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Capítulo 11 "Yo aborrezco el divorcio"

Yo aborrezco el divorcio
 —dice el Señor, Dios de Israel—
Malaquías 2:16

¿Por qué tantos matrimonios terminan en divorcio?  Todos hemos escuchado las estadísticas.  Cincuenta porciento de los primeros matrimonios terminan en divorcio, y 80 porciento de los segundos matrimonios terminan en divorcio.  ¡Esto significa que solamente el 20 porciento de los segundos matrimonios sobreviven!  ¡La verdadera vergüenza es que la misma cantidad de matrimonios terminan en divorcio en la iglesia!!  ¡Los cristianos ahora aceptan el divorcio como una opción!  ¿Qué está pasando con el ataque furioso de matrimonios fracasados?

“Cayeron las lluvias, crecieron los ríos, y soplaron los vientos y azotaron aquella casa; con todo, la casa no se derrumbó porque estaba cimentada sobre la roca” (Mt. 7:25). ¿Fue su casa edificada sobre la Roca? “Cayeron las lluvias, crecieron los ríos, y soplaron los vientos y azotaron aquella casa, y ésta se derrumbó, y grande fue su ruina” (Mt. 7:27).

¡La Roca sobre la que necesitamos construir es la Palabra de Dios! ¿Cuantas de nosotras conocíamos de verdad los principios que usted ha leído en este libro en cuanto a matrimonios?  Osea 4:6 nos dice “pues por falta de conocimiento mi pueblo ha sido destruido.”  Esto fue realmente cierto para mí, ¡y estoy segura que para usted también!

Entonces cuando nuestros matrimonios fracasan, buscamos que nos desprendan de ese matrimonio, a través de un divorcio o anulación, sólo para repetir los errores en el segundo o siguiente matrimonio.  Dios odia el divorcio. Sin embargo, cuando nos encontramos en medio del problema ahí es cuando creemos que el divorcio nos traerá alivio.  Tratamos de convencernos a nosotras mismas (y a otros) que el divorcio es lo que Dios quiere para nosotros ya que El no quisiera que nosotros suframos.  (Por favor lea “Varias Pruebas” de nuevo si usted piensa que esto es verdad.)

El engaño

Cuando entretenemos una idea o pensamiento equivocado, Dios nos dice, “Todo lo contrario, cada uno es tentado cuando sus propios malos deseos lo arrastran y seducen.  (La definición de malos deseos es una “añoranza” por lo prohibido, como una añoranza por un divorcio cuando Dios dice: “Yo odio el divorcio.”)  Luego, cuando el deseo ha concebido, engendra el pecado; y el pecado, una vez que ha sido consumado, da a luz la muerte.  Mis queridos hermanos, no se engañen (Santiago 1:14-16).  Es triste que tantos dicen que no hay nada malo en procurar un divorcio especialmente en ciertas circunstancias, aun cuando todos pueden ver claramente la destrucción que deja en el camino.

Debemos obedecer a Dios en lugar de a los hombres. Todos tienen sus propias opiniones acerca del matrimonio y las razones por buscar el divorcio (lo que él o ella “piensan” que Dios dice en las Escrituras con respecto al matrimonio). “¡Es necesario obedecer a Dios antes que a los hombres!” (Hechos 5:29).

Él es nuestra única esperanza de salvación. No siga lo que otras personas dicen. En lugar de eso, siga a Dios; obedézcalo, porque Él es nuestra única esperanza de salvación. No complique Su Palabra tratando de encontrar “lo que usted cree que quiere decir” ¡Él quiere decir exactamente lo que dice!

No me avergüenzo del evangelio de Cristo. Por favor manténgase firme en las enseñanzas de Dios sin importar lo que es popular o cuántas personas en su iglesia se han divorciado y/o vuelto a casar. “No me avergüenzo del evangelio, pues es poder de Dios para la salvación de todos los que creen” Romanos 1:16.

Por favor entienda que si los matrimonios y familias han de sobrevivir, ¡debemos quedarnos parados en verdad!  Esos segundos matrimonios que “aparentan” ser felices en realidad viven en derrota.  No son testimonio de la fidelidad de Dios.  Causan continuamente que muchos otros sufran o vivan en menos de lo mejor que Dios les puede dar, ¡especialmente los hijos quienes son los que más sufren!  Causan que muchos, quienes están experimentando dificultad en sus matrimonios, caigan.  ¡Es muy tentador querer encontrar un segungo esposo cuando sus amigos profesan que ellos encontraron felicidad en sus segundos matrimonios después de haberse deshecho de su primer esposo!

Con gentileza se corrige a los que se oponen. Por favor no debata el asunto del divorcio. Cada persona es responsable de hablar, enseñar y vivir la verdad. Entonces el Espíritu Santo hará el trabajo de convencimiento, el Señor cambiará sus corazones. “No tengas nada que ver con discusiones necias y sin sentido, pues ya sabes que terminan en pleitos” (2 Tim. 2:23).

“Y un siervo del Señor no debe andar peleando; más bien debe ser amable con todos, capaz de enseñar y no propenso a irritarse. Así, humildemente, debe corregir a los adversarios, con la esperanza de que Dios les conceda el arrepentimiento para conocer la verdad, de modo que se despierten y escapen de la trampa en que el diablo los tiene cautivos, sumisos a su voluntad” (2 Timoteo 2:24–26).

El árbol se conoce por su fruto. Podemos ver los “frutos” de muchos de aquellos en el liderazgo de la iglesia–los que han permitido que se difunda el abuso de las “excepciones” para el divorcio. Hemos visto que comenzó con la evasiva de “infidelidad o adulterio” y ¡ha conducido a divorcio por prácticamente cualquier razón! Tiene paralelo con lo que ha pasado con el asunto del aborto; ¡violación, incesto, y la salud de la madre ahora representan menos del 1% de los abortos que se practican! “Por sus frutos los conocerán” Mateo 7:16. “Si tienen un buen árbol, su fruto es bueno; si tienen un mal árbol, su fruto es malo. Al árbol se le conoce por su fruto” Mateo 12:33. Podemos claramente ver el fruto malo que ha producido el transigir la Palabra de Dios— matrimonios rotos y votos rotos.

Las Preguntas

¿Por qué debemos entender completamente y seguir la ley de Dios referente al matrimonio?

Porque las familias están siendo destruidas, y sin la familia, el fundamento en el que nuestro país se mantiene será removido, ¡y nuestra caída será enorme! Nosotros, como cristianos, tendremos la culpa. No podemos apuntar el dedo hacia otros porque Dios nos promete a nosotros como creyentes que “si mi pueblo, que lleva mi nombre, se humilla y ora, y me busca y abandona su mala conducta, yo lo escucharé desde el cielo, perdonaré su pecado y restauraré su tierra” 2 Crónicas 7:14.

Aún así, los matrimonios cristianos están pereciendo a la misma velocidad de destrucción que los del mundo. ¿Por qué? “Por falta de conocimiento mi pueblo ha sido destruido” Oseas 4:6. Los cristianos han sido engañados, y están siguiendo los caminos del mundo en lugar de los caminos de Dios.

¿Cómo podemos estar seguros que estamos siendo engañados sobre el matrimonio y el divorcio?

Apartándose de los mitos. Los que se sientan en las bancas de la iglesia no quieren oír la verdad. “Porque llegará el tiempo en que no van a tolerar la sana doctrina, sino que, llevados de sus propios deseos, se rodearán de maestros que les digan las novelerías que quieren oír. Dejarán de escuchar la verdad y se volverán a los mitos” 2 Timoteo 4:3–4.

Los cristianos, y hasta los pastores, ahora buscamos soluciones mundanas para matrimonios con problemas o heridos en lugar de buscar al Señor y a Su Palabra. “Pero ustedes son linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo que pertenece a Dios” (1 Pedro 2:9).  ¡No somos un “pueblo que pertenece a Dios” si sólo seguimos el camino derrotado que lleva a la corte de divorcios!

Usted no puede hacer lo que quiere. Su Palabra siempre es consistente; la Palabra de Dios se opone a las filosofías del mundo y algunas veces es difícil de entender y seguir. “El que no tiene el Espíritu no acepta lo que procede del Espíritu de Dios, pues para él es locura. No puede entenderlo, porque hay que discernirlo espiritualmente” (1 Corintios 2:14).  “Así que les digo: Vivan por el Espíritu, y no seguirán los deseos de la naturaleza pecaminosa… de modo que ustedes no pueden hacer lo que quieren” (Gálatas 5:16–17).

Fruto malo. De nuevo, podemos fácilmente ver “los frutos” de todos los matrimonios cristianos que han sido destruidos porque ellos creyeron las mentiras. “Por sus frutos los conocerán. ¿Acaso se recogen uvas de los espinos, o higos de los cardos? Del mismo modo, todo árbol bueno da fruto bueno, pero el árbol malo da fruto malo” (Mateo 7:16–17). Busquemos más en las Escrituras para ver cómo Dios ve el matrimonio.

El matrimonio es de por vida. Decimos en los votos hasta que la muerte nos separe. “Así que ya no son dos, sino uno solo. Por tanto, lo que Dios ha unido, que no lo separe el hombre” Mateo 19:6. “Y LOS DOS LLEGARAN A SER UN SOLO CUERPO.  Así que ya no son dos, sino uno solo” (Marcos 10:8).

¡Dios dice que aborrece el divorcio! Aun así, ¡algunas mujeres están realmente convencidas de que Dios las dirigió al divorcio! Algunas han dicho que Dios las ha “liberado.”  Sin embargo, Él dice: “Yo aborrezco el divorcio—dice el Señor, Dios de Israel” (Malaquías 2:16).  Él nunca cambia… “Jesucristo es el mismo ayer y hoy y por los siglos” Hebreos 13:8.  Usted no es una excepción. “Ahora comprendo que para Dios no hay favoritismos” (Hechos 10:34).  Si el divorcio es el “deseo de su corazón,” El ciertamente no la detendrá en su camino, pero en el camino que usted se dirige no es Su plan.

El volverse a casar no es una “opción” ¡La Biblia dice que es “adulterio”!Pero yo les digo (Jesús mismo lo dijo) que, excepto en caso de infidelidad conyugal, todo el que se divorcia de su esposa, la induce a cometer adulterio, y el que se casa con la divorciada comete adulterio también” (Mateo 5:32).  “Les digo que, excepto en caso de infidelidad conyugal, el que se divorcia de su esposa, y se casa con otra, comete adulterio” (Mateo 19:9).

Comete adulterio. Jesús dijo de nuevo, “El que se divorcia de su esposa y se casa con otra, comete adulterio contra la primera…” (Marcos 10:11). “Todo el que se divorcia de su esposa y se casa con otra, comete adulterio; y el que se casa con la divorciada, comete adulterio” (Lucas 16:18).

Si su esposo muere. “Por eso, si se casa con otro hombre mientras su esposo vive, se le considera adúltera. Pero si muere su esposo, ella queda libre de esa ley, y no es adúltera aunque se case con otro hombre” (Romanos 7:3).

Le faltan sesos. “Pero al que comete adulterio le faltan sesos; el que así actúa se destruye a sí mismo” (Proverbios 6:32). “Si alguien comete adulterio con la mujer de su prójimo, tanto el adúltero como la adúltera serán condenados a muerte” (Levítico. 20:10).

Esto es para aquellos esposos que se han divorciado de ellas.  Su pastor o consejero cristiano le puede decir (y hasta pueden usar algunas Escrituras para convencerla) que usted es libre para casarse de nuevo, pero esto no es verdad.  Lea la Biblia usted misma, y realmente fíjese en el versículo que ellos usaron para asegurarle que está bien que usted se case de nuevo – ningún versículo dice eso.

¿Y qué de la cláusula de la “excepsión”?

De nuevo, muy pocos divorcios en la iglesia son por la razón del adulterio, aún si esa fuera la correcta “excepción.”  A mí también me aconsejaron pastores quienes me dijeron que yo tenía motivo para divorcio (y hasta volverme a casar) porque mi esposo estaba en adulterio.  Sin embargo, escogí buscar profundamente y encontrar la verdad.  Lo que encontré fue que en muchas traducciones bíblicas, las palabras “adulterio” y “fornicación” o “impureza moral” son usadas intercambiablemente como si ellas fueran las mismas palabras —¡pero no lo son! La palabra “adulterio” (la Concordancia de Strong en el griego o lenguaje original es 3429 Moichao) que significa después del matrimonio. La palabra “fornicación” (4202) significa antes del matrimonio. Por lo tanto, estos son dos pecados separados y no deberían ser confundidos.

Así que cuando la Biblia dice en Mateo 19:9, “Les digo que, excepto en caso de infidelidad conyugal, el que se divorcia de su esposa, y se casa con otra, comete adulterio,” esta excepción significa que un hombre puede divorciarse de su esposa si, antes de casarse ella fue encontrada en inmoralidad o cometido fornicación – como fue el caso de José, cuando la Biblia dice que contempló divorciarse de María en secreto (Mt. 1:19).  No dice que si usted encuentra a su esposo que haya cometido adulterio, que es intimidad después del matrimonio, que usted puede divorciarse de su esposo. 

Con esta información, podemos volver a escribir el versículo en Mateo con la traducción correcta, para decir: “…Pero yo (Jesús) les digo que… todo el que se divorcia de su esposa, la induce a cometer adulterio, y el que se casa con la divorciada comete adulterio también” 5:32. Sólo cuando una mujer, en o antes de su boda, era descubierta no siendo virgen, sólo entonces el esposo podía divorciarse de su esposa. Y de nuevo, Moisés sólo permitió a los hombres divorciarse: “Moisés les permitió divorciarse de su esposa por lo obstinados que son—respondió Jesús—. Pero no fue así desde el principio” (Mateo. 18:9).

En otras palabras, no, usted no se puede divorciar de su esposo por ningún motivo, y en ningún lugar dice que volverse a casar sea permitido. 

¡Sea cuidadosa cuando usted dice que “Dios le dijo!” “Yo estoy contra los profetas que sueltan la lengua y hablan por hablar—afi rma el Señor—. “Yo estoy contra los profetas que cuentan sueños mentirosos, y que al contarlos hacen que mi pueblo se extravíe en sus mentiras y sus presunciones” (Jeremías 23:31–32). “Yo aborrezco el divorcio–dice el Señor, Dios de Israel” (Malaquías 2:16). ¡Dios nunca nos dice que vayamos contra Su Palabra! ¡Él nunca cambia! ¡Nunca!

Usted también debe ser muy cuidadosa con lo que dice acerca del divorcio o de volverse a casar, por cuanto podría causar que alguien cayera y se divorciara o se volviera a casar. “¡Ay del mundo por las cosas que hacen pecar a la gente! Inevitable es que sucedan, pero ¡ay del que hace pecar a los demás! Pero si alguien hace pecar a uno de estos pequeños que creen en mí, más le valdría que le colgaran al cuello una gran piedra de molino y lo hundieran en lo profundo del mar” (Mateo 18:7,6).

Muchos han sido engañados. Si usted cree que Dios quiere que usted se divorcie de su esposo, claramente usted ha sido engañada.  “Y no es de extrañar, ya que Satanás mismo se disfraza de ángel de luz” (2 Corintios 11:14).

La naturaleza pecaminosa cosecha destrucción. “El que siembra para agradar a su naturaleza pecaminosa, de esa misma naturaleza cosechará destrucción; el que siembra para agradar al Espíritu, del Espíritu cosechará vida eterna” (Gálatas 6:8). Verifique para ver cuan “implacable” es usted antes de que vaya en una dirección específica y salir en fe. Los deseos carnales se sienten bien en la carne; si usted tiene una urgencia detrás de ellos, usted no necesita gracia para llevarlos a cabo. “Porque ésta desea lo que es contrario al Espíritu, y el Espíritu desea lo que es contrario a ella. Los dos se oponen entre sí, de modo que ustedes no pueden hacer lo que quieren” (Gálatas 5:17).

Si me aman

En cada cuestión que enfrente, incluyendo las cuestiones de divorcio y volverse a casar, “Si alguien enseña falsas doctrinas, apartándose de la sana enseñanza de nuestro Señor Jesucristo y de la doctrina que se ciñe a la verdadera religión, es un obstinado que nada entiende. Ese tal padece del afán enfermizo de provocar discusiones inútiles que generan envidias, discordias, insultos, suspicacias y altercados entre personas de mente depravada, carentes de la verdad. Éste es de los que piensan que la religión es un medio de obtener ganancias” (1 Tim. 6:3–5).

 “Si ustedes me aman, obedecerán mis mandamientos” (Jn. 14:15).  Si usted dice que cree en Dios, entonces obedézcale a El.  “¿Por qué me llaman ustedes “Señor, Señor”, y no hacen lo que les digo?”(Lc. 6:46).  Si usted le ha pedido a Jesús por su salvación, pero usted no sigue sus enseñanzas, entonces El no es su Señor y Patrón.  Si El es su Señor, entonces tiene que asegurarse de actuar como si lo fuera.  Obedézcale.

Buscando a Dios

 “A los que me aman, les correspondo; a los que me buscan, me doy a conocer” (Prov. 8:17).

Cuando una mujer busca restaurar su matrimonio, siempre hay muchas preguntas que surgen en el transcurso de su restauración.  Déjeme compartir que a través de los dos años que busqué restauración para mi matrimonio la primera vez, y durante los muchos años que he estado ministrando, he encontrado que nadie, sino Dios, conoce la respuesta que usted necesita.  Nadie.  Ni yo, ni nadie en nuestro ministerio, ni consejero, ni su pastor, ni nadie más.   Solo Dios tiene la respuesta.

Este libro, otros de nuestros recursos, y este capítulo no le darán todas las respuestas, ¡porque Dios quiere y anhela que usted le busque a El!  Mientras lea las diferentes preguntas y las respuestas Bíblicas, usted podrá ver que hay muchas variables para cada situación.  Las cosas se complican extremadamente mientras más pecado permitimos en nuestra vida, o nuestro esposo tiene en su vida, y lo más que cualquiera de los dos se extravían del plan perfecto de Dios para Sus hijos. 

Regresar al camino para alcanzar Su plan perfecto es imposible para usted, ¡pero no es imposible para Dios!  Mientras lea este capítulo, cuando surjan preguntas en su mente, simplemente pregúntele a Dios que le muestre la respuesta.  Dios le mostrará el camino y le revelará la respuesta que necesita para cada pregunta que haga.  Aquí está su promesa:

“Si a alguno de ustedes le falta sabiduría, pídasela a Dios, y él se la dará, pues Dios da a todos generosamente sin menospreciar a nadie” (Santiago 1:5)

Pregúntele a Dios

Y qué si mi esposo es infiel y comete adulterio, ¿entonces me es permitido divorciarlo?

No.  Como acabamos de aprender, la Palabra de Dios dice que un esposo puede divorciar por la razón de fornicación solamente (que es tener relaciones antes del matrimonio) si la mujer estaba manchada, no importa lo que su traducción bíblica parezca decir.  La única excepción se refiere al tiempo de compromiso solamente.  Fornicación y adulterio no son el mismo pecado.  Si lo fueran, estos pecados no serían mencionados dos veces en el mismo versículo bíblico: “…Ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros…”(1 Cor. 6:9).

Divorciarse de ella en secreto.  Divorcio, por la causa de fornicación, era permitido durante el tiempo de compromiso, como es el caso de María y José.  Las palabras “novia” y “noviazgo” no se usaban durante este tiempo de la historia.  La palabra “esposo” se usó porque José ya estaba comprometido para ser el esposo de María.  “Como José, su esposo…resolvió divorciarse de ella en secreto” (Mt. 1:19).  Esto era antes del matrimonio porque el divorcio era permitido en el caso de fornicación solamente.

Comprometidos para casarse.  ¡El versículo previo explica que el “divorcio” debía de llevarse a cabo antes del matrimonio!  “… Su madre, María, estaba comprometida para casarse con José, pero antes de unirse a él, resultó que estaba encinta por obra del Espíritu Santo” (Mt. 1:18).  Un divorcio podía llevarse acabo, lo más tarde, inmediamente de la noche de bodas, si la mujer (no el hombre) se encontraba sin ser virgen. 

Hay demasiadas iglesias y pastores que dicen que el divorcio está bien en algunas situaciones, pero la Palabra de Dios claramente dice, “Todo el que infrinja uno solo de estos mandamientos, por pequeño que sea, y enseñe a otros a hacer lo mismo, será considerado el más pequeño en el reino de los cielos; pero el que los practique y enseñe será considerado grande en el reino de los cielos” (Mt. 5:19).  Por lo tanto, nosotras, como maestras de la Palabra, rehusamos anular ninguno de los mandamientos de Dios.

¿Cómo puede estar segura que lo que este libro dice está bien y lo que dicen muchas iglesias está mal?  Las Escrituras nos advierten “Cuídense de los falsos profetas. Vienen a ustedes disfrazados de ovejas, pero por dentro son lobos feroces.  Muchos me dirán en aquel día: “Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre expulsamos demonios e hicimos muchos milagros?”  Entonces les diré claramente: “Jamás los conocí. ¡Aléjense de mí, hacedores de maldad!” (Mt. 7:15-23).  ¿No se están derrumbando muchos matrimonios en la iglesia y disolviendo las familias?  Estos son frutos malos. 

Mientras hablaba con pastores sobre el tema de divorcio y segundos matrimonios, he encontrado que “en el fondo” muchos de ellos personalmente sienten una convicción sobre el matrimonio, pero no quieren “ofender” a nadie, especialmente todos aquellos “miembros de la iglesia” que están en sus segundos o terceros matrimonios.  Tristemente, uno de los que finalmente tomó una posición en su iglesia se encontró con una división en su iglesia de aquellos “miembros de la iglesia” que estaban en sus segundos o subsiguientes matrimonios.  ¡No apreciaban que su pastor tomara una posición tan firme en cuanto al divorcio y volverse a casar!  Sin embargo, cuando tenemos que enfentrar tomar una desición, debemos recordar, “¡Oh gente adúltera! ¿No saben que la amistad con el mundo es enemistad con Dios? Si alguien quiere ser amigo del mundo se vuelve enemigo de Dios” (Stg. 4:4).

Una postura fuerte no es con el propósito de condenar a aquellos que se han divorciado o vuelto a casar.  En vez de eso, es prevenir que otros cometan el mismo error.  De la misma manera, no quisiera incomodar a una mujer porque tuvo un aborto, sin embargo, no fracasaré en compartir las consecuencias y la voluntad de Dios para otros quienes pueden cometer el mismo error.

Comezón de oídos.  Si un pastor o iglesia toma una postura en contra el divorcio y volverse a casar, le ponen el sello como legalista o crítico, y aquellos quienes quieren “hacer lo suyo” se irán a otra iglesia para escuchar lo que ellos quieren escuchar (para que le hagan cosquillas en la oreja).  “Porque vendrá tiempo cuando no soportarán la sana doctrina, sino que teniendo comezón de oídos, acumularán para sí maestros conforme a sus propios deseos; y apartarán sus oídos de la verdad, y se volverán a mitos” (2 Tim. 4:3–4).

Ya que estoy divorciada o soltera nuevamente, ¿no me puedo casar de nuevo o por lo menos salir en citas, y luego preguntarle a Dios que me perdone?

Primero que nada, usted no es realmente soltera.  Solamente una persona que nunca se ha casado (o un viudo o una viuda) es soltera.  Como descubrirá, si lee las Escrituras con sinceridad buscando la verdad, sin tratar de que digan lo que usted quiere que digan.  “Por eso, si se casa con otro hombre mientras su esposo vive, se le considera adúltera. Pero si muere su esposo, ella queda libre de esa ley, y no es adúltera aunque se case con otro hombre” (Rom. 7:3).

Segundo, recogerá lo que ha cosechado.  “No se engañen: de Dios nadie se burla. Cada uno cosecha lo que siembra” (Gal. 6:7).  Está entrando en pecado deliberadamente.  “Así que comete pecado todo el que sabe hacer el bien y no lo hace” (Stg. 4:17).

Una terrible cosa.  Se establecerá para la venganza de Dios.  “Si después de recibir el conocimiento de la verdad pecamos obstinadamente, ya no hay sacrificio por los pecados.  ¿Cuánto mayor castigo piensan ustedes que merece el que ha pisoteado al Hijo de Dios, que ha profanado la sangre del pacto por la cual había sido santificado, y que ha insultado al Espíritu de la gracia?  Pues conocemos al que dijo: «Mía es la venganza; yo pagaré»; y también: «El Señor juzgará a su pueblo.»  ¡Terrible cosa es caer en las manos del Dios vivo!”

Dios no será burlado.  Usted no se podrá beneficiar de ignorar la Palabra de Dios, ni intercambiando la obediencia por un “matrimonio mejor” (o relación) con alguien nuevo.  Cosechará lo que ha sembrado.  Sí, Dios la puede perdonar, pero eso no borrará las consecuencias, que serán peor de lo que usted siente que está viviendo ahora mismo. 

Durante mis muchos años de ministerio, el Señor me ha mostrado continuamente información sobre aquellos que rechazaron la verdad de la Palabra de Dios, y mis creencias sinceras que he compartido en este libro y el resto de mis libros.  Algunos de los más horribles, abominables, y desgraciados testimonios que he escuchado vinieron de mujeres que “conocián la verdad,” y aun así lo ignoraron para hacer “lo que quisieron.”

¿Puede alguien alguna vez casarse?

 “La mujer está ligada a su esposo mientras él vive; pero si el esposo muere, ella queda libre para casarse con quien quiera, con tal de que sea en el Señor” (1 Cor. 7:39).  Para mujeres que son viudas, es importante que sepan que cuando el “Señor Correcto” verdaderamente venga, él también debe ser viudo, o que nunca se haya casado.  Recuerde, Satanás usualmente trae su mejor hombre primero, pero el Señor nos hace esperar y luego nos trae Su mejor hombre.  “Pero tú, espera en el Señor, y vive según su voluntad” (Salmo 37:34).

Para aquellas las cuales sus esposos las divorciaron, pueden pensar que simplemente no es justo ya que su esposo tomó la decisión y usted quiere estar casada (con alguien).  Sin embargo, el mejor Esposo absoluto que usted pueda imaginar es el Señor, quien busca una relación íntima y profunda con usted ahora mismo.  Yo he tenido un matrimonio restaurado, pero elegí vivir una vida de soltería, entregada a Dios, no porque yo sea justa, ¡sino porque he encontrado la relación principal – esa de ser Su novia!!

Pero, ¿y si ya estoy en un segundo (o tercer) matrimonio?

Comience pidiendo perdón a Dios, sea que usted estuvo casada antes de ser salva o no.  Usted no podrá ser eficaz en su caminar cristiano si usted no admite pecados pasados.  “Quien encubre su pecado jamás prospera;
quien lo confiesa y lo deja, halla perdón” (Prov. 28:13).  “Si afirmamos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos y no tenemos la verdad.  Si confesamos nuestros pecados, Dios, que es fiel y justo, nos los perdonará y nos limpiará de toda maldad” (1 Juan 1:8-9).

Tiempo de arrepentimiento.  “Por eso la voy a postrar en un lecho de dolor, y a los que cometen adulterio con ella los haré sufrir terriblemente, a menos que se arrepientan de lo que aprendieron de ella” (Ap. 2:22).  “Por eso, confiésense unos a otros sus pecados, y oren unos por otros, para que sean sanados. La oración del justo es poderosa y eficaz” (Stg. 5:16)

Siguiente, busque a Dios para ver si es Su deseo restaurar su matrimonio.  Es muy importante que no importa qué matrimonio usted anhela restaurar (primero, segundo, o posterior), que usted busque a Dios.  Hemos visto que escuchar a Dios en su corazón (que El realmente quiere restaurar su matrimonio) le ayudará a “terminar el curso” y a “resistir hasta el final,” así como a comenzar en la dirección correcta.

Si no puede discernir la voluntad de Dios por cual matrimonio o cual esposo restaurar (como es el caso de muchas mujeres), entonces Dios le está diciendo que, por ahora, El la quiere sola para El.  El quiere que usted sienta Su amor perfecto, el cual usted nunca podrá ganarse.  Usted no tiene que “ganarse” su amor porque El lo da gratuitamente e incondicionalmente, aun cuando usted se sienta indigna.  El quiere sanarla de todas sus heridas pasadas.  El la quiere tan llena de El que usted no necesita ningún esposo terrenal.  Aquí es donde todas las mujeres deben estar.  Cuando estamos necesitadas, somos vulnerables de herir, atraer los hombres equivocados, y ciertamente ahuyentar cualquier esposo.  ¡Permita que Dios sea su Esposo y experimente lo que es amor verdadero!  (Lea Isa. 54:4-6)

¿Mi adulterio al estar en un segundo (o subsiguientes) matrimonio puede ser perdonado?

Sí.  En Juan 8:11, Jesús le preguntó a la mujer descubierta en adulterio si alguien la condenaba, —Nadie, Señor. —Tampoco yo te condeno. Ahora vete, y no vuelvas a pecar.

Algunos han interpretado el versículo que “vete, y no vuelvas a pecar” significa que si ella estaba en un matrimonio adúltero (segundo o subsiguiente), que ella necesitaría divorciarse de su esposo para volver a estar limpia.  ¡Nada puede estar más lejos de la verdad!  Sin embargo, algunas mujeres se han divorciado y luego vuelto a casar solamente para encontrar que Dios estaba volviendo su corazón otra vez a su primer matrimonio.  De nuevo, nadie, solo Dios sabe Su plan para su vida.  Así que búsquelo a El con el corazón que quiere hacer Su voluntad y no la suya.

Ignorar o minimizar el poder de la sangre derramada por Cristo.  Cuando una persona le dice a usted que Dios no perdonará un segundo o subsiguiente matrimonio, sino que lo mira como adulterio en desarrollo, esa persona está diciendo la sangre de Jesús no es capaz de cubrir el pecado de adulterio causado por el divorcio y un segundo matrimonio.

Este versículo en 1 Corintios 6:9-11 nos muestra la verdad, “¿No saben que los malvados no heredarán el reino de Dios? ¡No se dejen engañar! Ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros… heredarán el reino de Dios.  Y eso eran algunos de ustedes. Pero ya han sido lavados, ya han sido santificados, ya han sido justificados en el nombre del Señor Jesucristo y por el Espíritu de nuestro Dios.”  ¡Aleluya!  Dios puede y perdona el adulterio – cualquier y todo adulterio!  Y Jesús le dijo, —Tampoco yo te condeno. Ahora vete, y no vuelvas a pecar” (Jn. 8:11).  ¿Imposible dice usted?

Cuando Jesús decía que “le resulta más fácil a un camello pasar por el ojo de una aguja, que a un rico entrar en el reino de Dios,” que ciertamente es imposible de hacer, Sus discípulos le preguntaron, —En ese caso, ¿quién podrá salvarse? —Para los hombres es imposible —aclaró Jesús, mirándolos fijamente—, mas para Dios todo es posible” (Mt. 19:24-26)

Pero a mí me dijeron que ya que mi esposo estuvo casado antes (o yo estuve casada antes) que estoy en “continuo” adulterio.

Si vamos a ir más allá de la sangre derramada por El y Su perdón, “necesitando,” “haciendo lo correcto,” ya no estando en un segundo matrimonio (que de hecho, eso constituye un divorcio que Dios dice que aborrece), entonces la persona que robó algo necesitaría “hacer lo correcto” devolviendo lo que ha robado.  Esto estaría bien si la persona todavía tiene lo que robó.  Y si ya no tiene los bienes o el dinero, ella puede trabajar para pagarlo de vuelta.  Sin embargo, si alguien mata a otra persona y necesita “hacer lo correcto” ¿cómo podría hacerlo? A la persona que le quitó la vida está muerta.  Por lo tanto, la “solución” de “hacer lo correcto” no trabaja ya que no se aplica a todos los pecados.

También esto añade “trabajo” a la ecuación de perdón cuando Tito 3:5 claramente dice que “él nos salvó, no por nuestras propias obras de justicia sino por su misericordia. Nos salvó mediante el lavamiento de la regeneración y de la renovación por el Espíritu Santo…”

Hay ministerios matrimoniales que creen que solamente aquellos en sus primeros matrimonios son benditos y sancionados por Dios (ya que ellos mismos se encontraban en sus primeros matrimonios).  Sin embargo, ellos descuidan el poder de Su sangre salvífica que cubre todo pecado.  La verdad se encuentra en el amor de Dios; El es un Dios para todos aquellos que vienen a El, sin importar que tan estropeadas estén sus vidas.

Además, Dios ha confirmado Su voluntad a través de los muchos matrimonios restaurados de aquellos que se encontraban en un segundo o subsiguiente matrimonios.  Dios no hace excepción de personas: El sí perdona, y Su sangre cubre todos los pecados, sin nosotros tener que añadir nada a la ecuación.

Ya no estamos bajo la ley, sino que vivimos por gracia.  “Porque el que cumple con toda la ley pero falla en un solo punto ya es culpable de haberla quebrantado toda” (Stg. 2:10).  “Pero Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor por nosotros, nos dio vida con Cristo, aun cuando estábamos muertos en pecados. ¡Por gracia ustedes han sido salvados!... Porque por gracia ustedes han sido salvados mediante la fe; esto no procede de ustedes, sino que es el regalo de Dios” (Ef. 2:4-5, 8).

Un regalo no es algo que usted pueda o deba ganarse; ¡es dado libre y amorosamente!  Tratar de vivir bajo la ley era una maldición, pero “Cristo nos rescató de la maldición de la ley…” (Gal. 3:13).  ¡Aleluya!

Muchos de los que creen que un matrimonio adúltero es un “pecado imperdonable” son aquellos que están buscando la paja en el ojo del otro, pero han fracasado en fijarse en la viga de su propio ojo.  Si usted está juzgando a alguien de esta manera, sólo recuerde que así Dios la juzgará a usted.  “Porque tal como juzguen se les juzgará, y con la medida que midan a otros, se les medirá a ustedes” (Mt. 7:2).

Entonces, ¿volverse a casar está bien bajo las circustancias correctas?

Cuando alguien mira la muestra de perdón de Dios para aquellos quienes fueron perdonados de su adulterio en un segundo matrimonio o subsiguiente matrimonio, es mucha tentación buscar volverse a casar que buscan restauración, o permanecer soltera, especialmente cuando es tan doloroso y usted se siente sola.

Si continuamos buscando lo que nosotras deseamos, en vez de la voluntad de Dios para nuestra vida y Su plan perfecto, ¡nosotras nunca experimentaremos la vida abundante que El tiene para nosotras!  Aunque otros quieren que yo busque restauración con mi esposo nuevamente, yo sé que Dios quiere darme el deseo de mi corazón, que es ser Su novia ahora y para siempre.

¿Debo restaurar este matrimonio o regreso a mi primer esposo?

Su voluntad.  Después de confesar su pecado de haberse adelantado a Dios volviéndose a casar, debe dejar a un lado su voluntad y pedirle a su Padre celestial por Su voluntad en cuanto a su situación presente.  ¿Dios querrá que usted continúe buscando restauración para este matrimonio que se está desboronando?  ¿Es Su voluntad que permanezca sin casarse y entregarse a El (sus hijos y/o su ministerio)?  ¿Querrá El que regrese a su primer esposo?  Aquí hay varios pasajes que se refieren a esta situación:

 “Si un hombre se casa con una mujer, pero luego deja de quererla por haber encontrado en ella algo indecoroso, sólo podrá despedirla si le entrega un certificado de divorcio. Una vez que ella salga de la casa, podrá casarse con otro hombre.  »Si ocurre que el segundo esposo le toma aversión, y también le extiende un certificado de divorcio y la despide de su casa, o si el segundo esposo muere, el primer esposo no podrá casarse con ella de nuevo, pues habrá quedado impura. Eso sería abominable a los ojos del Señor.  No perviertas la tierra que el Señor tu Dios te da como herencia” (Dt. 24: 1–4).

Luego en el libro de Osea encontramos que él tiene un profeta quien se vuelve a casar con su esposa quien ha sido manchada.  “Con ardor perseguirá a sus amantes, y al no encontrarlos dirá: “Prefiero volver con mi primer esposo, porque antes me iba mejor que ahora” (Os. 2:7).

Así que, ¿cuál es la respuesta?  Muchas mujeres, incluyendo yo misma, hemos tenido que enfentrar esta ardua tarea, pero Dios siempre es fiel y la guiará si usted le busca y busca Su voluntad.  Ore para que se haga la voluntad de Dios, no la suya, a menos que se quiera encontrar una vez más en medio de destrucción.  “El ladrón no viene más que a robar, matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y la tengan en abundancia (Jn. 10:10).  Sin embargo, tenemos la promesa de que “sabemos que Dios dispone todas las cosas para el bien de quienes lo aman, los que han sido llamados de acuerdo con su propósito” (Rom. 8:28).

Cuando busqué ayuda del Señor la primera vez que mi esposo se fue, el Señor restauró mi matrimonio, aunque era un segundo matrimonio para mí.  Trabajó para bien (aunque fue un matrimonio muy difícil) porque fui bendecida con tres hijos bellos más.  No fue hasta que mi esposo me dejó catorce años más tarde que el Señor abrió mis ojos al hecho de que por años había lideado con el dolor de ser una adúltera. 

¿Por qué no supe o me di cuenta de esto hasta años más tarde?  Creo que fue porque todos nosotros estamos creciendo y madurando en nuestro conocimiento de y amor por el Señor.  De la misma manera que no se espera que un niño pequeño actúe como un adulto, así tampoco se espera de un bebé o joven cristiano que viva como un creyente maduro o adulto.  Es por esto que es muy peligroso tratar de inculcar lo que sabemos, entendemos, y somos capaces de seguir en cristianos nuevos o jóvenes, y por qué debemos dejar lo que otros hacen al Espíritu Santo.  Esto es lo que quiero hacer ahora.

Sólo tome tiempo para confiar al Señor su situación en vez de enredarse en leyes o principios bíblicos.  Dele todas sus preguntas a Dios; permítale que El se encargue de los detalles mientras usted descansa en Su amor por usted como un Padre, y Jesús como su Esposo ahora mismo.

Nuevamente, es en buscar al Señor por Su voluntad lo que le traerá la paz que sobrepasa todo entendimiento.  Entregándose completamente a El, arrepintiéndose de sus pecados y siendo perdonada, estar dispuesta a perdonar, y luego poner su confianza en el Dios que tiene un futuro maravilloso, una esperanza, y una vida en abundancia esperando para aquellos cuyos corazones son enteramente Suyos – esto es lo que El está anhelando.

No permita que el enemigo la ponga bajo condena.  Usted sabrá que es el enemigo si usted siente “una desesperanza” en su espíritu.  Dios no condena.  En vez de eso, El destruye los argumentos del enemigo y con delicadeza nos equipara para cumplir Su deseo con la ayuda de Su Espíritu Santo y por Su gracia maravillosa.

¿Y si mi esposo se volvió a casar?

Cuando las mujeres que estaban divorciadas comenzaron a experimentar sus esposos casándose con la OM, “pensé” saber la respuesta basada en el plan que yo tuve cuando mi esposo me dijo que se iba a casar con la OM.  Sin embargo, Dios me recordó en Isaías 55:8-9: “Porque mis pensamientos no son los de ustedes,
ni sus caminos son los míos —afirma el Señor—.  Mis caminos y mis pensamientos son más altos que los de ustedes; ¡más altos que los cielos sobre la tierra!”

Había decidido (cuando mi esposo se había ido) que si él se casaba con la otra mujer con la que estaba involucrado en aquel entonces, creí que Dios me estaba diciendo que me dedicara a El, a mis hijos, y a ministrar a mujeres jóvenes- que yo no buscaría más la restauración.  La primera parte fue cierta: me dedicaría al Señor, a mis hijos, y a ministrar a mujeres, pero la segunda parte de “no continuar buscando la restauración” me hubiera causado quedar corta de Su plan perfecto, que era restaurar mi matrimonio en 1989.  Esta vez, diecisiete años más tarde, también busqué al Señor completamente, y es Su voluntad para mí que permanezca como Su novia – dedicada solamente a El, entonces mis hijos, y también ministrando a mujeres alrededor del mundo.  Esta es Su vida abundante para mí, y El tiene una vida abundante para usted también.

La vida abundante usualmente no es la vida que hemos planificado, pero es la vida que El creó para que viviéramos.  La que nosotros planificamos está llena de dolor y lucha; sin embargo, Su regalo de vida para usted es uno de gozo completo en el que usted vive sin esfuerzo.  Si yo no hubiera experimentado primero un matrimonio restaurado nunca hubiera recibido la bendición de ver qué mayor era su plan que el mío.  “Mis caminos y mis pensamientos son más altos que los de ustedes; ¡más altos que los cielos sobre la tierra!” (Isa. 55:9).

¿Pero qué hago si no quiero mi matrimonio restaurado?

Muchas mujeres que actualmente buscan restauración, o que están felizmente casadas, la pueden presionar para que busque restauración.  Sin embargo, mi preciada, es su alternativa si quiere buscar restauración o quedarse en un estado de soltería a fin de dedicar su vida al Señor.  La Biblia nos dice en 1 Corintios 7:10-11 “A los casados les doy la siguiente orden (no yo sino el Señor): que la mujer no se separe de su esposo. 11 Sin embargo, si se separa, que no se vuelva a casar; de lo contrario, que se reconcilie con su esposo. Así mismo, que el hombre no se divorcie de su esposa…”  Claramente sólo hay dos opciones.  Volverse a casar (a un esposo nuevo) no es una opción.

Permanecer sin casarse no es para todo el mundo.  Pero yo, al igual que Pablo, altamente lo recomendamos.  Ya que no puedo hablar por Pablo, ni nos da suficiente información, no intentaré darle sus razones.  En cuanto a mí, les puedo decir que tuve lo que muchas mujeres esperan y sueñan, un matrimonio restaurado después de estar perdido, y el padre de mis hijos de regreso en el hogar.  Les puedo decir que fue muy difícil, y realmente fue más difícil que cuando él no estuvo en casa.  (Creo que todas las señoras que han obtenido un matrimonio restaurado le dirán eso.)  Esto también es cierto cuando tiene un bebé.  Sin embargo, tener bebés vale más que la pena si es el deseo de su corazón.

Sin embargo, después de tener un matrimonio restaurado por casi catorce años, encontré que mi mente seguía retrocediendo a los días que era solamente Suya.  Los dos años que mi esposo no estuvo, y cuando tuve una intimidad increíble con el Señor, que lentamente comenzó a desaparecer cuando mi esposo regresó a casa.  Usted puede decir que es posible guardar esa misma intimidad, pero le cuento que con todas las mujeres a quienes conozco personalmente que tienen matrimonios restaurados, yo puedo decirle (y ellas les pueden decir) que no es lo mismo.  La Escritura también nos dice que simplemente no es así.  ¡Y es por eso que ambos el apóstol Pablo y yo recomendamos la soltería como el camino a tomar!

No obstante, si usted tiene dificultad con intimidad física, entonces, como nos dice la Escritura, es mejor estar casada que ponerse en un área donde cometerá pecado.  “En cuanto a las cosas de que me escribisteis, bueno es para el hombre no tocar mujer.  No obstante, por razón de las inmoralidades, que cada uno tenga su propia mujer, y cada una tenga su propio marido… Sin embargo, yo desearía que todos los hombres fueran como yo…  A los solteros y a las viudas digo que es bueno para ellos si se quedan como yo.  Pero si carecen de dominio propio, cásense; que mejor es casarse que quemarse” (1 Cor. 7:1–9).

Hay otras mujeres que honestamente no pueden entender por qué alguien escogería estar sola.  Sin embargo, para otras, como yo misma, ¡intimidad con el Señor es lo que ellas y yo siempre hemos soñado y más!  Mientras recomiendo a todas vivir una vida totalmente dedicada a El solamente, lo que más recomiendo es que busquen al Señor por esa vida abundante que El murió para darnos.  Usted lo sabrá por el gozo y la facilidad de vivirla, una vez le entregue su vida a Su voluntad.  “y sus intereses están divididos. Y la mujer que no está casada y la doncella se preocupan por las cosas del Señor, para ser santas tanto en cuerpo como en espíritu; pero la casada se preocupa por las cosas del mundo, de cómo agradar a su marido. Y esto digo para vuestro propio beneficio; no para poneros restricción, sino para promover lo que es honesto y para asegurar vuestra constante devoción al Señor (1 Cor. 7:34–35).

Gracia, Gracia, y Más Gracia

Al cerrar este capítulo sobre el divorcio y los temas complicados de volverse a casar, puede parecer que esta segunda parte del capítulo contradice la primera mitad – pero este no es el caso más que el Antiguo Testamento contradice el Nuevo Testamento.  El Antiguo Testamento es la Ley que el pueblo de Dios no pudo cumplir; ¡entonces, en el Nuevo Testamento Jesús entra, Su sangre derramada cubre todo pecado y la gracia abunda!

¿Por qué enseñar de esta manera y no permanecer con “la letra de la Ley”?  “[Es El] el cual también nos hizo suficientes como ministros de un nuevo pacto [de salvación a través de Cristo], no [ministros] de la letra (del código escrito por ley), sino del Espíritu; porque la letra [de las Leyes] mata, pero el Espíritu [Santo] da vida” (2 Cor. 3:6, AMP)..

¡La segundad mitad de este capítulo nos recuerda de la gracia abundante de Dios!  El es un Dios de segundas, terceras, y muchas oportunidades!  Jesús nos dijo que perdonáramos setenta veces siete - ¿cuantó más está dispuesto Dios de perdonarnos y a todos los que pecan y llegan corto de la Gloria de Dios?

El secreto de entender estos capítulos es en buscarle a El.  ¡Yo no tengo todas las respuestas, ni nadie más excepto Dios!  Aun Jesús, cuando los saduceos le preguntaron de cual esposo sería la esposa que había pasado por siete hermanos (como era su costumbre, cuando un hombre moría dejando a una viuda sin hijo), ¡El no les dio una respuesta directa sino que les corrigió en cuanto a su entendimiento de las Escrituras y al poder de Dios!  (Lea Mt. 22:23-33).

¡Eso significa que depende de usted buscar al Señor para su restauración y por cualquier y cada pregunta que usted tenga, que también viene con el poder de Dios!  No permita que nadie le robe de una realción íntima con el Señor o de escucharle directamente a El.  ¡Dios ha permitido esta prueba en su vida para acercarla más a El para que usted pueda experimentar gozo en medio de esta prueba y cada prueba futura que experimentará en su vida!

 

¡Vamos a comprometernos a
BUSCAR AL SEÑOR
PERSONALMENTE
y apoyar a otras a hacer lo mismo!

 

Compromiso personal de buscar al Señor ya sea para restaurar mi presente (o previo) matrimonio ahora o en el futuro, o permanecer sin casar únicamente para dedicarme a El.  “Basado en lo que acabo de aprender sobre la Palabra de Dios, entrego mis deseos y voluntad para así buscar al Señor para saber si debo o no restaurar mi matrimonio.  Pongo a un lado mi voluntad, quiero sólo Su voluntad ya que El es mi Señor, Mi Querido.  Prometo esperar por El para que me guíe.  Mientras tanto, buscaré una intimidad más profunda con El.  Además de eso, le pido al Señor que me cambie para que yo nunca juzgue a nadie que se encuentre en su segundo o subsiguiente matrimonio, sino reconocer que la sangre de Jesús es capaz de cubrir todo pecado de adulterio, y el Espíritu Santo es su guía, no yo.”

"Si está lista para comprometerse con DIOS a terminar el curso, AL HACER CLIC AQUÍ ha aceptado y está lista para documentar este próximo paso a lo largo de su Viaje de Restauración en su formulario" Mi Diario". Tómese su tiempo, tome asiento, tome su café o té y derrame su corazón en su Diario.

Como "Asímismo las ancianas ... enseñen lo que es bueno, para que INSTRUYAN a las jóvenes ..." (Tito 2: 3) Tendrá la oportunidad de hablar con las mujeres más jóvenes que todavía están solteras como parte de su ministerio ".