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Capítulo 14 "La Marcha de Su Hogar"

"Está atenta a la marcha de su hogar,
y el pan que come no es fruto del ocio".
Proverbios 31:27

Muchas mujeres se encuentran con doble trabajo, doble responsabilidad y doble estrés. Se espera mucho de nosotras: que cuidemos de nuestros hogares, de las necesidades de nuestros esposos y de nuestros hijos, además de proveer para nuestras familias. Hacemos esto incluso si estamos enfermas, embarazadas o si recién hemos dado a luz a un bebé. Muchas de nosotras debemos vestir a nuestros hijos, darles el desayuno lo más rápido posible, pensar qué les daremos de comer en el almuerzo y alistarnos nosotras también. Dejamos a nuestros hijos en los brazos de otro mientras lloran, y muchas veces, nosotras también lloramos cuando vamos rumbo al trabajo. Nuestra vida no es más que prisa y una vaga sombra. ¿Qué pasó? ¿Cómo es que las cosas se volvieron tan complicadas para nosotras? La mayoría de nuestras madres nos dejaban en la escuela y tenían tiempo para jugar cartas.

Muchas mujeres cristianas usan el ejemplo de la mujer de Proverbios para justificar su trabajo fuera de la casa. Parece gustarles la independencia y la libertad de las tareas mundanas de ser una ama de casa. Algunas personas creen que la mujer de la que habla Proverbios trabajaba fuera de la casa y que ese es el plan de Dios para las mujeres. ¿Habrá pretendido Dios una esposa y madre que trabaje fuera de la casa y lejos de sus hijos, como la mayoría de las madres trabajadoras lo hacen ahora? ¿Estaba ella bajo la autoridad de su propio esposo y por lo tanto bajo el Señor?

Debemos ser cuidadosas al enseñarle a las mujeres sobre la mujer de Proverbios, teniendo cuidado además de no agregar o quitar nada a Su Palabra. Cada una de nosotras debe conocer todas las Escrituras que se refieren a las mujeres, esposas, y especialmente a las madres, antes de tomar la decisión tan importante de comenzar o continuar trabajando lejos de nuestra casa y de nuestros hijos. ¡También debemos mirar nuestros frutos! Mi propósito es ayudarla a renovar su mente. Al buscar en Su Palabra nuestra respuesta, podemos formar “Su” opinión, aplicarla a nuestras vidas y luego compartirla con otras mujeres. El deseo de mi corazón es que usted sea liberada de la esclavitud de trabajar fuera de su hogar para que sea libre de atender las necesidades de su esposo, sus hijos, otras mujeres (más jóvenes), los pobres y las viudas. “y conocerán la verdad, y la verdad los hará libres” (Jn. 8:32). 

Sus propios esposos

Sus propios esposos. No debemos estar bajo la autoridad de otro hombre o mujer. “Las mujeres estén sometidas a sus propios maridos como al Señor” (Ef. 5:22). “Asimismo ustedes, mujeres, estén sujetas a sus maridos...” (1Pe. 3:1). “Mujeres, estén sujetas a sus maridos, como conviene en el Señor” (Col. 3:18). “Entonces el Señor Dios dijo: ‘No es bueno que el hombre esté solo; le haré una ayuda adecuada’” (Gn. 2:18).

Trabajadoras en el hogar. El libro de Tito nos dice que las mujeres deben ser “a vivir sabiamente y a ser puras, a trabajar en su hogar…” (Tt. 2:5 NTV). En contraste, se nos dice que la ramera “Es alborotadora y rebelde, sus pies no permanecen en casa” (Pr. 7:11).

Repartir el botín. En esta Escritura, aprendemos sobre una de las recompensas de las mujeres que se quedan en la casa. “Y la que se queda en casa repartirá el botín” (Sal. 68:12). Aquellas que somos bendecidas quedándonos en casa somos capaces de tomar ventaja de las ventas en liquidación y ofertas especiales (repartirnos el botín). ¿No es una pena cuánto dinero gastan las madres en ropa para el trabajo? ¿Y qué hay de la ropa de sus hijos que ya no usan porque han crecido y no se ve tan vieja? Como esposa trabajadora, frecuentemente no solo pierde estos ahorros, sino que ni siquiera puede comprar las rebajas porque no hay tiempo disponible. Además, aquellas que se quedan en casa pueden cocinar comidas desde cero y eliminar muchos de los costosos alimentos preparados. También tienen tiempo para utilizar fuentes de alimentos con descuento, como las panaderías de un día. Sí, quedarse en la casa es una forma de ahorrar dinero y ser una buena administradora del dinero del Señor.

Las consecuencias

Cuando esté en su casa. Es importante conocer las leyes de Dios y entender cómo funcionan. Ellas son similares a la ley de la gravedad. Al seguir las leyes de Dios, estaremos protegidas. Aquí está una de las leyes de Dios, “Las enseñarás diligentemente a tus hijos, y hablarás de ellas cuando te sientes en tu casa y cuando andes por el camino, cuando te acuestes y cuando te levantes” (Dt. 6:7). En otras palabras, debemos enseñarles a nuestros hijos todo el día. Cuando estamos corriendo medio enloquecidas con todo lo que se espera que hagamos, ¿cómo tendremos tiempo de sentarnos, incluso por algunos minutos, con nuestros hijos en nuestros propios hogares?

“Tiempo de calidad” contradice la Escritura. Hemos visto los frutos del comportamiento de nuestros hijos cuando debemos dejarlos solos o dejarlos al cuidado de alguien más. Nadie tiene el mismo amor e interés en el crecimiento emocional, espiritual e intelectual de nuestros hijos como nosotras, sus madres. Cuando trabajamos, no podemos esperar darles el mismo tiempo y atención a nuestros hijos como lo puede hacer una madre que es libre de quedarse en casa con ellos. Sabemos que nadie puede tomar nuestro lugar cuando se refiere al amor, sacrificio y paciencia con nuestros hijos, y aún así, muchas madres escogen trabajar. Cuando somos engañadas o llevadas a violar los principios de las Escrituras relacionados con el rol de las madres, tendremos que lidiar con los malos frutos. ¡Nuestros malos frutos son los hijos rebeldes y demandantes que vemos en todas partes en estos días!

Ayuda adecuada para él. El Movimiento de Liberación Femenina ha incitado a las mujeres a tratar de copiar el rol del hombre en la sociedad. Han tratado de “difuminar” nuestras diferencias y hacernos infelices en nuestros roles “dados por Dios” especialmente creados. “Entonces el Señor Dios dijo: ‘No es bueno que el hombre esté solo; le haré una ayuda adecuada’” (Gn. 2:18). Nos empujan a salir y trabajar, dejando atrás a nuestros hijos, nuestros hogares y nuestros esposos.

Pero Dios creo al bebé dentro del vientre de una madre y le dio a ese bebé el alimento de los pechos de ella. Dios además le dio a ella la paciencia y la capacidad de nutrir. Este es el fundamento del amor del que depende la familia. Sin embargo, cuando comenzamos a “difuminar” nuestros roles, esto tiene un efecto devastador en nuestros hijos, nuestros hogares, nuestras familias, nuestra nación y toda nuestra sociedad. Pero el efecto más olvidado y pasado por alto es el que ha tenido sobre la propia mujer.

Casa dividida. “Todo reino dividido contra sí mismo es asolado, y toda ciudad o casa dividida contra sí misma no se mantendrá en pie” (Mt. 12:25). Una táctica del enemigo es dividir para conquistar. Al dividir la casa por medio de que la esposa trabaje fuera de su hogar, el enemigo ha logrado las siguientes conquistas:

Nuestros hijos. Cuando su madre se ha ido, los niños buscarán a sus compañeros en busca de orientación y aprobación, de ahí la presión de los compañeros.

Nuestras hijas. Cuando la madre está trabajando lejos de su casa, y está muy ocupada en las tardes para pasar tiempo con sus hijas, ellas un novio, mientras ellas pasan de niñas a mujeres, con los correspondientes cambios hormonales y de sus cuerpos.

Madres. Cuando las madres empezaron a trabajar fuera de casa, empezaron a tener “su propia vida”. Al igual que sus maridos, tenían sus trabajos y sus amigos en el trabajo. Incluso algunas de nuestras propias madres están ahora “de vuelta al trabajo” (o trabajando por primera vez).

Nuestros esposos. Muy a menudo cuando la esposa tiene un trabajo, ocurre una división en la relación del esposo y la esposa. Sus intereses están ahora divididos, lo que resulta en infidelidad o apatía. Esta división debilita el matrimonio, que eventualmente llevará al divorcio.

Esta riqueza es fruto de mis manos. El esposo y la esposa están divididos además sobre qué y cuándo comprar, porque cada uno tiene “su propio dinero”. “No sea que digas en tu corazón: “Mi poder y la fuerza de mi mano me han producido esta riqueza”. Pero acuérdate del Señor tu Dios, porque Él es el que te da poder para hacer riquezas...” (Dt. 8:17-18). Cuando la esposa aporta una parte de los ingresos en el hogar, presenciamos un daño muy fuerte en su matrimonio, porque genera independencia entre el esposo y la esposa. La revista Business Week ve el divorcio desde un punto de vista financiero. Su estudio mostró que “cuando una mujer puede proveer por sí misma, ya no necesita estar casada”. Lo que fallaron en señalar fue que, frecuentemente, el esposo se siente insatisfecho por la falta de atención de su esposa. El busca esa atención, usualmente en su lugar de trabajo, y entonces su esposa se enfrenta con un esposo en adulterio.

Acarrea mal sobre su hogar. “El ambicioso acarrea mal sobre su familia” (Pr. 15:27 NVI). Muchos esposos animan a sus esposas a ayudar financieramente a través de su regreso al trabajo, sin darse cuenta los efectos malignos que esta decisión tendrá en su familia entera. Esto va a retar su autoridad y tendrá efectos devastadores en su matrimonio y especialmente en sus hijos.

Fatigándose en adquirir riquezas. Con más dinero, en lugar de “salir adelante” financieramente, las parejas usualmente incrementarán sus gastos, y, en la mayoría de los casos, estarán en una situación financiera peor que antes de que la esposa saliera a trabajar. Proverbios 23:4 dice, “No te fatigues en adquirir riquezas, deja de pensar en ellas. Cuando pones tus ojos en ella, ya no está. Porque la riqueza ciertamente se hace alas como águila que vuela hacia los cielos”. ¿Creemos en la promesa de Dios? “Y mi Dios proveerá a todas sus necesidades, conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús” (Flp. 4:19). Su camino es perfecto. ¡Puede confiar en Él! Si está cansada de trabajar fuera del hogar, clame a Él y sólo a Él. No corra a decirle a su esposo sobre esta situación. (Vea la lección 5 “Ganado sin una palabra”).

Una casa dividida contra sí misma, se derrumba. Las mujeres que trabajan fuera de sus hogares están supuestas a dividir sus lealtades y sus prioridades entre su trabajo y su hogar. “Pero conociendo Él sus pensamientos, les dijo: ‘Todo reino dividido contra sí mismo es asolado; y una casa dividida contra sí misma, se derrumba’” (Lc. 11:17). Cuando las mujeres son empleadas, ellas deben cumplir y responder a todas las necesidades y deseos de sus jefes, sólo para mantener sus empleos. A menudo se les pide sacrificar valioso tiempo con sus familias por trabajar hasta tarde, llegar más temprano o trabajar los fines de semana. Ellas comienzan a mostrar gratitud por su jefe cuando esta debería ser dada solamente a sus esposos. Cuando sus jefes les hacen un cumplido sobre su apariencia o sobre su trabajo, ellas se entusiasman. Sus jefes las pueden invitar a almorzar o darles un bono o regalos. ¿Existe alguna conciencia de que muchas esposas dejan a sus esposos y huyen con sus jefes o compañeros de trabajo? ¡Ya no se trata sólo de que el esposo se va con su secretaria o su compañera de trabajo!

Nadie puede servir a dos señores. Las mujeres que trabajan fuera del hogar se encontrarán a sí mismas en dos mundos que compiten. Cada mundo tiene un grupo diferente de demandas y recompensas. Las Escrituras nos dicen que no podemos servir a dos señores; nadie puede. “Nadie puede servir a dos señores; porque o aborrecerá a uno y amará al otro, o apreciará a uno y despreciará al otro” (Mt. 6:24). ¿Y no es eso exactamente lo que pasa? Comenzamos a seguir a uno y luego comenzamos a odiar al otro. Una esposa o ama el trabajo, y su familia y su hogar se convierten en una molestia, u odia el trabajo porque preferiría estar en casa.

Mantente a distancia del necio. Adicionalmente, cuando las mujeres trabajan fuera del hogar, comienzan a sufrir muchas presiones destructivas. Trabajar con otros, especialmente con personas no cristianas, se cobra su precio en nosotras espiritualmente hablando. Aunque muchas mujeres sienten que ellas son la “luz” en su lugar de trabajo, la mayoría de las mujeres cristianas realmente nunca hacen la diferencia. Las Escrituras nos enseñan “Apártate de la presencia del necio, porque en él no discernirás palabras de conocimiento” (Pr. 14:7), y “No se dejen engañar: ‘Las malas compañías corrompen las buenas costumbres’” (1Co. 15:33). Si su lugar de trabajo está causando que comprometa sus creencias, eventualmente corromperá su moral.

No se asocie con el chismoso. Hay que reconocerlo, nosotras las mujeres tenemos muchas debilidades comunes; una de ellas es la habladuría. Un pasatiempo común de las mujeres en el lugar de trabajo es el chisme. Parece que no podemos evitarlo. Cuando una compañera de trabajo tiene un problema con su esposo todas nos unimos y arremetemos juntas contra él, antes de hablar de nuestro propio esposo. Luego cuando nosotras o una compañera tiene problemas con el nuevo jefe, todas murmuramos y nos quejamos todo el día, todos los días, sobre él o ella. Proverbios 20:19 dice, “El que anda murmurando revela secretos, por tanto, no te asocies con el chismoso”.

La marcha de su hogar. Cuando trabajamos fuera de la casa no nos queda otro camino que comenzar a descuidar responsabilidades importantes en nuestro hogar. “Está atenta a la marcha de su hogar...” (Pr. 31:27 NVI). No somos capaces de hacer las cosas que haríamos si tuviéramos tiempo, tales como hornear, mantener nuestras casas limpias y en orden, y especialmente enseñar a nuestros hijos. Hasta el tiempo para la preparación de los alimentos se ve reducido al mínimo y siempre se hace de prisa. “El ladrón solo viene para robar, matar y destruir. Yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia” (Jn. 10:10). Damas, Satanás es un ladrón; ¡se está robando la vida abundante que Dios tiene para cada una de nosotras! Hasta las necesidades de sus esposos son puestas en segundo plano. Muchas veces, él tiene que valerse por sí mismo cuando se trata de las comidas o tener su ropa limpia y planchada. ¡Damas, hay mujeres en los lugares de trabajo de sus esposos que están buscando esposos que han sido descuidados!

Cuando nosotras trabajamos, no podemos estar en la puerta para recibir a nuestro esposo porque estamos recogiendo a los niños en la guardería, haciendo mandados y de compras en el supermercado. Muchos hombres encuentran esto muy parecido a vivir como solteros, sin los beneficios de la paz y la tranquilidad. ¿Puede tener esto algo que ver con la elección de los hombres de tener sus propios apartamentos en lugar de quedarse en casa?

Sino que cada uno es tentado. Cuando el esposo se da cuenta que el oído atento de su esposa ya no está, mientras que su esposa corre por las noches para estar lista para el siguiente día, la tentación está tocando a su puerta. Ya que los hombres no confían generalmente en otro hombre, ellos encuentran ese “oído atento y comprensivo” en otra mujer, usualmente, pero no siempre, en su trabajo. “Sino que cada uno es tentado cuando es llevado y seducido por su propia pasión. Después, cuando la pasión ha concebido, da a luz el pecado; y cuando el pecado es consumado, engendra la muerte” (St. 1:14-15). Sí, la muerte –muerte del matrimonio.

Cuando el esposo le anuncia que se va, ella es la primera en decir “vete” o “no dejes que la puerta te golpee al salir”. De pronto, ella se encuentra sentada en un pequeño apartamento con un cheque de beneficencia y estampillas para comida. ¿Qué pasó? Recuerda, todo comenzó con ella “trayendo un poco de ingreso extra”.

Causa de tropiezo. “Mejor le sería si se le colgara una piedra de molino al cuello y fuera arrojado al mar, que hacer tropezar a uno de estos pequeños” (Lc. 17:2). ¿Está su trabajo fuera de la casa dando un mal ejemplo a otras mujeres? ¿Hay alguien que ha visto la maravillosa vida que usted refleja y ella ha decidido regresar a trabajar porque le funciona tan bien a usted? ¿O ella está tratando de quedarse en casa, pero su esposo cree que ella es una desocupada porque su esposo le ha dicho al esposo de ella cuánto dinero trae usted a casa?

Lecho matrimonial sin deshonra. Si usted está trabajando mientras sus hijos están en la escuela, no estará allí para cuando ellos regresen de la escuela. Muchas mujeres creen que el “tiempo apropiado” para ir a trabajar (o regresar a estudiar) es cuando sus hijos están en la escuela. Muchos niños pasan horas frente al televisor viendo programas inmorales. No los deje en ese lugar de tentación. Estudios alarmantes revelan que la cama de los padres es el lugar en el que se dan la mayoría de las relaciones sexuales prematrimoniales, cuando los padres están fuera trabajando. Considere lo que dice Hebreos 13:4 “Sea el matrimonio honroso en todos, y el lecho matrimonial sin deshonra, porque a los inmorales y a los adúlteros los juzgará Dios”.

Comer el pan de afanosa labor. Se escribe artículo tras artículo para darle a las mujeres consejos sobre cómo hacer que sus esposos les ayuden en la casa, ya que las mujeres están ayudando con los ingresos. Todos esperan que ellos hagan “su parte” de los quehaceres del hogar. Los estudios han confirmado lo que las mujeres ya sabemos: La mayoría de los hombres rara vez ayudan en el hogar. Las mujeres se están matando “haciéndolo todo”. Damas, Dios nos dice que “tenerlo todo” es vanidad. “Es en vano que se levanten de madrugada, que se acuesten tarde, que coman el pan de afanosa labor, pues Él da a Su amado aun mientras duerme” (Sal. 127:2).

Ya no está. Una esposa trabajadora es financieramente imprudente. Muchas madres sienten que deben trabajar fuera de la casa con el fin de cumplir. Ella gana más, pero luego termina pagando más impuestos e incluso gasta más. En lugar de reducir los gastos comprando sabiamente o haciendo un poco del trabajo por ella misma, ella debe conformarse con los precios más altos. “No te fatigues en adquirir riquezas, deja de pensar en ellas. Cuando pones tus ojos en ella, ya no está. Porque la riqueza ciertamente se hace alas como águila que vuela hacia los cielos” (Pr. 23:4-5). Si se pregunta a dónde se va ese dinero extra, aquí están sólo algunas mujeres que han compartido sus experiencias sobre trabajar y gastar:

“La comida que compro usualmente está lista o parcialmente preparada, comida rápida o comida de restaurante por la rapidez y la conveniencia. Esto ocurre casi cinco veces a la semana. Simplemente estoy muy cansada para cocinar, y siento que merezco un descanso.

“Ya no compro en los lugares y de la forma que solía hacerlo. Compro ropa a precios regulares en lugar de comprar en liquidación, o comprar en las ventas de garaje y en las tiendas de segunda mano o confeccionarlas yo misma, lo cual me encantaba hacer. Me he dado cuenta de que no mantengo la ropa de la familia en buenas condiciones (remendada y planchada) como solía hacerlo. En lugar de eso, la regalo y compro nueva”.

“Me he dado cuenta de que necesito más ropa por persona. La ropa extra es necesaria para mis hijos y mi esposo porque no puedo lavar tan seguido como solía hacerlo. Además, necesito mejor ropa para mí que nunca había necesitado antes de comenzar a trabajar”.

“Ahora que estoy trabajando, pensamos que podemos pagar una buena educación cristiana para nuestros hijos. Yo solía enseñar a mis hijos en la casa; ahora no tengo esa opción”.

“Solíamos tener sólo un vehículo. Me quejaba y pensé que ganaría mucha libertad. Ahora tenemos un segundo auto con los pagos que esto conlleva, seguro, mantenimiento y gasolina extra. En realidad, no hemos salido adelante de ninguna forma. Ahora además de trabajar para pagar el auto, mi esposo me tiene corriendo por todos lados haciendo todas las cosas por él, ¡las cuales él solía hacer por mí!”

 “Creímos que estábamos haciendo más dinero hasta que llegó el tiempo de pagar impuestos. Nos dimos cuenta de que, en lugar de ahorrar más dinero, pagamos impuestos más altos porque ahora estamos en una banda impositiva superior”.

“Para cuando pago por el cuidado de nuestra única hija después de la escuela y el recibo de la guardería, me di cuenta de que es cerca de la mitad del salario mínimo”.

Que enseñen lo bueno. Si es una mujer mayor que trabaja fuera de la casa, no tendrá el tiempo libre para cumplir el mandamiento dado a las mujeres mayores de enseñar a las mujeres jóvenes. Tito 2:3-5 dice, “las ancianas…Que enseñen lo bueno, para que puedan instruir a las jóvenes a que amen a sus maridos, a que amen a sus hijos, a que sean prudentes, puras, hacendosas en el hogar, amables, sujetas a sus maridos, para que la palabra de Dios no sea blasfemada”. Por supuesto, sabemos que el ejemplo de una esposa que trabaja fuera de la casa lo dice todo. Muchas mujeres mayores realmente no necesitan el dinero; ellas no saben qué hacer con su tiempo, o sienten que se van a enloquecer porque tienen a sus esposos jubilados todo el tiempo cerca de ellas. Aquí hay algunas sugerencias:

En lugar de pasar tiempo en el trabajo, ¿por qué no ayuda a las madres jóvenes e inexpertas? Las mujeres jóvenes a menudo no son guiadas por sus propias madres y podrían aprovechar su ayuda con consejos piadosos y dirección sobre cómo criar y disciplinar a sus hijos de forma adecuada. Usted además estará disponible para estar con su propia hija o nuera durante o después del nacimiento de sus nietos.

Si se queda en su casa en lugar de regresar a la fuerza laboral, estará disponible para abrir su casa a la hospitalidad, para la guía espiritual o como un “refugio” para las mujeres jóvenes que están experimentando un día difícil.

Muchas mujeres mayores están compartiendo las filosofías del mundo sobre el matrimonio y la crianza de los hijos porque, mientras trabajan, están inundadas con las opiniones del mundo. Esto en última instancia las vuelve totalmente ineficientes en lo que respecta a la orientación espiritual, ya que se han rodeado de la charla tonta e ideas del mundo.

Mujeres mayores, tenemos una influencia vital en la sabiduría piadosa, pero se perderá si usted elige el camino del mundo en lugar del camino de Dios. “Asimismo... Que enseñen lo bueno” (Tt. 2:3).

Ganado sin una palabra. La pregunta es, ¿qué pasa si un esposo le dice a su esposa que ella debe trabajar? Antes que nada, dese cuenta de que es el lugar de su esposo rescatar el día. Él es el salvador del cuerpo. “Porque el marido es cabeza de la mujer, así como Cristo es cabeza de la iglesia, siendo El mismo el Salvador del cuerpo” (Ef. 5:23). Muchas veces, es la esposa la que sugiere que ella debería regresar a trabajar, dirigir un negocio desde casa o recortar los gastos. ¡Sólo quédese callada! “Asimismo ustedes, mujeres, estén sujetas a sus maridos, de modo que si algunos de ellos son desobedientes a la palabra, puedan ser ganados sin palabra alguna por la conducta de sus mujeres al observar ellos su conducta casta y respetuosa” (1Pe. 3:1-2). Quédese quieta, cállese y ore cuando haya una crisis financiera, y deje que su esposo haga lo que sienta que debe hacerse. Respételo quedándose en silencio y aceptando sus sugerencias, incluso si sus sugerencias son que usted regrese a trabajar –entonces confíe en Dios para librarla. (Vea la lección 5 “Ganado sin una palabra”).

Busqué al Señor. ¿Qué pasa si su esposo insiste en que usted regrese a trabajar, o si usted sugiere por error regresar a trabajar, o qué pasa si su esposo la ha dejado? “Busqué al Señor, y Él me respondió, y me libró de todos mis temores. Los que a Él miraron, fueron iluminados; sus rostros jamás serán avergonzados” (Sal. 34:4-5).

Mientras busca al Señor en su angustia, ¡tendrá la bendición adicional de lucir radiante! En mi búsqueda del Señor por su respuesta, me topé con una verdadera sorpresa. Larry Burkett escribió un libro titulado Mujeres Dejando el Trabajo, ¡los testimonios son sorprendentes! Estos le demostrarán la fidelidad de Dios para con la esposa. Evite las medidas financieras que el Sr. Burkett le da para volver a casa o quedarse en casa. Aférrese a los testimonios ya que le inspirarán a confiar totalmente en Dios y no depender de las “obras de la carne”. ¡El punto es obedecer a su esposo y orar!  Dios le concederá las peticiones de su corazón de permanecer o regresar a casa. Ore para que el Señor le dé el favor de su esposo, tal como lo hizo con Daniel cuando él no se contaminó con la comida del rey. Recientemente oré por una mujer a quien le dijeron que ella jamás tendría hijos. Sin embargo, Dios tiene la última palabra y ella concibió. Ella y su esposo siempre habían vivido con un doble ingreso, así que sus familias continuaban tratando de hacerla reconsiderar ser una madre que se quedara en la casa. Desesperada, ella adquirió este libro de Larry Burkett y se sintió completamente DESANIMADA, ya que Larry enfatiza la necesidad de “planificar” y “¡ahorrar fondos antes de tiempo!” Le dije que DEJARA de leer lo que él escribió y que leyera los testimonios. ¡Animada en su fe, ellos tuvieron a su bebé, ella se está quedando en la casa y ellos viven mejor ahora que cuanto tenían dos ingresos! ¡Este es Dios recompensando a aquellos que creen en Él, no en ellos mismos o en un segundo cheque!

Testimonio: Estela* llegó a la congregación con un gran dilema. Su esposo que la había dejado por otra mujer le estaba pidiendo que regresara a trabajar.  Las hijas de Estela recién habían entrado a la secundaria y ella siempre había planeado quedarse en casa con ellas durante este tiempo crucial de sus vidas.

Esa noche, todas oramos fervientemente al Señor que la liberara. Además, le aconsejamos que se sometiera a su esposo y que hicieran un currículum juntos, como él le había pedido. La semana siguiente ella compartió que no importaba lo duro que tratara, no podía ni siquiera lograr una entrevista (incluso con su increíble experiencia y referencias). Por semanas, continuamos orando por su liberación. El esposo de Estela se estaba acercando a ella mientras ella se sometía a su solicitud. Él había comenzado a debilitarse en su deseo de que ella trabajara, ¡y entonces le dijo que regresaría a casa con ella y sus hijas en los próximos meses!

Sin embargo, una noche cuando entré a la congregación las mujeres habían llegado antes y estaban en ferviente oración de nuevo. Cuando me les uní, me sorprendí por lo que escuché. Estela y las otras mujeres estaban orando de forma diferente. ¡Ellas estaban orando para que ella adquiriera un trabajo en un prestigioso bufete de abogados en la que se había entrevistado esa mañana! Confronté a Estela y al grupo, pero ellas insistían en que esa debía ser la dirección del Señor.

Estela obtuvo el prestigioso trabajo. Ella ha estado trabajando en el centro de la ciudad con su nuevo estilo de cabello y su ropa fabulosa. Han pasado casi siete años desde que su esposo le dijo que regresaría a casa. Si eso no fuera lo suficientemente triste, una de sus hijas se dio cuenta que estaba embarazada durante su último año en la escuela superior, y su otra hija se involucró al siguiente año con un hombre divorciado mucho mayor que ella.

Testimonio: Bobbie* estaba confiando en el Señor en cuanto a su matrimonio y tratando de aprender a ser una esposa sumisa, aunque su esposo estaba viviendo con otra mujer. Una noche, su esposo le dijo que tendría que vender el auto de ella para ayudar con algunas de sus deudas. El prometió que le daría algo más en que conducirse. (El auto había sido un regalo de la madre de Bobbie, estaba en buena condición y estaba pago). En sumisión, Bobbie puso un anuncio en la ventana del auto con su número de teléfono. ¡Sin embargo, ella oró como loca por su carro para que “no se vendiera”! El entonces decidió poner el precio en el anuncio y lo bajaba cada semana. Aún así, no había llamadas. Entonces, una tarde, él expresó lo increíble que era que nadie quisiera ese buen vehículo. ¡Él le dijo a Bobbie que había hecho otros arreglos y que quitara el aviso de la ventana del auto!

Bobbie conservó el auto que el Señor protegió por años. Aunque el auto tenía 15 años, su mecánico le dijo que tenía muchas, muchas millas más por andar. Ella dice que lo conserva porque le recuerda la fidelidad de Dios ¡y se lo dio a sus hijos para que lo condujeran!

Tal es el caso de Sara que obedecía a Abraham. “Porque así también se adornaban en otro tiempo las santas mujeres que esperaban en Dios, estando sujetas a sus maridos. Así obedeció Sara a Abraham, llamándolo señor, y ustedes han llegado a ser hijas de ella, si hacen el bien y no tienen miedo de nada que pueda aterrorizarlas” (1Pe. 3:5-6). Si su esposo está firme en la idea de obtener mayores ingresos, siga los pasos a continuación:

¡Primero, segundo y tercero, usted debe orar, orar y mantenerse orando y confiando en Dios! Pídale a Dios que cambie el corazón de su esposo, que provea el dinero que ustedes necesitan y que le ayude a reducir sus cuentas. La deuda es realmente el problema, así que pídale que la saque de las deudas.

Si su esposo aún insiste en su trabajo, ore por una forma de traer dinero sin tener que salir de su casa. Pregúntele a su esposo cuánto dinero más debe ingresar para cumplir con las facturas. Algunas mujeres han podido aumentar sus ingresos familiares sin abandonar el hogar, sin poner a sus hijos en guarderías y sin resistir la autoridad de sus esposos. Nuevamente, pídale a Dios sabiduría y dirección. Él la guiará y apoyará por su convicción de ser obediente a su esposo y obedecer Su Palabra para ser las “guardianas del hogar”.

Él está listo para ayudar. Lo más importante, tenga su corazón firme en permanecer en su casa. “Porque los ojos del Señor recorren toda la tierra para fortalecer a aquellos cuyo corazón es completamente Suyo...” (2Cro. 16:9).

Cuidado. ¡No acepte a otros niños como una “guardería” para otras “mujeres trabajadoras” para complementar sus ingresos! Usted está alentando a esas madres a permanecer en el lugar de trabajo con toda la destrucción que vendrá sobre sus familias. Además, ellas se sentirán seguras, sabiendo que sus hijos están bajo el cuidado de una “buena mujer cristiana”. No sea engañada en pensar “bueno, si ellas tienen que trabajar, sus hijos merecen un cuidado cristiano”. Lea el libro Who Will Rock the Cradle? (¿Quién mecerá la cuna?). Si una mujer le pide que cuide a sus hijos mientras ella trabaja, ayúdela temporalmente mientras la alienta a quedarse en casa.

Le hace volver. Aproveche cada oportunidad de compartir con las mujeres trabajadoras sobre la destrucción que trae el trabajar fuera del hogar, especialmente si tienen hijos pequeños o adolescentes. “Hermanos míos, si alguien de entre ustedes se extravía de la verdad y alguien le hace volver, sepa que el que hace volver a un pecador del error de su camino salvará su alma de muerte, y cubrirá multitud de pecados” (St. 5:19-20). ¡Recuérdele a ella que sus hijos necesitan de su propia madre; todo lo demás es un engaño! Recuerde, el enemigo es el autor de la mentira. ¡Él es un ladrón! No se convierta usted misma en una madre de la mentira.

Y con él tranquilidad. Muchas mujeres que tienen guarderías en sus hogares han sacrificado las necesidades de sus propios hijos y familias. Sus hijos adquieren muchas influencias destructivas y enfermedades infecciosas. La tranquilidad de sus hogares es destruida definitivamente. “Mejor es un bocado seco y con él tranquilidad, que una casa llena de banquetes con discordia” (Pr. 17:1).

Administradora

Deuda. Sin duda la mayor razón por la que las mujeres tienen que trabajar es que somos una sociedad en deuda. En lugar de esperar por las cosas que queremos, compramos a crédito. En lugar de vivir por nuestros medios, vivimos por encima de ellos. Romanos 13:8 nos dice “No deban a nadie nada, sino el amarse unos a otros. Porque el que ama a su prójimo, ha cumplido la ley”.

Saliendo de las deudas. Debemos orar y trabajar con Dios para salir de las deudas. Este debe ser el deseo de nuestro corazón (y nuestras oraciones). Rendir esta situación a Dios puesto que entre más tratamos o esperamos que nuestros esposos traten, peor se pone la situación de las deudas. A menos que abracemos este deseo, las mujeres seremos (o ya hemos sido) “forzadas” a trabajar. “El ladrón solo viene para robar, matar y destruir. Yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia” (Jn. 10:10). El plan del enemigo es robarse a nuestros hijos (en la guardería), dividir nuestros hogares (con dos trabajos), y en última instancia destruir nuestra familia (a través del divorcio o el adulterio).

Pero él gasta demasiado. Muchas mujeres culpan a sus esposos por sus gastos excesivos, y muy a menudo esto es cierto. Sin embargo, su exceso de gastos no es nuestro problema. Afortunadamente es problema del Señor porque las mujeres no son cabeza de sus esposos. “Pero quiero que sepan que la cabeza de todo hombre es Cristo, y la cabeza de la mujer es el hombre, y la cabeza de Cristo es Dios” (1 Co. 11:3). No diga nada sobre sus gastos (gánelo sin una palabra). Dele el respeto que Dios nos manda a darles. “Asimismo ustedes, mujeres, estén sujetas a sus maridos, de modo que si algunos de ellos son desobedientes a la palabra, puedan ser ganados sin palabra alguna por la conducta de sus mujeres” (1Pe. 3:1). Además, debe asegurarse que la viga no está en su ojo. ¿Está gastando en exceso también?

Testimonio: Shari* aprendió el concepto de salirse de las deudas y nunca más quiso utilizar una tarjeta de crédito. Sin embargo, ella no era la que realmente gastaba en la familia. Su esposo, quien la había abandonado, era el que gastaba en exceso. Sin embargo, Shari quería hacer lo que fuera para no tener que usar una tarjeta de crédito, y dejar a su esposo en las manos del Señor. Ella declaró el verso en 1 Corintios 7:14. “Porque el marido que no es creyente es santificado por medio de su mujer...”

Cuando ella necesitaba ropa interior nueva para uno de sus hijos o un corte de cabello para ella, su esposo le decía que lo cargara a la tarjeta porque las cosas estaban “un poco apretadas”. Gentilmente, ella le dijo “pensándolo bien, puedo esperar por el corte de cabello y será fácil reparar la ropa interior”. Perplejo, él le pidió que le explicara por qué no hacía el cargo a la tarjeta. Ella respetuosamente le contó a su esposo lo que había aprendido y su deseo de no poner a su esposo en mayores deudas. Él le dijo que estaba “bien” hacer los cargos, pero que era su decisión.

Shari aprovechó esta oportunidad para entregarle a su esposo todas sus tarjetas (un salto de fe para ella) ya que Dios bendijo a Shari por su fidelidad. Shari está de regreso con su esposo, y ellos están trabajando juntos para salir completamente de las deudas. Su esposo le dijo que, cuando ella no compró la ropa interior o dejó de cortar su cabello a causa de sus convicciones acerca de no usar más las tarjetas de crédito, ¡él estaba seguro de que ella realmente se había enloquecido! ¡Alabado sea el Señor que el marido de Shari también ha dado el paso!

Contentamiento. Como mujeres, debemos comenzar por contentarnos y vivir dentro de los medios y provisiones que nuestros esposos cómodamente pueden proporcionar. “No que hable porque tenga escasez, pues he aprendido a contentarme cualquiera que sea mi situación” (Flp. 4:11). “Y si tenemos qué comer y con qué cubrirnos, con eso estaremos contentos” (1Tim. 6:8). Al recordar estar contentas, podemos ayudar a nuestros esposos a cumplir el siguiente versículo: “Pero si alguien no provee para los suyos, y especialmente para los de su casa, ha negado la fe y es peor que un incrédulo” (1 Tim. 5:8).

Fe. ¡Las mujeres necesitamos tener fe de que Dios proveerá para nuestras necesidades! (¡Y frecuentemente, para nuestros deseos también!) “Espera al SEÑOR; esfuérzate y aliéntese tu corazón. Sí, espera al SEÑOR” (Sal. 27:14).

Amor al dinero. El Dr. McGee una vez dijo que no era el dinero el que era malo, sino el “amor” al dinero. “Porque la raíz de todos los males es el amor al dinero, por el cual, codiciándolo algunos, se extraviaron de la fe y se torturaron con muchos dolores” (1Tim. 6:10). “Manténganse libres del amor al dinero, y conténtense con lo que tienen...” (Hb. 13:5 NVI). Las mayores trampas cuando tiene “amor al dinero” son:

Sumergiéndose más en la deuda. Una vez que la esposa comienza a trabajar, en lugar de salir de las deudas, la pareja probablemente se meterá en deudas más grandes. Usted compra más y aumenta su nivel de vida. “No te fatigues en adquirir riquezas, deja de pensar en ellas. Cuando pones tus ojos en ella, ya no está. Porque la riqueza ciertamente se hace alas Como águila que vuela hacia los cielos" (Pr. 23:4-5).

Sentirse atrapado. Muchos hombres que cayeron en la inmoralidad con alguien en el trabajo expresaron su deseo de abandonar sus empleos o posiciones, pero se sintieron atrapados por causa de las deudas. “Huyan de la inmoralidad sexual. Todos los demás pecados que una persona comete quedan fuera de su cuerpo; pero el que comete inmoralidades sexuales peca contra su propio cuerpo” (1Co. 6:18). En RMI, vemos que la mayoría de los hombres que caen en adulterio lo han hecho en su lugar de trabajo. Puede que ellos no tengan la fuerza espiritual para “huir” puesto que sus familias dependen de sus salarios. José tenía la fuerza espiritual, oremos para que su esposo tenga la misma fuerza espiritual. “Entonces ella tomó a José de la ropa, y le dijo: «¡Acuéstate conmigo!». Pero él le dejó su ropa en la mano, y salió huyendo afuera” (Gn. 39:12).

Deje de comprar. Una forma de parar con el modo de gastos es organizando el desorden en su casa. Lea el libro de Don Aslett llamado Clutter´s Last Stand (La última resistencia del desorden) acerca de organizar su vida. A medida que empiece a ver una gran cantidad de sus posesiones como desorden, dejará de hacer compras innecesarias. ¡Funcionó para mí!

Pero el SEÑOR juzga los motivos. Ore por su esposo para que sea capaz y esté dispuesto a mantener a su familia. Una de las razones por las que su esposo no está apoyando a su familia plenamente puede ser debido a que usted maneja las finanzas. Un hombre es arrancado de su masculinidad cuando su esposa paga las cuentas. Los hombres no son conscientes de cuánto dinero entra y cuánto sale. Si él está a cargo, puede verse motivado a trabajar más para ganar más o de recortar sus gastos y los de él.

Muchas mujeres se sienten muy incómodas cuando sus esposos controlan las finanzas. Les parece que es demasiada sumisión. Muchas mujeres no quieren que sus esposos sepan incluso cuánto dinero gastan o en qué lo gastan. Ellas preferirían “controlar” el dinero. Este es un gran error. Podemos decir que manejamos las finanzas porque somos mejores con los números, tenemos más tiempo o somos más responsables, pero Proverbios 16:2 NVI dice: “A cada uno le parece correcto su proceder, pero el SEÑOR juzga los motivos”. ¡Tenemos que estar bajo la autoridad de nuestros esposos en todo! “Así como la iglesia se somete a Cristo, también las esposas deben someterse a sus esposos en todo” (Ef. 5:24).  Confíe en la Palabra y pruebe este método de que su esposo controle las finanzas y la chequera. Observe si usted no tiene un mejor esposo y un esposo más responsable a quien amar y respetar.

Testimonio: Debbie* y Nancy* fueron a la escuela juntas. Se casaron con una semana de diferencia la una de la otra. Sin embargo, las dos tenían conceptos totalmente diferentes sobre quien debía controlar las finanzas. Ambos esposos eran muy irresponsables con el dinero. Debbie decidió que para salir adelante, ella debía hacerse cargo. Nancy, por otro lado, había visto la destrucción que ocurrió en su familia mientras crecía y su madre controlaba la chequera y pagaba las cuentas. Así que ella sabía que Dios debía tener un mejor plan para ella.

Estas señoras han estado casadas por dieciocho años. Debbie ha trabajado todo el tiempo que lleva casada y aún viven en el mismo condominio que compraron después de casarse. Una vez, cuando era el cumpleaños de Debbie, Nancy le preguntó al esposo de Debbie qué le daría para su cumpleaños. Avergonzado, el señaló que no tenía forma de darle algo. Dijo que si él le pedía un poco más de dinero a ella, ella preguntaría ¿para qué?, a lo cual ella respondería que no necesita nada y allí terminaría el asunto. Su esposo sí tenía un buen corazón. Él terminó yendo a la tienda de abarrotes donde ella trabajaba como cajera y le había llevado un ramo de flores. Él dijo que era la única forma en la que podía sorprenderla.

Nancy sabe que ella tomó el camino correcto. Su esposo ha sido el único proveedor por muchos años y tienen una casa grande con terreno para ellos y sus hijos. ¡El bono extra de aplicar este principio bíblico, aunque ella no sabía que era un principio bíblico, es la razón por la cual ella es una mujer bendecida! Ella tiene muchas joyas bellas, un armario lleno de ropa hermosa, e incluso un abrigo de piel. Ella dice que jamás se habría comprado todas estas cosas, ¡pero su esposo insistió! Además, dice que ella no ha tenido un sólo día de preocupación o de insomnio por la falta de dinero, aunque las cosas se han puesto apretadas en algunas ocasiones.

Tal vez usted no quiere joyas o un abrigo de piel, ¡pero estoy segura de que agradecerá tener un esposo que le demuestre cuánto la aprecia y que asume las cargas de su vida!

Servidor de todos. Muchas mujeres sienten que no están utilizando sus “talentos dados por Dios” si se quedan en la casa a cuidar de su esposo y sus hijos, pero ese no es el mensaje de Cristo. “Jesús se sentó, llamó a los doce discípulos y les dijo: «Si alguien desea ser el primero, será el último de todos y el servidor de todos»” (Mc. 9:35). Jesús habló esas palabras a los apóstoles cuando ellos trataban de competir para ver quién era el más importante. Jesús les dijo además de sí mismo “así como el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir y para dar Su vida en rescate por muchos” (Mt. 20:28). Jesús podría haber sido cualquier cosa que quisiera. Pero, El “eligió” servir. Usted también tiene muchos talentos. ¿Elegirá seguir a Cristo en la servidumbre? Ciertamente no hay mejor lugar para ser una servidora que como esposa y madre, cuando tenemos en cuenta la Palabra de Dios. ¡Él dice que nosotras somos “Importantes”!

Oremos todas el Salmo 37:4-9 en voz alta. “Deléitate en el SEÑOR, y Él te concederá los deseos de tu corazón. Encomienda al SEÑOR tu camino; confía en Él, y Él actuará. Hará que tu justicia resplandezca como el alba; tu justa causa, como el sol de mediodía.  Guarda silencio ante el SEÑOR, y espera en Él con paciencia; no te irrites ante el éxito de otros, de los que maquinan planes malvados.  Refrena tu enojo, abandona la ira; no te irrites, pues esto conduce al mal.  Porque los impíos serán exterminados, pero los que esperan en el SEÑOR heredarán la tierra”. (Sal. 37:4-9 NVI)

¡Que Dios regrese y mantenga a las mujeres cristianas en casa!

Compromiso personal: obedecer el mandamiento de Dios de trabajador en el hogar y enseñar todo esto a las mujeres más jóvenes. “Basada en lo que recién he aprendido de la Palabra de Dios, me comprometo a orar para permanecer o regresar a casa. Enseñaré y entrenaré a mis hijos. Apreciaré el hogar que Dios me ha dado y lo cuidaré bien. Compartiré la verdad con otras mujeres trabajadoras y oraré por su regreso a casa.

Advertencia: Sea muy cuidadosa de los conceptos del comercio en multiniveles, especialmente aquellos que le ofrecen grandes cantidades de dinero por poco trabajo. “El hombre avaro corre tras la riqueza y no sabe que la miseria vendrá sobre él” (Pr. 28:22). Muchos grupos le dicen que sólo se trata de que la gente firme, pero Proverbios 13:11 dice, “La fortuna obtenida con fraude disminuye, pero el que la recoge con trabajo la aumenta”. Lo más preocupante sobre el comercio en multiniveles es la forma en que estos asesores hacen que usted explote a sus amistades. Mientras escribía esto, hace años, recibí una llamada telefónica de un hombre a quien yo ni siquiera conocía. Dijo que había conocido a nuestra familia en una reunión hace años. Empezó a adular a mis hijos, mi esposo y yo, y siguió por varios minutos. Luego me enteré de la verdadera razón de su llamada: había un negocio en el cual estaba buscando individuos preparados como mi esposo y yo. Esto ha ocurrido decenas de veces antes. “Porque no hay sinceridad en lo que dicen; destrucción son sus entrañas, sepulcro abierto es su garganta; con su lengua hablan lisonjas” (Sal. 5:9).

"Si está lista para comprometerse con DIOS a terminar el curso, AL HACER CLIC AQUÍ ha aceptado y está lista para documentar este próximo paso a lo largo de su Viaje de Restauración en su formulario" Mi Diario". Tómese su tiempo, tome asiento, tome su café o té y derrame su corazón en su Diario.

Como "Asímismo las ancianas ... enseñen lo que es bueno, para que INSTRUYAN a las jóvenes ..." (Tito 2: 3) Tendrá la oportunidad de hablar con las mujeres más jóvenes que todavía están solteras como parte de su ministerio ".