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Capítulo 15 "Las Enseñanzas de tu Madre"

"Hijo mío, escucha las correcciones de tu padre
y no abandones las enseñanzas de tu madre;
Adornarán tu cabeza como una diadema;
adornarán tu cuello como un collar".
Proverbios 1:8

En la actualidad, existen muchas opiniones sobre el uso o no del castigo corporal, como dar palmadas a los niños. Aún así, escuchamos muy poco sobre enseñar, capacitar o amarlos. Muchos se preguntan qué método para disciplinar a los hijos deberían utilizar– bueno, ¡indiscutiblemente uno que funcione y que traiga abundantes frutos! Dios dijo que cualquier cosa que no esté fundamentado en Su Palabra se está hundiendo en la arena. Aún así,  ¿cómo podemos discernir si el método que usamos está basado en la Escritura? Usted puede discernir la verdad conociendo la Palabra de Dios. Revisemos las Escrituras y busquemos juntos la verdad en este capítulo. Comencemos con el amor.

Ame a sus hijos

Como padres, debemos disciplinarnos a nosotros primero, mientras comenzamos a construir una base fuerte de amor por nuestros hijos. Si fallamos en invertir amor en nuestros hijos, entonces enfrentaremos resistencia y rebelión cuando tratemos de enseñar, capacitar y corregir su comportamiento. Por lo tanto, el amor debe ser nuestro fundamento, y el amor será la motivación de nuestros hijos para obedecernos.

Nosotros amamos, porque El nos amó primero. El fundamento del amor se encuentra en 1 Juan 4:19, “Nosotros amamos a Dios porque él nos amó primero” Fuimos amados primero por Dios; luego, nosotros a su vez le amamos a El.” De forma similar, nuestros hijos no pueden dar amor sin haber sido amados primero. Cuando yo soy la primera en darle amor a mi hijo, mi hijo a su vez aprenderá a amar.

Un ejemplo. El Señor nos dio un ejemplo a seguir. “Para esto fueron llamados... dándoles ejemplo para que sigan Sus pasos” (1 Pedro 2:21). Fue el amor que el Señor tenía por Su Padre lo que lo llevó a obedecer la voluntad de Su Padre. “Decía: Abba, Padre, todo es posible para ti. No me hagas beber este trago amargo,pero no sea lo que yo quiero, sino lo que quieres tú” (Marcos 14:36).  El amor motiva a obediencia. Mientras más crecemos en el amor con nuestro Señor, nosotros tenemos Su amor para darlo a nuestros propios hijos.

Yo siempre me he preguntado por qué aún los hijos de padres piadosos (padres que sin duda siguen la palabra de Dios sobre la disciplina) se extravían.  Yo creo que tiene que ver con una expresión inadecuada de su amor. Por supuesto, la mayoría de los padres aman a sus hijos, pero ¿se siente el hijo amado? ¿Cómo ellos ven o le hablan a sus hijos? ¿Les expresan palabras amorosas, tiernas o pacientes, o en lugar de ello les gritan mandatos y correcciones? ¿Cuánto tiempo pasan con sus hijos? Lo importante es: ¿Sus hijos se sienten amados?

¿Bendición o maldición? En “Fruto del Vientre”, aprendimos de la Palabra de Dios que los hijos son bendición, aunque nuestra sociedad nos diga lo contrario. La pregunta es, ¿qué es lo que usted cree en su corazón? Usted no puede darle a sus hijos un amor profundo y sincero si usted piensa en los hijos como una maldición.

¿Qué dice enfrente de ellos? ¿Qué dice a sus espaldas? ¿Qué les transmite a sus hijos con su actitud hacia ellos? ¿Le dice usted a sus hijos una cosas y a las demás personas otra, al mismo tiempo, le da temor la idea de tener más hijos? “Quien es así no piense que va a recibir cosa alguna del Señor; es indeciso e inconstante en todo lo que hace” (Santiago 1: 7-8).

Entonces, ¿que es el amor? Se nos bombardea sobre lo que el amor debería ser a través de libros, películas y en la televisión. Todos nos dicen lo que el o ella piensan que es el amor, ¿pero no deberíamos preguntar primero al Autor del amor sobre la definición verdadera? “Si tengo el don de profecía y entiendo todos los misterios y poseo todo conocimiento, y si tengo una fe que logra trasladar montañas, pero me falta el amor, no soy nada. Si reparto entre los pobres todo lo que poseo, y si entrego mi cuerpo para que lo consuman las llamas, pero no tengo amor, nada gano con eso.  El amor es paciente, es bondadoso. El amor no es envidioso, ni jactancioso, ni orgulloso. No se comporta con rudeza, no es egoísta, no se enoja fácilmente, no guarda rencor. El amor no se deleita en la maldad sino que se regocija con la verdad. Todo lo disculpa, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta. El amor jamás se extingue” (1Corintios 13:2-8). Está muy claro que el amor es más que un sentimiento, a diferencia de lo que nos dice la sociedad. El amor es una acción o una reacción que mostramos hacia otros. Profundicemos en las palabras marcadas con negrita en la escritura anterior.

Paciente. La paciencia es una reacción. La paciencia es definitivamente más que una necesidad cuando se está tratando con niños. Basta con ver a los padres con sus hijos en público para verificar que la paciencia es muy escasa hoy en día. Si estos padres se muestran tan hartos de sus hijos en público, ¿cómo actúan en privado? El siguiente versículo es una prescripción perfecta para que una madre lo use con sus hijos. “Hermanos, también les rogamos que amonesten a los holgazanes, estimulen a los desanimados, ayuden a los débiles y sean pacientes con todos” (1 Tesalonicenses 5:14). “Y un siervo del Señor no debe andar peleando; más bien, debe ser amable con todos, capaz de enseñar y no propenso a irritarse..” (2 Timoteo 2:24). El amor que yo recibí del Señor después que mi esposo me dejó se mostró de forma tal que yo podía mantenerme mucho más paciente con mis hijos. Cuando usted no tiene la suficiente paciencia con sus hijos, busque al Señor y reciba más amor de El. ¡El siempre está allí esperando que usted simplemente se lo pida!

Amable. La  amabilidad está presente cuando estamos tratando con niños. Algunas veces, sin embargo, parece que lo olvidamos. “Y un siervo del Señor no debe andar peleando; más bien, debe ser amable con todos, capaz de enseñar y no propenso a irritarse..” (2 Timoteo 2:24). “...a ser sensatas y puras, cuidadosas del hogar, bondadosas y sumisas a sus esposos, para que no se hable mal de la palabra de Dios” (Tito 2:5). Debemos hablar amable y gentilmente con nuestros hijos. Cuando estamos instruyendo a nuestros hijos, es importante captar su atención primero al llamarles por su nombre. Luego tómese el tiempo de verlos con amor a los ojos y hablarles amablemente. Esto no significa que estamos tratando de implorar o rogar por su obediencia (como muchos padres hacen); es sólo la diferencia entre hablar palabras amables o darles mandatos; o peor incluso; gritarles.

No es envidioso. Debemos ser muy conscientes de que el favoritismo puede causar celos entre hermanos. Si un niño presenta hábitos y gestos desfavorable o algo similar, esto puede provocar que usted favorezca a su(s) hermano(s). En lugar de eso, ame lo suficiente a su hijo con problemas como para trabajar con él en sus debilidades. ¿Recuerda la discordia en la familia de José causada ​​por el favoritismo? ¡El resultado fueron celos notorios! “Sus hermanos le tenían envidia, pero su padre...” (Génesis 37:11). Tómese el tiempo de amar a ese hijo y asegurarse que él o ella sepa cuan especiales son para usted.

No hace lo indebido. Actuar indebidamente se ha vuelto común en muchos de nuestros hogares y también cuando estamos en público. Increíbles "escenas" o "furias y gritos" ocurren muy a menudo, en lugar del espíritu afable y apacible que Dios ama tanto. Ame a sus hijos lo suficiente como para controlar su espíritu.  Luego controle el de ellos  hasta que pueda enseñarles a controlarse a sí mismos. “Como ciudad sin defensa y sin murallas es quien no sabe dominarse” (Proverbios 25:28). “Que su belleza sea más bien la incorruptible, la que procede de lo íntimo del corazón y consiste en un espíritu suave y apacible. Ésta sí que tiene mucho valor delante de Dios” (1 Pedro 3:4). Cuando un niño se comporta mal en público, es al padre  a quien culpo. El niño usualmente ha sido enseñado a comportarse indebidamente por el ejemplo dado por su madre o padre.

No es egoísta. Nosotras las mujeres somos bombardeadas cada día con estímulos para “hacer nuestras cosas” y tener “nuestra propia vida.” Hace sólo unos años, habríamos llamado a esta actitud “egoísta y egocéntrica.” Tenga la seguridad de que el egoísmo cosecha sólo dolor y remordimientos. La Palabra de Dios dice, “No hagan nada por egoísmo o vanidad; más bien, con humildad consideren a los demás como superiores a ustedes mismos...”(Filipenses 2:3).

No se irrita. ¿Qué tan corta es su mecha? ¿Es pronta para perder los estribos? ¿La mayor parte de lo que dice es en voz alta o enojada? “El [o la madre] que es iracundo provoca contiendas; el que es paciente las apacigua” (Proverbios 15:18).  “Más vale ser paciente que valiente; más vale dominarse a sí mismo que conquistar ciudades” (Proverbios 16:32). “El buen juicio hace al hombre paciente; su gloria es pasar por alto la ofensa” (Proverbios 19:11). Debemos aprender a ser discretas (lo que significa tener cuidado de no avergonzar a otros) cuando nos sentimos ofendidas o defraudadas. “Como argolla de oro en hocico de cerdo es la mujer bella pero indiscreta” (Prov. 11:22). La realeza está supuesta a controlar sus sentimientos en público. Damas, somos hijas del Rey; por lo tanto, debemos actuar adecuadamente en la presencia de todos los demás (incluso de nuestra propia familia en la casa) y de esta manera, enseñar a nuestros hijos a hacer lo mismo.

Todo lo soporta. Dios espera que soportemos cargas son Su ayuda. Las cargas de una madre pueden algunas veces parecer insoportables. Ese es el momento de correr hacia El.  “Bendito sea el Señor, nuestro Dios y Salvador, que día tras día sobrelleva nuestras cargas. Selah” (Salmos 68:19). “Porque es digno de elogio que, por sentido de responsabilidad delante de Dios, se soporten las penalidades, aun sufriendo injustamente” (1 Pedro 2:19). Un minuto o dos en su closet de oración (que generalmente para muchas madres es el baño) es un excelente lugar para dejar sus cargas y obtener un poco de amor muy necesario de parte del Señor. ¡Ese es su siempre-listo Esposo cuando elige hablar con El!

Todo lo cree. Seguir las Escrituras cuando capacitamos, disciplinamos y corregimos a nuestros hijos requerirá de fe, pero alabado sea Dios – tenemos Su promesa que no seremos defraudados “Porque con el corazón se cree para ser justificado, pero con la boca se confiesa para ser salvo” (Romanos 10:10). Así dice la Escritura: “Todo el que confíe en Él no será jamás defraudado” (Romanos 10:11). Los autores y fabricantes nos dicen que al seguir sus direcciones o al comprar sus productos, nuestras vidas serán transformadas. Confíe en nuestro Creador y Autor de la vida. Siga Sus direcciones, y reciba Su amor que  Él compró para nosotros en la cruz.

Todo lo espera. Nuestra esperanza para nuestros hijos debe ser en el Señor. A medida que usted lo sigue a El en obediencia a Su Palabra y tiene fe de que El completará lo que Él ha comenzado en usted y en sus hijos, usted sabrá que Él lo va a completar – ¡esta es nuestra esperanza! “El futuro de los justos es halagüeño; la esperanza de los malvados se desvanece.” (Proverbios 10:28). “Así de dulce sea la sabiduría a tu alma; si das con ella, tendrás buen futuro; tendrás una esperanza que no será destruida” (Proverbios 24:14).

Todo lo soporta. La maternidad es muy difícil en algunas ocaciones. Cuando sentimos que estamos al final de nuestra cuerda, Dios nos alienta a sostenernos de El. “Pero el que se mantenga firme hasta el fin será salvo” (Mateo 24:13). “Todo el mundo los odiará a ustedes por causa de Mi nombre, pero el que se mantenga firme hasta el fin será salvo” (Marcos 13:13). Cuando ya no puedo sujetarme a El, ¡El es siempre fiel en cargarme! 

El amor jamás se extingue. Esta es nuestra mayor promesa: ¡Su amor por nosotros y nuestro amor por unos y otros, especialmente por nuestros hijos, nunca se extinguirá! “El odio es motivo de disensiones, pero el amor cubre todas las faltas” (Proverbios 10:12). “Más vale ser reprendido con franqueza que ser amado en secreto” (Proverbios 27:5). “¿Qué Dios hay como tú... porque tu mayor placer es amar.” (Miqueas 7:18). Cuando me encuentro insegura sobre cómo debo lidiar con mis hijos, ¡yo elijo reaccionar con amor ya que tengo la promesa de que el AMOR jamás se extingue!

¿Cómo puedo Expresar Mi Amor a Mis Hijos?

Muchas madres les dan a sus hijos posesiones materiales, pero los niños necesitan algo más – ¡lo necesitan a usted y su afecto!

Su tiempo. La cosa más importante que usted les puede dar a sus hijos es su tiempo. Cuando nos gusta alguien, o amamos a alguien, queremos pasar nuestro tiempo con ellos. ¿Dónde destina la mayor parte de su tiempo? ¿Dónde se ubican sus hijos en el nivel de importancia para usted en cuanto al tiempo que usted destina para él o ella? Si usted espera a que haya tiempo para sus hijos, ¡puede ser que ya no sean niños! Entonces, ellos mostrarán su gratitud a usted teniendo poco o ningún tiempo para pasar con usted cuando sea mayor.  Qué podría ser más importante que su hijo o su hija? Sabemos que desperdiciamos mucho tiempo valioso en cosas que no significarán nada en algunos años. Existe una gran recompenza en pasar su tiempo son sus hijos. Es la mayor inversión que usted puede hacer jamás. Usted estará invirtiendo en el futuro de ellos y en el suyo también.

Haga contacto visual. “El Señor dice: Yo te instruiré, yo te mostraré el camino que debes seguir; yo te daré consejos y velaré por ti” (Salmos 32:8). Necesitamos enseñar e instruir a nuestros hijos con nuestros ojos haciendo contacto visual a menudo. Si nuestros hijos nunca están cerca por la escuela, los deportes, las clases de música y otras actividades, ¿cómo podremos instruirlos o guiarlos? Nuestras vidas son aceleradas, estresantes, demasiado saturadas y demasiado extenuantes. Debemos hacer el tiempo para verlos a los ojos, mostrarles nuestro amor e instruirlos. ¡Ellos deben saber que son la niña de nuestros ojos!  “Cuídame como a la niña de tus ojos...” (Salmos 17:8). Todas estas actividades que nos mantienen tan ocupadas son usualente temporales; por lo tanto, sólo tienen valor temporal “Así que no nos fijamos en lo visible sino en lo invisible, ya que lo que se ve es pasajero, mientras que lo que no se ve es eterno” (2 Corintios 4:18).

Su toque. Tocar es muy importante para el crecimiento de un niño; tiene el poder de curar así como de reconfortar.

Considere estos versículos:

“También le llevaban niños pequeños a Jesús para que los tocara...” (Lucas 18:15)

“Empezaron a llevarle niños a Jesús para que los tocara...” (Marcos 10:13)

“Cuando llegaron a Betsaida, algunas personas le llevaron un ciego a Jesús y le rogaron que lo tocara.”(Marcos 8:22)

“Así que toda la gente procuraba tocarlo, porque de él salía poder que sanaba a todos.” (Lucas 6:19)

“No, alguien me ha tocado —replicó Jesús—; yo sé que de mí ha salido poder” (Lucas 8:46)

El primer toque. La desición de amamantar es una desición que se hace en la primera visita prenatal de las mujeres. Veremos que la lactancia materna no es sólo para suministrar alimentos, sino también para el primer contacto de su bebé con un ser humano, para su comodidad y bienestar. Las empresas que hacen la fórmula están ahora obligadas por ley a decir la verdad en sus anuncios, que la leche materna es lo mejor para el bebé. Como madres, queremos lo mejor para nuestros bebés, pero a causa de nuestros fracasos pasados en amamantar, porque tenemos la intención de volver a trabajar, o simplemente porque algunas veces queremos “dejar” al bebé, podemos optar por un sustituo de la leche y por un chupete para nuestros bebés. Muchas veces, es nuestra propia madre o nuestros amigos que nos animan a alimentar con el biberón.

Como mujer mayor, quiero alentar a ustedes mujeres jóvenes a amamantar a sus bebés,  ya que las mujeres mayores deberían “aconsejar a las jóvenes...  amar a sus hijos...” (Tito 2: 3 - 4). No hay mejor forma de expresar amor a un bebé que abrazar a ese bebé con frecuencia a través de la lactancia materna.

¿Estamos para consolar o para no consolar? “Alabado sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, Padre misericordioso y Dios de toda consolación, quien nos consuela en todas nuestras tribulaciones para que con el mismo consuelo que de Dios hemos recibido, también nosotros podamos consolar a todos los que sufren” (2 Corintios 1:3-4). La respuesta natural de una madre cuyo bebé o niño está llorando es consolarlo. Los expertos difieren en sus recomendaciones sobre la conveniencia de atender a un niño que llora. La tendencia actual es alentar a nuestros hijos a consolarse a sí mismos para que puedan llegar a ser independientes.

Los niños se consuelan a sí mismos abrazando un animal de peluche, meciéndose, chupándose el pulgar o sus dedos o tomando un chupete. Los niños cuyas necesidades se han visto frustradas parecen nunca “destetarse” por completo o en el momento adecuado. Esto hace que esos niños que han recibido un “sustituto” se vuelvan inseguros. Estos niños se chupan el pulgar por más y más tiempo. Si se toma el tiempo para mirar alrededor, se dará cuenta que no sólo los bebés se chupan el pulgar, ¡sino también los niños en edad escolar primaria y mayores! ¡Esto es ahora común y aceptado en muchas de las escuelas! Esto debería ser una advertencia para nosotros de que algo se ha desviado del plan y del diseño perfecto de Dios. Los caminos de Dios son siempre perfectos.

¿Deberíamos responder al llanto de nuestros hijos o no? ¿Le suplicamos nosotros a Dios pidiéndole a El que nos escuche, nos consuele y nos ayude? “Oye, SEÑOR, mi voz cuando a ti clamo; compadécete de mí y respóndeme” (Salmo 27:7). “Oye ... cuando a ti acudo en busca de ayuda...” (Salmo 28:2). “...atiende a mi clamor; no cierres tus oídos a mi llanto...” (Salmo 39:12). Para ayudar a nuestros hijos a aceptar el amor de Dios, ¡es importante que nunca ignoremos el llanto de nuestros hijos pidiendo consuelo! ¿Queremos que los “expertos” o los hombres mayores le digan a nuestros esposos que ignoren nuestro llanto y que es bueno para nosotras llorar solas? ¡Por supuesto que no! Incluso si nada funciona cuando intenta consolar a su hijo, su hijo puede sentir su amor. NADIE quiere oír a su marido decir una burla sobre sus lágrimas como "Oh, es sólo porque está embarazada", "Tu acabas de tener un mal día", o "Es sólo ese tiempo del mes." Queremos comprensión y consuelo. Queremos ser sostenidas en los brazos de nuestros esposos. Las técnicas de maternidad van y vienen. Diversos psicólogos y expertos en niños nos dicen cosas diferentes. Sujetemos su consejo a la “luz” de las Escrituras para ver claramente la verdad. Entonces estaremos fundadas sobre la Roca.

Ellos han crecido. Usted podrá estar leyendo esto y pensar que es demasiado tarde porque sus hijos han crecido. Pero No, nunca es demasiado tarde para demostrar amor. Comience ahora a amar a sus hijos grandes. Comience con sus palabras. ¿Son estas amorosas, de aceptación y cuidado? Siente las bases con un abrazo y un “te amo,” no importa qué edad tengan. Dios promete que “el amor jamás se extingue” y que “el amor cubre multitud de pecados,” ¡tanto los suyos como los nuestros!

Ellos están muy grandes. Nadie es demasiado grande para recibir afecto y un toque gentil. Si ellos están en sus años de adolescentes, comience con un amoroso empujón, frotar su espalda, un apretón amorozo en su brazo o un rápido abrazo. Déles una sonrisa con sus ojos y elógielos cuando le comenten sobre algo que han hecho (en lugar de cuestionarlos o criticarlos). Pídale a Dios que cree la oportunidad perfecta para que usted pueda decir algo amable, amoroso y sincero. 

Remordimientos. ¿Ha cometido errores o tiene remordimientos sobre la crianza de sus hijos? ¿Ha compartido estos remordimientos con su hijo grande? Es humillante, pero provechoso. “El altivo será humillado, pero el humilde será enaltecido” (Proverbios 29:23). Si su familia necesita sanidad, existe una receta en las escrituras. “Por eso, confiésense unos a otros sus pecados, y oren unos por otros, para que sean sanados. La oración del justo es poderosa y eficaz” (Santiago 5:16).

Quizás usted deba comenzar por confesar sus fallas a una amiga cercana, para que ambas puedan lavarlas en oración. Ore por una oportunidad, por las palabras correctas que debe decir, y porque el corazón de sus hijos grandes sea receptivo para escuchar. Esté preparada para escuchar sus heridas. Dios nos dice, “Más resiste el hermano ofendido que una ciudad amurallada; los litigios son como cerrojos de ciudadela” (Proverbios 18:19). Por favor no pierda el ánimo. Proverbios 10:12 dice, “El odio es motivo de disensiones, pero el amor cubre todas las faltas.” 1 Pedro 4:8 dice, “Sobre todo, ámense los unos a los otros profundamente, porque el amor cubre multitud de pecados.” Asegúrese de tomar usted toda la responsabilidad. Puede ser sabio revisar “Espíritu Suave y Apacible” y “La Bondad está en su Lengua” antes de su reunión; estos principios funcionan con cualquiera.

Disciplina amorosa. Debemos además expresar nuestro amor hacia nuestros hijos con disciplina amorosa. “Yo reprendo y disciplino a todos los que amo. Por lo tanto, sé fervoroso y arrepiéntete” (Apocalipsis 3:19). Nuestros hijos necesitan de nuestra disciplina para que también otros puedan amarlos. Hemos escuchado el dicho, “Es un hijo que sólo una madre puede amar.” Un niño que es indisciplinado, rebelde, y carente de auto control (o del control de sus padres) ha sufrido un gran perjuicio de parte de sus padres. Es especialmente penoso para la madre. “La vara de la disciplina imparte sabiduría, pero el hijo malcriado avergüenza a su madre” (Proverbios 29:15). Nuestros hijos necesitan que nosotros los capacitemos para que se conviertan en adultos responsables. Esto requiere tiempo, paciencia y comprensión. Usted tendrá que soportar muchas cosas, creer muchas cosas, esperar muchas cosas y resistir muchas cosas, ¡pero este tipo de amor nunca falla!

Nuestro Fundamento para la Disciplina Debe ser Su Palabra

Para enseñar, para reprender, para corregir y para instruir. Encontramos referencia a la disciplina 90 veces en el Antiguo Testamento cuando Dios disciplina a Sus hijos y cuando los hijos de Dios disciplinan a sus propios hijos. Encontramos la disciplina 36 veces en Proverbios, casi siempre referida a la relación padre-hijo. Si queremos ser expertos en la instrucción de los hijos, entonces debemos leer y marcar estos versículos en Proverbios como nuestro fundamento para la instrucción de nuestros hijos ya que “Toda la Escritura es inspirada por Dios y útil para enseñar, para reprender, para corregir y para instruir en la justicia” (2 Timoteo 3:16-17). Como veremos en los siguientes versículos de las Escrituras, la disciplina es una herramienta para restauración, y no para condenación, para volver a una persona a su lugar correcto espiritual, emocional y socialmente.

Conocer lo que había en su corazón. La corrección no siempre denota el inflingir dolor o decepción. Como madres, nosotras debemos vivir vidas disciplinadas para poder disciplinar y corregir a nuestros hijos apropiadamente.  Debemos tomar la determinación de ganar cada conflicto con nuestro auto control y no “seder” o ignorar el comportamiento o actitud del niño. “En cambio, el fruto del Espíritu es amor, alegría, paz, paciencia, amabilidad, bondad, fidelidad” (Gálatas 5:22). ¿Ha sido usted negligente en corregir a sus hijos porque usted realmente no quiere molestarse? “Dios se retiró de Ezequías para probarlo y descubrir todo lo que había en su corazón” (2 Crónicas 32:31).

Su palabra es Verdad. Encontramos además que Dios siempre precedió su castigo físico al comunicar primero Su Palabra. “La suma de tus palabras es la verdad; tus rectos juicios permanecen para siempre” (Salmos 119:160).  A esto se denomina castigar.  El diccionario define castigar como “entrenamiento que se espera que produzca un carácter o patrón de comportamiento específico.” Como padres, debemos usar la corrección o el castigo físico para cambiar los patrones de comportamiento del niño y para fomentar un cambio de carácter.

¿Qué nos ha impedido Seguir la Palabra de Dios?

Desconocer las Escrituras. Es nuestra responsabilidad conocer las Escrituras lo suficientemente bien como para evitar ser engañados. “Esfuérzate por presentarte a Dios aprobado, como obrero que no tiene de qué avergonzarse y que interpreta rectamente la palabra de verdad” (2 Tim. 2:15).

El irá por el mal camino. La falta de instrucción adecuada de la Palabra de Dios en nuestras clases de escuela dominical o desde el púlpito como consequencia ha resultado en un número masivo de hijos rebeldes. “Morirá por su falta de disciplina; perecerá por su gran insensatez” (Proverbios 5:23).

Falta de conocimiento. Nos falta el conocimiento bíblico para entrenar y disciplinar correctamente a nuestros hijos. Por lo tanto, "Mi pueblo fue destruido porque le faltó conocimiento" (Oseas 4:6).

Se desviaron a la discusión estéril.  Muchos cristianos siguen a los “expertos” más populares de sus tiempos.  Sin embargo, se nos dice en la Escritura que no debemos prestar atención a ellos ya que está escrito, “y les ordenarás a algunos supuestos maestros que dejen de enseñar doctrinas falsas y de prestar atención a leyendas y genealogías interminables. Esas cosas provocan controversias ... Algunos se han desviado de esa línea de conducta y se han enredado en discusiones inútiles...” (1 Tim. 1:3).

Mitos. Se nos dice que buscaremos lo que nosotros “queremos” escuchar. “Porque llegará el tiempo en que no van a tolerar la sana doctrina, sino que, llevados de sus propios deseos, se rodearán de maestros que les digan las novelerías que quieren oír. Dejarán de escuchar la verdad y se volverán a los mitos”(2 Tim. 4:3-4). Éstos son sólo algunos de los mitos más populares que prevalecen en nuestros libros cristianos y que son teorías de disciplina aceptadas entre los cristianos.

El hijo de carácter fuerte. Al buscar las Escrituras, usted encontrará que Dios no hace distinción entre tipos de personalidad como carácter fuerte, melancólico, o la tendencia actual de la ADD (Transtorno por Déficit de Atención), etc. Ciertamente, un niño que no se somete o responde cuando es disciplinado debe ser tratado con cuidado y diligencia, a fin de que no descuidemos la Palabra de Dios donde nos dice que como madres, no debemos dejar a un niño o niña que se salga con la suya. Debemos ser muy cuidadosos para resistir añadir a la Palabra de Dios, la cual no hace excepciones basadas en los diferentes rasgos de personalidad, como una excusa para cambiar o descuidar Sus mandamientos. “No añadan ni quiten palabra alguna a esto que yo les ordeno. Más bien, cumplan los mandamientos del SEÑOR su Dios” (Deuteronomio 4:2).

El “espíritu” del niño. Otra cosa que se nos dice equivocadamente es que no rompamos el “espíritu” del niño. Sin embargo, el propósito del castigo es destruir el “espíritu” de la rebelión. Si usted le dice al niño que no haga algo y lo hace, debe castigar la rebelión. Amenazar no destruirá un “espíritu” de rebelión. De hecho, la constante amenaza solamente intensificará el espíritu de rebelión. Usted debe castigar con vara. Nunca “amenace”. Uno siempre debe sostener lo que dice, y llevar a cabo el castigo después de haber dado las instrucciones adecuadas. ¡Si usted no los castiga cuando desobedecen, usted le está mintiendo a su hijo! “La necedad es parte del corazón juvenil, pero la vara de la disciplina la corrige” (Proverbios 22:15 RV).

Desafío deliberado. Otra idea falsa que se encuentra en los libros populares sobre la disciplina es que sólo debemos disciplinar el “desafío deliberado.” Sin embargo, encontramos claramente en las Escrituras que ésta no es la verdad. “La Necedad” es también un llamado para el castigo. Un ejemplo es si un niño se olvida de hacer las cosas que se le dice que haga. “La necedad es parte del corazón juvenil, pero la vara de la disciplina la corrige” (Proverbios 22:15). ¿Por qué deberíamos aceptar algo que es falso y que no se encuentra en las Escrituras? ¿Podría ser que queremos escuchar algo falso acerca de la disciplina del niño? ¿Podrían ser nuestros propios miedos los que controlan nuestra crianza de los hijos?

El temor del hombre resultará en una trampa. Si disciplinamos a nuestros hijos en la forma en que la Escritura nos dice, bueno, ¿qué pasa con las leyes del gobierno contra el maltrato infantil que tenemos en los EE.UU. y en otros países? De nuevo, busquemos la verdad en las Escrituras. Dice que “Temer a los hombres resulta una trampa, pero el que confía en el SEÑOR sale bien librado” (Prov. 29:25).

No temáis afrenta de hombre. También nos preocupa que la gente (nuestra familia o amigos) nos puedan decir algo. Dios declara: “Escúchenme, ustedes que conocen lo que es recto; pueblo que lleva mi ley en su corazón: No teman el reproche de los hombres, ni se desalienten por sus insultos” (Isaías 51:7). (Insultar se define como ataques verbales. Reproche se define como culpa, vergüenza o desacreditar.) Por lo tanto, no debemos preocuparnos por los ataques verbales o personas que tratan de avergonzarnos o desacreditarnos como padres. “Tú, hijo de hombre, no tengas miedo de ellos ni de sus palabras, por más que estés en medio de cardos y espinas, y vivas rodeado de escorpiones. No temas por lo que digan, ni te sientas atemorizado, porque son un pueblo obstinado” (Ezequiel 2:6).

No añadas a Sus palabras. Por favor también resístase a probar las tontas “teorías” y las nuevas “técnicas” del mundo de hoy. “Tiempo de castigo,” que fomenta la ira que engendra amargura, “contra,” que le da al niño un período de tiempo para rebelarse, o “castigando a un niño,” que les enseña la falta de perdón puesto que el que usted siga enojada con ellos durante un período determinado de tiempo es una tontería, y no es lo que Dios nos instruye a hacer. Ninguno de estos métodos o cualquier otra cosa que la sociedad y los expertos inventen puede funcionar. A la larga, perjudica a su hijo y su relación como madre e hijo. Recuerde que “La necedad es parte del corazón juvenil, pero la vara de la disciplina la corrige” (Proverbios 22:15). Haga un pacto con Dios de que usted va a seguir Su camino, sin importar lo que el mundo dice.

La Verdad sobre la Disciplina

Echemos un vistazo a referencias específicas en las Escrituras para saber más respecto a la disciplina, ya que escuchamos tanto sobre ello de parte de los “expertos” y todos los demás que conocemos que sabemos que aman darnos su opinión.

Cuando usted castiga a un hijo, le demuestra que lo ama. “No corregir al hijo es no quererlo; amarlo es disciplinarlo” (Prov. 13:24). Le he explicado a mis hijos que yo no disciplino a otros niños, sólo a los míos. Esto se debe a que los amo de la misma manera que nuestro Padre Celestial nos ama, y ​​Él sólo disciplina a los que son suyos. “porque el Señor disciplina a los que ama, y azota a todo el que recibe como hijo” (Hebreos 12:6). También quisiera compartir que, como madre, cuando he fallado en darle unas palmadas a mis hijos, cuando finalmente lo hago, es casi como si su actitud dice “Oh, gracias, yo necesitaba eso.” Este es realmente un fenómeno asombroso. Así que madres, por favor, no tengan miedo de hacer lo que Dios nos dice que hagamos. Sus hijos se lo agradecerán con el tiempo, ya sea con su actitud, o cuando crezcan y no se encuentren en grandes problemas.

El tiempo para castigar es desde el principio. No espere hacer volver a su hijo de sus caminos equivocados. “Corrige a tu hijo mientras aún hay esperanza” (Proverbios 19:18). La Biblia al Día añade, “si no lo hace arruinará su vida.” Esto significa tanto en la edad temprana como al inicio de su desobediencia. Muchos piensan que usted no puede o no debe enseñar a un bebé a hacer lo correcto. Sin embargo, usted se sorprendería de lo que un niño muy pequeño es capaz de entender. Lo más difícil de romper es el mal comportamiento (o actitud) de un niño pequeño o de un niño mayor, con el que se les ha permitido salirse con la suya. Detenga y castigue el mal comportamiento desde la primera vez que lo hacen. Esto aplica para los niños mayores también. No espere hasta que les haya advertido una y otra vez; sólo encárguese de ello de inmediato. No prolongue estar enojada con ellos. Sancione la situación correctamente; luego deje que el amor regrese de nuevo a su relación. La mayoría de las madres simplemente siguen enojadas y frustradas, porque fallan al disciplinar a sus hijos. Está perdiendo el tiempo y debilitando su relación futura.

Los necios desprecian la sabiduría y la instrucción. Podemos ver que no sólo hay que vencer la “voluntad” del niño, sino que además hay que romper el “espíritu” de rebelión. Entonces, ¿cómo podemos saber si es la voluntad o el espíritu el que ha cedido? Si el niño presenta algún nivel de la ira, resentimiento o sarcasmo después del castigo, ¡significa que el espíritu de rebelión todavía está presente! “El temor del Señor es el principio del conocimiento; los necios desprecian la sabiduría y la disciplina” (Proverbios 1:7).  La rebelión se opone a la autoridad y por lo tanto se opone a Dios, por eso usted debe llegar a la raíz del problema, y ​​no sólo podar los frutos.

Él no va a morir. El dolor temporal es útil para cambiar el carácter permanente. ¿Quién es más fuerte y más decidido a tener éxito, usted o su hijo? “No dejes de disciplinar al joven, que de unos cuantos azotes no se morirá” (Prov. 23:13).  En la vida, debemos enfrentar el dolor “por un tiempo” para disfrutar de lo que Dios nos quiere dar para toda la vida.

¿Cuáles son los beneficios de corregir adecuadamente a nuestros hijos?  Los beneficios reales del castigo son espirituales. “Dale unos buenos azotes, y así lo librarás del sepulcro" La Biblia al Día dice: “No morirán si se utilizas la vara con ello; el castigo los mantendrá fuera del infierno” (Prov. 23:14).

Una vez más, cuando usted castiga a un niño, le demuestra que lo ama. “No corregir al hijo es no quererlo; amarlo es disciplinarlo” (Prov. 13:24). Las madres que realmente se preocupan por sus hijos se toman el tiempo y el esfuerzo para corregirlos. Evitar el castigo con el tiempo traerá vergüenza a usted como madre. Todas las Escrituras son claras sobre el castigo: la vara es la única “cura” para la rebelión. Otras “técnicas” pueden ser utilizadas después de la vara, pero rara vez son necesarias, y deben utilizarse con moderación y cautela.

El propósito del castigo es redirigir la vida. “El látigo es para los caballos, el freno para los asnos, y el garrote para la espalda del necio” (Proverbios 26:3). No utilice un látigo ya que su hijo no es un caballo, ni un cinturón ya que su hijo no es un burro. Para seguir las Escrituras, debemos utilizar una vara “de madera” en su trasero. En nuestra casa, hemos utilizado una cuchara de madera que ha traído verdadero arrepentimiento. Durante un tiempo, había utilizado una varita de una rama finita de un árbol, pero me di cuenta de que no lograba resultados duraderos en nuestros hijos más jóvenes. “La vara de la disciplina imparte sabiduría, pero el hijo malcriado avergüenza a su madre” (Proverbios 29:15).

El ministerio de la reconciliación o “¡Estás castigado!” Muchos padres creen y practican  el método de castigar a un niño. Durante un período de tiempo determinado, el niño debe permanecer “en la casa del perro,” por así decirlo, donde los privilegios se eliminan, pero esto no es bíblico. Tenemos que aplicar el castigo físico (la vara), y luego capacitar a nuestros hijos para pedir perdón. Luego, ¡inmediatamente debemos perdonar sin más discusión! “Todo esto proviene de Dios, quien por medio de Cristo nos reconcilió consigo mismo y nos dio el ministerio de la reconciliación: esto es, que en Cristo, Dios estaba reconciliando al mundo consigo mismo, no tomándole en cuenta sus pecados y encargándonos a nosotros el mensaje de la reconciliación” (2 Cor. 5:18-19).

Perdonarlo y consolarlo.  Muestre su amor por ellos después. “. . .Más bien debieran perdonarlo y consolarlo para que no sea consumido por la excesiva tristeza. Por eso les ruego que reafirmen su amor hacia él” (2 Cor. 2:6).

Aplicar la Vara

Al que ama corrige. ¿Usted ama a su hijo lo suficiente como para aplicar la vara como Dios nos ha dicho que hagamos? “Corrige a tu hijo mientras aún hay esperanza; no te hagas cómplice de su muerte” (Proverbios 19:18). “No corregir al hijo es no quererlo; amarlo es disciplinarlo” (Proverbios 13:24). “Yo reprendo y disciplino a todos los que amo. Por lo tanto, sé fervoroso y arrepiéntete” (Apocalipsis 3:19).

Muchos padres dejan que sus hijos sean desobedientes porque consideran que pueden haber fallado en decirles lo que realmente se espera de ellos y no creen que sea “justo” aplicar la vara. En su lugar ellos advierten, amenazan y advierten de nuevo, mientras que la rebelión y necedad del niño continúan. Cuando le dice a sus hijos que van a hacer o no hacer algo, verifique si en la Biblia hay una referencia sobre su enseñanza. Si existe una escritura específica que se aplique, entonces abra la Biblia y que sus hijos (o usted) lo lean en voz alta. ¡Señoras, esta es una buena razón para conocer la Palabra!

Su objetivo con el uso de la vara es para que el niño asocie el pecado con el dolor. Lo más importante es que el niño sepa, a través de sus acciones, que usted no está enojada con él, sino que usted odia el pecado. Esto sigue el mismo patrón que nuestro Padre celestial utiliza con nosotros. Dios nos disciplina, pero nunca deja de amarnos.

Cuando usted llama a un niño para que se acerque,  y él decide no obedecer, el hecho que simplemente usted camine hacia él y toque su espalda lo animará a moverse, mientras usted toma su mano y lo llevaba a donde usted estaba cuando lo llamó. Cuando se le dice a un niño que no pida algo de tomar o cualquier otra cosa después de que ya se le ha puesto en la cama, es tan simple como entrar a la habitación, levantar las cobijas darle algunas palmadas. Luego agáchese, béselo de nuevo y dígale con amabilidad y cariño que no vuelva a llamar de nuevo, sino que cierre los ojos y entonces el/ella se quedará dormido. Cuando se les ha dicho a dos niños que no peleen, es tan simple como caminar hacia ellos y darles una palmada rápida. ¡No hay necesidad de gritar, enojarse o explicar una vez más que no deben pelear!

Hay muchos padres que pasan mucho tiempo debatiendo y discutiendo con sus hijos. Madres, su familia no es una democracia. Dios, en Su infinita sabiduría, creó una línea de autoridad por un propósito. No socave su autoridad con los debates verbales con sus hijos.

No espere hasta que usted esté enojada. “Gran remedio es el corazón alegre, pero el ánimo decaído seca los huesos” (Prov. 17:22). Si usted aguarda, esperando que ellos vengan u obedezcann o dejen de hacer lo que están haciendo, entonces hay una buena probabilidad de que usted se enoje. Si, en cambio, usted se aplica sin demorar la vara que produce dolor, usted puede mantener su semblante alegre, y su amor por ellos consistente.

Usted fue entristecido hasta el punto de arrepentimiento. El uso de la vara es para lograr el cumplimiento y arrepentimiento. “Sin embargo, ahora me alegro, no porque se hayan entristecido sino porque su tristeza los llevó al arrepentimiento. Ustedes se entristecieron tal como Dios lo quiere, de modo que nosotros de ninguna manera los hemos perjudicado” (2 Cor. 7:9). “Dale unos buenos azotes, y así lo librarás del sepulcro” (Prov. 23:14). En este punto, ¡si usted me dice que sus hijos no responden a la vara o a cualquier corrección física, usted no los está utilizando lo suficiente, o no son lo suficientemente firmes! Usted simplemente debe asegurarse de que duela.

Muchos padres tienen miedo de un daño permanente, o tienen miedo de que pueden llegar a ser abusivos. Todo lo que un niño necesita es sentir el “efecto completo” de la vara una vez para que siempre respeten la vara y a sus padres.

El abuso proviene de la ira. Si usted se toma el cuidado de disciplinar cada una de las veces en lugar de ignorar el comportamiento inadecuado, entonces usted nunca llegará al punto del abuso. El abuso va en aumento porque los padres han dejado de utilizar el castigo corporal con sus hijos. En el momento en que el niño ha agotado totalmente la paciencia de los padres (porque todos los otros métodos simplemente no funcionan), entonces el agotado padre responde perdiendo el control.

De lo que abunda en el corazón habla la boca. A veces es importante pedir un “lo siento, por favor  perdóname...” ya que “El sabio de corazón controla su boca; con sus labios promueve el saber” (Prov. 16:23).  “El que es bueno, de la bondad que atesora en el corazón produce el bien; pero el que es malo, de su maldad produce el mal, porque de lo que abunda en el corazón habla la boca” (Lucas 6:45).  Esto debe ser sincero, sin ningún resentimiento, ira o persuasión. Si el niño de nuevo se rebela contra su autoridad al negarse a dar cumplimiento a su solicitud con los sentimientos y la actitud adecuada, repita el uso de una varita de una rama finita de un árbol, hasta que sientan “los efectos completos.”

Con la frente en alto. Usted debe ver el verdadero arrepentimiento. “. . . pero no miró así a Caín ni a su ofrenda. Por eso Caín se enfureció y andaba cabizbajo. Entonces el SEÑOR le dijo: «¿Por qué estás tan enojado? ¿Por qué andas cabizbajo? Si hicieras lo bueno, podrías andar con la frente en alto. Pero si haces lo malo, el pecado te acecha, como una fiera lista para atraparte. No obstante, tú puedes dominarlo” (Génesis 4:5-7). Si usted está demasiado asustada para seguir adelante, y permite la ira secreta (o abierta) de su hijo(a) contra usted como autoridad, algún día se dará cuenta de que su amargura hacia usted va a destruir su relación.

Perdónelos y consuélelos. Una vez que usted tiene un hijo cuyo espíritu rebelde ha sido quebrantado, reafirme su amor por él, tanto verbal como físicamente. Abrácelo o cárguelo  en su regazo, si no es demasiado mayor o demasiado pesado. “Por eso les ruego que reafirmen su amor hacia él” (2 Cor. 2:8). “Para él es suficiente el castigo que le impuso la mayoría.  Más bien debieran perdonarlo y consolarlo para que no sea consumido por la excesiva tristeza” (2 Cor. 2:6-7).  En este punto, no debería haber necesidad de que usted los envíe a un “tiempo fuera,” “los castigue,” “los envíe a su habitación,” “les quite sus privilegios,” o utilice cualquier otra forma de castigo.

Reafirme su amor por él. Después de usar la vara con su hijo, asegúrese de mostrarle su amor por él. “Por eso les ruego que reafirmen su amor hacia él” (2 Corintios 2:8). Nunca corrija o administre la “vara” frente a aquellos que están fuera de la familia inmediata. Nunca deberíamos avergonzar a nuestros hijos además de apenar a los demás en el proceso.  “Hagan todo con amor” (1 Corintios 16:14). “Al sabio de corazón se le llama inteligente; los labios convincentes promueven el saber” (Provervios 16:21). El amor es un fundamento importante para que usted lo muestre a su hijo. “Debes hacerlo así para que el amor brote de un corazón limpio, de una buena conciencia y de una fe sincera” (1 Timoteo 1:5). Asegúrse de que su actitud hacia ellos confirma que todo está perdonado y olvidado.    

Advertencia: Si usted, como madre, realiza los pasos apropiados en la corrección, entonces no habrá necesidad de castigarlos una segunda vez “cuando su padre regrese a casa.” Si usted quiere hacerle saber a su esposo un problema que ha ocurrido durante el día, entonces hágalo en privado. ¡Incluso nuestro sistema judicial no permite a nadie ser juzgado dos veces por el mismo crimen! Sin embargo, si su esposo es el tipo de hombre que siente la necesidad de castigar a sus hijos, entonces sería sabio aplicar el principio de “ganado sin ninguna palabra” y quedarse callada sobre la desobediencia de su hijo.

Felicidad y paz de mente. La Palabra de Dios es verdad. ¿Confía usted en El o confía en el consejo y advertencias del mundo? “Disciplina a tu hijo, y te traerá tranquilidad; te dará muchas satisfacciones” (Proverbios 29:17).

Haga un Compromiso

No espere demasiado. Empiece a enseñar y disciplinar a sus hijos cuando son pequeños. No espere para corregir el mal comportamiento. Póngase en acción tan pronto como él o ella comience  con la desobediencia o la actitud desagradable.

Autor de la rebelión. Recuerde que el autor de la rebelión es Satanás. Dios es el autor de la disciplina y la autoridad. ¿A quién le servirá? ¿A quién le servirá su hijo? Depende de usted.

Produce respecto. La disciplina produce respeto por usted y por toda autoridad. Por otra parte, la falta de corrección adecuada produce falta de respeto por usted y por toda autoridad.

Confiese sus pecados. La corrección de los padres es solamente temporal; ¡usted sólo tiene unos cuantos años! Así que comience temprano mientras que la arcilla es suave. Si usted espera hasta que estén en sus años de adolescencia, usted necesitará un mazo para derrumbar concreto. ¡Esto requerirá energía y compromiso de su parte, pero los resultados valen la pena! ¡Pague ahora u ore más tarde!

Nunca es demasiado tarde. Sin embargo, si sus hijos han crecido y usted no los disciplinó y enseñó bíblicamente, es probable que usted haya tenido muchos dolores de cabeza y muchas noches sin dormir. ¡Su comodidad está en confiar en el Señor! Dios es un Dios de milagros. Confiece su falta de obediencia a Sus Palabras y Sus Caminos para su hijo adulto. “Por eso, confiésense unos a otros sus pecados, y oren unos por otros, para que sean sanados. La oración del justo es poderosa y eficaz” (Santiago 5:16). Luego comience a seguir los principios del libro Restaure Su Matrimonio, que utiliza la fe, junto con los principios de Dios en las relaciones para transformar a un adulto y fomentar la intimidad profunda con ellos.

Instruyendo

Criar a un niño para que sea un adulto piadoso requiere más que disciplina - necesita instrucción.  “Instruye al niño en el camino correcto, y aun en su vejez no lo abandonará” (Proverbios 22:6).  Este versículo dice que debe instruirlo en el camino correcto, no "en el incorrecto".  Muchas veces, las madres pasan todo su tiempo gritándole a su hijo, diciéndole al niño “no” o que no hacer, en lugar de utilizar el tiempo para instruir. Al seguir la Palabra de Dios, usted evitará la necesidad de mucha disciplina. ¡Enseñe a sus hijos qué hacer, y cómo quiere que se comporten!

Falta de conocimiento. La Escritura nos dice: “pues por falta de conocimiento mi pueblo ha sido destruido” (Oseas 4:6). ¿Están sus hijos siendo destruidos por su falta de conocimiento sobre lo que deben hacer? (Para obtener más información, lea y aplique  Workers@Home. ¡Le ayudará a dar a sus hijos instrucciones CLARAS que se traducirán en niños bien instruidos sobre quienes la gente comentará!)

Todo lo que el hombre siembra. Nosotros enviamos a nuestros hijos a la escuela o a la escuela dominical para que puedan obtener el conocimiento, pero Dios nos dio los hijos a nosotros. ¿Están aprendiendo lo que nosotros les enseñaríamos, si nos tomáramos el tiempo? Recordemos: “No se engañen: de Dios nadie se burla. Cada uno cosecha lo que siembra” (Gálatas 6:7).

El camino correcto. Si no los capacitamos y disciplinamos, podemos honestamente reclamar la promesa: “Instruye al niño en el camino correcto, y aun en su vejez no lo abandonará” (Proverbios 22:6).

Dejé atrás las cosas de niño. Por lo tanto, si queremos reclamar la promesa de Proverbios 22:6, debemos enseñar y formar a nuestros hijos. Ayúdelos a eliminar las cosas infantiles a medida que crecen hasta la edad adulta. “Cuando yo era niño, hablaba como niño, pensaba como niño, razonaba como niño; cuando llegué a ser adulto, dejé atrás las cosas de niño” (1 Corintios 13:11.). Enséñeles y capacítelos en estas cualidades de carácter:

Trabajando con Dedicación

Enseñe a su hijo a trabajar con dedicación. Dedicación es entusiamo, disfrute, emoción, deleite, devoción y fervor.  Ayude a su hijo a aprender una buena ética en el trabajo. Asígneles tareas que deben realizar cada día. Las mujeres que sólo tienen uno o dos hijos muchas veces no requieren la ayuda de sus hijos con el trabajo de la casa o del jardín. Al no enseñarles a hacer “su” parte, usted estará comprometiendo en gran manera el futuro de sus hijos.

Querido y Necesitado. Cuando usted requiere la ayuda de un niño, esto le muestra al niño que es querido y necesitado.  ¡Hay un capítulo en Workers@Home que le ayudará a implementar un sistema con sus hijos que ha mantenido mi hogar caminando en orden por más de 20 años! ¡Obtengo tanto beneficio de mi sistema de tarjetas de 3x5 que espero hacer una serie de videos sobre él algún día!

¡Responsabilidad! ¡El trabajo les enseña a ellos a apreciar lo que tienen y esto a su vez les enseña responsabilidad! Si ellos se ganan lo que tienen, ellos van a cuidar estas cosas y a apreciar todo lo que Dios les dé en el futuro. Requerimos a nuestros hijos que paguen por los uniformes deportivos o las matrículas, los planes de estudio, los retenedores del ortodoncista y mucha de su propia ropa. Ahora que mis hijos han crecido, ellos están muy agardecidos por esta lección. Ellos, de hech,o abordaron el tema conmigo y me agradecieron  - ¡asombroso!

Un Trabajo Lucrativo

Trabajos. Emplee a sus hijos haciendo que tengan trabajos disponibles para que ganen dinero. Estos deben ser adicionales a sus tareas normales y a las tareas del hogar.

Cuando son jóvenes. Comience por identificar en la casa las tareas que ellos pueden realizar. Usted no debe esperar a que ellos estén demasiado mayores; comience cuando son jóvenes. Nosotros les pagamos a nuestros hijos menores con golosinas, privilegios o con tan sólo un cuarto de dólar por un trabajo bien hecho.

Fuera de la casa. Luego, en la medida en que crecen, ellos pueden comenzar a trabajar en el jardín, en el garage o en el automóvil. Fuera de la casa es el próximo paso luego que ellos dominen las responsabilidades dentro de la casa.

El vecindario. Finalmente, cuando se hayan graduado de lo interno de la casa hacia lo externo de ésta, y lo hagan bien, entonces están listos para trabajar en el vecindario. Ellos pueden lavar automóviles, hacer trabajo de jardinería, cuidar niños, alimentar animales, sacar la basura a las calles, y ayudar a las mujeres mayores con sus tareas. Ayúdelos a encontrar empleo identificando las necesidades en su vecindario.

Nota: Asegúrese que la ayuda a usted o a un vecino no sea siempre a cambio de dinero. Ellos deben aprender a ayudarle a usted, a las viudas y a los pobres, sin esperar dinero a cambio.

El dinero que se han ganado.  ¿Qué hacen con el dinero que se han ganado? Es importante que usted no deje de instruirles una vez que ellos hayan ganado dinero. Usted debe instruirles sobre cómo gastar el dinero que se han ganado.

Lo que sus hijos quieran. Lo peor que usted puede hacer es darle a sus hijos todo lo que quieran. Además, no reemplace las cosas que ellos han perdido o han dañado, o que han sido robadas – si fue causado por la irresponsabilidad de ellos.

Trasladar a su vida de adultos. Cualquier cosa que usted les enseñe a hacer con el dinero que ellos se han ganado será trasladado a su vida como adultos.  ¿Usted quiere que ellos sigan dependiendo de usted una vez que ellos se supone puedan valerse por sí mismos?

Dios suple todas nuestras necesidades.  ¡Primero diezme!  Enseñe a sus hijos que Dios suple todas nuestras necesidades.  ¡Dios solo nos pide que le demos a El un 10 por ciento y nosotros podemos quedarnos con el 90 por ciento!  Se debe diezmar por todo lo que se gana o se obtiene.  Luego, enséñeles a ahorrar 10 por ciento.

Necesidades futuras. Despés de diezmar y ahorrar, sus ganacias podrían ser usadas para pagar por algunas necesidades. Mire hacia adelante sobre sus futuras necesidades como se menciona abajo (deudas, equipos o ropa) o posiblemente un regalo para alguien (por ejemplo un regalo de cumpleaños, para el Día de las Madres y otros).

Enséñeles a comprar sabiamente. Por último, el niño puede gastar en lo que “quiere”. El cuidado acá es enseñarles a comprar sabiamente.  Esto sólo puede lograrse si USTED realiza las compras sabiamente. La MEJOR forma para comenzar a comprar lo que usted realmente necesita y utilizará, es leer el capítulo 2 en el libro Workers@Home para aprender los beneficios de “remover la basura” de su hogar. Cuando me deshice de TODO lo que había comprado pero no utilizaba, cambió la forma en que compraba, y es lo mismo para incontables mujeres que han tenido la misma experiencia. Este método le ayudará a sus hijos a no comprar cosas que ellos realmente no usan o no necesitan y que eventualmente las van a regalar o a desechar.

Su propio dinero.  No permita que compren juguetes, juegos o libros que tengan mala influencia sobre sus hijos, sólo porque están usando su “propio dinero.” Además, no les permita comprar vestimenta desordenada  (cosas que usted no compraría para ellos), sólo porque es su dinero.

La mejor compra. Ayude a su hijo a comprar cosas que le van a durar, encontrando la mejor compra y no dejándose llevar por los artículo “de moda”.

Organización

Enséñeles la organización. Usted debe enseñar a un niño a ser organizado, ¡pero no puede enseñar lo que usted misma no ha aprendido! Mi madre, bendita sea, era la persona más desorganizada que jamás conocí. Cuando yo me casé, no tenía ni idea de cómo mantener mi casa organizada y funcionando sin problemas. Si usted tiene problemas en esta área, hay esperanza. Yo escribí la mayoría de las ideas sobre cómo mantener mi casa y mi familia (de nuevo) funcionando sin problemas. Tómese el tiempo de leer Workers@Home: Sacando el mayor provecho de su tiempo, que encontrará de forma gratuita en nuestro sitio web. Una mujer que tienen todos mis libros le dijo a una amiga, “¡Workers@Home es sin duda el MEJOR libro que jamás he leído! ¡Funciona!” Boca Ratón, Florida.

En la forma que ellos quieran. Sea diligente en cuanto a que ellos mantengan sus habitaciones en orden. Muchas madres piensan que porque es “su habitación” pueden mantenerla en la forma en que ellos quieran siempre y cuando la puerta esté cerrada. Error. Yo camino por la casa revisando los cuartos limpios cada día e incluso reviso las gavetas y armarios para enseñarles a mantener su habitación y sus cosas en orden ya que Dios es un Dios de orden. 

Sus casas. ¡Si usted permite las habitaciones desordenadas, sus hijas algún día mantendrán sus casas de la misma forma!

Se le permitía mantener su habitación. Muchas mujeres dejan a sus hijos que sean haraganes y limpian por ellos. ¡No creo que usted sea muy popular con su nuera cuando su hijo mantenga su casa de la misma forma en que se le permitía mantener su habitación!

Cuidado: Tenga cuidado con generar “actitudes territoriales” sobre su habitación y sus cosas.  Usted debe enseñar y mostrar a sus hijos que “no somos dueños de nada”.  Somos administradores de todo lo que Dios nos ha confiado.

Cómo hacerlo. Enséñeles cómo hacer todas las labores y tareas que se les pide hacer.

Bien hecho. Trabajen juntos al principio; después, cuando ellos dominen la habilidad, revise su trabajo periódicamente para asegurarse que fue hecho correctamente.

Todo es maravilloso. Muchos expertos nos dicen que dañaremos el auto estima de nuestros hijos si no decimos que “todo es maravilloso” y se nos dice que solamente debemos “arreglar” lo que ellos no hicieron o lo que hicieron mal cuando ellos ya no estén en la habitación. Los niños quieren y necesitan la verdad de nosotros. No tenga miedo de corregirlos y enseñarles cómo hacer las cosas correctamente de acuerdo con sus habilidades y su edad. Su meta no es construir el auto estima de su hijo.

Queriendo mejorar. Es importante enseñarles el deseo de “querer mejorar.” Este debe ser un proceso continuo. Hacer las cosas correctamente debe ser un deseo y no debe verse como una derrota cuando hacen las cosas mal.

Listo para la inspección Señora. Cuando mis hijos eran pequeños, yo hacía que dijeran “Listo para la inspección, Señora”. Luego yo señalaba las cosas que les habían faltado. Luego regresaba a verificar de nuevo. De esta forma, se conviertió en un juego, e hizo que todo fuera más agradable.

Listo con anticipación. Enséñeles cómo preparar con anticipación al arreglar la mesa la noche antes para el desayuno, alistando la ropa para el siguiente día, preparar sus maletines deportivos justo después que la ropa esté limpia y seca, alistar sus maletines de libros, hacer su almuerzo y poner todo en el mismo lugar para tomarlo antes de salir de la casa. Usted encontrará algunos consejos sobre esto en el libro Workers@Home: Sacando el mayor provecho de su tiempo.

Trabajo de la Casa

Reduzca sus expectativas. Cuando se trabaja con niños, la paciencia es lo más importante, junto con reducir las expectativas que podemos tener sobre nosotras mismas.

Inversión en el futuro. Puede ser más fácil ahora hacer todo por sí misma, pero al capacitar a sus hijos, usted está haciendo una inversión en el futuro – suyo y de ellos.

No se limite a recoger su desorden. Enseñe a sus hijos a mantener su casa limpia y ordenada.  Llámelos (a la habitación o dentro de la casa) cuando hayan dejado algo fuera de su lugar. ¡No se limite a recoger su desorden! Luego, agregue un trabajo extra que ellos deben hacer como resultado de haber dejado un desorden. Llamarlos de nuevo no es suficiente para disuadirlos.

Dificultad en ser paciente. Hacer que le ayuden en la cocina también puede ser provechoso. Cada uno de mis hijos menores tienen una tarea asignada que ellos dominan. Sin embargo, no comience esta inversión en el futuro de sus hijos cuando la cena se atrasa o si tiene invitados – ¡será difícil ser paciente con ellos! 

Capacite a sus hijos jóvenes. Enseñe a los chicos a lavar la ropa. El trabajo doméstico no es sólo para las niñas ya que muchos hombres viven solos antes de que se casen. Es terrible cuando las madres no han entrenado a sus hijos jóvenes. ¿No la amará su nuera cuando ella tenga a su primer hijo y su esposo sea capaz de mantener la casa limpia, cocinar y lavar toda la ropa? Los niños que tienen cerca de 9 ó 10 años pueden fácilmente aprender a hacer esto. Si usted espera a que ellos estén en sus años de adolescencia, usted podría haber esperado demasiado. No espere a que sean adolescentes para enseñarles estas tareas. La rebelión muestra su poderosa cabeza, especialmente si usted ha tenido poco o ningún control sobre ellos cuando fueron más jóvenes.

¿Puedo también advertir a las madres contra la nueva moda de que sus niños laven su ropa? Muchas madres presumen cómo sus hijos de cinco años lavan su propia ropa. Yo estoy en desacuerdo con esta práctica. Primero, usted paga mucho por la ropa, y si usted la lava en la forma incorrecta, se arruinará, lo cual no tiene sentido. La ropa se debe separar en blancos, colores claros y obscuros. Si usted no sabía esto porque su madre no la capacitó, pues yo soy su mujer mayor. He escrito todo esto en mi capítulo sobre lavandería de mi libro Workers@Home para ayudarle, ya que yo tampoco fui capacitada por mi mamá.

Segundo, yo creo que debemos fomentar la “familia” y no la independencia. Mis hijos todos trabajan para los demás, para mantener nuestra casa y nuestras vidas funcionando sin problemas. La independencia llega de forma natural para los hijos, pero trabajar juntos hacia un objetivo común no llega de la misma forma. Nosotros somos una familia, no sólo compañeros de habitación. Fomente y promueva una familia que trabaja unida.

La forma más fácil de enseñar a sus hijos mayores (¡y a los más pequeños también!) qué hacer cada día, una vez a la semana, o qué hacer una vez al mes, es implementar el método de las tarjetas de 3X5 del libro Workers@Home. A la gente joven parece no agradarle que le digan qué hacer. Este método les enseña sin decirles qué hacer.   Para sus hijos menores, ayuda el hecho que usted no pase su tiempo diciéndoles que hagan lo mismo todos los días, o verificando si las tareas asignadas fueron cumplidas. El método de las tarjetas de 3X5 es superior a una carta que debe ser escrita una y otra vez para diferentes tareas. Dele una oportunidad a este método.

Sugerencia: Deseche el término “adolescente” de su vocabulario. Este connota rebelión. Mis hijos mayores son “jóvenes” o “jovencitas” y espero que actúen como tales – no como un adolescente rebelde.

Entrenamiento Espiritual

Hable a cerca de Dios. Hable a sus hijos acerca de Dios, su Señor, y cómo El ocupa una parte en su vida diaria.

Oraciones diarias. Ore con ellos sobre sus necesidades y sus temores. Pídales que oren por sus necesidades, especialmente durante los tiempos de pruebas en la familia. Las oraciones diarias son el mejor remedio para los afanes de cada día.

Comparta sus aflicciones/pruebas. Usted no está “haciendo que se traguen la religión” cuando usted comparte sus aflicciones y cómo el Señor le ayuda a través de ellas. No esconda todo por lo que usted pasa como adulto, porque no están preparados para ello; pero, al mismo tiempo, no los inmiscuya en su confidencialidad ni comparta detalles que como niños no tendrían que enfrentar.

Precaución. ¡Los niños tienen oídos y lo escuchan todo! Sea cuidadosa con lo que dice en su presencia y especialmente cuide su lengua cuando esté al teléfono. Sus hijos no son sus mejores amigos.  ¡Ellos necesitan que usted sea  la madre y que los proteja mientras son jóvenes! No les imparta temor a sus hijos.

Dios responde las oraciones. Use un árbol de oración para mostrar cómo Dios responde las oraciones. Usted encontrará información sobre esto al final del capítulo “Su Primer Amor”.

¡Vea su gozo! ¡Viva su fe! Sea amable y tranquila. ¡Déjelos ver su gozo en el Señor! Una de las actividades que yo hacía con mis hijos menores cada día era hacer que se pusieran la armadura de Dios. Haga que actúen como si se están poniendo cada una de las piezas de la armadura. Mis hijos pequeños solían hacer su armadura con sus cascos y espadas. Ellos proclamaban en voz alta, “¡Esta es mi espada del espíritu – La Palabra de Dios!” “¡Estoy usando las sandalias de la paz, para que pueda ser un pacificador cuando vea problemas!” “¡Este es mi escudo de la fe, para poder detener todos los dardos de fuego del enemigo cuando me los lance!”

Guíelos hacia el Señor cuando están pequeños. No deje esta bendición al maestro de la escuela dominical o a alguien más. Si ellos aprenden de usted que Dios es un Dios de AMOR por cómo usted los trata, sus hijos querrán tener con el Señor la misma relación que usted tiene con El y con ellos.

Guardando la palabra de Dios en sus corazones. Haga que memoricen Escrituras todos los días. Al guardar la palabra de Dios en sus corazones, ellos tendrán el fundamento que necesitan para un carácter bueno y divino. Usted encontrará algunos consejos sobre memorización de la Biblia en Workers@Home y en  Homeschooling by Conviction. Ambos están disponibles gratuitamente en nuestro página.

Disciplinando y capacitando. Al seguir la Palabra de Dios en la disciplica, capacitación y corrección de sus hijos, usted está estableciendo un ejemplo para ellos para que hagan lo mismo con sus nietos.

Respeto

 “Honrar a tu padre y a tu madre” (Efesios 6:1). Esta debería ser la primera Escritura que todo niño debería memorizar cuando tengan dos o tres años de edad.

Sigan su ejemplo. Tenga cuidado de cómo usted habla con o de sus padres; sus hijos seguirán su ejemplo. Asegúrese de que usted trata o habla sobre sus padres en la forma en la que usted quiere ser tratada cuando sea mayor.

Glorificar a los niños irrespetuosos. No permita a sus hijos ser irrespetuosos con otros adultos. Si usted permite que en la televisión de su casa se vean comedias sobre las situaciones actuales, los está entrenando para ser rebeldes. La falta de respeto hacia los adultos se enfatiza en todas las comedias que ellos ven y en las películas que miran. Es muy popular en estos días glorificar a estos niños irrespetuosos.

Alegar. ¿Le permite a sus hijos que le aleguen? Si le contestan cualquier otra cosa que no sea “Sí, señora” o “No, señor” ellos le están alegando.

Nunca lo permita. Inmediatamente castíguelos. Nunca les permita alegar. (Lea “La bondad está en su lengua.”)

Sí, Señora. Enséñeles a responderle con un “¿Sí, Señora?” o “¿Sí, mami?” Esto es algo que provocará la admiración por el resto de sus vidas. Mis hijos mayores, que están ahora en sus veintes, aprendieron a responder a los adultos de esta forma, la cual ha probado que les ha abierto muchas puertas como con los adultos en posiciones de autoridad más allá de su edad. 

Espere a que las cosas se calmen. No les grite a sus hijos si ellos le alegan puesto que eso probablemente los llevará a gritarle a usted también. Tranquilamente corríjalos, y luego explíqueles que no volverán a “alegar.” Si son mayores (y usted no les enseñó), simplemente permanezca calmada y hable con ellos sobre esto después, cuando las cosas estén tranquilas. Comience por arrepentirse por no haberlos tratado apropiadamente, y tome toda la responsabilidad por sus acciones. La humildad es el camino por el que nosotros “heredaremos la tierra” y a la gente que la habita.

Usted es una mentirosa. Si ellos alegan de nuevo y usted no los castiga, usted es una mentirosa y es una abominación para Dios. Cada vez que usted simplemente amenaza a sus hijos y no cumple con su amenaza, usted es una mentirosa. ¡Reemplace las amenazas con una advertencia y luego cúmplala! (Vea “La Bondad está en su Lengua,” ya que “Pues por falta de conocimiento mi pueblo ha sido destruido. Puesto que rechazaste el conocimiento...” Oseas 4:6). )

Cuántas veces los llama? Nunca llame a un niño dos veces. Los niños saben cuántas veces usted está dispuesta a llamarlos, y cada niño espera a responder justo antes de que llegue el momento en que ellos saben que usted “explotará”,  ya sean  3, 10 ó 30 veces.

Modales

Presentándose a sí mismos. Enseñe a sus hijos la forma educada de presentarse a sí mismos diciendo: “Es un gusto conocerle” con una sonrisa (y un apretón de manos para los chicos). Mis hijas vieron una película de Shirley Temple donde ella hizo una reverencia al saludar. Ellas hicieron lo mismo cuando fueron presentadas a un conocido de su abuela. El caballero nunca se olvidó de ello, y les comentó a docenas de personas sobre las niñas adorables y bien portadas, que son educadas por su propia madre en su casa.

Haga contacto visual. Veálos a los ojos para que ellos aprendan a hacer lo mismo con los demás. No ser capaz de hacer contacto visual puede afectar cómo otros perciben su sinceridad. Las personas a las que ellos conozcan pueden sentir que son deshonestos, reservados o que están incómodos. Los niños tímidos tienden a tener menos atención puesto que las demás personas tenderán a pensar que ellos quieren que los dejen solos. Enseñe a sus hijos que ser tímidos es una forma de orgullo, puesto que ellos se preocupan más por sí mismos que por hacer a otros sentirse cómodos.

¿Permite que sus hijos le interrumpan?  ¿Está usted alentando las interrupciones permitiendo a sus hijos que obtengan lo que quieran cuando la interrumpen? Nunca les permita interrumplirle cuando usted u otros están hablando. En lugar de ello, enséñeles a quedarse junto a usted calladamente, que toquen su brazo, hombro o espalda hasta que usted se dirija a ellos.

Educando a sus Hijos en Casa

Muchas personas piensan que es extraño que yo quiera educar a mis hijos, por m ímisma, en la casa. El Señor sabe que no es solamente un compromiso, sino una convicción que yo tengo. Aunque nuestra familia no piensa en nosotros como unos “estudiantes en casa” porque no cabemos en el molde típico, nosotros nunca querríamos dejar a nuestros hijos bajo la enseñanza de otros. Cualquier dificultad que he encontrado durante nuestros muchos años de enseñar a nuestros propios hijos (Comencé a enseñarles por mí misma en 1988, el mismo año escolar en que mi esposo me dejó la primera vez), puedo decir sin dudar que las bendiciones que hemos cosechado han superado ampliamente cualquier prueba que nosotros (mis hijos y yo) hallamos experimentado alguna vez.

Abajo están sólo algunas de mis razones y convicciones para educar a mis propios hijos. Si usted no está educando a sus hijos en casa, espero que después de leer esto, usted sienta que es algo sobre lo que debe orar (y si está casada, ore para que su esposo comparta el mismo deseo). Puesto que este capítulo fue escrito primero y trajo tantas preguntas de los padres sobre educar a sus hijos en casa, y puesto que tanto mi ex- esposo como yo tenemos tanta consideración por los padres que educan a sus propios hijos, impartí un curso a un grupo de señoras en nuestra iglesia, y el libro que usamos en ese curso se llama, HomeSchooling by Conviction! Usted encontrará este y todos nuestros demás recursos disponibles gratuitamente en nuestra página.

Dios los dotó de sabiduría e inteligencia. Muchos padres se sienten insuficientes en lo que refiere a enseñarles a sus propios hijos. Desde el inicio, sabiendo que yo puedo estar limitada en mi habilidad para enseñar a mis propios hijos en todo el camino hacia la secundaria, yo clamé esta Escritura en Daniel 1:17 que dice: “A estos cuatro jóvenes (Daniel, Ananías, Misael y Azarías) Dios los dotó de sabiduría e inteligencia para entender toda clase de literatura y ciencia. Además, Daniel podía entender toda visión y todo sueño.”

Manténte a distancia del necio. Mi principal razón para educar a mis hijos lejos del escenario de las escuelas es mantenerlos alejados de las influencias externas destructivas que afectarían fuertemente su crecimiento personal y espiritual, ya sea por las cosas que les enseñan o por la influencia de sus compañeros.  Prestemos atención a la Palabra de Dios cuando El nos advierte, “Manténte a distancia del necio, pues en sus labios no hallarás conocimiento” (Proverbios 14:7).

Cuidado de no caer.  ¿Le gustaría que su esposo trabajara en un bar o algún otro lugar donde la inmoralidad, las drogas, la violencia y el alcohol estuvieran por todos lados? ¿Cuánto tiempo podría él “mantenerse” fuerte espiritual y moralmente antes que esto comenzara a afectarlo al punto que seda ante la presión?  “Por lo tanto, si alguien piensa que está firme, tenga cuidado de no caer” (1 Corintios 10:12).

Las malas compañías corrompen las buenas costumbres.  Sus hijos tienen menos poder para resistir a las influencias malignas que un hombre o una mujer adulto; entonces, “No se dejen engañar: Las malas compañías corrompen las buenas costumbres” (1 Corintios 15:33).

Invirtiendo en sus Hijos

No hay bendición más grande que los hijos. Dios nos dijo que ellos son una bendición y nuestra recompensa. Sin embargo, si usted no invierte su tiempo y energía en enseñarles, capacitarlos o amarlos, usted descubrirá al final que ellos son una carga, y sí, incluso una maldición.

 “Nada me produce más alegría que oír que mis hijos practican la verdad” (3 Juan 1:4).

Amor y respeto para usted. Cuando usted ama, enseña, capacita y disciplina a sus hijos (en ese orden), sus hijos serán parte de su vida aún después de que ellos se hayan casado, porque usted les habrá inculcado el amor y respeto hacia usted – sus hijos eligirán estar cerca de usted cuando sean adultos.

Muestre interés en ellos ahora. No espere a hablar con sus hijos; si usted muestra interés en ellos ahora, ellos mostrarán interés en usted después.

Compromiso personal de amar, enseñar, capacitar, disciplinar y corregir a mis hijos con toda diligencia (usando la vara como es mandado por las Escrituras). “Basado en lo que he aprendido de la Palabra de Dios, Yo rindo esta área de mi vida como madre al Señor. Es ahora mi deseo seguir el plan de Dios para los padres que está claramente delineado en Proverbios. Espero recordar siempre que estos niños son del Señor y me han sido confiados para que yo los pueda capacitar y disciplinar amorosamente para que ellos estén listos para servir a Dios, dispuestos y capaces para obedecerle a El.”

"Si está lista para comprometerse con DIOS a terminar el curso, AL HACER CLIC AQUÍ ha aceptado y está lista para documentar este próximo paso a lo largo de su Viaje de Restauración en su formulario" Mi Diario". Tómese su tiempo, tome asiento, tome su café o té y derrame su corazón en su Diario.

Como "Asímismo las ancianas ... enseñen lo que es bueno, para que INSTRUYAN a las jóvenes ..." (Tito 2: 3) Tendrá la oportunidad de hablar con las mujeres más jóvenes que todavía están solteras como parte de su ministerio ".