Una Mujer Sabia

Una Mujer Sabia Construye Su Casa

Por una TONTA que Primero Construyó en Arena Movediza

Dedicatoria

Este libro de trabajo es dedicado a mi Señor y Salvador, Jesucristo. Gracias por nunca haberme dejado. Gracias por ser tan fiel a tus promesas, especialmente a Romanos 8:28: “Y sabemos que para los que aman a Dios, todas las cosas cooperan para bien, esto es, para los que son llamados conforme a Su propósito”.

A mi primera hija, Tyler, cuando Dios me bendijo contigo, yo comencé mi jornada de procurar ser una madre piadosa, con la esperanza que yo sería un ejemplo apropiado para que siguieras. También, a mis hijas, Tara y Macy, que puedan buscar un “espíritu suave y apacible, ya que ésta sí que tiene mucho valor delante de Dios”.

A mis cuatro hijos varones, Dallas, Axel, Easton, y Cooper, espero que puedan apreciar a la mujer con quien se casen, “porque aquel quien encuentra una esposa, encuentra una cosa buena y obtiene favor del Señor”. ¡Búscala como buscarías una piedra preciosa, “porque su valor es mayor que el de rubíes”!  Sé que amaré a cada una de mis futuras hijas tanto como los amo a cada uno de ustedes.

Los capítulos 12 y15 son dedicados a mi madre, Grace McGovern, quien se fue con el Señor el 10 de abril del 2000. Su ejemplo de atesorar a cada uno de sus siete hijos como “una bendición especial del Señor” me animó a desear hijos y a confiar en el Señor con mi fertilidad. Fue su amor a la maternidad el que me inspiró a amar a mis hijos. ¡Mi madre tenía razón: “el amor nunca falla”!

A las muchas mujeres que vinieron a través de Restore Ministries (Ministerios de Restauración) y ayudaron con la revisión, edición y corrección de este libro de trabajo: mi madre, Jo Hurst, Tammy Sutton, Rachel Floyd, Wendy Bryant, Marilyn Danielson y Sarah Buzzard. ¡Gracias a todas! Ustedes fueron una respuesta a nuestras oraciones.

Y finalmente a mi esposo por regresar a casa y convertirse en el líder espiritual de nuestro hogar y ministerio. Te amo más cada día.

Introducción

El libro que tiene en sus manos no debe leerse y dejarse de lado. Espero y oro para que le brinde el conocimiento que necesita para evitar que tenga que enfrentar la infidelidad o el divorcio. Para aquellas que han recibido este libro de trabajo debido a mi recomendación en Cómo Dios puede y Va a Restaurar su Matrimonio: Un libro para mujeres de alguien que ha estado allí, estoy segura de que Dios ve su corazón y en este momento la está “apoyando fuertemente”.

Es hora de que todas las mujeres (y hombres) se den cuenta de que todos los matrimonios están en la arena que se hunde, a menos que estén firmemente basados en la Roca de la Palabra de Dios.

Mientras lee cada capítulo, verá claramente que su corazón y pasión deben ser para el Señor. Las Escrituras son todo lo que usted necesita para renovar su mente en la manera de pensar de Dios mientras bota las otras opiniones de sus amistades, familiares, lo que aprendió de niña, y del mundo. Entonces estará lista para reconstruir su vida sobre la Roca al ser una mujer que vive la Palabra, no solo alguien que la escucha solamente.

Antes de reconstruir, debe tener buenos planos. Sus planos deben ser Su Palabra, los cuales encontrará en las siguientes páginas. Luego, debe encontrar la Piedra Angular donde construirá todo. Nuestra Piedra Angular es tomar a Jesús como su Señor, no sólo como su Salvador. Cubriremos esto en la lección dos.  

Con una mente renovada, los planos del Señor, y Él a su lado, entonces podrá reedificar su vida en lugar de construir tontamente sobre la arena movediza. Aquellas de ustedes que están sentadas en medio de escombros porque sus casas se han venido abajo (a través de infidelidad o divorcio) realmente tienen la ventaja. Están motivadas para comenzar a reconstruir su vida. Aquí es donde estaba cuando comencé a escribir este libro de trabajo para mujeres. Fue doloroso para mí, ¡pero valió la pena cada lágrima que lloré!

Para aquellas de ustedes que están viviendo en una casa que solo hace chirridos o que cambia cuando el clima cambia, pero Dios está tratando de llamar tu atención o no estaría sosteniendo este manual en sus manos. Puede que se sienta segura y protegida, pero confíe en mí, las lluvias vendrán a su vida. Recuerde, Jesús dijo que cuando vengan las lluvias, no si vienen. Y Él es muy claro en que todos aquellos suyas casas no estén edificadas sobre la Roca caerán, ¡y grande será su caída! Sus lluvias y vientos vendrán en forma de enfermedad o muerte en su familia, problemas económicos, o para muchas, la infidelidad de su esposo, que la abandone, o se divorcie de usted como pasó en mi matrimonio. De todas maneras, Dios es fiel y El usará lo que Él sabe que llamará su atención.

“Estoy convencido precisamente de esto: que el que comenzó en ustedes la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Cristo Jesús” (Filipenses 1:6). Les aseguro que todas nosotras tendremos pruebas y tribulaciones en nuestras vidas. Por lo tanto, ¡construyamos nuestros hogares firmemente en la Roca de Jesucristo y Su Palabra!

 

Contenido

1. Sobre la roca
2. Su primer amor
3. Un espíritu suave y apacible
4. La bondad está en su lengua
5. Ganado sin una palabra
6. Una mujer contenciosa
7. Casta y respetuosa
8. Esposas, sean sujetas
9. Ayuda idónea
10. Diversas pruebas
11. Yo aborrezco el divorcio
12. El fruto del vientre
13. El ministerio de la reconciliación
14. La marcha de su hogar
15. Las enseñanzas de tu madre
16. Mujeres, animen a las mujeres jóvenes
17. Abriendo las ventanas del cielo

“Mi pueblo es destruido por falta de conocimiento”.

Capítulo 1 "Sobre la Roca"

“Por tanto, cualquiera que oye estas palabras Mías y las pone en práctica,
será semejante a un hombre sabio que edificó su casa sobre la roca;
y cayó la lluvia, vinieron los torrentes, soplaron los vientos
 y azotaron aquella casa; pero no se cayó,
porque había sido fundada sobre la roca
Mateo 7:24-25

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¿Está su casa construida sobre la roca? ¿Está segura? La palabra de Dios dice que las lluvias vendrán. Puede ser en forma de crisis financiera, la muerte de un ser querido, infidelidad, problemas de salud, o un hijo rebelde. ¿Se mantendrá su matrimonio? Grande es la caída de la mayoría de los matrimonios, ¿el próximo será el suyo? O tal vez ya cayó. Señoras, es hora de que todas reconstruyamos nuestros hogares firmemente en la Roca de Jesucristo: Su Palabra.

Nosotras las mujeres vamos a múltiples estudios bíblicos y luego a una multitud de seminarios. Nos saturamos incansablemente de la Palabra, sin embargo, nuestros hogares están fuera de lugar y se desmoronan. La mayoría de nuestros esposos están tan preocupados con pasatiempos, deportes y sus trabajos que pasan poco o nada de tiempo estudiando la Palabra de Dios. ¿Alguna vez se ha preguntado si su matrimonio terminaría en divorcio? Bueno, la Palabra de Dios dice: “Por tanto, el que cree que está firme, tenga cuidado, no sea que caiga” (1Co. 10:12).

Los caminos del mundo, los cuales han penetrado la iglesia y sus enseñanzas, solamente garantizarán el derrumbamiento de nuestras esperanzas y planes para nuestro futuro. ¿Sabe bien lo que la Palabra de Dios le dice como mujer, esposa y madre?  ¿Ha leído los planos de Dios y ha modelado su hogar según ellos? Estas son algunas de las preguntas que serán respondidas por las Escrituras en las siguientes lecciones:

¿Hay algo malo con el divorcio, especialmente en ciertas circunstancias? ¿Por qué la consejería matrimonial generalmente resulta en divorcio? ¿Por qué muchas mujeres muestran la actitud y las características de una esposa ideal hacia sus empleadores pero no hacia sus esposos? Si pone a su esposo primero en su vida, ¿qué pasará con su matrimonio?

¿Qué peligro está presente cuando una esposa satisface todas sus necesidades individuales y su esposo satisface las de él propiamente? ¿Debería su pastor ser su líder espiritual? ¿Por qué los insultos y los males son traídos a nuestras vidas, y cómo se relaciona esto con las bendiciones de Dios? Cuando pone a alguien o algo por delante del Señor, ¿qué hará Dios para llevarla de regreso a Él? Algunos predicadores nos dicen que se nos ordena enojarnos; ¿Esto es cierto?

¿Sana doctrina? Los cristianos disfrutan los mensajes de un pastor, programas de radio cristianos, o programas de televisión cristianos que nos inspira para el Señor, pero ¿qué pasa con esos mensajes que traen convicción real? ¿Le corre o abraza la verdad? Muchos de nuestros predicadores hoy en día piensan que necesitan atraer a multitudes de gente por razones financieras y le dicen a su congragación u oyentes lo que ellos quieren oír para atraer esa gran multitud de gente y las mayores ofrendas para sus ministerios. “Porque vendrá tiempo cuando no soportarán la sana doctrina, sino que teniendo comezón de oídos, conforme a sus propios deseos, acumularán para sí maestros, y apartarán sus oídos de la verdad, y se volverán a los mitos” (2Tim. 4:3-4).

Lobos feroces. Jesús nos advirtió de líderes espirituales que tratarían de decepcionarnos. “Cuídense de los falsos profetas, que vienen a ustedes con vestidos de ovejas, pero por dentro son lobos rapaces. Por sus frutos los conocerán…” (Mt. 7:15-16). Podemos ver los frutos financieros de muchos ministerios, pero a muchos de sus seguidores les falta conocimiento. “Mi pueblo es destruido por falta de conocimiento. Por cuanto tú has rechazado el conocimiento, Yo también te rechazaré para que no seas Mi sacerdote. Como has olvidado la ley de tu Dios, Yo también me olvidaré de tus hijos”. (Os. 4:6). Cuando escucha al predicador cristiano más popular, ¿está segura de que su información es basada en la Escritura, o está basada en la psicología y las ideas del hombre? ¿Sabe la diferencia? “El profeta que tenga un sueño, que cuente su sueño, pero el que tenga Mi palabra, que hable Mi palabra con fidelidad. ¿Qué tiene que ver la paja con el grano?, declara el Señor” (Jr. 23:28). ¿Es capaz de distinguir el higo de los granos?

Halle sabiduría. “Hijo mío, no rechaces la disciplina del Señor ni aborrezcas Su reprensión, porque el Señor ama a quien reprende, como un padre al hijo en quien se deleita. Bienaventurado el hombre que haya sabiduría y el hombre que adquiere entendimiento. Porque su ganancia es mejor que la ganancia de la plata, y sus utilidades mejor que el oro fino” (Pr. 3:11-14). Si escuchara un mensaje fuerte titulado “Sumisión” o “La mujer contenciosa” o “Gane a su esposo SIN UNA PALABRA” ¿abrazaría el mensaje con entusiasmo o huiría de la convicción?

Su propósito. ¿Sabe la diferencia entre la condenación y la convicción? Satanás trae condenación o la culpa que nos pesa: pensamientos que nos hacen sentir sin esperanza. El Señor, sin embargo, con amor nos pone convicción en nuestro espíritu para poder enseñarnos las cosas en nuestras vidas que necesitan cambiar. Toda culpa no es mala. Por el contrario, debemos sentirnos culpables cuando pecamos. Si una persona no siente culpa ni remordimiento por su pecado, ¿por qué querría arrepentirse? Incluso la desesperanza que trae la condenación puede usarse para bien si recurrimos a Dios por esperanza para nosotras. “Y sabemos que para los que aman a Dios, todas las cosas cooperan para bien, esto es, para los que son llamados conforme a Su propósito” (Rom. 8:28). ¿Sabía que muchas veces es Dios, no el enemigo, quien trae calamidad (la cual está definida como “una situación desastrosa o también; miseria o sufrimiento resultado de un evento desastroso”) en nuestras vidas para fortalecer nuestra relación con Él? Fue Dios quien creó las muchas pruebas en la vida de Jonás para traer obedencia, y fue el Señor quien cegó a Saulo para poder cambiarlo en el apóstol Pablo. ¿Importa realmente de dónde viene la adversidad siempre que permitamos que cada una de estas tribulaciones nos moldeen más a la imagen del Señor?

Mis caminos, Mis pensamientos. Lo que está escrito en las siguientes lecciones puede ser extraño para usted. Muchas de estas verdades son rara vez, si alguna vez, predicadas desde el púlpito, habladas en la radio cristiana, o escritas en libros cristianos. “Porque como los cielos son más altos que la tierra, así Mis caminos son más altos que sus caminos, y Mis pensamientos más que sus pensamientos” (Is. 55:9). Estas enseñanzas se pueden encontrar fácilmente en las Escrituras, pero son muchas veces pasadas por alto, aguadas, o cambiadas de contexto para justificar una opinión opuesta o hasta justificar el pecado. “Probada es toda palabra de Dios; Él es escudo para los que en Él se refugian. No añadas a Sus palabras, no sea que Él te reprenda y seas hallado mentiroso” (Pr. 30:5-6).

Un corazón quebrantado y arrepentido. ¿Está su corazón quebrantado y arrepentido? Debe estarlo para recibir la Verdad. “Los sacrificios de Dios son el espíritu contrito; al corazón contrito y humillado, oh Dios, no despreciarás” (Sal. 51:17). Su corazón quebrantado es la tierra firme que Dios ha dicho que producirá fruto. “Ustedes, pues, escuchen la parábola del sembrador. A todo el que oye la palabra del reino y no la entiende, el maligno viene y arrebata lo que fue sembrado en su corazón. Este es aquel en quien se sembró la semilla junto al camino. Y aquel en quien se sembró la semilla en pedregales, este es el que oye la palabra y enseguida la recibe con gozo; pero no tiene raíz profunda en sí mismo, sino que solo es temporal, y cuando por causa de la palabra viene la aflicción o la persecución, enseguida se aparta de ella. Y aquel en quien se sembró la semilla entre espinos, este es el que oye la palabra, pero las preocupaciones del mundo y el engaño de las riquezas ahogan la palabra, y se queda sin fruto. Pero aquel en quien se sembró la semilla en tierra buena, este es el que oye la palabra y la entiende; este sí da fruto y produce, uno a ciento, otro a sesenta y otro a treinta por uno” (Mt. 13:18-23).

No lo oyeron. “Pero dichosos los ojos de ustedes, porque ven, y sus oídos, porque oyen. Porque en verdad les digo que muchos profetas y justos desearon ver lo que ustedes ven, y no lo vieron; y oír lo que ustedes oyen, y no lo oyeron” (Mt. 13:16-17). Necesitará un “oído para oír”, lo que significa escuchar y querer adquirir la sabiduría completa que la Biblia nos ofrece.

Medita día y noche. Necesitará renovar su mente para alinearla con todo lo que dice Dios. Muchos confían en lo que es popular de acuerdo con la norma del mundo o siguen a los que se llaman “expertos” en un campo en particular. Nunca debemos olvidar que Dios es nuestro Creador. ¿No sabrá Él como tratar con cada circunstancia o relación que Él ha creado? “¡Sino que en la ley del SEÑOR está su deleite, y en Su ley medita de día y de noche! Será como árbol plantado junto a corrientes de agua, que da su fruto a su tiempo y su hoja no se marchita; en todo lo que hace, prospera” (Sal. 1:2-3).

Su Palabra es la Verdad. El enemigo tratará de tentarla para que rechace lo que está escrito en este libro de trabajo. Quizás tratará de causar división haciendo que piense o diga que no está de acuerdo con el autor. Primero, no importa lo que el autor está escribiendo o diciendo. Lo único que importa es lo que dice Dios, ya que Él es el Autor y Creador de la vida. Por eso es que debe leer todas las escrituras, para saber lo que está diciendo Dios. Segundo, debemos recordar que el enemigo tratará de desanimarla, y la división es una de sus tácticas favoritas. Si no cree en lo que está escrito en estas lecciones, tiene tres cosas para escoger: 1) Puede hablar con alguien que sabe va a estar de acuerdo con usted. 2) Puede tomar lo que quiera y pasar por alto lo que no le gusta como en un bufet de comida. O 3) puede buscar la Verdad. “Santifícalos en la verdad; Tu palabra es verdad” (Jn. 17:17). Por favor, escoja buscar la verdad. La Verdad no es para temerle, en cambio, la dejará ser libre. Jesús les dijo a los judíos que habían creído en él: “Entonces Jesús decía a los judíos que habían creído en Él: 'Si ustedes permanecen en Mi palabra, verdaderamente son Mis discípulos; y conocerán la verdad, y la verdad los hará libres'” (Jn. 8:31-32). Nuevamente, si cuestiona cualquier parte de este material, la insto a buscar la Palabra para encontrar la Verdad.

Busque y hallará. “Pero busquen Su reino, y estas cosas les serán añadidas” (Lc. 12:31). “Así que Yo les digo: pidan, y se les dará; busquen, y hallarán; llamen, y se les abrirá” (Lc. 11:9). Use su concordacia; permita que el Señor la guíe a toda la verdad. Memorice un versículo y repítalo muchas veces en su mente. Entonces un día será como si la luz se encendiera en una habitación oscura; ¡y conocerá la Verdad! ¿Vale la pena el esfuerzo? ¿Tiene tiempo? “Enséñanos a contar de tal modo nuestros días, que traigamos al corazón sabiduría” (Sal. 90:12). Si lo buscamos primero, Él promete que todo lo demás nos será dado.

Hambre y sed. Si somos creyentes, cristianas, seguidoras de Cristo, entonces nuestro propósito en la tierra es glorificar a Dios en todo lo que hacemos. ¿Eso no es lo que hizo Jesús con su vida? Y si nos llamamos cristianas, estamos supuestas a ser seguidoras de Cristo. ¿Pero, lo somos? ¿Cómo seguimos a Cristo? Quizás ha tratado de seguir a Cristo muchas veces, pero se tropezó y no pudo continuar. Si puede abrir su corazón a Dios y continúa leyendo las Sagradas Escrituras que encontrará en las siguientes lecciones, Su Palabra le causará hambre y sed para Él y Su Verdad. “Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, pues ellos serán saciados” (Mt.5:6). “Como el ciervo anhela las corrientes de agua, así suspira por Ti, oh Dios, el alma mía” (Sal. 42:1). ¡Qué manera tan maravillosa de sentirse sobre el Señor y Su Palabra!

Su palabra. Las Sagradas Escrituras de Dios serán las palabras más importantes en las siguientes páginas; por favor no las salte. Su Palabra sana. “Él envió Su palabra y los sanó y los libró de la muerte” (Sal. 107:20). Su Palabra es la luz que iluminará la oscuridad. “Lámpara es a mis pies Tu palabra, y luz para mi camino” (Sal. 119:105). Su Palabra es la Verdad. “La suma de Tu palabra es verdad, y eterna cada una de Tus justas ordenanzas” (Sal. 119:160).

¡Sólo hágalo! Una vez que empiece a entender y aceptar las Verdades de Dios, debe convertirse en una hacedora de la Palabra. “Porque si alguien es oidor de la palabra, y no hacedor, es semejante a un hombre que mira su rostro natural en un espejo; pues después de mirarse a sí mismo e irse, inmediatamente se olvida de qué clase de persona es” (St.1:23-24). Debe poner en acción lo que ha aprendido, ¡o nunca habrá cambio en su vida!

¿Apasionada por lo que es bueno? Deje que este pensamiento prevalezca en su mente: este libro de trabajo ha sido escrito por una mujer apasionada (fanática). Me convertí en una mujer apasionada por Él cuando me encontré acorralada en una esquina de mi vida. Cuando me estaba hundiendo y buscando algo o a alguien que me salvara. “Pero viendo la fuerza del viento tuvo miedo, y empezando a hundirse gritó: ‘¡Señor, sálvame!’” (Mt. 14:30). Me convertí en fanática cuando vi un vacío en mi vida que hacía doler a mi corazón al igual que a mis entrañas porque necesitaba desesperadamente llenar ese vacío. Si aquí es dónde está en su vida, entonces usted también, será una mujer apasionada por Él. Abrace y obedezca Su Palabra apasionadamente, ¡con entusiasmo!

Las enseñanzas apasionadas necesitan obediencias apasionadas. ¿Y quién les podrá hacer daño a ustedes si demuestran tener celo por lo bueno? (1Pe. 3:13). “Yo reprendo y disciplino a todos los que amo. Sé, pues, celoso y arrepiéntete” (Ap. 3:19). Jesús llamó a esa clase de obediencia cuando caminó esta tierra. ¿Qué puede ser más apasionado que esto? “Si tu mano o tu pie te hace pecar, córtalo y tíralo. Es mejor que entres en la vida manco o cojo, que teniendo dos manos y dos pies, ser echado en el fuego eterno” (Mt. 18:8). Yo diría que estas son instrucciones bastante apasionadas de nuestro Señor.

Ven, sígueme. “Jesús, mirándolo, lo amó y le dijo: ‘Una cosa te falta: ve y vende cuanto tienes y da a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo; entonces vienes y me sigues’. Pero él, afligido por estas palabras, se fue triste, porque era dueño de muchos bienes. Jesús, mirando en derredor, dijo a Sus discípulos: ‘¡Qué difícil será para los que tienen riquezas entrar en el reino de Dios!’” (Mc. 10:21-23). ¿Somos como el hombre rico, renuentes a seguir a Jesús porque tenemos miedo a lo que nos pida entregar? ¿Cuántas veces la ha llamado, pero estaba muy ocupada con las cosas de este mundo, así que decidió no seguirlo? No pierda la oportunidad ahora; Él está llamando su nombre.

Deje de lado toda carga. “Por tanto, puesto que tenemos en derredor nuestro tan gran nube de testigos, despojémonos también de todo peso y del pecado que tan fácilmente nos envuelve, y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante…” (Hb. 12:1). “La noche está muy avanzada, y el día está cerca. Por tanto, desechemos las obras de las tinieblas y vistámonos con las armas de la luz” (Rom.13:12). “Que en cuanto a la anterior manera de vivir, ustedes se despojen del viejo hombre, que se corrompe según los deseos engañosos” (Ef. 4:22). Debe hacer cambios en su vida inmediatamente y hacer el compromiso de seguir a Jesús Cristo. ¿Cuándo será la próxima vez que la llame? ¿Será esta su última oportunidad? Ahora piense en este verso: “Sin embargo, ustedes no saben cómo será su vida mañana. Solo son un vapor que aparece por un poco de tiempo y luego se desvanece” (St. 4:14-15). Haga que cada momento cuente, todos los días, que cuenten.

Tibio. Para todas ustedes quienes están convencidas de que tienen una vida feliz y un hogar estable, este libro de trabajo podría ser un poco apasionado porque no hay nada que las motive a cambiar. “Yo conozco tus obras, que ni eres frío ni caliente. ¡Ojalá fueras frío o caliente! Así, puesto que eres tibio, y no frío ni caliente, te vomitaré de Mi boca” (Ap. 3:15-16). Dios vomita al cristiano tibio. ¿Está apasionada por Él? ¿Qué tiene que hacer Él en su vida para que se emocione hacia Él y Su palabra? ¡Sé lo que me costó!

Pobre en el espíritu. Aquellos que son pobres tienen nada; sin embargo, es más fácil para ellos dejar todo para seguirlo a Él y a Su palabra. “El Espíritu del Señor está sobre Mí, Porque me ha ungido para anunciar el evangelio a los pobres. Me ha enviado para proclamar libertad a los cautivos, y la recuperación de la vista a los ciegos; para poner en libertad a los oprimidos” (Lc. 4:18). ¿Está espiritualmente quebrada? “Bienaventurados los pobres en espíritu, pues de ellos es el reino de los cielos” (Mt. 5:3). Si estuviera finacieramente quebrada, estaría rezando diligentemente para poder pagar sus cuentas para que usted y su familia pudieran comer. ¿Pero, qué pasa con la comida espiritual que usted necesita para compartir con sus hijos?

Construyó su casa en la arena. Vamos a ser honestas, muchas de nosotras hemos construido nuestra casa en la arena que se hunde de los valores del mundo. ¡Buscamos todo en contra de lo que nuestro Señor Jesucristo vivió y predicó! Sabe que es solamente cuestión de tiempo antes de que se caiga su casa de naipes. Hemos visto las señales; hemos visto otros matrimonios cristianos caer. ¿Qué le hace pensar que el suyo se mantendrá? Las mujeres que encuentran y leen este manual cuyas casas ya se han derrumbado, “y grande fue su caída”, realmente tienen la ventaja. Como no tienen donde vivir, recogen los pedazos de escombros y empiezan a reconstruir. No tienen para escoger; Dios se las construyó. “Pero cualquiera que me oye estas palabras y no las hace, le compararé a un hombre insensato, que edificó su casa sobre la arena; y descendió lluvia, y vinieron ríos, y soplaron vientos, y dieron con ímpetu contra aquella casa; y cayó, y fue grande su ruina” (Mt. 7:26-27 RVR 1960). Empiece a construir su casa, paso a paso, tabla por tabla, sobre la roca de Jesucristo. Use solamente Su Palabra como sus planos. Deje que este libro de trabajo le motive y le ayude a iluminar esas áreas de su vida relacionadas a las circunstancias y situaciones de su vida.

No le tengan miedo; recuerden el Señor. “habló en presencia de sus hermanos y de los ricos de Samaria, y dijo: ‘¿Qué hacen estos débiles judíos? ¿La restaurarán para sí mismos? ¿Podrán ofrecer sacrificios? ¿Terminarán en un día? ¿Harán revivir las piedras de los escombros polvorientos, aun las quemadas?’” (Ne. 4:2). Esperen mucha burla cuando empiecen a reconstruir su casa. Lea completo el capítulo cuatro de Nehemías para obtener motivación y preparación.

Subraye en su Biblia los pasajes en Nehemías que explican lo que los judíos hicieron para vencer a los que intentaron detenerlos. Primero, ellos oraron cuando otros empezaron a ridiculizarlos y Dios les dio dirección junto con “la mente para trabajar”. Después, pusieron sus defensas, día y noche. También sabían sus debilidades y pusieron defensas adicionales en esas posiciones. Suena un poco como una guerra, ¿verdad? Para más información sobre la guerra espiritual que está enfrentando diariamente, vea la lección 5, “Ganado sin una palabra”, ya que “mi pueblo es destruido por falta de conocimiento. Por cuanto tú has rechazado el conocimiento…” (Os. 4:6).

Los líderes también tuvieron que pelear contra el temor de esos que los seguían. Necesitará ser espiritualmente fuerte para animar a sus hijos cuando empiecen a temer. “Cuando vi su temor, me levanté y dije a los nobles, a los oficiales y al resto del pueblo: ‘No les tengan miedo. Acuérdense del Señor, que es grande y temible, y luchen por sus hermanos, sus hijos, sus hijas, sus mujeres y sus casas’” (Ne. 4:14). Eventualmente, el enemigo vió que fué Dios quien peleó del lado de Israel. Nuestro enemigo, y esos que trabajan para él, también verán al Señor, “porque nuestra lucha no es contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los poderes de este mundo de tinieblas, contra las fuerzas espirituales de maldad en las regiones celestes” (Ef. 6:12).

Te daré consejo con Mis ojos puestos en ti.  ¿Continuará con las siguientes lecciones con el compromiso apasionado necesario? No podemos hacer los cambios nosotras mismas. Somos pecadoras, nuestra justicia no es nada excepto trapos sucios. Sin embargo, cuando dejamos que Dios trabaje en nosotras y a través de nosotras, Él empezará a hacer cambios desde lo más profundo de nosotras. “Yo te haré saber y te enseñaré el camino en que debes andar; te aconsejaré con Mis ojos puestos en ti. No seas como el caballo o como el mulo, que no tienen entendimiento; cuyos arreos incluyen brida y freno para sujetarlos, porque si no, no se acercan a ti” (Sal. 32:8-9).

Según Su propósito. El Señor viene hacia nosotras en el momento exacto de nuestra necesidad. Él nos permite llegar a ciertos puntos en nuestras vidas (a través de varios juicios) para aprender a depender de Él. Es en los tiempos de dolor que lo buscamos, y entonces Él nos deja encontrarlo. Es solamente durante nuestros quebrantos que los verdaderos cambios de vida se hacen. Podemos alabarlo en todo porque tenemos la seguridad que “…para los que aman a Dios, todas las cosas cooperan para bien, esto es, para los que son llamados conforme a Su propósito” (Rom. 8:28). Podemos ver de este pasaje en Romanos que nuestra meta debe de estar de acuerdo con Su propósito. ¿Entonces, cuál es Su propósito para nuestras vidas? Muchas de nosotras estamos familiarizadas con Romanos 8:28, pero para entender bien Su propósito, debemos continuar leyendo. “Porque a los que de antemano conoció, también los predestinó a ser hechos conforme a la imagen de Su Hijo, para que Él sea el primogénito entre muchos hermanos. A los que predestinó, a esos también llamó. A los que llamó, a esos también justificó. A los que justificó, a esos también glorificó. Entonces, ¿qué diremos a esto? Si Dios está por nosotros, ¿quién estará contra nosotros?” (Rom. 8:29-31).

¿Sus actos lo niegan? ¿Lo ama lo suficiente para obedecerlo? ¿Incluso como una fanática? ¿Estamos más preocupadas con nuestro propósito o con Su propósito en cada situación en nuestras vidas? ¿Dónde está su corazón? Muchas veces cuando una prueba entra a nuestras vidas, obedecemos para consolarnos o protegernos de lo que nos está lastimando. Pero si la prueba o el sufrimiento continúa, empezamos a ver la necesidad de un cambio más permanente. Desarrollamos un sentido que revela la razón o razones por las cuales Dios ha permitido esa prueba. Posiblemente, es para nuestra salvación o la salvación de alguien querido, pero, ciertamente, la prueba es para nuestra santificación para que nuestros actos no lo nieguen más como nuestro Salvador. “Profesan conocer a Dios, pero con sus hechos lo niegan, siendo abominables y desobedientes e inútiles para cualquier obra buena” (Tt. 1:16).

Mi corazón de piedra. Mientras esperamos el día de nuestra glorificación, Dios nos anima a ser apasionadas en nuestra vida de oración. El quiere que lleguemos al punto de realmente clamarle. ¿Cuándo llegará a ese punto? ¿Gritará en tiempos de frustración o tendrá que llegar al punto de perder a un ser querido por la muerte? Quizás es solamente la amenaza de perder a alguien que la lleve a ese punto. Posiblemente, la destrucción de su matrimonio la hará clamar a Dios. Tenemos que preguntarnos, ¿qué tan duro es mi corazón? “Además, les daré un corazón nuevo y pondré un espíritu nuevo dentro de ustedes; quitaré de su carne el corazón de piedra y les daré un corazón de carne” (Ez. 36:26).  ¿Está dispuesta a pedirle a Dios por este cambio en su corazón con “lo que sea necesario”? El Señor dijo que si solamente lo pide, lo recibirá. “Pidan, y se les dará; busquen, y hallarán; llamen, y se les abrirá” (Mt. 7:7).

Reacio a las reprensiones. Si verdaderamente somos cristianas, seguidoras de Cristo, entonces anhelaremos estar más cerca de Él. ¿Lo anhela? ¿O en vez, se rodea de cosas que matan ese deseo? Si es así, entonces no es cristiana ardiendo por Dios, es una inconstante. “El inconstante recibirá todo el pago de su inconstancia…” (Pr. 14:14 NVI). ¿Recibirá el pago o el premio? “El que es reacio a las reprensiones será destruido de repente y sin remedio” (Pr. 29:1 NVI).

Un corazón quebrantado y arrepentido. Puede decirse a sí misma que hace tanto para el Señor. Pasa tanto tiempo en la guardería de la iglesia o encabezando varios comités. Cree que este es el verdadero sacrificio y que está en la posición correcta con Dios. “Tú no te deleitas en los sacrificios ni te complacen los holocaustos; de lo contrario, te los ofrecería. El sacrificio que te agrada es un espíritu quebrantado; tú, oh Dios, no desprecias al corazón quebrantado y arrepentido” (Sal. 51:16-17 NVI).

Entristecida hasta el arrepentimiento. Para poder arrepentirnos y apartarnos de la vida tibia en que vivimos, debemos estar entristecidas. “pero ahora me regocijo, no de que fueron entristecidos, sino de que fueron entristecidos para arrepentimiento; porque fueron entristecidos conforme a la voluntad de Dios, para que no sufrieran pérdida alguna de parte nuestra. Porque la tristeza que es conforme a la voluntad de Dios produce un arrepentimiento que conduce a la salvación, sin dejar pesar; pero la tristeza del mundo produce muerte” (2Co. 7:9-10).

Destruyendo argumentos y toda altivez. ¿Qué la separa del conocimiento de Dios? ¿Qué le impide leer Su Palabra diariamente? Si Dios no es el primero en su vida, ¿qué es? ¿Su familia? ¿Su trabajo? ¿Manualidades? ¿Televisión y entretenimiento? ¿Qué la mantiene tan ocupada cada día que le impide pensar en Dios? “destruyendo especulaciones y todo razonamiento altivo que se levanta contra el conocimiento de Dios, y poniendo todo pensamiento en cautiverio a la obediencia de Cristo, y estando preparados para castigar toda desobediencia cuando la obediencia de ustedes sea completa” (2Co. 10:5-6).

Confiésense unos a otros sus pecados. Aquellas que han permitido ser convictas mientras leían este capítulo, sé que están listas para permitir un cambio en sus vidas. Si está lista, empiece por confesar. “Por tanto, confiésense sus pecados unos a otros, y oren unos por otros para que sean sanados. La oración eficaz del justo puede lograr mucho” (St. 5:16). Si no está quebrantada, probablemente dejará este libro ahora o continuará leyéndolo solo para demostrarse a sí misma que es la buena cristiana que dice ser. Desafortunadamente, ambas sabemos que nunca cambiará su vida ni penetrará en su corazón. Simplemente no tendrá ningún efecto ni reacción en usted.

No sean sorprendidos por el fuego de la prueba. Este libro de trabajo fue escrito por alguien que estaba completamente quebrantada. Dios usualmente usa a personas en nuestras vidas para quebrantarnos. Puede que sea una molestia al principio, luego, se convierte en una completa frustración. ¿Lo buscamos a Él en ese momento o en vez endurecemos nuestro corazón o nuestro cuello? Dios está tratando de cambiarnos, de darnos forma, para hacernos nuevas en Él. “Amados, no se sorprendan del fuego de prueba que en medio de ustedes ha venido para probarlos, como si alguna cosa extraña les estuviera aconteciendo” (1Pe. 4:12).

Usualmente a nosotras no nos gusta la situación y definitivamente no nos gusta la persona que Dios usa para traernos las pruebas a nuestras vidas porque no podemos ver que Dios está detrás de todo. Nos amargamos y enojamos con la persona o circunstancias que Él usa. Primero tratamos de romper la relación; solamente para encontrar que las mismas frustraciones nos persiguen en la próxima relación. Querida creyente, es el Señor quien está tratando de darnos la vuelta, gentilmente al principio, pero luego un poco más firme. (Vea la lección 10, “Diversas pruebas” pues “Mi pueblo es destruido por falta de conocimiento. Por cuanto tú has rechazado el conocimiento, yo también te rechazaré para que no seas Mi sacerdote. Como has olvidado la ley de tu Dios, yo también me olvidaré de tus hijos…” (Os. 4:6).

Has alejado de mí al compañero y al amigo. Dios a menudo tiene que quitarnos a algún amigo o a algún ser querido para poder ponerse Él primero en nuestras vidas. Podemos estar en una relación terrible, un matrimonio frío, o estar separadas o divorciadas. Nuestros hijos, o nuestros padres, o mejores amigos quizás no nos están hablando. Posiblemente nuestros hermanos o hermanas no se están comunicando con nosotras tampoco. “Has alejado de mí al compañero y al amigo; mis conocidos están en tinieblas” (Sal. 88:18) “Me has puesto en la fosa más profunda, en lugares tenebrosos, en las profundidades. Ha reposado sobre mí Tu furor, y me has afligido con todas Tus olas. *Selah. Has alejado de mí mis amistades, me has hecho objeto de repugnancia para ellos; encerrado estoy y no puedo salir.” (Sal. 88:6-8).

*Selah se encuentra en el libro de Salmos para pedirle al lector que reflexione y piense en lo que acaba de leer. Obedezca esto al reflexionar sobre lo que ha escrito el salmista. Vuelva a leerlo si es necesario. ¿Cuál es su prisa?

Ellos mirarán a Dios. ¿Cómo puedo yo ver al Señor?  Primero, debe tener una experiencia de nacer de nuevo; entonces, Él empezará su purificación interna. Si no entendemos los caminos de Dios, nos podemos desanimar y tendremos muchas dudas en nuestras mentes. “Bienaventurados los de limpio corazón, pues ellos verán a Dios” (Mt. 5:8). Dios quiere ser primero en nuestras vidas. (Mire la próxima lección, “Su Primer Amor”, pues “Mi pueblo es destruido por falta de conocimiento. Por cuanto tú has rechazado el conocimiento…” (Os. 4:6). Él quiere que nuestras vidas reflejen a Jesucristo.

Eran radiantes. ¿Quiere reflejar el amor y el resplandor del Señor? Ahora mismo, mi querida hermana en Cristo, es su oportunidad; no la pierda. No se de la vuelta; hágalo ahora. Vuélvase hacia Él y a Él solamente. ¡Hágalo ahora mismo! “Radiantes están los que a él acuden; jamás su rostro se cubre de vergüenza” (Sal. 34:5 NVI). ¿Ha revisado su semblante últimamente? ¿Ha decaído? “Entonces el SEÑOR dijo a Caín: ‘¿Por qué estás enojado, y por qué se ha demudado tu semblante? Si haces bien, ¿no serás aceptado? Pero si no haces bien, el pecado yace a la puerta y te codicia, pero tú debes dominarlo’” (Gn. 4:6-7). ¿Cómo está? Si no está bien entonces Dios dice que “el pecado le acecha”. Quizás ya ha dejado entrar al pecado.

Entonces, ore esto ahora: “¡Lo que se tengas que hacer para suavizar mi corazón a estas lecciones, Señor, hazlo!”

Aplicación Práctica

Oyente de la Palabra y no hacedor. “Porque si alguien es oidor de la palabra, y no hacedor, es semejante a un hombre que mira su rostro natural en un espejo; pues después de mirarse a sí mismo e irse, inmediatamente se olvida de qué clase de persona es” (St. 1:23-24).

Contra Ti, solamente, he pecado. Para poder reconstruír sobre la Roca, necesitamos reconocer nuestros pecados ante Dios. Hasta que no entendamos que somos pecadoras, no podemos tomar un paso más. Mientras leía esta lección, ¿se dio cuenta de sus pecados o se excuso o culpó a otros? Mi querida, si está imitando al mundo justificando sus pecados o faltas y haciendo excusas por lo que hace, y al mismo tiempo señalándole a otros (especialmente a su esposo) sus pecados y defectos, ciertamente se dirige a una muerte espiritual. En vez de mirar a otros quienes han caído en algunas áreas, mírese a sí misma.

Si está bajo una fuerte convicción, por favor, deténgase ahora, arrodíllese y pídale al Espíritu Santo que le enseñe y le de convicción de sus pecados frente a Dios. Pídale que revele sus ofensas y a quien ha ofendido. Empiece orando esta oración:

“Ten compasión de mí, oh Dios, conforme a tu gran amor; conforme a tu inmensa bondad, borra mis transgresiones. Lávame de toda mi maldad y límpiame de mi pecado. Yo reconozco mis transgresiones; siempre tengo presente mi pecado. Contra ti he pecado, solo contra ti, y he hecho lo que es malo ante tus ojos; por eso, tu sentencia es justa, y tu juicio, irreprochable. Yo sé que soy malo de nacimiento; pecador me concibió mi madre. Yo sé que tú amas la verdad en lo íntimo; en lo secreto me has enseñado sabiduría. Purifícame con hisopo, y quedaré limpio; lávame, y quedaré más blanco que la nieve.

Anúnciame gozo y alegría; infunde gozo en estos huesos que has quebrantado. Aparta tu rostro de mis pecados y borra toda mi maldad. Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio, y renueva la firmeza de mi espíritu. No me alejes de tu presencia ni me quites tu santo Espíritu. Devuélveme la alegría de tu salvación; que un espíritu obediente me sostenga. Así enseñaré a los transgresores tus caminos, y los pecadores se volverán a ti. Dios mío, Dios de mi salvación, líbrame de derramar sangre, y mi lengua alabará tu justicia. Abre, Señor, mis labios, y mi boca proclamará tu alabanza. Tú no te deleitas en los sacrificios ni te complacen los holocaustos; de lo contrario, te los ofrecería. El sacrificio que te agrada es un espíritu quebrantado; tú, oh Dios, no desprecias al corazón quebrantado y arrepentido” (Sal. 51:1-17 NVI).

Confiesa tus pecados. Cuando confesamos nuestros pecados ante Dios, necesitamos admitir que nos hemos quedado cortas y confesar nuestras faltas unas a otras. Una vez más, si su consciencia está cauterizada, minimizará su pecado, ¡y nunca tendrá victoria sobre el en su vida!  “Por tanto, confiésense sus pecados unos a otros, y oren unos por otros para que sean sanados. La oración eficaz del justo puede lograr mucho” (St. 5:16).

Su Palabra los sanó. Es la palabra de Dios la que nos cambiará y sanará. “Él envió Su palabra y los sanó y los libró de la muerte” (Sal. 107:20). Necesitamos renovar nuestras mentes. Use tarjetas de 3x5″ y escriba los versículos de esta lección que le han dado mayor convicción a su corazón. Luego, haga lo mismo con las demás lecciones. Lleve las tarjetas consigo, pónganlas en la cartera, y sáquelas regularmente cuando se lo pida el Espíritu Santo. Si no siente que se lo pide, ore para que se lo pida.

Con Dios. No debemos operar en la carne. Debemos trabajar “con Dios”, movernos en Su dirección, y usar Su Espíritu para hacer lo que debemos. “Jesús, mirándolos, les dijo: ‘Para los hombres eso es imposible, pero para Dios todo es posible’” (Mt. 19:26). “Mirándolos Jesús, dijo: ‘Para los hombres es imposible, pero no para Dios, porque todas las cosas son posibles para Dios’” (Mc. 10:27). “‘Lo imposible para los hombres es posible para Dios’, respondió Jesús” (Lc. 18:27). Cualquier otro plan nos cansará eventualmente y nos rendiremos. “Porque el que siembra para su propia carne, de la carne segará corrupción, pero el que siembra para el Espíritu, del Espíritu segará vida eterna” (Ga. 6:8).  Operar en la carne solamente traerá un cambio externo temporal en vez de vida eterna permanente. “…Porque las cosas que se ven son temporales, pero las que NO se ven son eternas” (2Co. 4:18).

Un hombre justo cae. Tenga cuidado, que el tropiezo y el fracaso llegará, pero debe levantarse. “Porque el justo cae siete veces, y vuelve a levantarse…” (Pr. 24:16). ¡Todos caerán, pero lo que usted hace cuando cae es lo que divide el justo del injusto! La decima lección de este libro está dedicada a hacernos conscientes de las tribulaciones de la vida cristiana. Pero, por ahora, vamos a estar conscientes de que podremos estar sostenidas por las cuerdas de nuestro pecado hasta que lo odiemos tanto que clamemos a Dios continuamente para ser libradas para siempre de esas tentaciones. “De sus propias iniquidades será presa el impío, y en los lazos de su pecado quedará atrapado” (Pr. 5:22). De nuevo, debemos trabajar “con Dios”, sabiendo muy bien que Él es quien mejor sabe. “¡Ay del que contiende con su Hacedor! ¡El tiesto entre los tiestos de tierra! ¿Dirá el barro al alfarero: “Qué haces”? ¿O tu obra dirá: “Él no tiene manos”?” (Is. 45:9).

Presumir sobre mis debilidades. Finalmente, ya cuando nosotras “a través de Cristo” hemos ganado la dulce victoria, debemos compartir nuestros testimonios con todos aquellos quienes Dios nos trae a nuestras vidas. Algunas encuentran fácil compartir a Jesucristo como su salvador con cada persona que conocen. Si estás ardiendo así por el Señor, ¡alabado sea Dios! Otras no comparten su salvación con nadie; es su pequeño secreto con el Señor. Sin duda, Dios enviará mujeres a su vida quienes abrirán una puerta para que pueda compartir lo que el Señor ha hecho por usted. “…sino santifiquen a Cristo como Señor en sus corazones, estando siempre preparados para presentar defensa ante todo el que les demande razón de la esperanza que hay en ustedes. Pero háganlo con mansedumbre y reverencia” (1Pe 3:15). ¿Abrirá la boca? “¡Cuán bienaventurado es aquel cuya transgresión es perdonada, cuyo pecado es cubierto!” (Sal. 32:1, 3). Vamos a reentrenar nuestros labios para compartir el poder de Dios sobre el pecado, humillándonos y haciendo alarde sobre nuestras debilidades. “Y Él me ha dicho: ‘Te basta Mi gracia, pues Mi poder se perfecciona en la debilidad’. Por tanto, con muchísimo gusto me gloriaré más bien en mis debilidades, para que el poder de Cristo more en mí” (2Co. 12:9).

¡Permito que el poder de Cristo viva en mí… amén y amén!

Compromiso personal: Comenzar a construir o reconstruir mi hogar sobre la Roca. “Basada en lo que aprendí de la Palabra de Dios, me comprometo a confesar mi tibieza hacia Cristo y a tomar los pasos apropiados para renovar mi mente. Me comprometo a permitir que el Señor trabaje a través de mí para que yo pueda obtener la dulce victoria sobre mi vida pecaminosa. También, me comprometo a darle a Dios alabanza y el honor que Él merece, compartiendo mi testimonio con otros”.

 

Advertencia: El material que acaba de leer y seguirá leyendo, no debe de ser compartido o discutido con su esposo, si está casada. Esto no es sólo una sugerencia, pero un requisito. Muchos resultados destructivos han ocurrido en matrimonios y/o en las mujeres quienes han compartido esta información, sea consciente o inconscientemente. 

Algunas mujeres han usado los pasajes contra sus propios esposos para restregárselos en la cara con “¡tu deberías..!" Otras que tenían un corazón puro han compartido lo que han aprendido con humildad y sus esposos lo usaron sin darse cuenta contra ellas para humillarlas.

Por lo tanto, es imperativo que le pida, como hermana en Cristo, que firme este compromiso antes de continuar con este material, ya que nuestros esposos deben ser “ganados sin palabra alguna por la conducta de sus mujeres al observar ellos su conducta casta y respetuosa” (1Pe. 3:1-2).

Si se está preguntando cómo puede resistir la tentación de decirle a su esposo todo lo que ha aprendido, déjeme darle una salida. “No les ha sobrevenido ninguna tentación que no sea común a los hombres. Fiel es Dios, que no permitirá que ustedes sean tentados más allá de lo que pueden soportar, sino que con la tentación proveerá también la vía de escape, a fin de que puedan resistirla” (1Co. 10:13).

En vez, comparta este material, cada concepto y cada lección, con todas las mujeres, jóvenes o mayores de edad, hasta que se lo saque de su sistema. Al empezar a vivir estas lecciones en su hogar “sin una palabra”, su esposo quizás le preguntará que le ha causado el cambio. En ese momento, puede decirle brevemente, “He estado leyendo un manual para mujeres; también hay un manual para hombres. Si estás interesado, está disponible gratis en su página de web” fin de la conversación.

Compromiso Personal: compartir este material solamente con otras mujeres. “Basada en lo que acabo de leer, yo me comprometo a compartir este material solamente con otras mujeres. También me comprometo a quedarme callada y no dejar este material fuera para que mi esposo accidentalmente o intencionalmente lo lea. Si mi esposo pregunta sobre el cambio positivo en mí, me comprometo a decir lo que está escrito arriba solamente”.

"Si está lista para comprometerse con DIOS a terminar el curso, AL HACER CLIC AQUÍ ha aceptado y está lista para documentar este próximo paso a lo largo de su Viaje de Restauración en su formulario" Mi Diario". Tómese su tiempo, tome asiento, tome su café o té y derrame su corazón en su Diario.

Como "Asímismo las ancianas ... enseñen lo que es bueno, para que INSTRUYAN a las jóvenes ..." (Tito 2: 3) Tendrá la oportunidad de hablar con las mujeres más jóvenes que todavía están solteras como parte de su ministerio ".