Porque es aún la visión para el tiempo señalado;

Se apresura hacia el fin y no defraudará.

Aunque tarde, espérala;

Porque ciertamente vendrá, no tardará.

—Habacuc 2:3

 

Esta mañana, comencé a leer en mi Biblia, en especial los Salmos, todos los versículos que yo había resaltado desde que el Señor restauró mi matrimonio en 1991. Al lado de estos versículos de la Escritura, escribí “PC” que significa Promesa Cumplida! Aunque pasé más de una hora leyendo estos versículos y señalandolos, yo no encontré ni siquiera uno que el Señor no hubiera cumplido!!

Leerlos y marcarlos como PC me dio tiempo de reflexionar y recordar esos días cuando parecía que Dios nunca se presentaría! Aquellos años clamando por Él, años en donde pensé (cuando por fín podría reconocer cada una de esas promesas que Él ha cumplido) que el día de hoy nunca vendría. Preciosa, si no me equivoco, es allí donde la mayoría de ustedes quienes leen este libro están ahora mismo. Tú has creído por mejores días, mejores momentos, y has puesto tu confianza en el Señor, pero todavía estás esperando y esperando...

Llegarás algún día a un lugar de paz, prosperidad, y (te lo imaginas?) gozo en tu vida? SI! Yo estuve en donde tú te encuentras por muchos, muchos años! Si me dedico a recordar mi vida, probablemente diría que he estado en ese lugar por... bueno, no soy muy buena en matemática a esta hora de la mañana! Toda mi vida ha sido difícil. Mi mejor amiga, a quien he conocido desde el octavo grado, dice que no conoce a nadie más que haya vivido algo similar a todo lo que yo he vivido. Pero ya que yo he viajado, y personalmente conozco a tantas de ustedes dentro de mi ministerio, yo sé que hay muchas de ustedes quienes han pasado por cosas mucho peores. Pero supongo que yo he pasado por lo suficiente como para poder decirte que, SÍ, de hecho vale la pena esperar -y tu espera guarda un espectacular propósito planeado!

Cuando veo hacia atrás sé que, fue el tiempo de espera lo que me convirtió en quien ahora soy. La espera me permitió conocer al Señor en la manera en que lo conozco ahora. Nunca lo hubiera llegado a conocer tan íntimamente, y nunca lo habría llegado a apreciar tanto, ni a mi propia vida, como lo hago ahora, y ciertamente no como yo necesitaba llegar a conocerlo.Yo no hubiera podido ser capaz de ministrar a nadie, no de la manera en que lo hago ahora. Yo pensé que solamente a través de mi previa restauración yo podría ministrar de la manera más efectiva. Y fue por eso que cuando perdí mi restauración, también creí que ministrar mujeres había terminado. Pero, como en todo quebrantamiento, ha sido por medio de mi reciente divorcio que yo he podido ministrar a muchas más mujeres! Y así también algunas preguntas que he tenido por mucho tiempo han sido respondidas. En ese entonces, yo creí que mi ministerio se basaba en mi restauración matrimonial, y como resultado, eso era lo que las mujeres a quienes yo ministraba deseaban; lo que yo había obtenido -un matrimonio restaurado. Mientras que ahora, hoy en día, muchas damas ven mi gozo y mi vida abundante, y ahora ellas desean tener lo que poseo ahora -a mi Amado en abundancia! Oh, podemos dudar de Sus caminos o sentirnos desmayar (o, que el cielo lo prohíba) rendirnos sin esperar a que todas Sus preciosas promesas sean cumplidas?!

La buena noticia para todas ustedes y para cada mujer en este mundo es que no necesitan esperar para obtener gozo, paz o prosperidad (ni siquiera el amor) que desean obtener de un hombre o de cosas materiales o puestos de trabajo. Aunque me tomó años llegar a este lugar en mi vida, aquellos años solamente sirvieron para que Dios pudiera utilizarme para construir una super autopista o tren bala al paraíso destinado a tí a través de mis años de ser pionera por terreno montañoso en donde tantas mujeres han recorrido y caído cautivas. Esta autopista se llama Jesús, nuestro Amado Esposo, y Él te va a llevar hacia tus promesas en Sus brazos de amor! Puede que tengas que esperar para que todas tus promesas se cumplan, pero la sala de espera que Él ha diseñado para tí está diseñada especialmente para una mujer como tú. Estás interesada? Si es así acompáñame a comprender por qué Dios diseñó la espera para traernos las promesas que Él tiene toda la intención de cumplir, una vez que sepa que estamos preparadas para manejarlas.

¿Por Qué Esperamos?

Esperar por algo es uno de los aspectos más difíciles de la vida Cristiana; nosotros simplemente no sabemos cómo hacerlo correctamente. En lugar de beneficiarnos de ello, y disfrutarlo, sufrimos al esperar; muchas veces no logramos llegar al final del tiempo de espera y por ende perdemos la promesa por la cual estamos creyendole a Dios.

Pero la Biblia es clara cuando Dios nos muestra algo, cuando clamamos a Él, es aún para el tiempo señalado, (usualmente) no es para este momento. Habacuc 2:2-3, “Entonces el SEÑOR me respondió: ‘Escribe la visión y grábala en tablas. Para que corra el que la lea. Porque es aún visión para el tiempo señalado; Se apresura hacia el fin y no defraudará Aunque tarde, ESPÉRALA; porque ciertamente vendrá, no tardará.’” Y es por esto que Él nos dice que la escribamos, para poder leerla siempre, sabiendo que Él es fiel.

Comprender por qué esperamos puede ser aún más importante que creer en la promesa misma. Para simplificarlo, cuando Dios nos muestra algo para el futuro, es porque aún no estamos listas para manejarlo, o para disfrutarlo completamente, sin tener este período destinado de espera.

Considera la vida de José. Él era solamente un muchacho cuando tuvo la visión de que él iba a liderar y que su propia familia lo reverenciaría a él algún día. Sin embargo, él necesitaba muchos años para madurar, durante los cuales él tendría que sufrir y crecer espiritualmente antes de que estuviera listo para la responsabilidad o el puesto para el que él estaba destinado. No había nada que él pudiera hacer para acelerarlo, o para hacer que Dios creyera que él estaba listo, para que su promesa fuera vista y manifiesta.

Luego está Moisés. Él era un jovencito cuando huyó al desierto, y muchos años de reclusión de la vida pública pasaron antes de que estuviera listo para liderar a millones hacia la Tierra Prometida.

Considera a Esther, ella no estaba preparada para ser reina hasta que primero creció en conocimiento de su pueblo, los Judíos, bajo la tutela de su primo, Mardoqueo. Ella también necesitó un año completo de preparación de belleza para poder convocar a su esposo, el rey, quien normalmente la habría ejecutado por dicho acto. Dios sabía que ella no estaba preparada para enfrentar la importante tarea de salvar a su pueblo, mucho menos para revelar su verdadera identidad como mujer judía.

Aún así la espera no es solamente para nuestro bien, también se da porque el momento no es el adecuado. Dios orquesta que cada persona y evento convengan juntos en el momento exacto para Su gloria. Tendemos a olvidar esa parte, debido a nuestra naturaleza egocéntrica y egoísta. Todo lo que nos importa es que nosotras estamos cansadas de esperar, mientras olvidamos que el Señor está apunto de ser glorificado y es por esta razón que Dios está produciendo este milagro en nuestras vidas.

En mi situación personal, tomó muchos años para que yo estuviera preparada emocional y espiritualmente, al igual que para estar en el momento correcto para que Dios nos traiga todas Sus promesas a mí y a la luz para que otros lo vean. Aunque una vez deseé que hubiera sido cuanto antes, ahora puedo ver que nada estaba preparado para suceder ni un minuto antes. Pero hablemos del momento en medio de los tiempos de espera que son muchas veces los momentos en que estamos sufriendo, lo que nos trae a preguntarnos si a Dios realmente le importa.

¿Y no es esto de lo que se trata?

Cuando sufrimos y nuestra situación no cambia, es cuando comenzamos a dudar el amor de Dios por nosotras. Nos preguntamos si Él se interesa por nosotras al igual que por alguien más quien sabemos que no tuvo que esperar tanto por lo que hemos estado esperando. Comenzamos a preguntarnos si lo que hemos estado esperando, y creyendole a Dios, siquiera es Su voluntad. Y con este tipo de pensamiento negativo y destructivo, nosotras simplemente nos alejamos y dejamos atrás Su promesa, siguiendo adelante, hacia algo que podamos obtener ahora mismo. Entonces cuando nuestra promesa original se presenta, muchas veces no estamos por ningún lado o ya no nos importa que Dios ha sido fiel hacia nosotras una vez más. Qué triste.

Es allí en donde la mayoría de Cristianos viven -es ahora o nunca; y es por ello por lo que estas personas se esfuerzan para hacerte vivir de esta manera también. Ellos solamente quieren creer contigo y orar por ti por una cantidad de tiempo razonable, y cuando la promesa aún no se ha cumplido, hacen su mejor esfuerzo en animarte a dudar que Dios te dio esa promesa para empezar. Porque continuar orando por algo que no se presenta no vale su esfuerzo -ellos tienen mejores cosas qué hacer con su tiempo y con sus oraciones.

Enfrentemoslo, creemos en un estilo de vida del “ahora” que va en contra de los caminos de Dios. Y aún peor que este estilo de vida del momento, es el estilo de vida prematuro que ha surgido. Lo vemos en todos lados. Mujeres que están cansadas de estar embarazadas son inducidas; y aún si esperan naturalmente a que empiece el trabajo de parto, aceleran su trabajo de parto con drogas o hacer que su fuente sea rompa. Sí, es muy fácil rendirse ante estas tentaciones cuando estás sufriendo, cuando ese doctor o enfermera están ahí ofreciendote un alivio inmediato.

No esperamos por lo que queremos, ni siquiera por cosas materiales. Hoy en día, ya no tenemos que ahorrar para algo. Podemos comprar lo que sea que queramos ahora, y pagar por ello después. Pero esto no es algo nuevo, esto ha estado sucediendo por siglos. Veamos a Sara quien obtuvo su promesa de un hijo por medio de Agar, pero pagó por ello después. Y todos continuamos pagando por la impaciencia de Sara al observar las guerras, violencia, odio y derramamiento de sangre en el Medio Oriente, entre los descendientes de Abraham, Ismael (Islam) e Isaac (Israel). Si tan sólo Sara hubiese esperado por su promesa.

Casi siempre olvidamos cómo adelantarnos a Dios afecta a otros inevitablemente, y eso se debe a que somos egoístas por naturaleza. No es sino hasta que nos importa más la voluntad de Dios que la nuestra, en que seremos capaces de resistir hasta el final. Si pudiésemos ver lo que esa promesa, o todas esas promesas en conjunto (cada promesa que se nos ha sido dada) - será cuando venga el tiempo correcto- entonces podríamos resistir hasta el final fácilmente, y tal vez hasta aprender a disfrutar de la espera.

Y qué hay de aquellos pensamientos, esas vanas imaginaciones? Son las vanas imaginaciones perjudiciales para nuestro caminar en fe o son una manera por medio de la cual llegaremos a nuestro destino deseado? Yo personalmente creo que pueden ser ambas. Si vivimos mucho tiempo en el mundo imaginario, nos podemos perder en él, y alejarnos de nuestro camino con frecuencia. Pero yo también creo personalmente que un poco de imaginación puede ser buena, ya que estamos “imaginando o creyendo” lo que no podemos ver y haciendo lo posible por ver que nuestra montaña se mueva. Pero vivir allí es perder de vista a Dios y lo que Él tiene para nosotras aquí, durante la espera, en medio del sufrimiento que nos ayuda a ser refinadas y preparadas. Viendo hacia atrás, puedo observar cómo Dios creó una gran resistencia en mí durante mi larga espera y con años de diferentes tipos de sufrimiento -todo para prepararme para el día de hoy como José y Moisés. Es solamente hoy en que soy capaz de estar tranquila mientras vivo una vida extremadamente acelerada, llena de las pruebas de hoy y que no hubiese podido seguirle el paso o haber entendido en mis treinta o aún en mis cuarenta años. No tengo idea de cómo Él lo hizo, pero ese es el punto -fue algo que ÉL hizo, no es nada que yo pude hacer, y todo esto sucedió mientras esperaba. Dios está moldeándote a ti y a mí de momento a momento, día a día, por medio de cada evento y circunstancia en nuestras vidas. Nada es en vano o innecesario. Todo es parte del campo de entrenamiento y del fuego del refinamiento que nos preparan para lo que Él nos está llamando a hacer. Yo creo que muchas mujeres quienes han sido llamadas a servir y ser utilizadas por Él se encuentran muy ocupadas para ver lo que Dios está haciendo y con frecuencia pierden el llamado o no están preparadas para responder al llamado.

Ellas también se encuentran atrapadas en la magnitud del llamado, y tienen mucho miedo de avanzar. Y me aventuro a decir, querida, que tú eres una de ellas. Dios te ha dado una visión de tu futuro que es tan tremendamente increíble que literalmente tiemblas, pensando en que no puede ser verdad. Entonces dejas de pensar en su importancia, y en cambio, no abrazas lo que te va a preparar, y en lugar de eso oras porque las dificultades de hoy cambien. Es allí donde te encuentras? Yo predigo que unas cuántas lágrimas van a caer en estas páginas a medida que Él ilumine esos lugares ocultos de tu corazón. Yo lo sé porque yo estuve allí donde muchas de ustedes están ahora. Y honestamente, en cierto modo, yo estoy allí de nuevo, ya que Dios me ha mostrado cosas aún más grandes que Él tiene planeadas para mí, que son las nuevas promesas que aún estoy por recibir -promesas enormes, increíbles y si, visiones un poco aterradoras.

Aún así, esta vez me he comprometido a simplemente ir a través de cualquier cosa y en esta ocasión disfrutar de la espera. De esta manera yo puedo permitir que mi fe se prolongue, y hacer el mejor uso de mi tiempo ahora mismo mientras espero. Cada día me detengo a ver a mi alrededor a cada cosa con que Dios me ha bendecido y agradecerle (como mencioné al principio de este capítulo). Y el día de hoy, en este momento, me voy a tomar un momento para ver a mi alrededor a la belleza de este mundo que Él ha creado para Sus prometidas, tú y yo. Voy a tomar el tiempo de amar y apreciar a quienes Dios ha colocado a mi alrededor, justo como Él nos ama y aprecia a ti y a mí.

A lo largo de cada día, me voy a tomar mucho tiempo para decirle a mi precioso Amado cuánto Él es todo lo que deseo y todo lo que necesito. Entonces cuando vea la visión para el futuro o lea una promesa en mi Biblia, voy a anticipar su llegada, y no gastar mi tiempo preguntándome si escuché a Dios correctamente -no importa lo grande que me parezca la visión o la promesa en este momento. Simplemente la voy a creer porque conozco a Dios y sé cómo trabaja. Lo sé al observar las millones de cosas que Él ha hecho en mi vida y sé que Él es fiel. Y si tú no crees que tienes la fe suficiente en tu propia vida, observa la mía (o la de alguna otra mujer en nuestro ministerio). (Y si no formas parte de nuestro ministerio, deberías serlo, porque las mujeres dentro de nuestro ministerio son las que me mantienen fuerte!)

Antes de concluir este capítulo, permíteme hablar a algunas de ustedes quienes están en medio de verdadero sufrimiento porque yo he estado allí también. Primeramente, este sufrimiento en verdad tiene un propósito; esto lo sé por haberlo vivido. Un corazón contrito y quebrantado ya no se obtiene fácilmente, y ciertamente es doloroso, pero solamente necesitamos ver la vida de Jesús para comprender cómo Dios, Su Padre, pudo haber permitido la clase de sufrimiento causado por la cruz a Su único Hijo. Observar Sus súplicas en el jardín de Getsemaní, pero no detenerlo cuando Él escuchó a Su Hijo clamar y retorcerse y luchar con lo que Él sabía que iba a suceder, puede ayudarnos a comprender porque ahora podemos ver el resultado de permitir a Su Hijo cumplir con Su propósito.

Cómo puede un Padre observar desde el cielo mientras Su precioso Hijo Jesús está luchando por cargar esa cruz por las calles, sabiendo que esa cruz sostendría el cadáver de Su Hijo sólo horas después. (Pero Dios envió a alguien a cargar Su cruz y Él envía a alguien a sostener la tuya también, solamente pídelo.) Alguna vez te preguntas cómo Dios el Padre pudo ver a Su único Hijo en esa cruz por todas esas horas en las cuales Él sufrió y murió, y por qué Él no detuvo la agonía y ese sufrimiento? Acaso Dios no vio los rostros de aquellos que se hallaban alegres, aquellos quienes habían esperado por el día en que Jesús de Nazareth finalmente moriría? Acaso Él no escuchó los insultos y las burlas arrojadas hacia Su Hijo desde la multitud y aquellos que parecían desinteresados en el dolor de este Hombre, este Hombre perfecto y sin pecado, por Quién cuyas ropas ellos arrojaron suertes? ¿Cómo pudo Dios permitir que eso pasara? ¿Por qué Él no lo detuvo, por qué no evitó que pasara un segundo más? Realmente ganaría el enemigo, sería él capaz de destruir el bien que Jesús hizo mientras estuvo en la tierra?

Todos sabemos que la verdad es que hubo un propósito, el Propósito que estaba destinado a salvarte a tí y a mí. Dios el Padre pudo ver más allá del dolor, los insultos, el sufrimiento y las burlas hacia nuestros rostros; el tuyo y el mío (y el de tu amiga, vecinos, hermano, hermana, madre, padre, hijo e hija) quienes necesitaban de la sangre preciosa que se derramó primero en Su sudor, luego a causa de Su corona, después a causa de Sus latigazos, y finalmente debido a los clavos en Sus manos y pies -y aún desde Su costado perforado. Cada gota era necesaria para salvarnos. Ninguna gota fue desperdiciada, ningún sufrimiento desaprovechado, que Jesús, y Dios Quien estaba observando, no hayan resistido por tí y por mí.

Cada vez que sufras, amada, al igual que yo, toma un momento para recordar a Jesús y lo que Él hizo por tí y por mí. Y en cómo Él nos ayuda ahora mismo, para que cada parte del sufrimiento sea también por un propósito especial. Recordar esto es lo que me ha dado la compasión que necesito para poder reconfortarte ahora mismo. Tú confías en mí porque yo he estado donde tú estás ahora, y porque yo sí lo comprendo. Dios en verdad te ama y Él sí se interesa por ti. Si Él permitió que cada parte en la historia funcionara para Su Hijo, acaso Él no tiene un plan maravilloso para tí y para otros quienes se van a beneficiar por tu perseverancia al sufrir? Así como yo he llegado a ti y te he reconfortado, así tú también tendrás mujeres en tu mundo a quienes yo nunca conoceré y quienes también necesitan consuelo. Nadie más que tú comprenderá o será capaz de darles el consuelo y la esperanza que necesitan.

Querida lectora, Dios tiene un propósito para tu espera. Cada una de las lágrimas que derramas está siendo recolectada en Su frasco. Así que, ahora mismo, cierra este libro y ve a tu closet de oración en seguida, y deja que Él te consuele, y permite que Él te cubra con Su amor. Él puede y traerá paz a tu tormenta, gozo a tu corazón roto, y fortaleza para tu alma y cuerpo cansado. Nuestro Esposo, preciosa dama, está solamente esperando en ese lugar tranquilo donde Él quiere limpiar todas tus lágrimas y toda tu vergüenza. Ve allí ahora y sal de ahí preparada para consolar a otros con el consuelo que nosotras hemos recibido del Dios Vivo - nuestro Esposo Celestial.

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