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Capítulo 3 "Un Espíritu Suave y Apacible"

“Que su belleza sea más bien la incorruptible,
la que procede de lo íntimo del
corazón y consiste en un espíritu suave y apacible.
Esta sí que tiene mucho valor
delante de Dios.”
1 Pedro 3:4.

Una actitud popular ahora hoy día es la fuerza y el poder.  Sin embargo, Jesús nos dijo “¡Benditos sean los mansos!”  Sin darnos cuenta, nos hemos perdido en tierras peligrosas, “arenas movedizas.”  Las mujeres bulliciosas y rebeldes son comunes y aceptadas, y muchas veces es nuestra meta y la meta para nuestras hijas. En las comedias de televisión estas mujeres consiguen todas las risas.  Manso es ahora considerado como débil.  Así que cuando un esposo o un hijo se aparta de la Verdad, escuchará a los Cristianos aconsejar a la esposa o los padres usar el enfoque de “amor firme,” basado en el libro El amor debe ser firme (El Amor Debe Ser Firme).  En este capitulo buscaremos la Palabra de Dios para encontrar la verdad en relación al “amor firme.”  Es bendito ser manso, o ¿es la Biblia anticuada?

Amor Firme

El amor es paciente.  Dios nos da una descripción de amor.  Vea si puede encontrar la palabra “firme” o cualquier palabra remotamente similar.  “El amor es paciente, es bondadoso.  El amor no es envidioso ni jactancioso ni orgulloso.  No se comporta con rudeza, no es egoísta, no se enoja fácilmente, no guarda rencor.  El amor no se deleita en la maldad sino que se regocija con la verdad.  Todo lo disculpa, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta.  El amor jamás se extingue…” (1Cor. 13:4-8).

Este es mi mandamiento.  Otra idea nueva en la iglesia ahora (junto con el título de otro popular libro) es que “el amor es una desición.”  Lea conmigo el siguiente versículo para ver si Dios dice que podemos “escoger” el amar, o ¿nos ordena Dios que esto hagamos como seguidores de Cristo?  “Este es mi mandamiento, que se amen los unos a los otros” (Juan 15:17). 

Amen a sus enemigos.  Nuestros amigos nos aconsejan que nos “protejamos a nosotros mismos” y que no “amemos a aquellos que son difíciles de amar.”  ¿Debemos amar aquellos dificiles de amar o no?  “Pero a ustedes que me escuchan les digo: amen a sus enemigos, hagan bien a quienes los odian, bendigan a quienes los maldicen, oren por quienes los maltratan” (Lucas 6:27-28).

Si ustedes aman solamente a quienes los aman.  En este pasaje Dios es aún más claro.  Él incluso advierte a aquellos que sólo aman lo que es adorable. “Pero yo les digo: amen a sus enemigos y oren por quienes los persiguen… si ustedes aman solamente a quienes los aman, ¿qué recompensa recibirán?  ¿Acaso no hacen eso hasta los recaudadores de impuestos?”(Mat. 5:44-46).

Vence el mal con el bien. El libro que nos alienta a ser “firmes” con nuestros esposos nos dice que debemos confrontar a nuestros esposos y nuestros hijos para causar una crisis. En otras palabras, debemos tomar los asuntos en nuestras propias manos.  Lea cómo debemos dejar espacio para Su ira. ¿Qué es lo que Dios nos instruye a hacer?  “Alégrense en la esperanza, muestren paciencia en el sufrimiento, perseveren en la oración. Bendigan a quienes los persigan, bendigan y no maldigan.  No paguen a nadie mal por mal.  No tomen venganza, hermanos míos, sino que dejen el castigo en las manos de Dios, porque está escrito: “Mía es la venganza, yo pagaré”, dice el Señor.  Antes bien, si tu enemigo tiene hambre, dale de comer; si tiene sed, dale de beber.  Actuando así, harás que se avergüence de su conducta.  No te dejes vencer por el mal; al contrario, vence el mal con el bien” (Rom. 12:12, 14, 17, 19, 21). 

Esto es completamente opuesto a lo que escuchamos de otros cristianos, lo que leemos en libros cristianos, y hasta lo que nos dicen consejeros cristianos.  Si esta no fuera la manera en que debemos tratar a otros, ¿entonces por qué Dios nos lo dijo?

Él no amenazaba.  Usted se preguntará “¿Por qué tengo que soportar tal sufrimiento, y ni siquiera tener la satisfacción de la venganza?”  Lea la explicación de Dios para su sufrimiento.  “Para esto fueron llamados, porque Cristo sufrió por ustedes, dándoles ejemplo para que sigan sus pasos... Cuando proferían insultos contra Él, no replicaba con insultos, cuando padecía, no amenazaba, sino que se entregaba a aquel (Dios) que juzga con justicia” (1 Pe 2:21-23).

Benditos los mansos.  Si usted no toma los asuntos en sus propias manos y toma una “actitud firme,” otros (aún Cristianos) le dirán que es un “tapete” o que se lo permite a esa otra persona.  Permítame recordarle quiénes dijo Jesús que son benditos.  “Benditos los mansos, porque recibirán la tierra como herencia” (Mat. 5:5).

La bondad de Dios.  Hemos sido engañados al creer que confrontando, y siendo poco amables y firmes, se cambiará a la otra persona.  Si eso funciona, ¿por qué Dios usaría la bondad para llevarnos al arrepentimiento? Acaso los pecadores se acercan al altar para aceptar al Señor porque piensan que van a ser criticados o castigados?  “¿No ves que desprecias las riquezas de la bondad de Dios, de su tolerancia y de su paciencia, al no reconocer que su bondad quiere llevarte al arrepentimiento?” (Rom. 2.4).

La justicia de Dios.  La gente podría incluso recordarle de cuando Jesús volteó las mesas en el Templo.  Usarán este ejemplo para decirle que tiene el “derecho” de estar enojado con otros.  Dios dice que Él es un Dios celoso; ¿podemos nosotros entonces ser celosos también?  “Por esto, mis amados hermanos, todo hombre sea pronto para oír, tardo para hablar, tardo para airarse, porque la ira del hombre no obra la justicia de Dios” (Santiago 1:19-20).

Que ustedes no pueden hacer lo que quieren.  Cuando tenemos un impulso de hacer o decir algo a otra persona que es todo menos manso, estamos caminando en la carne y por lo tanto no caminamos en el Espíritu. “Así que les digo: vivan por el Espíritu y no seguirán los deseos de la carne.  Porque ésta desea lo que es contrario al Espíritu, y el Espíritu desea lo que es contrario a ella. Los dos se oponen entre sí, de modo que ustedes no pueden hacer lo que quieren....  En cambio el fruto del Espíritu es amor, alegría, paz, paciencia, amabilidad, bondad, fidelidad, humildad y dominio propio” (Gál. 5:16, 17, 22-23).  El viejo dicho “trata a los demás como quieras que te traten” está basado en esta Escritura, “Traten a los demás tal y como quieren que ellos los traten a ustedes” (Luc. 6:31).

El error de esos libertinos.  Dios nos ha advertido que no debemos escuchar o seguir a los hombres que nos digan algo contrario a las Escrituras.  “Esfuércense para que Dios los halle sin mancha y sin defecto, y en paz con Él. Tengan presente que la paciencia de nuestro Señor significa salvación, tal como les escribió también nuestro querido hermano Pablo, con la sabiduría que Dios le dio. . . Hay en ellas algunos puntos difíciles de entender, que los ignorantes e inconsistentes tergiversan, como lo hacen con las demás Escrituras, para su propia perdición.  Así que ustedes, queridos hermanos, puesto que ya saben esto de antemano, manténganse alerta, no sea que, arrastrados por el error de esos libertinos, pierdan la estabilidad y caigan. Más bien crezcan en la gracia y en el conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo” (2 Pe 3:14-18).  Si conocemos la Palabra, somos menos vulnerables a aceptar el error como si fuera la Verdad o seguir consejos no basados en la Biblia.

Sean perfectos.  Algunos autores, e incluso algunos pastores, nos han dicho que Dios no espera que seamos perfectos.  ¿Qué dice el mismo Dios?  “Por tanto, sean perfectos, así como su Padre celestial es perfecto” (Mat. 5:48).

Nadie verá al Señor.  Otra razón extremadamente importante para sus acciones pacíficas hacia aquellos que nos maltratan, aquellos se oponen a nosotros, y hasta aquellos que quieren “utilizarnos,” es que debemos dejar que otros vean a Cristo en nosotros.  “Busquen la paz con todos, y la santidad, sin la cual nadie verá al Señor” (Heb.12:14).  Jesus nos dijo que  nadie tomó Su vida, sino que El la entregó.

El ministerio de reconciliación.  Debemos ser embajadores para Cristo en la reconciliación. “Todo esto proviene de Dios, quien por medio de Cristo nos reconcilió consigo mismo y nos dio el ministerio de la reconciliación: esto es, que en Cristo, Dios estaba reconciliando al mundo consigo mismo, no tomándole en cuenta sus pecados y encargándonos a nosotros el mensaje de la reconciliación.  Así que somos embajadores de Cristo, como si Dios los exhortara a ustedes por medio de nosotros: “En nombre de Cristo les rogamos que se reconcilien con Dios” (2Cor. 5:18-20).  Cualquier persona puede portarse mal con otros, nos es natural.  Sin embargo, nuestra bondad para aquellos que no merecen ser tratados bondadosamente, recibirá la atención de otros y así podremos compartir el Señor con ellos.

No sea que tú también seas tentado.  La siguiente Escritura es una advertencia para nosotros.  Cuando no somos gentiles con otros cuando han pecado contra nosotros, estamos expuestos a ser tentados.  “Hermanos, si alguno es sorprendido en alguna falta, vosotros que sois espirituales, restauradlo con espíritu de mansedumbre, considerándote a ti mismo, no sea que tú también seas tentado.  Sobrellevad los unos las cargas de los otros, y cumplid así la ley de Cristo” (Gal. 6:1-2).

No sea que el Señor lo vea y no lo apruebe.  Muchas mujeres han sido tan felices al ver a sus enemigos, incluyendo a sus esposos, “recibir lo que merecen” cuando Dios los castiga con dificultades financieras u otras pruebas.  Pero, pronto, las cosas cambian y mejoran.  ¿Por qué pasa esto?  “No te alegres cuando caiga tu enemigo, ni se regocije tu corazón ante su desgracia, no sea que el Señor lo vea y no lo apruebe, y aparte de él su enojo” (Prov. 24:17).  Si nuestro corazón salta de venganza, aunque no seamos nosotros quien la toma, Dios no continuará su venganza contra nuestro enemigo.  Si nuestro corazón es justo, estaremos entristecidos pero sabemos que pase lo que pase es para su bien para que se acerquen al Señor más íntimamente porque ¡eso fue lo que tomó para agarrar tu atención también!

Hacedores de la Palabra. Es importante que aprendamos la Verdad y estemos de acuerdo con lo que vemos en la Escritura, pero no debemos detenernos ahí.  “Sed hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores, engañándoos a vosotros mismos... no siendo olvidadizo sino hacedor de la obra, éste será bienaventurado en lo que hace” (Santiago 1:22-25).  “Así que comete pecado todo el que sabe hacer el bien y no lo hace” (Santiago 4:17).

Perdón

Muchas mujeres no perdonan a sus padres, sus esposos, sus suegros, un hermano, un amigo, un hijo mayor, o hasta un compañero de trabajo,  porque no entienden completamente las graves consecuencias de su falta de perdón.  Busquemos las Escrituras para ver lo que Dios dice acerca de perdonar a otros.

La pregunta que frecuentemente nos hacemos a nosotros mismos es: “¿Por qué debería perdonar?”

Porque Dios también la ha perdonado a usted. Por la muerte de Cristo en la cruz, Dios nos perdonó a nosotros. “Más bien sean bondadosos unos con otros, y perdónense mutuamente, así como Dios los perdonó a ustedes en Cristo” (Ef. 4:32).

Para el perdón de pecados. Jesús derramó su sangre para el perdón de todos los pecados.  “De hecho, la ley exige que casi todo sea purificado con sangre, pues sin derramamiento de sangre no hay perdón” (Heb. 9:22). “Esta es mi sangre del pacto, que es derramada por muchos para el perdón de pecados” (Mat. 26:28).

Para que Satanás no se aproveche de nosotros.  Necesitamos perdonar a otros, para que Satanás no se aproveche de nosotros. “De hecho, si había algo que perdonar, lo he perdonado por consideración a ustedes en presencia de Cristo, para que Satanás no se aproveche de nosotros, pues no ignoramos sus artimañas” (2Cor. 2:10-11).  Demasiados cristianos son ignorantes de las artimañas del enemigo y le dan ventaja al no perdonar a otro.

Su Padre no perdonará sus transgresiones. Dios dijo que Él no la perdonará si usted no perdona a otros. “Porque si perdonan a otros sus ofensas, también los perdonará a ustedes su Padre celestial.  Pero si no perdonan a otros sus ofensas, tampoco su Padre les perdonará a ustedes las suyas” (Mat. 6:14-15).  Asegúrese de que el perdón no sea solo palabrería.  “Así también mi Padre celestial los tratará a ustedes, a menos que cada uno perdone de corazón a su hermano” (Mat. 18:35).  (Lea todo Mateo 18:22-35).  Una gran prueba es cómo habla usted de la persona que usted dice que ha perdonado.  Si todavía habla de esa persona, entonces no la ha perdonado todavía.

Reafirmen su amor hacia él, para liberar la tristeza del infractor. “. . . Más bien debieran perdonarlo y consolarlo, para que no sea consumido por la excesiva tristeza.  Por eso les ruego que reafirmen su amor hacia él” (2Cor. 2:7-8).  Esto significa que no puede decir que la perdona y dejarlo ahí, debe caminar la milla adicional, y reafirmar su amor diciéndole a la persona que la ofendió que usted lo o la perdona.

Pero, ¿no debería el infractor estar arrepentido si voy a perdonar?

Padre, perdónalos.  Los que crucificaron a Jesús no pidieron perdón ni expresaron pena por lo que estaban haciendo o lo que habían hecho.  Si somos cristianos, somos seguidores de Cristo.  Por lo tanto, debemos seguir su ejemplo. “Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen” (Lc. 23:34).  Cuando Esteban estaba siendo apedreado, gritó justo antes de morir: “¡Señor, no les tomes en cuenta este pecado!” (Hechos 7:60).

Pero, ¿qué tan seguido espera Dios que yo perdone a otros?

Setenta veces siete. Cuando Pedro preguntó qué tan a menudo debía perdonar a su hermano, Jesús le dijo, “No te digo que hasta siete veces, sino aún hasta setenta veces siete” (Mt. 18-22).  Eso es 490 veces!

Nunca más me acordaré.  ¿Realmente significa el perdón que yo olvido ese pecado, aún cuando tengo la tentación de sacarlo en una discusión?  “Yo les perdonaré su iniquidad y nunca más me acordaré de sus pecados” (Jer 31:34).  “Tan lejos de nosotros echó nuestras transgresiones como lejos del oriente está el occidente” (Salmos 103:12).  “No devuelvan mal por mal ni insulto por insulto; más bien bendigan, porque para esto fueron llamados, para heredar una bendición” (1 Pe. 3:9). 

Usted debe entender que el enemigo tratará de traer a su mente viejas transgresiones a su mente una y otra vez.  Cuando lo haga, usted debe perdonar nuevamente.  Muchos de nosotros que hemos perdonado a nuestros esposos que nos han sido infieles, experimentamos “recuerdos” del adulterio después de que nuestros esposos han regresado a casa.  Es casi como un tipo de trauma de guerra espiritual.  Sabemos que debemos caminar siempre en un espíritu de perdón y perdonar cada vez que venga en mente.

¿Cómo puedo perdonar de la manera que  Dios me ha pedido hacerlo en su Palabra?

Sólo Dios. Sólo Dios puede ayudarla a hacerlo. Usted debe humillarse a sí misma y pedirle a Él que le dé la gracia.  “¿Quién puede perdonar pecados sino sólo Dios?” (Marcos 2:7).

Para las mujeres, perdonar el adulterio parece ser la más difícil ofensa para pedonar.  Cuando he compartido mis experiencias con otras, he sido honesta con ellas y las he apoyado para que sean honestas con Dios.  Cuando supe del adulterio de mi esposo, me fui a solas con Dios y le dije exactamente cómo me sentía.  Le dije a Dios que no quería perdonarlo (El lo sabía).  Le dije que yo no pensaba que él se mereciera ser perdonado (¿somos merecedoras del perdón de Dios?)  Finalmente, me rendí, y le dije que no podía perdonarlo, pero que quería entregarme a El y le pedí que El perdonara a mi esposo a través de Su poder – ¡El lo hizo!

Como dije, frecuentemente no es algo de una sola vez, especialmente cuando hay adulterio, o cuando las cosas nuevas salen a la luz que están relacionadas, o cuando otros te cuentan detalles.  Cada vez dependía del Señor para perdonar, ya que “¿Quién puede perdonar pecados sino sólo Dios?” (Marcos 2:7).  Esto ha mantenido mi corazón limpio y me salvó de los esquemas del enemigo.  Le garantizo que este método funcionará para cualquier cosa y persona a quien necesite perdonar.

¿Cuándo necesito perdonar a aquellos que me han lastimado?

¿No debería yo sentirme arrepentido de esto primero?

Primero reconcíliate con tu hermano.  “Por tanto, si estás presentando tu ofrenda en el altar y allí recuerdas que tu hermano tiene algo contra tí, deja tu ofrenda allí delante del altar.  Ve primero y reconcíliate con tu hermano; luego vuelve y presenta tu ofrenda” (Mat. 5:23-24).

Amargura.  No perdonar a alguien causa amargura.  ¡La definición de amargura es “veneno”!  “Quítense de vosotros toda amargura, enojo, ira...” (Ef. 4:31).  No perdonar a otro está destruyéndola a usted, no a la otra persona.  “Cada corazón conoce sus propias amarguras” (Prov. 14:10).  “Ya que Él conoce los más íntimos secretos” (Salmos 44:21).

¿Y si soy yo la que necesita pedir perdón?

Un hermano ofendido.  Asegúrese de tomar nota de las siguientes pautas basadas en las Escrituras cuando pida perdón.  He escuchado a muchos que han dicho que las cosas se volvieron peores cuando pidieron perdón, o que no sirvió de nada.  Puedo hablar de mi experiencia.  A veces, cuando he pedido el perdón de otra persona, lo he hecho de la manera incorrecta y he ofendido aún más a la otra persona.  “Más resiste el hermano ofendido que una ciudad amurallada” (Prov. 18:19).

Llevamos todo pensamiento cautivo.  Lleve sus pensamientos cautivos y vea sus ofensas como Dios las ve, y véalas desde los ojos de la otra persona.  “Llevamos cautivo todo pensamiento para que se someta a Cristo” (2Cor. 10:5).

Los que quieren ganarse el favor humano.  Dios conoce nuestros motivos y nuestro corazón. “. . . pero yo me fijo en el corazón” (1 Sam. 16:7). “. . . y con integridad de corazón, como a Cristo.  No lo hagan sólo cuando los estén mirando, como los que quieren ganarse el favor humano, sino como esclavos de Cristo, haciendo de todo corazón la voluntad de Dios” (Ef 6:5-6).  “Al necio no le complace el discernimiento; tan sólo hace alarde de su propia opinión” (Prov. 18:2).

Toda palabra ociosa.  Cada palabra que diga debe ser escogida cuidadosamente.  Prepare cada una de sus palabras.  “Pero yo les digo que en el día del juicio todos tendrán que dar cuenta de toda palabra ociosa que hayan pronunciado” (Mt. 12.36).  Comience por escribir lo que usted va a decir. Luego lea en “voz alta” lo que escribió, poniéndose en los zapatos de la otra persona y escuchándolo desde su punto de vista.  ¿Suena acusador?  Pídale a Dios que ponga las palabras correctas en su boca.

Muchas palabras.  “En las muchas palabras no falta pecado” (Prov. 10:19).  “El de labios necios será derribado” (Prov. 10:10).  Sólo diga lo que usted hizo; no monte una escena con algo como, “Cuando tu hiciste esto, y eso y aquello, bueno, entonces yo...”. 

No amenazaba.  “Ponte de acuerdo pronto con tu adversario, entre tanto que estás con él en el camino. . .” (Mt. 5:25).  Si la otra persona empieza a estallar de ira contra usted, no abra la boca excepto para estar de acuerdo.  “Cuando proferían insultos contra Él, no replicaba con insultos; cuando padecía, no amenazaba...” (1Pe. 2:23).

Ya no soy digno.  El hijo pródigo preparó sus palabras después de su decision de regresar a casa y las dijo humildemente: “Me levantaré e iré a mi padre, y le diré: “Padre, he pecado contra el cielo y contra ti. Ya no soy digno de ser llamado tu hijo; hazme como a uno de tus jornaleros” (Lc. 15:18-19).  ¡Dios levantará a aquellos que son sometidos!

Suavidad para el alma.  Haga sus palabras dulces y gentiles. “La dulzura de labios aumenta el saber” (Prov. 16:21).  “Panal de miel son los dichos suaves, suavidad para el alma y medicina para los huesos” (Prov. 16:24). 

La razón por la cual usted está pidiendo perdón no es el hecho que la persona la perdone o no.  Lo está haciendo por obediencia a Dios, y mantener su Corazón recto ante Dios.  Descansa en eso, aunque la persona permanezca enojada y reuse a perdonarla. 

Practique Estas Cosas

 “Así Dios nos ha entregado sus preciosas y magníficas promesas para que ustedes, luego de escapar de la corrupción que hay en el mundo debido a los malos deseos, lleguen a tener parte en la naturaleza divina. Por esta razón también, obrando con toda diligencia, añadid a vuestra fe, virtud; a su virtud, entendimiento; al entendimiento, dominio propio; al dominio propio, constancia; a la constancia, piedad; a la piedad, afecto fraternal; y al afecto fraternal, amor.  Porque estas cualidades, si abundan en ustedes, les harán crecer en el conocimiento de nuestro Señor Jesucristo, y evitarán que sean inútiles e improductivos. En cambio, el que no las tiene es tan corto de vista que ya ni ve, y se olvida de que ha sido limpiado de sus antiguos pecados... Si hacen estas cosas, no caerán jamás” (2 Pe. 1:4-10).

Obrando Con Toda Diligencia

“El que con diligencia busca el bien, se procura favor” (Prov. 11:27).

“Procura con diligencia presentarte a Dios aprobado, como obrero que no tiene de qué avergonzarse, que maneja con precisión la palabra de verdad” (2Tim 2:15).

“Yo, pues, prisionero del Señor, os ruego que viváis de una manera digna de la vocación con que habéis sido llamados, con humildad y mansedumbre, con paciencia, soportándoos unos a otros en amor, esforzándoos por preservar la unidad del Espíritu en el vículo de la paz” (Ef. 4:1-3).

En Su Fe

“Así que la Fe viene del oír, y el oír, por la Palabra de Cristo” (Rom. 10:17).

“Manténganse alerta; permanezcan firmes en la fe” (1Cor. 16:13).

“Además de todo esto, tomen el escudo de la fe, con el cual pueden apagar todas las flechas encendidas del maligno” (Ef. 6:16).

“Así, pues, como el cuerpo sin espíritu está muerto, así también la fe sin obras está muerta” (Santiago 2:26).

Añada Virtud

“Mujer virtuosa, ¿quién la hallará?  Su valor sobrepasa largamente al de las piedras preciosas.  El corazón de su marido confía en ella y no carecerá de ganancias” (Prov. 31:10-11).

“Muchas mujeres han obrado con nobleza, pero tú las superas a todas… la mujer que teme al Señor, ésa será alabada” (Prov. 31:29-30).

“Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo digno, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo honorable, si hay alguna virtud o algo que merece elogio, en esto meditad” (Fil. 4:8).

Aplique Conocimiento

“Opten por mi instrucción, no por la plata; por el conocimiento, no por el oro refinado” (Prov. 8:10).

“El hombre sabio es fuerte, y el hombre de conocimiento aumenta su poder.  Porque con dirección sabia harás la Guerra, y en la abundancia de consejeros está la victoria” (Prov. 24:5-6).

“Así son los que van de casa en casa cautivando a mujeres débiles cargadas de pecados, que se dejan llevar por toda clase de pasiones.  Ellas siempre están aprendiendo, pero nunca logran conocer la Verdad” (2Tim 3:6-7).

Luego Dominio Propio

“Mejor es el que tarda en airarse que el fuerte, el que domina su espíritu que el conquistador de una ciudad” (Prov. 16:32).

“Yo dije: Guardaré mis caminos, para no pecar con mi lengua; guardaré mi boca como con mordaza mientras el impío esté en mi presencia” (Salmo 31:1).  “El que corrige al burlón se gana que lo insulten; el que reprende al malvado se gana su desprecio. No reprendas al insolente, no sea que acabe por odiarte; reprende al sabio y te amará” (Prov. 9:7-8).

“Como ciudad invadida y sin murallas, es el hombre que no domina su espíritu” (Prov. 25:28).

Luego Constancia

“Pues ya saben que la prueba de su fe produce constancia” (Santiago 1:3).

“Por causa de mi nombre todo el mundo los odiará, pero el que se mantenga firme hasta el fin será salvo” (Mat. 10:22).

“Recuerden aquellos días pasados cuando ustedes, después de haber sido iluminados, sostuvieron una lucha y soportaron mucho sufrimiento” (Heb. 10:32).

Luego Piedad

“Pero nada tengas que ver con las fábulas profanas propias de viejas.  Más bien disciplínate a ti mismo para la piedad; porque el ejercicio físico aprovecha poco, pero la piedad es provechosa para todo, pues tiene promesa para la vida presente y también para la futura” (1Tim. 4:7-8).

“Pero tú, oh hombre de Dios, huye de estas cosas, y sigue la justicia, la piedad, la fe, el amor, la perseverancia y la amabilidad” (1Tim 6:11).

“Enseñándonos, que negando la impiedad y los deseos mundanos, vivamos en este mundo sobria, justa y piadosamente” (Tito 2:12).

Y en la Piedad, Afecto Fraternal

“En conclusión, sed todos de un mismo sentir, compasivos, fraternales, misericordiosos y de espíritu humilde” (1 Pe. 3:8).

“Abre su boca con sabiduría, y hay enseñanza de bondad en su lengua” (Prov. 31:26).

“Entonces, como escogidos de Dios, santos y amados, revestíos de tierna compasión, bondad, humildad, mansedumbre y paciencia, soportándoos unos a otros y perdonándoos unos a otros, si alguno tiene queja contra otro; como Cristo os perdonó, así también hacedlo vosotros. Y sobre todas estas cosas, vestíos de amor, que es el vínculo de la unidad” (Col. 3:12-14).

Y Finalmente Amor

El amor cubre una multitud de pecados” (1 Pe. 4:8).

Amen a sus enemigos” (Mt. 5:44).

“…a amar a sus esposos” (Tito 2:4).

“Este mandamiento nuevo les doy: que se amen los unos a los otros.  Así como yo los he amado, también ustedes deben amarse los unos a los otros” (Juan 13:34).

“El amor es paciente, es bondadoso.  El amor no es envidioso ni jactancioso ni orgulloso. No se comporta con rudeza, no es egoísta, no se enoja fácilmente, no guarda rencor.  El amor no se deleita en la maldad sino que se regocija con la verdad.  Todo lo disculpa, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta.

El amor jamás se extingue…” (1Cor. 13:4-8).

¡Sí, Ellos Sabrán que Somos Cristianos por Nuestro Amor!

Compromiso Personal: Desear y esforzarme por ser suave y apacible.  “Basado en lo que he aprendido en la Escritura, me comprometo a hacer todo lo que he aprendido para ser rápida para escuchar y lenta para hablar.  Perdonaré a los que me han ofendido y haré lo que pueda para reconciliarme con aquellos a quienes yo he ofendido”.

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Como "Asímismo las ancianas ... enseñen lo que es bueno, para que INSTRUYAN a las jóvenes ..." (Tito 2: 3) Tendrá la oportunidad de hablar con las mujeres más jóvenes que todavía están solteras como parte de su ministerio ".