüenza aun mencionar lo que los desobedientes hacen en secreto” (Ef. 5:12).

¿Soporta usted la carga de las cosas en su vida sin quejarse?

¿Le cree usted a su esposo, hijo(a) cuando le dicen algo, o normalmente es usted sospechosa?

¿Tiene usted esperanza de lo mejor en todos?  ¿Aun su esposo quien ha vuelto a casarse?

¿Soporta usted todas las pruebas que Dios trae a su vida, aun aquellas traídas a través de su esposo, antiguo esposo, madre o padre, hermano o hermana, hijo o hija, jefe o vecino?

Esta es la lista de verdadero amor: ¡amor que sólo puede venir de El! Si no exhibimos este tipo de amor, entonces tristemente la Verdad dice “Si yo hablase lenguas humanas y angélicas, y no tengo amor, vengo a ser como metal que resuena, o címbalo que retiñe. Y si tuviese profecía, y entendiese todos los misterios y toda la ciencia, y si tuviese toda la fe, de tal manera que trasladase los montes, y no tengo amor, nada doy. Y si repartiese todos mis bienes para dar de comer a los pobres, y si entregase mi cuerpo para ser quemado, y no tengo amor, de nada me sirve” (1Cor. 13:1-3).  Nada.

Nosotras las mujeres amamos escuchar las palabras “¡Te amo!”  Estoy segura de que su esposo y sus hijos aman escucharlas también.  Pero lo que significa más para ellos es la forma en que usted los respeta; esto muestra su amor.  Es muy parecido a cuando sus hijos dicen que la aman, pero la desobedecen.  ¿No preferiría usted tener un hijo que la obedeciera?  ¿Uno que mostrara que la ama?

Respeto

Hágase a usted misma estas preguntas para ver si usted respeta a su esposo o hijos mayores:

¿Usted le pregunta a qué hora llegará a casa?  ¿A dónde van?  ¿Qué van a hacer?  ¿Deja el tema del toque de queda en manos del Señor y simplemente descansa en El?

¿Usted le da a su esposo o a sus hijos adolescentes privacidad en sus pensamientos? O le pregunta: “¿En qué estás pensando?”  En vez de eso, ¿usted toma ese tiempo de silencio para hablar con el Señor y crece en la intimidad con El, dejando a su esposo o adolescente al Señor?

¿Usted exige asistencia a las comidas en su casa? “Más vale que llegues a casa a tiempo para la cena esta vez.”  ¿Prepara comidas deliciosas con entusiasmo, servida con amorosa y cálida conversación, para que ellos puedan hacer todo lo posible para estar en casa para la cena y comer con usted como familia?

¿Es usted su Espíritu Santo o su madre? “Querido, realmente deberías...”

¿Vigila usted la chequera y los gastos de la familia? “¿Qué compraste? ¿Para qué compraste eso?”

¿Usted comparte en las emociones de ellos y recuerda que Dios no sólo quiere bendecirnos con cosas buenas, El ama bendecir a nuestros familiares también?

¿Es usted, o su suegra, un mini-espíritu santo de su esposo? “Amor, realmente deberías…”  ¿Falló en entrenar a sus hijos cuando eran pequeños y piensa que taladrándoselo compensará por su error?  ¿Usted le da cada área de preocupación al Señor y le deja hacer lo que sólo El puede hacer – para que la deje sin cargas para así poder ser libre para amar y sentir gozo?

¿Usted le da consejos “no solicitados,” o críticas?  “Yo creo... ¡blah, blah, blah…!”  ¿Le fascina apoyar y edificar, buscando a todo lo bueno en todas las cosas y sonriendo hacia el futuro?

Sus respuestas determinan el acercamiento o falta de acercamiento con su familia y todos con los que se asocia.  Use estas preguntas como guía para cambiar su actitud y la manera en que se dirige y habla a su familia.  Señoras, si usted dice “pero es que este hombre o hijo(a) no se merece este tipo de respeto,” déjeme contarle un secreto.  Si usted los trata en la forma en la que le gustaría verlos, la manera que usted sabe ellos quieren ser si pudieran serlo, ¡le permitirá ser ese mismo hombre o mujer! He aquí algunas formas más en la que usted puede mostrar respeto:

Escuchándolos:

Deje de hacer lo que está haciendo y mírelos.

No les interrumpa.

Asiente con la cabeza y conserve el contacto visual.

Use expresiones agradables, no gire sus ojos o deje salir un suspiro profundo.

Enseñe a los hijos a no interrumpir.

Contéstele con “Sí, hagamos” en lugar de “Sí, pero”

Por la forma en la que usted le habla a ellos:

¿Por qué hablar acerca de lo que usted sabe que no le interesa?

Cuando tiene algo que decir, sea breve.

No les dé sermones ni les enseñe.  Lo que usted hable dice mucho.

Deje de quejarse y refunfuñar.

Aprenda a contestarles “Sí, vamos” y “Ah, genial” en vez de “Sí, pero” o “Eh, espera.”

Acéptelos en vez de cambiarlos:

Si su esposo, o hijo(a) mayor, dice que va a salir, no lo cuestione, no se abata o se enoje. En cambio, dígale a su esposo, “Te esperaré despierta” y déle un beso de despedida, y con sus hijos mayores “Ah, que la pases bien”  Yo entiendo que es muy difícil, ¡pero se hace más fácil cuando se lo entrega al Señor!!

Muchos de mis miembros poderosos me dicen que ya no se desboronan cuando su esposo sale, sino que se regocijan porque ellas entonces pueden tener intimidad con el Señor.  Encontré que con mi hija mayor le daba las llaves del carro con una sonrisa y “¡Qué te diviertas!”  Entonces entraba a mi habitación para hablar con el Señor diciendo, “Querido, Dulce Amor, ella es Tu hija.  Si Tú no quieres que ella salga esta noche, entonces Tú la detienes.  Yo voy a dormir.”  ¡Entonces me acostaba y dormía maravillosamente!!

Vaya a donde su esposo o hijos quieran ir: eventos deportivos, viajes, etc. Si usted no va, ¡alguien más lo hará en su lugar!

Respete sus decisiones. Si usted siente que siempre tiene la razón, entonces usted tiene un problema con el orgullo.

No debata o cuestione la autoridad de su esposo o los derechos de sus hijos, no ponga mala cara o trate de probar que están equivocados.  Recuerde, ¡fue Eva, la primera esposa y madre, quien fue grandemente engañada!  Permanezca humilde – ¡es cautivador! Desarrolle interés en lo que a su familia le gusta en vez de siempre tener que hacer lo que usted quiera hacer. 

Aprecie lo que su familia hace por usted; ¡agradézcaselo! Esto es el opuesto de las expectativas.  Sólo porque es algo que ellos están supuestos a hacer no la excusa de ser agradecida.  ¿Cómo se siente usted cuando su familia no aprecia las comidas que usted prepara, la ropa que lavó, y las otras cosas que usted hace para cuidar de ellos?

La forma en que usted luce cuando su familia está cerca muestra respeto. ¿Cómo se viste cuando está en casa?  ¿Usa usted maquillaje? ¿Se arregla el cabello? ¿Por qué los extraños o personas con quien usted trabaja son más importante que su familia?

Si está casada, regale las ropas que a su esposo no le gustan; entonces, usted no estará tentada a usarlas – ¡especialmente esas desaliñadas ropas de dormir!

Ríase de sus bromas y disfrute de sus historias; si no lo hace usted, ¡alguien más lo hará!

Haga una lista.

Haga una lista de los buenos rasgos distintivos del carácter de cada miembro de la familia y empiece a decirle lo mucho que los admira y/o ama.  (Los hombres tienden a estar más interesados en admiración y respeto y las niñas y mujeres en amor.  Sin embargo, cada persona es única, así que pregúntele al Señor si no está segura.) 

¿Es esa persona honesta, cariñosa, fiel, graciosa, buen oyente, trabajadora, ahorradora?

¿Es su esposo un buen proveedor o buen protector?  Si usted realmente no puede encontrar ninguna buena cualidad, pídale a Dios que se las señale.

También, regrese a cuando usted recién se enamoró de su esposo y recuerde las cualidades que él tenía entonces. Con ese hijo(a) difícil, recuerde cuando eran más jóvenes o recién nacidos.  Recordando el pasado muchas veces nos ayuda a reavivar algunos de esos primeros sentimientos.  Luego cuéntele lo que usted recuerda.  Si usted busca las cosas buenas en la gente eso es lo que encontrará. “Buscad y hallaréis!” (Lucas 11:9).

Mi declaración final es esta… si usted hace esto para obtener resultados de su esposo o hijo(a), nunca funcionará.  En cambio, usted debe estar dispuesta a dar sin esperar nada a cambio (incluyendo que ellos cambien o la aprecien).  Ya que todas sus necesidades, van directamente a la fuente ilimitada: ¡Su Querido Salvador!!  Recuerde esto solamente, “Deléitate en el Señor, y él te concederá los deseos de tu corazón.” Salmos 37:4.

El amor debe ser sincero. Aborrezcan el mal; aférrense al bien.
—Romanos 12:9

Compromiso personal para mostrar una actitud casta y respetuosa hacia mi familia.  “Basada en lo que acabo de aprender de la Palabra de Dios, entrego esta área de mi vida al Señor para que yo pueda ser casta y respetuosa en mi actitud en todo momento.  También entrego mi actitud para que yo pueda demostrar una postura respetuosa hacia mi familia (especialmente a mi esposo si estoy casada) por el ejemplo que esto da a otros y la gloria que da a Dios y la verdad de Su Palabra.”

"Si está lista para comprometerse con DIOS a terminar el curso, AL HACER CLIC AQUÍ ha aceptado y está lista para documentar este próximo paso a lo largo de su Viaje de Restauración en su formulario" Mi Diario". Tómese su tiempo, tome asiento, tome su café o té y derrame su corazón en su Diario.

Como "Asímismo las ancianas ... enseñen lo que es bueno, para que INSTRUYAN a las jóvenes ..." (Tito 2: 3) Tendrá la oportunidad de hablar con las mujeres más jóvenes que todavía están solteras como parte de su ministerio ".