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Capítulo 10 "Diversas Pruebas"

"Hermanos míos, considérense muy dichosos
cuando tengan que enfrentarse
con diversas pruebas, pues ya saben
que la prueba de su fe produce constancia".
Santiago 1:2-3

¿Cuál es el propósito de Dios para nuestras pruebas y tribulaciones?  Muchos cristianos no tienen idea por qué Dios nos permite sufrir.  Sin nuestro entendimiento de esto, ¿no es de maravillarse por qué tantos cristianos hoy en día son tan fácilmente derrotados?  Veremos que hay muchos beneficios que se derivan de nuestras pruebas y tribulaciones, especialmente la construcción de nuestra fe y la constancia que necesitamos para terminar la carrera que está delante de nosotros.

La cosa  más importante que debemos darnos cuenta durante nuestras pruebas, tribulaciones y tentaciones es que ¡Dios está en control! Son Sus manos las que permiten que estas pruebas nos toquen o no nos toquen.  Cuando El permite que estas cosas pasen El nos da Su gracia y misericordia que nos ayudan a soportar.

Tentaciones.  Las tentaciones que experimentamos, dice la Escritura, son comunes a todos los hombres pero que Dios siempre provee una salida para escapar.  “Ustedes no han sufrido ninguna tentación que no sea común al género humano. Pero Dios es fiel, y no permitirá que ustedes sean tentados más allá de lo que puedan aguantar. Más bien, cuando llegue la tentación, él les dará también una salida a fin de que puedan resistir.” (1 Cor 10: 13).  Asegúrese de que toma nota de que la salida de  Dios no es librarla de la prueba, sino al contrario, ayudarle a soportar y atravesarla.

Las tentaciones son traídas por nuestros propios deseos.  Dios no nos puede tentar para hacer el mal pero nuestros propios deseos nos llevan a la tentación : “Que nadie, al ser tentado, diga: «Es Dios quien me tienta.» Porque Dios no puede ser tentado por el mal, ni tampoco tienta él a nadie.  Todo lo contrario, cada uno es tentado cuando sus propios malos deseos lo arrastran y seducen” (Santiago 1:13-14).  Cuando  pensamos en lujuria siempre pensamos en algo sexual, pero la lujuria a la que se  refiere la Biblia es tener codicia por todas las cosas que satisfacen nuestra carne, incluyendo hacer nuestra propia voluntad.

Estamos en sus manos.  “A todo esto me dediqué de lleno, y en todo esto comprobé que los justos y los sabios, y sus obras, están en las manos de Dios” (Eclesiastés 9:1).  Aunque tratemos de conseguir cosas de otras personas, todo lo que nosotros recibimos viene de Dios.

“Muchos buscan el favor del gobernante, pero la sentencia del hombre la dicta el Señor.” (Prov. 29:26).

“Se alista al caballo para el día de la batalla, pero la victoria depende del Senor” (Prov. 21:31).

“Las suertes se echan sobre la mesa, pero el veredicto proviene del Señor” (Prov. 16:33).

En las manos del Señor el corazón del rey es como un río: sigue el curso que el Señor le ha trazado” (Prov. 21:1)

Permiso para la adversidad. La cosa más reconfortante es saber que Satanás no nos puede tocar sin el permiso de Dios “Muy bien —le contestó el Señor—. Todas sus posesiones están en tus manos, con la condición de que a él no le pongas la mano encima.” Dicho esto, Satanás se retiró de la presencia del Señor (Job 1:12) . No solo Satanás  no pudo tocar a Job, pero además recibió instrucciones de cómo hacerlo. Satanás también pidió permiso para tentar a Pedro, “Simón, Simón, mira que Satanás ha pedido zarandearlos a ustedes como si fueran trigo” (Lc. 22: 31).  Satanás ni discutió ni luchó con Dios.  El Señor es grande y poderoso y está en control de todo lo que el diablo puede hacer o dejar de hacer.  Por eso, pare de enfocarse en lo que el maligno puede hacer y vuelva sus ojos  a Jesús.

Arrepentimiento y salvación. “Pero ahora me regocijo, no de que fueron entristecidos, sino de que fueron entristecidos para arrepentimiento; porque fueron entristecidos conforme a la voluntad de Dios, para que no sufrieran pérdida alguna de parte nuestra.  Porque la tristeza que es conforme a la voluntad de Dios produce un arrepentimiento que conduce a la salvación, sin dejar pesar; pero la tristeza del mundo produce muerte” (2 Cor 7 :9-10).  Dios permite que nosotras entremos en un estado de dolor para traernos al arrepentimiento.  Cuando tratamos de que las personas que están en nuestras vidas se sientan culpables por lo que nos hicieron eso no nos trae arrepentimiento genuino.  Esto se refiere a sus hijos, padres, amigos, su esposo o cualquier persona que la haya herido.

Necesitamos gracia.  “Pero él me dijo: «Te basta con mi gracia, pues mi poder se perfecciona en la debilidad.» Por lo tanto, gustosamente haré más bien alarde de mis debilidades, para que permanezca sobre mí el poder de Cristo.  Por eso me regocijo en debilidades, insultos, privaciones, persecuciones y dificultades que sufro por Cristo; porque cuando soy débil, entonces soy fuerte” (2 Cor 12:9-10).  ¿Cómo conseguimos la gracia que necesitamos?  Unicamente por medio de la humillación.

“Dios se opone a los orgullosos, pero da gracia a los humildes” (Santiago 4:6).

“… Pues todo el que a sí mismo se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido” (Lc. 18:14)

“Dichosos los humildes, porque recibirán la tierra como herencia” (Mt. 5:5).

“El altivo será humillado, pero el humilde será enaltecido” (Prov. 29:23).  Alardando sobre nuestras debilidades, confesando nuestras faltas y manteniéndonos humildes, ayudará a que el Espíritu Santo habite en nosotras.  De esta manera aprenderemos a sentirnos satisfechas, no importa en qué circunstancia nos encontremos.

Aprendiendo a contentarnos. “No que hable porque tenga escasez, pues he aprendido a contentarme cualquiera que sea mi situación.  Sé vivir en pobreza (vivir humildemente), y sé vivir en prosperidad. En todo y por todo he aprendido el secreto tanto de estar saciado como de tener hambre, de tener abundancia como de sufrir necesidad” (Filipenses 4:11-12).  Vemos que debemos aprender a estar contentas con las situaciones difíciles que Dios permite en nuestras vidas.  Esto no se aprende en una vida fácil, sino a través de las pruebas – ese es el secreto.

Aprendiendo obediencia.  Incluso Jesús aprendió a ser obediente en Su sufrimiento.  “Aunque era Hijo, mediante el sufrimiento aprendió a obedecer” (Hebreos 5:8).

El nos perfeccionará.  “Estoy convencido de esto: el que comenzó tan buena obra en ustedes la irá perfeccionando hasta el día de Cristo Jesús” (Filipenses 1:6).  Una vez que El ha empezado a trabajar una buena obra en usted, sus hijos, su esposo, su jefe, o sus amigos – El mismo la va a completar.  Esto significa que una vez que El ha empezado el trabajo, El no la llama a completar lo que El empezó.  ¡Simplemente entrégueselo y entrégueselos a el!

Hemos sido llamados a consolar a otros.  “Alabado sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, Padre misericordioso y Dios de toda consolación, quien nos consuela en todas nuestras tribulaciones para que con el mismo consuelo que de Dios hemos recibido, también nosotros podamos consolar a todos los que sufren” (2 Cor. 1:3-4).  Nosotras no sólo debemos aceptar la consolación de Dios, sino que hemos sido ordenadas a consolar a otras personas sin importar cuales sean sus aflicciones.

La disciplina de nuestro Padre.  «Hijo mío, no tomes a la ligera la disciplina del Señor ni te desanimes cuando te reprenda, porque el Señor disciplina a los que ama, y azota a todo el que recibe como hijo.»  Lo que soportan es para su disciplina, pues Dios los está tratando como a hijos…pero Dios lo hace para nuestro bien, a fin de que participemos de su santidad” (Hebreos 12: 5-10).  Muchas veces nuestros sufrimientos vienen de nuestro Padre Celestial por haber roto una de sus leyes.  Esta disciplina es diseñada para mantenernos en sus caminos de vida abundante, no es para impedirle hacer cosas que usted quiera hacer.

Disciplina es una bendición. “Hermanos, tomen como ejemplo de sufrimiento y de paciencia a los profetas que hablaron en el nombre del Señor.  En verdad, consideramos dichosos a los que perseveraron. Ustedes han oído hablar de la perseverancia de Job, y han visto lo que al final le dio el Señor. Es que el Señor es muy compasivo y misericordioso” (Santiago 5:10-11).  Cuando seguimos el ejemplo de los profetas en la Biblia, esto nos ayuda a perseverar nuestra adversidad y a encontrar esa vida abundante que Jesús murió para darnos.

La disciplina puede ser dolorosa. La disciplina nunca es agradable, especialmente cuando se está en medio de ella. Pero aquellos que han sido entrenados en Su disciplina saben el premio de la justicia – trae paz.  “Ciertamente, ninguna disciplina, en el momento de recibirla, parece agradable, sino más bien penosa; sin embargo, después produce una cosecha de justicia y paz para quienes han sido entrenados por ella” (Heb. 12:11).

Empieza por los cristianos.  ¿Por qué empieza el sufrimiento primero con los cristianos?  Es porque los cristianos pecaminosos y desobedientes nunca atraerán a otros al Señor.  Entonces es “la voluntad de Dios” que seamos expuestos a sufrimientos.  Debemos permitirnos a nosotros mismos sufrir (usualmente a manos de otra persona), entragándosnos completamente a Dios. “Ya ha llegado el tiempo en que el juicio comience por la propia familia de Dios. Y si el juicio está comenzando así por nosotros, ¿cómo será el fin de los que no obedecen al evangelio de Dios?  Y si el justo con dificultad se salva, ¿qué pasará con el malvado y el pecador? De manera que los que sufren según la voluntad de Dios, deben seguir haciendo el bien y poner sus almas en manos del Dios que los creó, pues él es fiel” (1 Pedro 4 :17-19).

Para recibir una bendición. “Pero yo les digo: No resistan al que les haga mal. Si alguien te da una bofetada en la mejilla derecha, vuélvele también la otra” (Mt. 5:39).  Cuando la maldad viene a nosotros, no debemos resistirla.  Este es el error más grande que cometen los crisitianos cuando se encuentran en adversidad.  Debemos ir aún más allá de soportar el mal.  “No devuelvan mal por mal ni insulto por insulto; más bien, bendigan, porque para esto fueron llamados, para heredar una bendición” (1 Pedro 3:9).  Muchos cristianos piensan que ellos están haciendo las cosas bien solo con no devolver un insulto, pero como resultado, se quedan cortos de recibir una bendición de Dios.

Para recibir una bendición usted debe bendecir a su enemigo, “Pero yo les digo: No resistan al que les haga mal. Si alguien te da una bofetada en la mejilla derecha, vuélvele también la otra.  Si alguien te pone pleito para quitarte la capa, déjale también la camisa.  Si alguien te obliga a llevarle la carga un kilómetro, llévasela dos” (Mt. 5:39-41).  No hay mejor forma de ser bendecido que bendecir a su enemigo.  Con este principio puede ver como el siguiente versículo es posible.  ¡Dichosos si sufren por causa de la justicia! «No teman lo que ellos temen ni se dejen asustar.»” (1 Pedro 3:14).

Cuando usted aprenda este principio tan poderoso de bendecir a sus enemigos para poder recibir los milagros que Dios le ha heredado, entonces es cuando no hay nada que temer.  ¡Este principio la hará libre y será la fundación para una vida bendecida poderosamente!

El poder de nuestra fe.  Es la fe en el principio de bendecir a su enemigo y confiar sólo en Dios que abre la puerta de los cielos a los milagros.  Pero usted necesita creer que El lo puede hacer sin dudar en su corazón.  “—Tengan fe en Dios —respondió Jesús—.  Les aseguro que si alguno le dice a este monte: "Quítate de ahí y tírate al mar" , creyendo, sin abrigar la menor duda de que lo que dice sucederá, lo obtendrá.  Por eso les digo: Crean que ya han recibido todo lo que estén pidiendo en oración, y lo obtendrán” (Mc.11:22-24).  Para ayudar su fe recuerde las cosas que Dios ha hecho por usted en el pasado y pare de enfocarse en cualquier persona o cosa que venga en su contra.  Mantenga sus ojos en el Señor, El es más  grande que cualquier cosa que pueda venir en su contra.

Dios en su palabra nos ha dicho que sufriremos.   “Pues cuando estábamos con ustedes les advertimos que íbamos a padecer sufrimientos. Y así sucedió.  Por eso, cuando ya no pude soportarlo más, mandé a Timoteo a indagar acerca de su fe, no fuera que el tentador los hubiera inducido a hacer lo malo y que nuestro trabajo hubiera sido en vano” (1 Tes 3:4-5).  ¡No tire la toalla todavía!  ¡No permita que Satanás le robe lo que conseguirá si persevera!  Solamente dele la batalla al Señor, pare de pelear usted misma.

Con Dios.  “—Para los hombres es imposible —aclaró Jesús, mirándolos fijamente—, mas para Dios todo es posible” (Mt. 19:26).  “—Para los hombres es imposible —aclaró  Jesús, mirándolos fijamente—, pero no para Dios; de hecho, para Dios todo es posible” (Mc. 10:27). Nada (¡ABSOLUTAMENTE NADA!) es imposible con Dios.  Trabaje con Dios.  Y ya que El no hace acepción de personas, ¡cualquier cosa que El ha hecho por otros lo hará por usted también!

Lo que hablamos.  “…aferrémonos a la fe que profesamos.” (Hebreos 4:14).  Nosotras necesitamos hablar con lo que Dios dice en Su palabra, sin dudar, con esperanza en nuestros labios.  “Si se nos arroja al horno en llamas, el Dios al que servimos puede librarnos del horno y de las manos de Su Majestad.  Pero aun si nuestro Dios no lo hace así…” (Daniel 3:17-18).  Pero espere hasta que tenga que rendir cuentas.  ¡Le preguntarán si está llena de gozo del Señor en medio de su adversidad!  “Más bien, honren en su corazón a Cristo como Señor. Estén siempre preparados para responder a todo el que les pida razón de la esperanza que hay en ustedes” (1 Pedro 3:15).  Cuando le pregunten, asegúrese de que responda a la otra persona con reverencia, respeto y gentileza.  ¡Nunca argumente con las Escrituras!  Por eso es que tenemos testimonios, ¡nadie puede argumentar lo que Dios ha hecho por nosotros!

Ciña su mente y quédesete allí.  “Por eso, dispónganse para actuar con inteligencia; tengan dominio propio; pongan su esperanza completamente en la gracia que se les dará cuando se revele Jesucristo” (1 Pedro 1:13).  Tener “dominio propio” significa pensar claramente, estar clara en su mente y cómo se posiciona para enfrentar las consecuencias de la mente doble cuando dude.  No piense en sus problemas.  Al contrario, enfóquese en Dios y en Su fidelidad.

Estar en gozo.  Necesitamos estar en gozo en nuestras pruebas porque sabemos que estamos produciendo resistencia que nos permitirá terminar el curso frente a nosotros, y esto acercará a otros al Señor mientras la miran.  “Hermanos míos, considérense muy dichosos cuando tengan que enfrentarse con diversas pruebas, pues ya saben que la prueba de su fe produce constancia.  Y la constancia debe llevar a feliz término la obra, para que sean perfectos e íntegros, sin que les falte nada.  Si a alguno de ustedes le falta sabiduría, pídasela a Dios, y él se la dará, pues Dios da a todos generosamente sin menospreciar a nadie.  Pero que pida con fe, sin dudar, porque quien duda es como las olas del mar, agitadas y llevadas de un lado a otro por el viento” (Stgo. 1:2-6).

Nosotras sabemos que nuestra fe está siendo probada, y estirada para que nos pueda usar más en la vida de otra gente.  Los miedos y las dudas vienen a la mente de todos – ¡sólo no las entretenga!  En vez de eso, piense solamente en cosas buenas y entréguele sus problemas a Jesús.  Si entretiene los “que tal si...” comenzará a dudar, y las pruebas serán más difíciles.  Y recuerde, tendremos una variedad de pruebas.  Algunas son mayores y otras son sólo provocaciones.

Muchos de nosotros podemos soportar pruebas inmensas pero nos desboronamos con las pequeñas.  “Atrapen a las zorras, a esas zorras pequeñas que arruinan nuestros viñedos, nuestros viñedos en flor” (Cantares 2:15).  No trate de manejar los pequeños problemas en su vida, sino que entréguele todo a El ya que “separados de mí no pueden ustedes hacer nada.”  “Yo soy la vid y ustedes son las ramas. El que permanece en mí, como yo en él, dará mucho fruto; separados de mí no pueden ustedes hacer nada” (Jn. 15:5).

Alégrense.  “Alégrense siempre en el Señor. Insisto: ¡Alégrense!  Que su amabilidad sea evidente a todos. El Señor está cerca. No se inquieten por nada; más bien, en toda ocasión, con oración y ruego, presenten sus peticiones a Dios y denle gracias.  Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, cuidará sus corazones y sus pensamientos en Cristo Jesús.  Por último, hermanos, consideren bien todo lo verdadero, todo lo respetable, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo digno de admiración, en fin, todo lo que sea excelente o merezca elogio.  Pongan en práctica lo que de mí han aprendido, recibido y oído, y lo que han visto en mí, y el Dios de paz estará con ustedes” (Filipenses 4:1-9).

Claramente, muchas batallas se ganan o se pierden en la mente.  Siga el consejo del Señor para tener paz en medio de la prueba.  Regocíjese en lo que El está haciendo.  Piense en cosas buenas, hable cosas buenas, y escuche cosas buenas solamente.  Muchas veces amigos cercanos la llaman para decirle lo que su hijo (a), esposo, novio, o jefe están haciendo.  Usualmente no hay “buenos informes” y muchas veces, no son estupendos, puros o correctos, ¡así que no escuche!

La fe NO se mira.  Otras personas quieren saber cómo van las cosas cuando ellos saben que está experimentando pruebas en su vida.  Están buscando por señales de que las cosas están mejorando.  Debemos recordad que la Escritura es muy clara: ¡la fe no se mira!  Conteste sus preguntas con – ¡Dios está trabajando!  “Por tanto, no nos desanimamos. Al contrario, aunque por fuera nos vamos desgastando, por dentro nos vamos renovando día tras día.  Pues los sufrimientos ligeros y efímeros que ahora padecemos producen una gloria eterna que vale muchísimo más que todo sufrimiento.  Así que no nos fijamos en lo visible sino en lo invisible, ya que lo que se ve es pasajero, mientras que lo que no se ve es eterno” (2 Cor. 4:16–18).

¡Sin ver!  Cuando experimentamos lo que Pablo llama “sufrimientos ligeros” puede que esté rompiendo nuestro corazón.  Debemos recordarnos a nosotras mismas la verdad más importante: estas aflicciones son solamente pasajeras.  No solamente son pasajeras, sino que están produciendo algo maravilloso para nosotros en la Gloria.  Recuerde, el sufrimiento es temporal y los beneficios durarán una eternidad.  ¡Cambiará nuestras vidas!  “Ahora bien, la fe es la garantía de lo que se espera, la certeza de lo que NO se ve” (Heb. 11:1).

No por vista.  La mayoría de las personas comienzan a creer cuando empiezan a ver algo pasando – ¡pero esto no es fe!  “Vivimos por fe, no por vista” (2 Cor. 5:7).

Mirando nuestras circunstancias.  Cuando Pedro miró sus circunstancias, se hundió, y usted se hundirá también si hace lo mismo.  —Ven —dijo Jesús.  Pedro bajó de la barca y caminó sobre el agua en dirección a Jesús.  Pero al sentir el viento fuerte, tuvo miedo y comenzó a hundirse. Entonces gritó: —¡Señor, sálvame!  En seguida Jesús le tendió la mano y, sujetándolo, lo reprendió: —¡Hombre de poca fe! ¿Por qué dudaste? (Mat. 14:29).  Una vez usted fije su vista en Jesús El calmará la tormenta en su corazón y emociones. 

Para nuestra prueba.  Probablemente esta es la lección más importante para pasar nuestra prueba.  La prueba de nuestra fe es simplemente creer en Su Palabra, y no dejarnos mover por el vaivén de las emociones o por direcciones falsas.  “Hermanos míos, considérense muy dichosos cuando tengan que enfrentarse con diversas pruebas, pues ya saben que la prueba de su fe produce constancia.  Y la constancia debe llevar a feliz término la obra, para que sean perfectos e íntegros, sin que les falte nada” (Stgo. 1:2-4).

 “Esto es para ustedes motivo de gran alegría, a pesar de que hasta ahora han tenido que sufrir diversas pruebas por un tiempo.  El oro, aunque perecedero, se acrisola al fuego. Así también la fe de ustedes, que vale mucho más que el oro, al ser acrisolada por las pruebas demostrará que es digna de aprobación, gloria y honor cuando Jesucristo se revele” (1Pedro 1:6-7).  Demasiados han fracasado su prueba y han continuado caminando en el desierto como el pueblo de Israel hizo.  La prueba de su fe es mucho más valiosa que el oro.

Manteniendo la fe.  No debe darse la vuelta para seguir otro plan cuando las cosas se ponen difíciles.  No ponga en peligro lo que comenzó a hacer.  Satanás se conoce por traer soluciones nuevas (y equivocadas) a nuestras pruebas.  Este es nuestro periodo de prueba.  “He peleado la buena batalla, he terminado la carrera, me he mantenido en la fe.  Por lo demás me espera la corona de justicia que el Señor…” (2 Tim. 4:7).

Pídale a Dios por otra mujer que se pare a su lado.  Encuentre otra mujer que le ayude a pararse con usted por lo que usted cree y ayudarle a no doblarse de su compromiso.  “Más valen dos que uno, porque obtienen más fruto de su esfuerzo.  Si caen, el uno levanta al otro.  ¡Ay del que cae y no tiene quien lo levante!  Si dos se acuestan juntos, entrarán en calor; uno solo ¿cómo va a calentarse?  Uno solo puede ser vencido, pero dos pueden resistir.  ¡La cuerda de tres hilos no se rompe fácilmente!” (Eclesiastés 4:9–12).  Como una cuerda de tres hilos es difícil de romper, trate de encotrar a otras dos mujeres que la animarán y mantendrán firme en la dirección de su fe.  Aquí hay algunos ejemplos de tres hilos que encontramos en la Escritura.

Moisés, Aarón y Jur “Cuando a Moisés se le cansaron los brazos, tomaron una piedra y se la pusieron debajo para que se sentara en ella; luego Aarón y Jur le sostuvieron los brazos, uno el izquierdo y otro el derecho, y así Moisés pudo mantenerlos firmes hasta la puesta del sol” (Ex. 17:12). Y no olvidemos los tres jóvenes, Sadrac, Mesac y Abednego en el capítulo 3 del libro de Daniel que estaban dispuestos a que los tiraran al fuego porque defendieron sus convicciones.

Pablo, Lucas y Timoteo.  Cuando Pablo estuvo en prisión tuvo a dos hombres que le ayudaron a mantenerse firme.  Cuando Demas se fue, Pablo mandó a buscar a Timoteo.  Nos dicen que Demas se fue porque las preocupaciones del mundo ahogaron la Palabra dentro de él.  El siguiente versículo nos dice por qué: “El que recibió la semilla que cayó entre espinos es el que oye la palabra, pero las preocupaciones de esta vida y el engaño de las riquezas la ahogan, de modo que ésta no llega a dar fruto” (Mt. 13:22).  La Escritura específicamente dice que fue por “preocupaciones” y también por las “riquezas.”  Así que tengamos cuidado de no preocuparnos sobre nuestras circunstancias o quedarnos atrapados por el dinero o posesiones.  Debemos confiar que “nuestro Dios proveerá todas nuestras necesidades” cuando usted (o su esposo) pierda su trabajo o “aparenta” que no habrá suficiente dinero.  Muchos han caido en su fe porque ahogaron la Palabra.

Pídale orientación a Dios en medio de sus pruebas. “Confía en el Señor de todo corazón, y no en tu propia inteligencia.  Reconócelo en todos tus caminos, y él allanará tus sendas” (Prov. 3:5–6).  Que cada una de nosotras lo llamemos a El por fortaleza y que nos acerque más a El en nuestro tiempo de necesidad.  Permitamos que El nos discipline, nos purifique y nos pruebe.  Regocijémosnos siempre en todas las cosas, no solamente en las cosas buenas, sino también en los problemas que vienen.  Que cada una de nosotras mantenga su esperanza cerca de nuestros labios y permanezcamos firme en nuestras mentes.  ¡Siempre recordemos que es Su voluntad que enfrentemos tiempos difíciles y que son para nuestro bien!

“llenos de gozo por

haber sido considerados dignos de

sufrir afrentas por causa del Nombre.

—Hechos 5:41

“[la mujer perfecta] se reviste de fuerza y dignidad,

y afronta segura el porvenir..”

—Proverbios 31:25

“Ahora bien, sabemos que

Dios dispone todas las cosas

para el bien de quienes lo aman

los que han sido llamados

de acuerdo con su propósito..”

—Romans 8:28

Compromiso personal de considerarlo todo en GOZO cuando enfrente varias pruebas. “Basado en lo que acabo de aprender sobre la Palabra de Dios, entrego mi vida al Señor quien permite la prueba de mi fe para que me ayude a producir constancia.  Es mi deseo permitir que la constancia tenga su resultado perfecto y completo, sin que falte nada.”

Aquí hay algunos versículos Bíblicos para acudir durante sus varias pruebas:

Dios está en control, no es ni el hombre ni Satanás.

  1. La justicia es del Señor. (Prov. 29:26).
  2. Una respuesta es del Señor. (Prov. 16:1).
  3. El Señor cambia el corazón. (Prov. 21:1).
  4. Sus acciones están en manos de Dios. (Eclesiastés 9:1).
  5. Dios lo ha hecho. (Salmo 44:9–15).
  6. El (Dios) levantó la tormenta. (Salmo 107:1–32).
  7. El (Dios) removió seres queridos y amigos. (Salmo 88:8, 18).

¿Qué hacen nuestras pruebas por nosotros?

  1. Para que el poder de Cristo habite en nosotros. (2 Cor. 12:9–10).
  2. Para que aprendamos a estar satisfechos. (Fil. 4:9).
  3. Para que recibamos una recompensa. (2 Tim. 4:7–8).
  4. Para que no nos falte nada. (Stgo. 1:2–4).
  5. Para permitirnos consolar a otros. (2 Cor 1:3–4).
  6. Para perfeccionar lo que El ha comenzado en nosotros. (Fil. 1:6–13).
  7. Para traer a nuestro ser querido de vuelta. (Filemón 1:15–16).
  8. Para recibir misericordia. (Heb. 4:15).
  9. Para aprender obediencia. (Heb. 5:7–8).
  10. Para producir resistencia. (Stgo. 1:2–4).
  11. Para recibir la corona de vida. (Stgo. 1:12).
  12. Para demostrar nuestra fe. (1 Pedro 1:6–7).
  13. Para seguir en Sus pasos. (1 Pedro 2:21).
  14. Para compartir en Sus sufrimientos. (1 Pedro 3:13).
  15. Para ser perfectas, confirmadas, fortalecidas y establecidas. (1 Pedro 5:10).

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Como "Asímismo las ancianas ... enseñen lo que es bueno, para que INSTRUYAN a las jóvenes ..." (Tito 2: 3) Tendrá la oportunidad de hablar con las mujeres más jóvenes que todavía están solteras como parte de su ministerio ".