Porque vendrá tiempo cuando no

soportarán la sana doctrina,

sino que teniendo comezón de oídos,

conforme a sus propios deseos,

acumularán para sí maestros,

y apartarán sus oídos de la verdad,

y se volverán a los mitos.

—2 Timoteo 4:3-4

 

Justo anoche, recibí una llamada telefónica que normalmente me hubiera dejado turbada por días o hasta semanas. Básicamente, mi hermana “perdió la cabeza” cuando me metí en el camino de lo que ella tan desesperadamente deseaba hacer. La conversación terminó con ella gritando palabras profanas y poco amables antes de colgarme en el teléfono.

Cuando todo terminó, me sorprendí al encontrarme en perfecta calma. Ya que ella es mi hermana mayor, yo fácilmente puedo recordar cuanto esto solía afectarme. Mi personalidad es que yo anhelo y trabajo hacia encontrar la paz; solía encontrar paz a cualquier costo. Pero mi enfoque ha cambiado de buscar la paz con otros hacia buscar la paz con Dios y no preocuparme acerca de lo que otros puedan decir o de intentar complacerlos. Mi vida con el Señor ha sido un viaje increíble para mí, el cual ha traído recompensas asombrosas. Mi deseo en este capítulo es el de prepararte para poder tomar tu propio viaje con el Señor para que vaya mucho más allá de la libertad y el cual lleva, de nuevo, hacia tu Vida Abundante!

Lo que me mantuvo en paz cuando aquellas palabras eran arrojadas contra mí (y muchas otras que precedieron el gran final de mi hermana) fue el saber de qué manera mi Señor y Esposo piensa sobre mí. Para que cuando cualquier situación mayor surja al igual que esta, yo encuentre paz. El Señor me ha enseñado a preguntarle a Él lo que ÉL piensa de mí o de lo que ÉL siente por mí, lo cual yo hice cuando ella colgó el teléfono.

Lo que  Él dijo fue bastante diferente de lo que escuché en el teléfono. Adicionalmente a encontrar paz, me encanta cómo Dios realmente posee un sentido del humor y Su calma, la cual a la mayoría de nosotras nos falta cuando nos encontramos en medio de una crisis. El Señor en verdad dijo, “¿Estás bromeando?” cuando le pregunté si lo que ella había dicho era verdad. Dios también presentó una “ruta de escape” al hacer que alguien llamara justo en medio del primer ataque, lo que me dio la oportunidad de pedirle a mi amiga que se pusiera en oración (esto sin compartir detalles ya que esto conlleva consejos no deseados ni solicitados). Esto fue algo que también fue parte del plan de Dios para que no me enfocara en el problema una vez que ella colgó; en lugar de eso regresé a mi llamada anterior, lo que resultó en mi amiga y yo orando para bendecir a mi hermana.

Solía pasar que yo sentía que “se lo debía” a mi problema o a mi adversario el meditar en el problema y por lo menos sufrir por eso un poco, antes de dejarlo ir! Que tontería. Ahora, ya que soy Su novia, yo mantengo todos los problemas tan lejos de mi corazón y de mis emociones como puedo y conforme el Señor me ayuda. Cuando insultos o ataques son arrojados contra mí, yo me separo emocionalmente y me escondo detrás de mi Amado y tras Su amor. Entonces si estás experimentando un ataque emocional ahora mismo, para de escuchar (y también para de repetirlo una y otra vez en tu mente) lo que él o ella dijo, y en cambio recibe lo que el Señor te está diciendo.

Si aún no estás en el lugar en donde puedes oír a Dios, el escucharlo hablar contigo, entonces ve hacia la Biblia y lee lo que Él piensa de ti. Sigue leyendo hasta que halles la paz que sobrepasa todo entendimiento. Mientras buscas, asegúrate de preguntarle, “¿Es esto lo que piensas de mí?” Dios hablará la verdad, pero dependerá de ti a quién decidas escuchar!

La mayoría de nosotras estamos más cómodas sabiendo cómo vivir y responder en situaciones incómodas y desdichadas solamente porque lo hemos hecho con más frecuencia. Pero, en lugar de soltar la situación, y meditar en cuán bueno es Dios y en cuánto nos ama el Señor, escogemos recordar y repetir las palabras crueles. Mucho de lo que hemos aprendido viene de nuestra niñez y de las mentiras en que creímos en ese entonces, y en las que tristemente, escogemos creer como adultas en lugar de elegir creer la verdad.

Cuál es la verdad? Dios es verdad, Su palabra es verdad, y cualquier cosa que no coincida con Él y Su verdad no es nada más que una mentira.

Mientras estaba en mi último viaje para reunirme con muchas de los misioneras de la iglesia y hasta miembros de RMI que viven en otras partes del mundo, conocí mujeres en la costa este y en Canadá, y yo no pude evitar reírme de un comentario que expresaron muchas de ellas. Su primera impresión al conocerme era que yo soy muy alta. Pero la segunda fue que yo era “tan hermosa”. La ironía de esto fue que TODA mi vida escuché a mi familia decir que yo NO era bonita, sino que había sido bendecida con una personalidad buena y extrovertida. Esto nunca me dañó de ninguna manera, sino que me mantuvo enfocada en quién era yo por dentro en lugar de preocuparme acerca de lo que se me había dicho que yo no era por fuera.

Cuando me casé con mi ex esposo, estaba fuera de sí cuando escuchó la opinión de mi familia sobre mi aspecto. Un día, al principio de nuestro matrimonio, le mencioné a mi madre que él realmente pensaba que yo era la más bonita de mis hermanas, a lo que ella respondió, “Qué dulce... el amor es tan ciego.” Honestamente, debe haber sido Dios Quien siempre me protegió de resultar herida por este tipo de palabras, ya que sé que hay muchas de ustedes quienes sufren por lo que se les dijo acerca de su apariencia cuando eran niñas. Aunque esto no provocó el daño que el enemigo había tramado, lo que habían dicho sobre mi carácter sí lo hizo, probablemente debido a que esto es todo lo que yo creía que poseía. Entonces cuando mi hermana atacó mi carácter, tuvo el “potencial” de causar mucho daño.

Una de nuestras miembros me dijo (cuando le pregunté por qué no sonrió para una fotografía que tomamos ese día) que su padre le advirtió que nunca sonriera, ya que se “veía tonta cuando sonreía.” Estaba claro que ella nunca le había preguntado al Señor lo que Él pensaba acerca de su hermosa sonrisa, sino en lugar de eso ha permanecido aprisionada al creer una mentira que fue plantada hace mucho tiempo. Y el razonar u observar los hechos nunca va a liberarte de lo que se te ha dicho en el pasado. No importó cuántas veces mi ex esposo me dijo que yo era bonita, junto con el “hecho” de que por tres años el Señor hizo que mi familia (incluyéndome a mí) fuéramos involucrados en una serie de comerciales, carteles y panfletos como modelos (¿puedes creerlo?); pero yo no pensé por un momento en que yo era bonita. Fue solamente cuando mi Amado me lo dijo, en que yo creí que era hermosa para ÉL -ya que eso es lo único que me importa!

Puede que tú no seas lo que nuestra sociedad considere hermoso, pero no hay duda de que esta es la manera en que Él piensa de tí! Lo que la sociedad considera bello cambia todo el tiempo, entonces por qué fijarnos e involucrar nuestros sentimientos en algo cambiante -así como cambia el estilo de ropa? No solamente es tonto que nos enfoquemos en este circo de opiniones populares, sino que es algo muy peligroso ya que nuestras hijas, y todas las mujeres jóvenes en nuestra vida comenzarán a hacer lo mismo siguiendo nuestro ejemplo.

Esto no significa que no debamos hacer nada para hacernos sentir bellas. Cuando sentimos que nos vemos bellas, actuamos diferente. Es por esto que necesitamos volvernos a Dios, otra vez, y preguntarle lo que Él piensa de nosotras. Cuando abrazamos el hecho de que Dios nos creó perfectamente, entonces tendremos la confianza de comenzar a vestirnos y consentirnos adecuadamente. Sí, puede salirse de control, especialmente si nuestra apariencia es lo único que nos importa y en lo único en que nos concentramos. Pero descuidarse es intentar de engañarnos a nosotras mismas al pensar que nunca debe importarnos nuestra apariencia exterior. Sí cómo nos vemos no importara, entonces Dios no nos hubiera hecho saber cuán hermosa fue Sara (atraer a un Faraón a su edad todavía me impresiona!) o la Reina Ester, o cuán guapos fueron David y José.

Algunas mujeres se sienten seguras con su apariencia, pero están atormentadas con otros asuntos como el haberles sido dicho que eran tontas o descoordinadas o que siempre serán gordas porque son como su madre o abuela quienes sufrieron de sobrepeso. Nada de esto debe mantenerte alejada de la vida abundante que Jesús murió para darte. Puedes liberarte de la prisión que te tiene atrapada cuando dejas de escuchar las mentiras del pasado (o de tu situación actual) y en su lugar, comenzar a preguntarle al Señor Su opinión. Es la verdad la que nos hará libres! Entonces cuando nuestro Esposo nos diga que somos hermosas o inteligentes (ya que tenemos la mente de Cristo) entonces debemos dejar de hablar las mentiras antiguas y comenzar a caminar en fe en esta verdad recién descubierta.

Cuando elegimos creer un mito, lo cual se define como falsedad, nos alejamos de la vida abundante. Nuestra familia, amigos o esposo pueden haber plantado una mentira, pero cuando continuamos creyéndola, nosotras somos las que hacemos que esa mentira siga con vida.

Mantenerse en Silencio

También existen otros peligros al escuchar otra voz que no sea la de Dios. Sabemos por la Escritura que Saúl perdió su corona al escuchar la voz de la gente cuando lo animaron a desobedecer a Dios (lee 1 Samuel 15:24). El joven profeta perdió aún más al perder la vida cuando escuchó la voz del profeta anciano quien lo invitó a cenar con él, en vez de hacer lo que Dios le había dicho (lee 1 de Reyes 13:11-32).

¿Dónde estaría Jerusalén si Nehemías se hubiera rendido ante las burlas y hubiera escuchado las voces de los líderes del pueblo quienes querían detener los esfuerzos de reconstrucción de las paredes y hubiera bajado a hablar con ellos? (lee Nehemías 6:1-9)

Todas nosotras necesitamos escuchar y obedecer la voz de Dios antes que ninguna otra, inclusive la nuestra. Esto comienza en nuestro diario vivir y no sólo para las decisiones importantes que tomamos. Y algo que puede continuar complicando nuestra habilidad de escuchar y obedecer la voz de Dios son las opiniones que oímos de los que están a nuestro alrededor, todo porque NOSOTRAS tontamente les decimos lo que hemos estado haciendo o estamos por hacer!

Permíteme confesar que esta ha sido la lección más dura que he aprendido en mi vida! Parece que casi a diario yo tontamente he compartido con alguien, algo de mi vida que hubiera permanecido sin decir. A nosotras las mujeres nos encanta compartir nuestras vidas con otros, pero no estoy segura de estar dispuesta a sufrir por eso un minuto más.

Recientemente, he sido golpeada con una aflicción mayor en mi vida acerca de mi hermana mayor quien tiene cerca de 14 años mentalmente, y emocionalmente apenas 4 años, quien cumple 65 este año. Una de mis otras hermanas había sido su cuidadora y me llamó antes de que me fuera a un viaje de dos semanas, insistiendo en que yo debía “encargarme” de ella. Esto es lo que originó las palabras agresivas de las que hablé al principio del capítulo. Sin embargo, yo supe que no podía tenerla en mi casa mientras estaba viajando porque no le había dicho que mi esposo se había ido de nuevo. Fue en mi ignorancia e imprudencia que yo entonces compartí la situación con algunos de mis otros hermanos después de haber escuchado de Dios lo que debía hacer. ¿Te sorprende que lo que mis hermanos me dijeron que hiciera no se alineaba con lo que Dios me había dicho que debía hacer?

Esto, entonces, creó una corriente contra la que tuve que nadar; lo que hizo que seguir el plan de Dios fuera mucho más difícil! Algunas de estas dificultades se originaron al ellos cuestionar lo que yo estaba planeando hacer ya que todas las “sugerencias” (que, normalmente en mi familia, se expresan como órdenes) comenzaron a mezclarse con la dirección que Dios quería que tomara.

La comprensión de que yo no debía compartir mi actual situación sobre el reciente divorcio (y todos los demás detalles que otros esperan que expliques) vino de los testimonios de miembros de RMI quienes sabiamente se mantuvieron calladas en cuanto a sus situaciones matrimoniales (separaciones, el adulterio de sus esposos, y hasta en cuanto a sus divorcios). Y ya que ellas no compartieron detalles de sus vidas, ellas pudieron escuchar a Dios más claramente y también seguir Su dirección sin la confusión ni oposición de familiares o amigos con buena intención, quienes se hubieran podido involucrar. Esto también les dio el tiempo de lidiar con su propia pérdida (de sus esposos o de sus matrimonios) y con todas las emociones que se dan con ello. Entonces, después, cuando su familia sí “se enteró”, ellas fueron capaces de lidiar con el enfado de sus familiares con mucha más facilidad ya que ellas estaban firmes (en la Roca).

Aunque yo había seguido los pasos de esta sabiduría con mi divorcio esta vez, yo continúo cayendo en otras crisis y simplemente en algunas decisiones con las que me enfrento diariamente. Está claro que hay mucho más acerca de un “espíritu suave y apacible (silencioso)” que todavía estoy por aprender. Cuando “consideramos las cosas en nuestro corazón” como lo hacía María (la madre de Jesús), entonces nuestros pensamientos son todos nuestros para poder buscar a Dios y para poder seguirlo o lidiar con ellos -con Su ayuda. Nosotras no necesitamos agregar a esto las opiniones de otras personas, ni emociones que estorban y que casi siempre nos dejan confundidas, derrotadas o simplemente agotadas.

Es el deseo de mi corazón el buscar a Dios aún más para obtener esta libertad mientras Él me da todavía más capacidad de permanecer callada y compartir toda situación solamente con Él. Esto también aplica en cuanto a dar más información de la que es necesaria cuando hablamos con la gente. En otras palabras, yo sé que necesito de más discreción en mi vida. Cada uno de mis problemas recientes, ahora ya sé, provienen de mi boca y de lo que digo. Con mucha frecuencia, el área en la que tenemos más unción, la cual para mí es mi habilidad para hablar, es también nuestro mayor desliz; Por lo tanto, yo personalmente necesito entregárselo por completo a la dirección del Señor y del Espíritu Santo.

Queridísima amiga, con lo que sea que estés luchando (tu falta de discreción, tu boca, tus emociones, o cualquier otra área con la cual estés lidiando), tu Novio quiere ayudarte con ello. Él nunca quiere que luches con llevar cargas que has recogido o con obstáculos que alguien ha descargado sobre tí. En cambio, entrégaselas a Él para que Él las lleve por ti. Esto dejará tus brazos libres y abiertos para abrazarlo a Él con la apreciación y el amor que Él se merece y que está esperando recibir de tí!

Diario