Lea el Testimonio de matrimonio RESTAURADO de Alicia,
"¡Es como un cuento de hadas hecho realidad!"

Este testimonio fue tomado de uno de nuestros muchos
palabra de su Testimonies libros
para ayudarle a
superar cualquier duda o el miedo  en
la capacidad de Dios y el deseo de
restaurar su matrimonio!

Capítulo 15 "Consuele a aquéllos"

“Quien nos consuela en todas nuestras tribulaciones
para que con el mismo consuelo que
de Dios hemos recibido, también nosotros
podamos consolar a todos los que sufren.”
2 Corintios 1:4

Déjeme comenzar asegurándole que básicamente TODOS los principios en este libro ayudarán para restaurar su matrimonio sin importar si su esposo es abusivo o tiene problemas de alcohol, drogas, o pornografía. La mayoría de las mujeres que vienen a nuestro ministerio están enfrentándose con adulterio y uno o más de los pecados mencionados anteriormente.

Cuando una mujer viene a nosotros, ellas quieren saber: “¿cómo puedo lidiar y vencer la destrucción que ha plagado nuestra vida POR AÑOS? ¿Cómo es posible para mí el salir victoriosa de este dolor y este desorden?” La respuesta es, buscando sabiduría y verdad. Proverbios 23:23 dice, “Adquiere la verdad y la sabiduría, la disciplina y el discernimiento, ¡y no los vendas!” El deseo de mi corazón es compartir la verdad con usted para hacerle libre. “… y conocerán la verdad, y la verdad los hará libres” Juan 8:32.

Lidiando con los pecados de su esposo

Si su esposo está en un pecado, ¿cómo podría usted, como su esposa, lidiar con él? ¡No como el mundo lo hace! Las maneras del mundo traerán destrucción, pero los principios de Dios traerán victoria. Aquí está la prescripción de Dios, directo de Su Palabra:

Sin una Palabra Como aprendimos antes, la Biblia es clara en cuando a que debemos mantenernos reverentemente calladas y no intentar hablar con nuestros esposos cuando ellos son desobedientes a la Palabra de Dios (1 Pedro 3:1–2). No cometa el error de hablar con su esposo acerca de su pecado; hable únicamente con Dios. También, yo le instaría a tampoco hablar con otros acerca de esto. Dos cosas suceden cuando usted lo hace. Primero, nos pone en discordia con el Señor. “Al que en secreto calumnie a su prójimo, lo haré callar para siempre” Salmo 101:5.

En segundo lugar, cuando uno destapa su pecado y su debilidad ante otros, se vuelve casi imposible para él el volver y arrepentirse. Cuando todos en la iglesia, y todos en su familia y amigos saben que ha estado viviendo en adulterio (o en algún otro pecado) usted lo ha hecho casi imposible para él, el regresar. No debemos confesar los pecados de otros. Confesar sus propios pecados es muy diferente a revelar los pecados de otra persona. También trae su propia maldición: “Cam, el padre de Canaán, vio a su padre desnudo y fue a contárselo a sus hermanos que estaban afuera… declaró: ‘¡Maldito sea Canaán!’” Génesis 9:22–23.

Este versículo confi rma el principio que leímos antes en Proverbios 101:5. ¡Se nos dice que no calumniemos a nadie! Sin embargo, estoy profundamente advertida de que es muy difícil mantener todo por lo que usted está pasando en secreto. Es por eso que se nos dice en Mateo 6:6 “Entra en tu cuarto, cierra la puerta y ora a tu Padre, que está en lo secreto. Así tu Padre, que ve lo que se hace en secreto, te recompensará” Cuando usted no tiene nadie con quien hablar, ¡usted tiene que derramar su corazón delante de Dios! De todas maneras, ¡Él es el único que realmente puede cambiar a su esposo y su situación! Pero cuando le decimos a todos los que nos preguntan o escuchan, cuando hablamos por teléfono por horas acerca de ello, o aún cuando derramamos todo a nuestro pastor o consejero, ¡fallamos al no usar esa urgencia en nuestro closet de oración! Yo animo a las mujeres a hacer lo que funciona. Yo sé personalmente que esto funciona, y ninguna otra solución lo hace.

Ayune. La mejor manera para liberar a un esposo que está en esclavitud del pecado es el ayunar y orar por él. “El ayuno que he escogido, ¿no es más bien romper las cadenas de injusticia y desatar las correas del yugo, poner en libertad a los oprimidos y romper toda atadura?” Isaías 58:6. Hay más acerca del ayuno en el capítulo 16 “Las llaves del cielo,” que usted necesita leer.

¡Vence el mal con el bien! ¡La otra manera es venciendo el mal haciendo el bien! “No te dejes vencer por el mal; al contrario, vence el mal con el bien” Romanos 12:21. La Biblia no miente. Aunque los “expertos” de hoy dicen que usted debe “permitir” a la persona que bebe, toma drogas, etc. siendo amable y amoroso, las Escrituras nos dicen lo opuesto. ¿A quién escogerá obedecer? El amor es una de las más poderosas armas que tenemos y está garantizado que funcionará. El Señor nos dice que así es como debemos lidiar con nuestros enemigos o con aquellos que nos han lastimado. ¡Amar a su esposo ahora mismo, en medio del pecado, es verdaderamente vencer el mal con el bien!

• Proverbios 10:12 “…el amor cubre todas las faltas”

• 1 Pedro 4:8 “Sobre todo, ámense los unos a los otros profundamente, porque el amor cubre multitud de pecados”

• 1 Corintios 13:8 “El amor jamás se extingue… ”

• 1 Tesalonicenses 5:15 “Asegúrense de que nadie pague mal por mal; más bien, esfuércense siempre por hacer el bien, no sólo entre ustedes sino a todos”

• Romanos 12:14 “Bendigan a quienes los persigan; bendigan y no maldigan. Alégrense con los que están alegres; lloren con los que lloran. Vivan en armonía los unos con los otros. No sean arrogantes, sino háganse solidarios con los humildes. No se crean los únicos que saben. No paguen a nadie mal por mal. Procuren hacer lo bueno delante de todos”

• Jesús dijo estas palabras en Mateo 5:44–46: “Pero yo les digo: Amen a sus enemigos y oren por quienes los persiguen… Si ustedes aman solamente a quienes los aman, ¿qué recompensa recibirán? ¿Acaso no hacen eso hasta los recaudadores de impuestos (pecadores)?”

Testimonio: ¡Ella le dijo a su esposo que se fuera!

¡Una mujer que estaba enojada vino a Ministerios Restauración (Restore Ministries), estaba resentida y amargada! Ella había buscado ayuda en todas partes —grupos de apoyo, consejeros y muchos libros—para resolver los problemas que estaba teniendo con su esposo, quien—ella decía —era un “alcohólico” y un “drogadicto”

¡Ella ya no aguantaba más! Ella había lanzado a su esposo de la casa—como ella lo había hecho un par de veces anteriormente. Ella había estado siguiendo los consejos de todas las personas; desafortunadamente, nada parecía cambiar su situación, pero inevitablemente las cosas empeoraron. Lo que ella aprendió de nuestro ministerio fue diferente de todo lo que había leído u oído antes. Finalmente, ella dijo, estaba escuchando la verdad.

Ella dijo que fi nalmente aprendió que las razones de sus problemas eran totalmente diferentes de las que le habían dicho repetitivamente. Ella nos dijo que ella había sido tan adoctrinada en psicología y en ideas antibíblicas que ahora le era imposible discernir la verdad. Cuando ella leyó los principios, la Palabra de Dios se convirtió en una espada, ¡cortando hasta llegar a sus tuétanos!

Ella aprendió acerca del peligro de enseñorearse sobre su esposo, como cuando ella le dijo que abandonara la casa. Ella aprendió la manera correcta de ganar a un esposo desobediente: sin una palabra. Ella aprendió cómo lidiar con un hombre que tiene ataduras al pecado del alcohol, ayunando y orando por él. Aprendió que una separación forzada animada el adulterio y SIEMPRE exagera sus pruebas.

Dentro de una semana, ella buscó cada versículo mencionado en este libro y lo marcó en su Biblia. Para su sorpresa, ella no pudo encontrar bases escriturales para las medidas que había tomado con su esposo.

Ella inclusive llamó a su iglesia y les rogó que le mostraran que lo que ella había estado haciendo era realmente correcto. Ella dijo que necesitaría desacreditar los versículos que leyó en este libro. Ellos no le pudieron dar bases bíblicas para soportar sus argumentos. Ellos sólo la animaron a mantener a su esposo fuera del hogar, a no permitirle que regresara.

En su confusión, dolor y enojo, esta mujer verdaderamente estaba buscando la verdad. Ella fi nalmente le pidió a su esposo que regresara al hogar. Luego ella le mostró respeto como la cabeza del hogar y el líder espiritual por primera vez en su matrimonio. La reconstrucción de su hogar no fue fácil ni rápida, pero siempre fue estable. Su esposo después confesó que él había estado planeando cometer adulterio después de que ella lo forzó irse de la casa. ¡Su esposo ha estado en el hogar por más de nueve años, libre de drogas y alcohol! Él inclusive es diácono en una iglesia numerosa.

Testimonio: Esposo liberado del alcoholismo. Una mujer contactó nuestro ministerio. Ella había tocado fondo con el alcoholismo de su esposo. Ella había tratado de aplicar todos los métodos que ella había leído para esposas de alcohólicos. Sin embargo, ella descubrió que cada recuperación era solamente temporal. Su matrimonio se estaba derrumbando.

Ellos se habían vuelto extraños. Ella sentía que si él verdaderamente la amaba él dejaría de beber. Sin embargo, su esposo estaba convencido de que ella ya no lo amaba por la manera como lo estaba tratando. Él dijo que sus malos tratos sólo lo hacían tomar más porque él sentía que las cosas no tenían esperanza. Ella nos dijo que sí amaba a su esposo pero que todos los libros decían que se alejara de él porque ellos eran codependientes y ella era su poder. Ella nos dijo que lo había “intentado todo” y estaba a punto de darse por vencida. La animamos a buscar a Dios. Ella dijo que también había tratado eso; nos dijo que había ido con su pastor quien confrontó a su esposo, pero eso sólo empeoró las cosas – él dejó de asistir a la iglesia.

Cuando ella fi nalmente llegó al fi nal de sus propias fuerzas, ella clamó al Señor. La siguiente mañana ella conoció a una mujer que tenía un matrimonio restaurado, quien aceptó orar por ella. Sólo unas semanas después, cuando ella pensó que su esposo estaba en el trabajo, ella recibió una llamada de parte de él. Él estaba en Reto a la Juventud buscando ayuda. El esposo de esta mujer regresó, tres meses después, siendo un hombre totalmente diferente en fuego por el Señor. Él se convirtió en el líder espiritual de la familia y en un miembro activo en su nueva iglesia. Usted puede intentarlo todo, pero cuando usted lo haga, le prometo, usted solamente va a empeorar las cosas. ¡Pruebe a Dios SOLAMENTE! Busque a Dios, confíe en Él y Él cambiará su situación en un instante.

No los provoquen

La Escritura nos advierte: “no los ataquen ni los provoquen… ” Deuteronomio 2:19. Cuando usted provoca a alguien que está bajo la infl uencia de drogas, alcohol, o las seducciones de una mujer adúltera, usted se pone a usted mismo en un grave peligro. Proverbios 18:6 nos dice, “Los labios del necio son causa de contienda; su boca incita a la riña”

Si la violencia física se ha vuelto parte de su matrimonio, usted necesita prestar atención a este versículo bíblico y asegurarse de que esto no está ocurriendo por su actitud irrespetuosa y sus obras hacia su esposo. Dios les advierte a las mujeres que ni siquiera le hablan a su esposo que es desobediente a la Palabra para asegurarse que guardemos silencio con una actitud respetuosa (vea 1 Pedro 3:1–2). Dios también nos dice en Efesios 5:33 que “la esposa respete a su esposo”

Muy a menudo, después de que usted ataca verbalmente el carácter de su esposo, alguien aseta un golpe. A menudo es la mujer la que golpea primero porque ella está muy dolida por algo que su esposo ha dicho. Desafortunadamente, después del primer puñetazo, la violencia física se vuelve una norma. Y una vez que la violencia se mete en el hogar o en un matrimonio, se vuelve una de las principales partes de la destrucción.

Testimonio: En sus propias palabras. Yo leí este testimonio en la revista Coronado con Plata (Crowned with Silver). Estoy volviendo a imprimir para usted, con el permiso de CWS y el escritor del artículo.

La siguiente historia es, espero, un gran aliento para quienes puedan estar en la situación en la que yo me encontré. Dios tiene muchas maneras de alcanzar a las personas y mi historia es una de las que puede causar que los endurecidos de corazón me llamen “tonta” pero el Señor alcanzó a mi esposo mediante algunas circunstancias muy difíciles. Les pido, amadas hermanas, que no pongan mi nombre al fi nal del artículo, porque estoy preocupada de que mi esposo no reciba el honor que es debido ante los ojos de mis hijos si ellos leen esto.

Mi esposo y yo crecimos en una iglesia de la comunidad y nos casamos como amantes de la escuela secundaria. Yo siempre fui una madre que se quedaba en la casa y mi esposo era un mecánico de automóviles. Proveníamos de dos familias muy diferentes. Él creció con cuatro hermanos y dos hermanas; yo provengo de una familia con sólo dos hermanas. Los miembros de su familia siempre se peleaban en voz alta, debatiendo y lanzando puñetazos por aquí y por allá cuando estaban dando su punto de vista. Mi familia era muy callada. Cuando mi hermana y yo nos peleábamos, lo hacíamos en silencio y maliciosamente. Nosotras no usábamos palabras contra la otra; nosotras hacíamos algo para obtener revancha.

En el principio de nuestro matrimonio éramos bebés espirituales, pero yo tenía más sed de Dios. Mi esposo estaba satisfecho justo donde él había estado por 23 años. Él había hecho una confesión de fe, y sabía que él iba al cielo. Eso era sufi ciente para él. Yo, por otra parte, sabía que debía haber más. Sabía que Dios era sufi ciente para sostenerme a lo largo de mi vida y quería vivir una vida diferente de la que el mundo vivía alrededor de mí.

Teníamos problemas fi nancieros. Con el nacimiento de nuestra primera hija, apenas lográbamos sostenernos en nuestro apartamento de una sola recámara. Mi esposo era como una cuerda tirante. Yo intentaba mantener a la bebé callada para hacer la vida más pacífi ca y menos irritante para él. Nuestra relación era mejor durante la semana porque él no estaba en la casa mucho tiempo. Pero peleábamos los fi nes de semana. Y entonces yo comenzaba mis viejas tácticas que yo usaba desde mi infancia con mi hermana.

Yo no contestaba cuando peleábamos, ni gritaba. Simplemente… me vengaba. Cuando estábamos peleando, yo no hacía la cena, o no lavaba la ropa por una semana y él tenía que usar ropa sucia. Yo hacía algo que yo sabía le iba a irritar. Pero no era nada por lo que él pudiera señalarme. Yo me podía excusar porque no era patente. La vida continuó de esa manera por algunos años. Ya teníamos a las dos niñas en ese entonces, y fue entonces cuando la cuerda tirante en la que mi esposo y yo estábamos caminando se rompió.

Un sábado, estábamos peleando por cómo deberíamos gastar los restantes $20 dólares del salario. Mi esposo quería ir al partido de pelota; yo quería que él nos llevara a cenar. Él gritó que él trabajaba para ganar el dinero así que él merecía un poco de tiempo de diversión, y él se dio la vuelta para irse. Así que yo le di un pequeño… empujón con mi codo. (Yo creo que todas las presiones acumuladas por las peleas y las riñas que eran constantes en nuestra vida de alguna manera recordaron las interacciones que él tenía con sus hermanos.) Él inmediatamente levantó su brazo y me golpeó en el brazo tan fuerte como pudo. Nunca había visto tanta furia dirigida hacia alguien— ¡hacia mí!

El dolor que ocasionó. Yo creo que no fue tanto el dolor físico como el dolor emocional y espiritual. Miren, yo había estado tratando de crecer en el Señor en todas las áreas menos en mi matrimonio. Era una tortura el leer las Escrituras que hablaban acerca de cómo el Señor es el novio y nosotros somos la novia, y de alguna manera nuestro matrimonio se suponía que fuera un ejemplo de nuestra relación con Cristo. ¡Eso era horroroso!

Si mi matrimonio y la relación que tenía con mi esposo estaban de alguna manera relacionados con mi relación con Cristo, ¡yo estaba en graves problemas! Creo que una vez que el imperio sobre sí mismo se había ido, una vez que se había roto el tabú de golpear a su cónyuge, mi esposo se sintió sin esperanzas. Más y más peleas continuarían de esta manera. Yo intentaría ocultarlo de los hijos, pero algunas veces no había manera de ocultarlo. Yo creo que esto me dolió más que cualquier otra cosa.

Proverbios nos dice que los padres son la gloria de sus hijos. Si se suponía que los padres fueran la gloria, entonces mis hijos debieron haberse sentido traicionados y desconfi ados de todas las cosas, aún de Dios. Como a ellos se les había enseñado las Escrituras, ellos comenzarían a dejar de confi ar incluso en ellas si algo no sucedía para sanar este matrimonio roto.

Y sí, aunque mi esposo y yo estábamos casados y no divorciados, teníamos un matrimonio roto. Yo nunca les dije a ninguno de mis amigos en la iglesia por lo que estaba pasando. Sí le había dicho a una de mis más cercanas amigas que una “prima” estaba pasando por ciertas cosas para conseguir algún consejo, o para hablar de estos asuntos. Pero todos los consejos que esta amiga me dio fueron que debía abandonar al monstruo. Ella dijo que había nombres específicos para esta clase de trato y que sólo una tonta se quedaría con esa clase de hombre.

Pero había un problema. Era unos votos que yo había hecho delante de Dios hacía unos cuantos años de que yo me quedaría con este hombre en la salud y la enfermedad, para bien o para mal, hasta que la muerte nos separara… Y aún cuando yo sentía que ya no había absolutamente ningún amor en mí hacia el hombre con el que me había casado, yo todavía amaba a Dios. Lo amaba tanto que no rompería mis votos de matrimonio que había dicho frente a Él hacía siete años.

El quedarme con mi esposo era un compromiso que yo había hecho con el Señor el día que nos casamos delante de Él. Me volví a nuestro Padre Celestial. Muchas veces anteriormente yo me había vuelto a consejería secular o a materiales de lectura. Yo había escuchado a mis amigas hablando mal de sus esposos, y cosas semejantes. Yo sabía que la única manera cómo yo iba a conseguir alguna ayuda era buscando al Señor y encontrándolo a Él y Su ayuda.

El Señor me reveló la Verdad en algunas maneras muy simples. Yo necesitaba dejar de culpar a mi esposo como el mundo nos dice que lo hagamos, y mirar a las cosas que yo estaba haciendo mal en mi matrimonio. Deshacerme del odio, del enojo y el resentimiento que sentía hacia mi esposo, decidí reemplazar esas emociones por perdón, comprensión y amor. Me arrepentí de obtener la revancha de muchas formas para hacer a mi esposo miserable. ¡Y el Señor comenzó a cambiarme!

Hay mucho más que decir, pero déjeme solamente decir que Dios está en el negocio de cambiar a personas. Si rendimos nuestra vida entera a Él, ¡Él está ahí para guiarnos en nuestras peores situaciones! He estado casada por 21 años con el mismo hombre. Bueno, él no es el mismo hombre, puesto que le dio su vida a Dios como yo lo hice hace más de 11 años. Justo como él había sentido el resentimiento y el odio rebozando por cada uno de mis poros, así él comenzó a sentir el amor y el perdón fl uyendo hacia él.

Ahora nosotros no nos peleamos como lo solíamos hacer, porque ambos amamos al otro tanto que queremos lo que la otra persona quiere. ¡Ya no nos ponemos a nosotros mismos antes de las necesidades del otro! ¡Dios es maravilloso! ¡Él ha cambiado a mi esposo! ¡Pero fue el Señor quien hizo el cambio!

Testimonio: Escóndeme bajo la sombra de tus alas. Elaine* había sufrido mucho abuso. Desde cuando ella estaba embarazada de su primer hijo, su esposo repetitivamente, en ira, abusaba de ella. Ella había tratado todo: refugios, casas de amigos, regresar a la casa de sus padres, aún ofi ciales que hicieran respetar la ley, pero nada era permanente.

Después de las explosiones violentas de su esposo, él se arrepentía, se mostraba con remordimientos y aún con amabilidad hacia ella. Él buscaba tratar de “compensarla” Él rogaba el “Por favor, perdóname” Siendo cristiana, ella lo perdonaba. Pero demasiado pronto, él otra vez se volvería violento.

Después de tres hijos y ninguna esperanza a la vista, ella pensó en quitarse su propia vida. ¿Pero cómo podría dejar a sus tres hijos con este hombre violento? No podía. Ella tendría que quitarle la vida a sus hijos también. ¡Pero asesinato! Ella había pensado muchas veces en matar a su esposo, especialmente en medio de sus ataques. Pero, ¿cómo podría ella, una cristiana, pensar así?

Una noche ella fue a una reunión de oración en su iglesia. No hubo llamado al altar, pero Elaine caminó despacio hacia el frente de la iglesia durante el último cántico, y dejó sus cargas ahí. Por primera vez que ella pudiera recordar, ella le entregó la situación completa al Señor.

Ella desahogó lágrimas de dolor al pie de la cruz. Ella le dio todo a Él. Y ella se rindió: “Señor, si tú quieres que me quede con este hombre, lo haré. Nunca intentaré huir de nuevo o buscar ayuda. Acepto esta vida que tú me has dado. Mis hijos son tuyos. Haz lo que sea tu voluntad con todos nosotros”

Elaine regresó a su hogar con alivio en su corazón respecto a las cosas que estaba fi nalmente arregladas en su corazón. El siguiente día cuando sus hijos se fueron a la escuela, y ella con el bebé se fueron de compras al mercado, Dios SE MOVIÓ EN SU VIDA. Su esposo dejó el trabajo, vino a la casa y empacó sus cosas. El esposo de Elaine desapareció ese día. Eso fue hace 21 años.

Elaine todavía está legalmente casada con un hombre a quien no ha visto o de quien no ha oído en más de dos décadas. Sus hijos han crecido y su hija menor se acaba de casar. Ella y todos los hijos tienen relaciones cercanas con el Señor. Elaine todavía vive escondida bajo la sombra de Sus alas (Salmo 17:8).

“Ellos lo han vencido por medio de la sangre del Cordero y por el mensaje del cual dieron testimonio; no valoraron tanto su vida como para evitar la muerte” Apocalipsis 12:11.

*No es el nombre real.

Para leer muchos testimonios poderosos, visite nuestra página de internet en www.RestoreMinistries.net

Compromiso personal: vencer el mal con el bien. “Basada en lo que he aprendido en la Escritura, me comprometo a renovar mi mente en la verdad de Dios. Bendeciré y oraré por aquellos que me persiguen y venceré el mal con el bien. Confiaré en el Señor y en Su protección en lugar de en las armas de la carne”

Por favor escriba un DIARIO con el SEÑOR sobre lo que está aprendiendo cada día por los próximos 30 Días para “Restaurar su Matrimonio”. 

Click Aquí Español: "Lo que aprendí" 30 Día RSM